Ricardo Gómez Quiñones es el director de Kaxan, la casa productora mexicana de videojuegos y películas animadas más importante de Jalisco.
En Kaxan realizaron el videojuego de El Chavo, producido para Grupo Televisa. Consiste en 32 episodios dirigidos a toda la familia. Su contenido está inspirado en los tradicionales juegos mexicanos que todavía se ven en ferias y que divierten a chicos y grandes en fiestas de todo el país.
En la entrevista, Ricardo Gómez Quiñones revela que quienes integran la casa productora Kaxan no ven obstáculos en su camino, sino oportunidades. Son más de 100 colaboradores que trabajan todos los días duro para llevar los videojuegos y películas animadas hechas en México a cuantos países sea posible. Ven al mundo global.
Ricardo Gómez Quiñones los guía a todo el planeta porque sabe que se puede. Trabajó antes a lo largo de 18 años en IBM, donde aprendió que las fronteras para los negocios no existen en este Siglo XXI. Vender un producto en decenas de países depende de la calidad y el atractivo del mismo producto, de nada más. Por supuesto, se requieren financiamientos y estrategias, pero eso es algo que se resuelve con conocimiento, experiencia, relaciones, estudios, alianzas y deseos de llegar.
Antes de producir el videojuego de El Chavo, en Kaxan se apuntaron un gran éxito con el videojuego Taco Master. Lo han vendido ya en 80 países, vía descarga directa en iTunes.
Para Kaxan es todo un honor y un sello histórico producir el videojuego de El Chavo. Se trata del personaje más emblemático de la televisión mexicana, muy querido en toda América Latina y Estados Unidos.
Conquista ahora a las nuevas generaciones vía la consola Wii y está listo para seguir siendo un personaje activo que divierta a toda la familia, sin olvidar su raíz mexicana, lo que siempre da gusto.
En la creación del videojuego de El Chavo no participó Chespirito, razón por la que quizá decidieron no incluir ningún juego relacionado con la serie original. Tomaron otro camino: crear algo nuevo a partir de los personajes de la serie.
Interesante método que sin la menor duda refresca la idea creativa. Queda la posibilidad para que en el futuro exista un videojuego que sí se desarrolle justo en la atmósfera de La Vecindad de El Chavo, espacio que ofrece múltiples posibilidades.
Azcárraga Jean decide que Televisa entre de lleno al mercado de los videojuegos, sabe que el mundo del entretenimiento moderno da la posibilidad para que un contenido pueda convertirse de forma simultánea en serie de televisión, película, videojuego, foto para celular, página de YouTube, personaje de Twitter y Facebook, muñeco de peluche...
José Antonio Fernández: Platícame de Kaxan.
Ricardo Gómez Quiñones: Vamos para los tres años desde nuestra fundación.
Trabajamos ya más de 100 personas en la casa productora Kaxan. Hemos desarrollado más de 15 videojuegos.
Terminamos ya una primera película animada y producimos la segunda.
Nuestros videojuegos pueden ser vistos en distintas plataformas móviles. Nuestro videojuego Taco Master llegó a ser el más vendido en iToons durante 20 semanas en toda América Latina. Lo han comprado en 80 países.
Nuestra primera película animada, El secreto del medallón de Jade, está producida en 3D. Tenemos estudios en Guadalajara, Chapala y Puerto Vallarta.
En nuestros estudios colaboran programadores, diseñadores de videojuegos y de arte, compositores y músicos y artistas que producen las voces.
José Antonio Fernández: ¿Las dos películas animadas también son producidas en sus instalaciones?
Ricardo Gómez Quiñones: Así es. Ya terminamos la primera, ganó el Festival de Cine de Guadalajara como Mejor Película Infantil.
José Antonio Fernández: ¿Quién está dirigiendo estas películas, ustedes mismos, han apoyado a realizadores que seleccionan de sus colaboradores?
Ricardo Gómez Quiñones: El secreto del medallón de Jade lo dirigió Rodolfo Guzmán. Leopoldo Aguilar es el realizador de nuestra segunda película.
José Antonio Fernández: ¿Qué inversión tienen estas películas? ¿Las producen con apoyo de Fidecine, Foprocine?
Ricardo Gómez Quiñones: No hemos tenido apoyo de Fidecine ni de Foprocine.
Nos han apoyado las secretarías de Economía de los gobiernos de Jalisco y Nayarit, específicamente para capacitar a nuestro personal.
José Antonio Fernández: ¿Cuánto les costó la producción de El secreto del medallón de Jade?
Ricardo Gómez Quiñones: Cerca de dos millones de dólares. Nuestra segunda película animada, Lucas y Poncho Balón, tiene un presupuesto de 8 millones de dólares.
José Antonio Fernández: Cuéntame ahora del videojuego de El Chavo.
¿Cuánto costó producirlo?
Ricardo Gómez Quiñones: El videojuego se llevó también dos millones de dólares para realizarlo.
Aquí el dinero sí cuenta para conseguir mejores resultados. Por supuesto hay que saber utilizarlo bien. De pronto puede sonar que son cantidades fuertes, pero en realidad considera que se necesita mucha gente y también mucho tiempo para llevarlos a cabo.
Te puedo decir que para producir un videojuego con calidad mundial, requieres mínimo 2 millones de dólares. De ahí para adelante.
En el caso de una película animada, estamos calculando que necesitas muchos más millones de dólares para competir a nivel global. Por eso invertimos 8 millones de dólares en nuestro segundo largometraje, porque nosotros sí vamos por el mercado internacional. Es nuestra apuesta.
José Antonio Fernández: Toda una aventura la que viven.
¿Cuéntame cómo nace Kaxan?
Ricardo Gómez Quiñones: Desde hace 6 años se lanzó la idea de impulsar la industria creativa en el estado de Jalisco. Para que el proyecto tomara un primer vuelo, se organizó un festival de animación y videojuegos. Ahí empezó todo.
Yo trabajaba en IBM y hace tres años tomé la decisión de separarme de esa compañía para abrir la casa productora Kaxan.
José Antonio Fernández: ¿Qué hacías en IBM?
Ricardo Gómez Quiñones: Tuve diferentes puestos. Estuve en Recursos Humanos, Ventas, Manufactura. Colaboré con IBM durante 18 años. Soy Ingeniero en Sistemas.
José Antonio Fernández: ¿Por qué te interesaste en dar un giro a tu vida y entrar al mundo de los videojuegos y la animación?
Ricardo Gómez Quiñones: Porque es un mundo tremendamente atractivo. Es un gran mercado.
Hoy en día la industria de videojuegos ya superó a la del cine. El mercado de los videojuegos vale 30 por ciento más a nivel mundial comparado con el de las películas.
La industria de los videojuegos vende 16 mil millones de dólares cada año en todo el planeta.
Por otra parte, te doy un dato extraordinario que muestra la importancia del cine animado: de 5,000 películas que se producen al año en el mundo, sólo 30 son animadas. Y esas 30 se llevan el 15 por ciento de las ventas totales.
Significa que menos del 1 por ciento de las películas producidas tienen el 15 por ciento del mercado total. Si le pegas...
José Antonio Fernández: Es muy bajo el número de películas animadas que se producen en el mundo, si lo comparamos con la cantidad de largometrajes que se realizan con personas. ¿Por qué?
Ricardo Gómez Quiñones: Sin duda, el dato llama muchísimo la atención.
Lo que sucede es que es mucho más difícil producir largometrajes animados. Calcula que una cinta animada puede llevarse de cuatro a cinco años en su producción, para que te quede bien, con calidad de exportación. Se necesita mucho más dinero para hacerla.
En cambio, una película no animada puede requerir sólo meses de principio a fin y el costo de producción es posible bajarlo al máximo.
Nuestras dos películas animadas han necesitado más de 100 personas, entre talento, artistas de la animación y expertos en sistemas, trabajando todos los días en cada una de ellas por años.
Eso significa un costo en verdad muy alto.
Lo interesante hoy es que de las diez películas más taquilleras a nivel mundial, cinco fueron largometrajes animados. Sólo esas 10 cintas ingresaron 3,500 millones de dólares.
Y las otras 5 más taquilleras tienen una buena cantidad de efectos visuales en pantalla, como Harry Potter.
José Antonio Fernández: Su objetivo es el mercado mundial, ¿es la fórmula?
Ricardo Gómez Quiñones: Estamos produciendo películas que tiene como objetivo gustarle a los mexicanos y también a la gente de Estados Unidos, Malasia, Sudáfrica, China, Japón, Argentina y todos los demás países del planeta. ¡Vamos por todos!
José Antonio Fernández: Supongo entonces que su planteamiento de negocios es lanzar la película y simultáneamente videojuegos y la cantidad de productos que se puedan.
Ricardo Gómez Quiñones: Exactamente así lo tenemos planeado. Ya producimos 15 videojuegos y vamos por más. Cada uno de nuestros largometrajestendrá su propio videojuego.
José Antonio Fernández: Platícame de su videjuego Taco Master, que es la estrella de la compañía, aunque ahora quiero pensar que será desbancado por el videojuego de El Chavo.
Ricardo Gómez Quiñones: También nosotros esperamos que El Chavo sea nuestro nuevo videojuego estrella.
Taco Master se ha vendido en más de 80 países. Se descarga director de iToons. Lo han comprado en países como Indonesia y Kenia. Fue el quinto más vendido en la India y el número uno en América Latina a lo largo de 20 semanas, por encima de todos.
Cada descarga vale un dólar. Significan divisas entrando a México todos los días por contenido creativo que nació de un programa Pyme.
José Antonio Fernández: ¿Cómo explicas el éxito de Taco Master?
Ricardo Gómez Quiñones: Creo que como en el caso de El Chavo, les gusta a chicos y grandes porque es creatividad mexicana muy divertida.
Te puedes pasar horas jugando Taco Master, al igual que lo puedes hacer ahora con El Chavo.
José Antonio Fernández: ¿El secreto para exportar videojuegos es que lleven el sabor mexicano, va por ahí?
Ricardo Gómez Quiñones: Necesitamos tener una buena mezcla. Por supuesto,queremos que nuestras producciones le gusten a la gente de México, pero también nuestro deseo es que le diviertan a gente de todo el mundo, hasta depaíses con los que prácticamente no nos une ningún tipo de relación hasta el día de hoy.
Pienso que México no ha tenido la oportunidad de mostrar al mundo todas las manifestaciones culturales que se están dando actualmente en nuestro país, que son muchas.
Considero que los proyectos no deben ser tan, tan, tan mexicanos porque serían quizá incomprensiblesen algunas naciones.
Hay que buscar ese punto mágico, en el que pongamos en pantalla nuestra cultura, nuestra forma de divertirnos y de comportarnos en ciertas situaciones, pero al mismo tiempo logrando ser universales.
El modelo de El Chavo es un muy buen ejemplo de lo que digo. También lo es sin duda Taco Master, que es ya éxito comprobado, como te comenté antes, en 80 países.
Este videojuego de El Chavo basa sus contenidos en cultura tradicional mexicana y también latinoamericana. En uno de los juegos incluimos especialmente cultura de Jalisco: El Chavo y demás personajes deben comer pozole hasta enchilarse al máximo.
José Antonio Fernández: ¿Antes de lanzar el videojuego de El Chavo al mercado, hicieron pruebas tipo focus group con gente de México y también de otras partes
del mundo?
Ricardo Gómez Quiñones: Sí hicimos pruebas pero solamente con niños, jóvenes y padres de familia de México. Todos se divirtieron mucho. El videojuego de El Chavo está pensado para que pueda ser jugado en familia. Algunos de los 32 juegos incluso dan la posibilidad de que los papás se los expliquen a los niños y les cuenten como jugaban ellos de chicos.
Rescatamos juegos que con el tiempo prácticamente han desaparecido de las casas y que ahora pueden volver a jugarse en pantalla. Como el de las sillas, que es muy tradicional.
El videojuego de El Chavo está pensado para venderse en el mercado de México, Estados Unidos y Canadá. La plataforma Wii obliga a que se venda en físico, no existen todavía las descargas.
Si el grupo Chespirito y Televisa quieren llevar el videojuego a otros países de Europa, Oriente, África, y Oceanía, considero que lo conveniente sería que se lanzara después o junto con la serie El Chavo Animado.
Eso permitiría mayor fortaleza para que el videojuego fuera aceptado.
No tengo duda que la posibilidad existe y pueden obtener buenos resultados.
José Antonio Fernández: ¿Por qué decidieron producir una versión especialmente dirigida al mercado brasileño, qué vieron que consideraron un lanzamiento especial?
Ricardo Gómez Quiñones: El Chavo tiene un gran éxito en Brasil. Lo quieren mucho desde hace años.
Hace un par de meses un compañero viajó a Brasil. Al llegar tomó un taxi a su hotel. Le preguntó al conductor qué tanto conocía al El Chavo. El taxista le respondió con una sonrisa: mire mi palanca de velocidades. Era el barril de El Chavo. Lo hacía sentir feliz.
A El Chavo lo aprecian mucho también en Venezuela, Argentina y Ecuador, en todos los países de América del Sur y en Centroamérica.
Pienso que ahora también en México se le valora más. Sucede que muchas veces los extranjeros aprecian más lo nuestro de lo que nosotros mismo lo valoramos.
José Antonio Fernández: Cuéntame un poco más de las dos películas animadas de Kaxan.
Ricardo Gómez Quiñones: El secreto del medallón de Jade va a cines de México en las próximas vacaciones escolares de verano, que están a la vuelta de la esquina.
La película Lucas y Poncho Balón, que también producimos en 3D, lleva un año en producción. Todavía le falta otros tres para concluirse. Colabora con nosotros René Castillo, ganador del Festival Pantalla de Cristal por su corto Hasta los huesos.
También es ganador del Festival de Guadalajara, Berlín y Cannes. Igualmente nos está asesorando Carlos Cuarón con el guión, es el escritor y director de Rudo y Cursi. Luis Usabiaga colabora en nuestro equipo. La historia es de los tres.
No está gustando tanto, que ya invertimos en producir videojuegos que acompañen a Lucas y Poncho Balón en su lanzamiento.
José Antonio Fernández: ¿Tienen una tercera película animada 3D en proceso?
Ricardo Gómez Quiñones: Sí tenemos una tercera. Se llama por lo pronto Bruno, héroe por accidente. Está en etapa de guión. Lo estamos desarrollando al cien por ciento en casa. La idea es iniciar su producción en 2015.
José Antonio Fernández: Carlos Carrera produce una película también animada que se llama Ana y Bru-No, Amigo Verdoso, ¿sabes de ella?
Ricardo Gómez Quiñones: Sí la conocemos, de hecho el nombre de nuestra película Bruno, héroe por accidente, es sólo un código.
No tenemos definido todavía el título. Es muy probable que lo cambiemos justamente porque la película de Carlos Carrera inició antes y se estrenará, esperemos, en 2013.
De ninguna manera queremos ser un elemento distractor para su proyecto.
RESPUESTAS DE ROBERTO GÓMEZ FERNÁNDEZ:
LA SERIE EL CHAVO ANIMADO
HIZO RESURGIR LA IMAGEN DE EL CHAVO Y SU VECINDAD
José Antonio Fernández: Realizas un gran trabajo como productor. Tus telenovelas Alma de Hierro y Para volver a amar confirman lo que digo, también lo reconfirma el fantástico manejo que tiene la imagen de El Chavo y sus nuevas propuestas, como la serie animada, la puesta en escena para teatro y ahora el videojuego. De todo esto tú eres uno de los principales responsables, o el más.
Observo que en tus poducciones le das importancia a todos los personajes por igual, justo el método que utilizó tu papá con la serie El Chavo. Es una muy buena fórmula.
Te pregunto: ¿hubo algún momento en el que tú y tu papá, Chespirito, vieron que el Chavo había dejado de estar en la televisión y que se perdía en el tiempo, que ya no lo conocían las nuevas generaciones y que no tomaría nueva vida? ¿Pensaron en algún momento que algo debían hacer?
Roberto Gómez Fernández: Sí, por supuesto.
El Chavo terminó de grabarse en 1992 y siguió al aire hasta 1995. La generación de finales del Siglo XX tenía perdida la serie. En el año 2000 empezaron a transmitirse de nueva cuenta todos los capítulos, pero se le notan los años. Fue entonces que consideramos realizar El Chavo Animado. El éxito de audiencia fue inmediato. Las nuevas generaciones lo aceptaron. Les gusta.
Lo interesante del caso es que la serie animada llevó a las nuevas generaciónes a buscar la serie original, eso no lo teníamos planeado pero se dio felizmente así.
José Antonio Fernández: Entrevisté a tu papá, a Chespirito, hace ya algunos años y me decía que en la mayor parte de los países de América Latina lo valoran en gran medida. Yo observo que en México es hasta ahora cuando se le está valorando por todas las generaciones.
¿Consideras que sí se está valorando a El Chavo en México de forma plena el día de hoy?
Roberto Gómez Fernández: Veo que El Chavo ha tenido ciclos y creo que seguirá sucediendo así. Hoy sin duda vivimos un boom. La etiqueta de clásico de la televisión mexicana le ayuda, incluso hace que quienes en algún momento lo rechazaban le puedan buscar cualidades y en alguna medida lo acepten. Que El Chavo tenga trascendencia en el extranjero, es clave para su valoración.
José Antonio Fernández: Pienso que El Chavo tiene alma, ¿qué debes cuidar de El Chavo o no debes permitir que le suceda?
Roberto Gómez Fernández: No transgredir la obra de mi padre. Hay una esencia de los personajes, en su forma de comicidad. Debemos siempre mantener su visión de entretenimiento: muy sano para toda la familia. Hace más de 20 años, Emilio Azcárraga Milmo invitó a mi padre a su oficina y le mostró una gráfica. Le dijo: mira este mapa, esta semana te verán 300 millones de personas sumando todos los países. A esas personas no les puedes hacer daño, cuida que el entretenimiento que les das sea sano. Esa conversación refleja lo que hay que seguir cuidando.
Siga la conversación de José Antonio Fernández Fernández
con Ricardo Gómez Quiñones y Roberto Gómez Fernández
en los siguientes videos,
publicados en exclusiva por Canal100.com.mx
Javier Solórzano reflexiona: sin perder lo esencial,
sin ser camaleónico, hay que adaptarse al nuevo medio. Hay que entender
el proceso de privatización. Cómo seguir pensando que trabajar
en el sector público y la televisión gubernamental siguen vigentes,
necesariamente, si el mundo entero nos está demostrando lo contrario.
Hay que transformarse sin perder lo esencial. No se trata de pararse frente
al tren para que te atropelle. Ahora hay que encontrar la manera de subirse
o de torearlo, para seguir buscando la esencia de lo que piensas de tu profesión.
Javier Solórzano sostiene una conversación personal. Es hombre
de su tiempo. Mira cómo se transforma la sociedad y él hace lo
propio. Como buen futbolista, no le gusta estar lejos de la jugada.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Imaginaste alguna vez
que serías un comentarista de radio y televisión rentable?
JAVIER SOLORZANO: No, nunca.
J.A.F.: ¿Qué piensas
de que seas rentable?
J.S.: Yo no puedo negar que la rentabilidad es una ventaja. Me gusta
saber que lo que hago es vendible.
J.A.F.: ¿La rentabilidad te
limita o te da mayor seguridad?
J.S.: Por supuesto que te da mayor seguridad. Sabes que el respaldo no
solamente te lo da la empresa en la que trabajas, sino que también te
lo dan los anunciantes, a los que siento como espectadores de mi trabajo.
Quiero destacar una cuestión importante: la rentabilidad no es sinónimo
de credibilidad con el auditorio. Hay casos de alta rentabilidad que no tienen
credibilidad.
J.A.F.: ¿La rentabilidad obliga
a que la información sea objetiva?
J.S.: No necesariamente. Si el publicista o el que está detrás
del publicista se mete para influir, las cosas toman un giro tal que se vuelven
insoportables. En cambio, si se mete porque le gusta el espacio que tú
haces y sabe que tienes audiencia, entonces la dimensión es otra. Su
producto está respaldado por un programa más profesional, más
fuerte y más importante. Así la relación es saludable.
J.A.F.: ¿Requieres de libertad
para ejercer bien tu profesión?
J.S.: La libertad es la mejor manera de que las cosas puedan caminar
en nuestra sociedad. Pero aclaro que la libertad sola no lo es todo. Se requiere
de la capacidad profesional del que la utiliza. Hay que saber usarla.
J.A.F.: ¿Qué significa
para tí saber usarla?
J.S.: Son muchas cosas. Es la capacidad profesional, el nivel de conocimientos,
el compromiso, la necesidad de verificar fuentes...
J.A.F.: Citar fuentes es algo que
es común en la prensa escrita y en la radio; en la televisión
es poco visto. ¿Sería útil que los noticieros de televisión
lo hicieran?
J.S.: Por supuesto que sí. Pero yo creo que la televisión
vive una especie de temor. Aunque este medio juega un papel muy importante,
te puedo decir que la radio ha cubierto mejor acontecimientos como las elecciones
en Guanajuato (que entonces perdió Vicente Fox) y San Luis Potosí
(donde el candidato del PRI terminó por abandonar la gubernatura).
J.A.F.: ¿Para cuándo
consideras que se dará una apertura en la información televisiva
similar a la de la radio?
J.S.: En el momento en que se rompa el monopolio (de Televisa). Y este
comentario no es contra nadie; es una ley del mercado de la sociedad actual.
Se requiere que surjan nuevos empresarios que quieran jugársela,
que pongan en la pantalla nuevas concepciones políticas, informativas
y creativas. En ese momento la televisión va a avanzar. Hay que hacer
las cosas de otra manera. Te doy un ejemplo: Gutiérrez Vivó en
ocasiones se puede llevar hasta 40 minutos o más hablando de una sóla
cosa, sin cortes comerciales. No hay esa exigencia detrás de él
para meter a fuerza todas las notas.
Ahora se necesita explicar la noticia. Esta técnica informativa a la
gente le ha gustado y la radio se escucha. En televisión, el programa
Nexos es un buen esfuerzo de lo que digo.
J.A.F.: En los noticieros de televisión
prácticamente nadie comenta la noticia; tú eres de los pocos que
opinan. ¿Las razones por las que lo haces son personales o profesionales?
J.S.: Profesionales. Recuerdo que mis maestros de la universidad -Froylán,
Granados Chapa, Paco Prieto-, más que pedirnos decir las noticias, solicitaban
nuestra opinión. No lo hacían como un ejercicio obligado sino
como una especie de método ante la vida.
En ocasiones me doy cuenta que me excedo. Sin embargo, cuando veo que puedo
agregarle dos o tres elementos a una nota, elementos que estoy convencido en
decirlos porque los he leído, razonado y reflexionado, lo hago sin ningún
empacho.
Aclaro que cuando no sé de lo que hablo no hago ningún comentario.
J.A.F.: A la gente le gusta que opines,
¿a qué lo atribuyes?
J.S.: Para el espectador es un atractivo cuando te sales del guión
porque puede identificarse contigo. El público quiere una nueva relación
con los medios y rechaza la información acartonada.
J.A.F.: El perfil de la televisión
cambia, ¿cambiarías de canal?
J.S.: Es algo que no he pensado.
J.A.F.: En la actualidad tú
tienes la oportunidad de trabajar en la televisión estatal y en una radiodifusora
privada. Como tu caso hay más conductores.
¿Consideras que ahora que se habrán más oportunidades para
trabajar en televisoras privadas, de cable o abiertas, seguirás teniendo
la misma posibilidad o, paradójicamente, crees que este tipo de opciones
se van a cerrar y los conductores tendrán menos libertad y deberán
comprometerse con una sóla empresa de comunicación?
J.S.: Ante el rompimiento del monopolio yo creo que se abre una opción
importantísima de trabajo; y esto sí lo quiero ponderar.
En concreto a tu pregunta, creo que inicialmente se abrirá y luego se
cerrará. Esto es, considero que las empresas no podrán pagar indiscriminadamente;
tendrán que dar muy buen sueldo a los que verdaderamente quieran. Al
momento que alguien llegue y te diga: yo quiero que estés aquí
y te pago tanto, tendrás que optar.
J.A.F.: ¿Consideras que sería
una falta de ética profesional que un conductor acepte irse a otra televisora
porque le pagan mejor? ¿Se valdrá?
J.S.: Yo creo que es la ley del mercado. Cuando a un ejecutivo de banco
se lo quiere llevar la competencia, la decisión la tiene el ejecutivo
al que le ofrecen el trabajo; él sabrá si quiere o no quiere.
Ya no se puede vivir de la camiseta.
J.A.F.: ¿Es el caso de Raúl
Orvañanos (que se fue de Imevisión a Televisa)?
J.S.: Yo no puedo entrar en un juicio de carácter moral con lo
de Raúl. Él consideró que Televisa era mejor opción,
que las condiciones eran más favorables, y dijo adelante. Raúl
está en un área en que la ley del mercado es muy importante, no
es el caso de noticias.
No hay que olvidar ejemplos dolorosos de gente muy querida a la que el cambio
no le resultó favorable. Hay que tener cuidado.
J.A.F.: Una nueva paradoja: ¿Consideras
que los conductores de noticiarios podrán afiliarse a algún partido
político o, ahora que la sociedad es más abierta, deberán
quedarse en una posición apartidista?
J.S.: Es algo en lo que ya he meditado. Me parece que la sociedad mexicana
podrá aceptar que algunos conductores lo hagan en tanto considere que
esos conductores le pertenecen más a ella que a los partidos políticos;
pero aquellos que la sociedad piense que sus compromisos con algún partido
provoca que sesguen la información, en ese momento se dará un
rompimiento entre el público y el conductor y se perderá toda
credibilidad.
En estos tiempos le hace mejor a la sociedad el que los conductores de noticiarios
se mantengan a distancia de las organizaciones partidistas.
Los espectadores esperan objetividad, análisis y emisión de juicios
que tengan la intención de aportar.
Alberto Ennis, Director General de Multivisión,
habla pausado pero razona con velocidad cada respuesta. Recuerda sus inicios
en los medios: "yo trabajaba en el despacho de Eduardo Terrazas, proyectaba
un conjunto para el INFONAVIT. Entonces cayó al despacho la oportunidad
de hacer una publicación para el Club de Roma. Se trataba de hacer la
edición de un códice. La idea se extendió y se volvió
un proyecto de television y ahí empecé a mantenerme en esto. Se
presentaron más cosas y me seguí. Lo que sucedió fue que
el despacho fue decreciendo en proyectos de arquitectura y creciendo en proyectos
de comunicación y yo estaba ahí adentro. Me gusto y aquí
estoy
J.A.F.: Tienes la característica de que en todos
los trabajaos que has realizado le das una gran importancia a la promoción
de imagen.
Alberto Ennis:Por ahí entré a la television. Es una de
las cosas que considero que muy poca gente hace que son muy pocos en México
lo que se preocupaban por ello y es algo muy importante.
Ahora ya todo mundo cuida la promoción. Televisa misma
hace un esfuerzo creativo diferente. Esto a mi siempre me preocupo y antes nadie
le daba el peso que merecía, a pesar de que en México es irracional
el uso que los medios le dan a la prensa. En ningún país del mundo
se dedican tantas planas de periódicos a promover la television. En Estados
Unidos tienen 50 canales de television y no dedican más de una plana,
aquí hay siete u ocho y se ocupan otras tantas planas. Es totalmente
irracional. Creo que esto se desarrollo desde que empezamos entonces en Imevisión,
a hacer uso de la prensa. Es importante buscar la atención de la gente
y eso fue lo que hicimos. En las carteleras tambien manjábamos imagen
y no solo imformación. Rompimos con la rutina de las carteleras y nos
dió muy Buenos resultados la gente las leía.
J.A.F: ¿Hay una tendencia personal
de Alberto Ennis por la Televisión norteamericana?
A.E.: No, definitivamente no. Más bien yo diría que es
una limitante que todos tenemos. No hay suficiente oferta de otros lados. Esa
oferta apenas va a venir. Creo que todos hemos intentado el que entren programaciones
de otras partes del mundo, pero no hay de donde "agarrarse". Los norteamericanos
son lo que más producen y los que más generos tienen. De la única
television que tenemos para escoger un menu es de la estadounidense. Las demás,
como la española, la italiana, la francesa o la inglesa misma, tiene
una limitante terrible y es que producen poco. Una televisora facilmente se
"acaba" el material producido por estos países en unos mese
y luego hay que esperar algunos años para que produzcan cosas nuevas
y las pongan a la venta.
J.A.F: ¿Un problema adicional
sería el que las emisiones europea no alcanzan niveles altos de audiencia?
A.E.: Es es relativo porque la nortemaericana alcanza niveles altos excepcionalmente.
El problema, insistiriía, es de cantidad de material y de variedad en
el menu, y los norteamericanos son los únicos que lo ofrecen.
J.A.F: Hablando de Multivisión
¿Pensaron antes de salir que tendrían tanta penetración?
A.E.: No lo pensamos, lo intentamos. No fumos ambiciosos, nos esforzamos
para que asi fuera.
J.A.F: ¿Me podrías dar
algunas cifras del crecimiento de Multivisión?
A.E.: De acuerdo a los número que Televisa proporcionó
al Mercado de la Bolsa a diciembre del año pasado y que la siguen manteniendo,
ellos anotan que Cablevisión tiene 135,000 socios. Te puedo decir que
nosostros ya los rebasamos andamos por lo ciento cincuenta mil.
J.A.F: ¿Cuanto tiempo tiene
Multivisión?
A.E.: El primero de septiembre cumplimos tres años.
J.A.F: ¿Es un éxito
Multivisión?
A.E.: No se cuál sea la definición de éxito, pero
Multivisión va bien porque había una necesidad en el Mercado.
Es como los coches importados que no los encuentras a pesar de los altos costos.
Aunque este no sea el major ejempli, lo que quiero decir es que esto ha funcionado
porque a la gente se le dió la oportunidad de tener opciones y lo que
tenía un masl menu de television de donde escoger. Y yo digo que a la
fecha sigue habiendo un mal menu de television todavía hay mucho
por hacer en este medio.
Cuando nosostros salimos el público nos aceptó
por la sencilla razón de que tendría más canales. Hasta
ahora es cuando hacen análisis de la programación. Cuando salimos
a la venta de lo que querían era tener opciones. En un Segundo tiempo
nuestro smejores vendedores fueron las mismas personas que habían compredo
el sistema y que lo recomendaban. Con las campañas que hacíasmos
los crecimientos eran ridículos y en un tercer momento, fue importate
cuando pudimos reducir los costos. Ahora lo que nos mantiene en nuestra programación.
J.A.F: Con respecto a esto de la programación,
nosotros publicamos una investigación que revelaba que los suscriptores
de cable buscan programación en español. ¿Compartes esta
afirmación?
A.E.: Totalmente. Cuando empezamos, de ocho canales seis eran practicamente
todo el tiempo en ingl´s. Revertimos la tendencia y ahora manejamos muchísisma
programación en español.
Multideporte y el canal uno, por ejemplo practicamente todo
el tiempo los tenemos con programación es español. Sólo
tenemos un canal (Net-Pack) con programación totalmente en ingles. HBO
nadie quiere verlo en ingles, todos buscan su idioma.
J.A.F: Enrique Castro, Director de
TVC, nos comentaba en una entrevistam que es excepcional el que una misma ciudad
se de la competencia entre dos sistemas de cable porque puede acabar siendo
suicida. ¿En la ciudad de México existe esta competencia?
A.E.: En la ciudad de Los Angeles hay cuatros sistemas de Cable y ninguno
invade el territorio de otro, así sobreviven. Ahora conm el avance de
la tecnología están empezando a surgir las companies telefónicas
como vendedoras de señales. Esto cambiará las cosas. En el caso
concreto de la ciudad de México, aquí la television privada no
dejó crecer a su filial Cablevisión poruqe, pienso yo, creyeron
que le haría mala competencia y la relegaron, cuando esta ciudad tiene
un gran potencial.
J.A.F: ¿Continúa el
Grupo Multivisión interesado en la compra de Imevisión?
A.E.: Si
J.A.F: ¿Pretenden al 13 y al
7 juntos o separados?
A.E.: Nosostros propusimos desde un año antes de que se pusiera
a la venta el 13 que se vendieran juntos. Consideramos que no hay otra manera
de poder hacerlos rentables.
J.A.F: ¿Se han multiplicado
las areas de emrpesa de Multivisión? ¿ Cuántas divisions
tienen?
A.E.: Básicamente vendemos tiempos de pantalla, señales
a nuestros sucriptores y rentamos señales a canales del interior del
país como programadores.
J.A.F: ¿Qué canales
están vendiendo?
A.E.: Multideporte, Zaz, TNT y Multicinema.
J.A.F: Hace un año que te entrevisté,
me comentabas que Multivisión ha servido de modelo para instalar MVSS
en el mundo.
A.E.: Nosotros fuimos de los primeros en el mundo que nos la jugamos
con ete sistema, de hecho al día de hoy somos el sistema más grande
del planeta en su tipo. Además inicamos el sistema de pago por evento
(PPE) en américa latina.
J.A.F: ¿Que tanto representa
en ingresos?
A.E.: Es todavía muy bajo andará por el 10 por ciento
del ingreso, pero está creciendo a un ritmo del 2 ó 3 por ciento
mensual.
J.A.F: ¿Qué harían
con los canales 13 y 7 si los obtuvieran?
A.E.: Esos, como todo los demás canales, tendrán que especializarse
en la programación y en auditorio. Televisa tien cuatro frentes y la
nueva competencia tendrá solo dos. Eso define lo que hay que hacer.
J.A.F: ¿Cuántos suscriptores
pretende lograr Multivisión?
A.E.: Estimamos llegar a dos millones
J.A.F: ¿Cuando Multivisión
apareción, un buen número de productores, actors y realizadores
pensaron que abriría una oportunidad para hacer programas con ustedes.
Esto no sucedió así. mínima?
A.E.: Consideramos que si vamos a producir lo debemos de hacer bien y
eso es todavía muy caro para nosotros.
J.A.F: ¿Crecerán en
número de canales?
A.E.: Para octubre saldremos con otro PPV, un canal de cine especializado
en acción y misterio, otro infantile español, primero en su tipo,
y otro más de servicio a suscriptores.
José María Pérez Gay
14 de mayo 1993
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Por José Antonio Fernández F.
Consulte otras entrevistas publicadas anteriormente
en la Revista Telemundo, realizadas por José Antonio Fernández,
con: Jorge Volpi, Julio
Di Bella, Ernesto
Velázquez, Lidia
Camacho,
Mario
San Román,
Javier
Corral,
Laura
Barrera y Nicolás
Alvarado. José María Pérez Gay es escritor e intelectual, es el Director Fundador de Canal 22. Este canal, que se salvó de la privatización y se convirtió en el primer proyecto mexicano consciente de televisión pública, puede salir al aire, finalmente en mayo (de 1993).
José Antonio Fernández: Los intelectuales se han dedicado a criticar, menospreciar y despreciar a la televisión. ¿Cómo y con quién hacer un canal cultural en este contexto?
José María Pérez Gay: Yo creo que esto ha cambiado. Pero hagamos un breve recuento: me parece que debido a que la televisión es un medio híbrido provoca aversión de la comunidad cultural, en México y en muchas otras partes. Cuando Mc Luhan publicó sus ideas acerca de la idea global, la izquierda intelectual respondió criticando a la televisión fuertemente y diciendo que era el medio de enajenación más perfecto.
Ahí los intelectuales equivocamos los términos de una manera muy seria y se nos fue de las manos entender a la televisión en toda su riqueza.¿Cuál fue el error? La ideología se metió en medio y era imposible que una televisión comercial destacara aspectos culturales. Se llega a un concepto cultural tan elitista y cerrado que sólo comulgan con él las personas que entienden el código que se habla en un pequeño grupo. Entonces una teoría universal de la enajenación definida por Marx pasaba, sin mediaciones, a ser aplicada en contra de la televisión y se decía: la televisión es el principal agente de la enajenación que separa al hombre de sí mismo. El aparato se convirtió en algo así como el pecado original pero puesto al día en forma de una pantalla. Prenderla era entrar al mal. Ahora vemos que es algo más que eso. Pero lo empezamos a observar a principios de la década de los ochentas y ahora nos queda totalmente claro.
Actualmente hay grupos intelectuales que han cambiado su postura por que el acontecimiento de la experiencia audiovisual los ha transformado. Empiezan a ver conciertos, programas, mesas redondas... Yo no creo que la televisión modifique nuestras vidas, pero si estoy seguro que nos ayuda a vivir, así de simple. Con ella tenemos acceso, en la intimidad de la casa, a ver otros mundos.
José Antonio Fernández: Muchos ojos están puestos en lo que va a ser el 22
José María Pérez Gay:Una de las cosas que más me entusiasma de estar al frente del 22, es ver la expectativa que ha despertado el proyecto. Y no solamente me refiero a la gente que hace televisión, que se han acercado a nosotros, si no a jóvenes que ven al 22 como una opción televisiva. Ellos han presentado programas pilotos sugerentes, críticos e imaginativos. En este grupo de jóvenes videoastas, a juicio personal, he encontrado mucha más imaginación, proyecto y ganas de hacer las cosas que en cierto ámbitos ya muy profesionales.
José Antonio Fernández: ¿Se han acercado intelectuales?
José María Pérez Gay:Si lo han hecho, pero un tipo de intelectual no profesional.
José Antonio Fernández: ¿Pudiéramos pensar que los intelectuales de profesión (por decirlo de alguna manera) están esperando a ver qué hace Pérez Gay?
Jos é María Pérez Gay:Yo creo que sí.
Los que se han acercado son gente joven que no tiene ese lastre de críticas al medio, que he tratado de narrar.
Para resumir: el miedo que la televisión provocaba a los grupos de intelectuales en los cincuentas y sesentas, poco a poco se convierte en una especie de entusiasmo que provoca dos reacciones: el gran deseo de acercarse y el miedo de que todavía provoca algo desconocido. Pero hay gente que se la quiere jugar con el 22.
José Antonio Fernández: Hay una confusión con respecto a lo que es la televisión pública.
José María Pérez Gay:Yo he querido manejar el término televisión pública aunque a veces, efectivamente, resulta confuso Yo veo la posibilidad de ser un canal público en tanto, sencillamente, sirvamos a la comunidad y esa comunidad, ese público, tenga posibilidad de opinar e intervenir en la mejor de las formas en la programación. Cuando yo digo televisión pública me estoy refiriendo a este servicio comunitario que tiene, ante todo, la conciencia de que hay un público que nos va a ver y que va a criticar e intervenir, para nosotros tomar de esa experiencia pública, en ese sentido de la palabra, lo mejor para el canal.
José Antonio Fernández: En otros países las televisoras públicas tienen una especie de consejo plural que busca que el canal cumpla con ser público.
José María Pérez Gay:Aquí tenemos un Consejo Consultivo de Planeación y de Desarrollo integrado por personas que son significativas dentro de la sociedad civil mexicana y que fueron nombradas por el Presidente de la República.
Jos é Antonio Fernández: ¿A qué público va dirigido el canal 22?
José María Pérez Gay: Desde luego pretende llegar a toda clase de público pero sabemos de antemano que, de acuerdo a la carta de programación diseñada, hay una audiencia que es la natural. Hablo del público universitario, que lee el periódico, que le interesa el arte, la plástica, las series históricas. Según los estudios que nos han hecho, te puedo decir que son jóvenes que van desde los dieciocho años hasta pasados los cuarenta.
Yo pienso que al 22 le conviene presentar la cultura en su carácter más crítico y también como espectáculo, como diversión, en el mejor sentido de la palabra.
José Antonio Fernández: ¿Que tanta producción propia tendrán?
José María Pérez Gay: El 26 por ciento.
José Antonio Fernández: En el número de la Revista Telemundo, hicimos un Sondeo de Opinión para saber qué esperaba la gente del 22. Los entrevistados nos respondieron, casi al unísono, que no fuera aburrido.
José María Pérez Gay:Es el gran reto, no ser víctimas ni rehenes del aburrimiento como un sistema para acabar con un canal cultural, sino jugárnosla y divertirnos. Tener un gusto por ver televisión.
José Antonio Fernández: Los canales culturales han querido ser como anónimos. Me refiero a que hay poco contacto directo con el público, en ocasiones, incluso, sólo se escuchan voces que dicen muy ceremoniosamente la información y punto. ¿En el 22 sucederá igual, o permitirán que aparezcan figuras que destaquen y se desarrollen? José María Pérez Gay:Tendremos una voz y una presencia tanto en el noticiario como en la continuidad de los programas y esperamos encontrar personas que, incluso, sean parte de nuestra imagen corporativa. No le tenemos miedo a desarrollar figuras, al contrario, con buenas personalidades el Canal adquirirá una presencia. Es más, busco varias personas que tengan imán con el auditorio, para que seamos plurales también en este sentido.
José Antonio Fernández: Otro problema de los canales culturales es que no han estado ligados con la cultural actual, la de hoy en la mañana (por decirlo de alguna forma). Nos encontramos con canales culturales que pasan series y películas extranjeras ya muy vistas, documentales que se encontraron por ahí...
Jos é María Pérez Gay:Hemos buscado un tipo de series que sean actuales y te pongo un ejemplo: tenemos una serie documental que se llama El Gran Juego, en donde pasaremos siete programas de las relaciones Unión Soviética-Estados Unidos. La serie empieza en 1917 y termina en 1991.
Nosotros vamos a transmitir invertido el orden de transmisión: empezaremos por 1991, por lo actual. Ya lo analizamos y no hay ningún problema. El televidente que no es un especialista, va a entender mucho mejor.
José Antonio Fernández: Y en el caso de la cultura de México, en la que estamos interesados por los conciertos y las exposiciones, pero también por la grilla cultural de hoy en la mañana (y al decir grilla no quiero ser peyorativo, me refiero a las discusiones que se están dando todos los días entre los intelectuales y los artistas), ¿van a poner al aire esas polèmicas?
José María Pérez Gay: Haremos reportajes sobre lo que sucede día con día. Yo pienso que el canal 22 es de todos o no es de nadie, y esto no es sólo una frase. ¿Quiénes son todos? Todos los que hacen cultura. Yo dije un día que la polémica Nexos-Vuelta, por interesante que haya sido, no era la cultura mexicana.
Más allá de la polémica entre estas dos revistas, existe una variedad de manifestaciones culturales.
José Antonio Fernández: Aunque ese tipo de polémicas le interesan a la gente y son las que se siguen con más atención.
José María Pérez Gay:De acuerdo, pero perderíamos la brújula del mapa cultural si nos centramos únicamente en ello.
Hay otras polémicas no dichas y otros problemas culturales y educativos que están esperando ser televisados. A esos problemas también debemos avocarnos para que hablen, para que hablen otros.
Creo que el 22 debe ser un canal para manifestaciones de todo tipo, entendiendo por esto diferentes formas de vida y de expresión artísticas y literarias. No la cultura vista como un planeta lejano al que sólo una flotilla de naves del espacio tienen acceso, quiero que en la pantalla esté la cultura que vemos, los objetos que tocamos, las cosas a la que nos acostumbramos, las que nos hacen vivir, las que nos dan placer, las que nos hacen sufrir, la expresión de cambio. Todo esto es la cultura.
Tenemos que ver lo que pasa en México pero también lo que sucede en el mundo. Hay que darle al 22 la oportunidad de volverse un elemento más en este franco proceso de internacionalización que vive el país. Colaborar para dejar de entender que México es un coto cerrado. Y no estaremos buscando ser elitistas al transmitir programas de todo el mundo.
José Antonio Fernández: En una colaboración que tuvo con nosotros Francoise Bertrand, Directora de Radio Quebec, planteaba que esa emisora que también es televisión pública, tenía un aposición privilegiada al no representar intereses personales. El 22 es un caso similar. ¿Se le puede sacar provecho a esta ventaja para que colaboren con ustedes todas las televisoras comerciales con programas que duermen el sueño de los justos en su videoteca?
José María Pérez Gay:Es interesante esto. Por supuesto podemos ser receptivos de las mejores cosas de los canales comerciales y no comerciales. Estamos abiertos. El acervo del canal 9 cultural es muy importante. Televisión Educativa (UTE) ya está en colaboración con nosotros. Lo que hay en el 13 tiene una gran riqueza. José Antonio Fernández: ¿Piensan comercializar tiempos de pantalla?
José María Pérez Gay:En un inicio entraremos con patrocinios. De hecho ya tenemos con nosotros a Pemex y a Teléfonos de México. Después en una segunda etapa, pensaremos muy bien la forma de comercializar de lleno, que creemos debe ser especial.
José Antonio Fernández: ¿Tienen ya relaciones internacionales?
José María Pérez Gay:Tenemos un convenio de colaboración firmado con Radio Quebec. Establecimos conversaciones con la Radio Alemana, RM de Londres, la televisión Sueca. Ahí vamos son convenios para asistencia técnica y para coproducciones. Aún no los echamosa andar pero ya están ahí.
José Antonio Fernández: Finalmente, ¿quieres hacer un canal que se vea?
José María Pérez Gay: El objetivo del canal 22 es que se vea.
Un canal cultural que se vea es una enorme ganancia. Ya con eso me daría por satisfecho.
José Ramón Fernández, polémico
antes que nada, comentarista y narrador deportivo desde hace 22 años,
da en esta entrevista sólo unos cuantos de sus puntos de vista. De memoria
y lenguaje sueltos, es capaz de alargar cualquier tipo de respuesta, porque
una cosa lo lleva a la otra, siempre tratando de avanzar en el nivel de la conversación.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: La gente ya
se acostumbró a que aparezca José Ramón Fernández
en la pantalla ¿Me puedes decir que hacías antes y cómo
llegaste a ella?
JOSE RAMON FERNANDEZ: De chico siempre me gustó mucho el deporte.
Como futbolista fui malísimo, aunque era un perro en la cancha. Me gustaba,
también, la oratoria. Llegué a ganar concursos de la escuela.
Viví unos años en España donde hice una maestría
en Literatura y me recibí con un tesis sobre García Lorca.
Cuando regresé a Puebla, aquí en México, entré a
estudiar Administración de Empresas. En ese tiempo daba clases de literatura
e historia en las preparatorias, lo hacía para mantener mi carrera. Entonces
se dio la oportunidad de trabajar en un canal de la televisión local
de Puebla, que era propiedad de Televisión Independiente de México
(TIM).
J.A.F.: ¿Qué hacías?
J.R.F.: Hacía de todo, igual administraba que vendía comercialización,
que narraba partidos de futbol.
J.A.F.: ¿Cómo llegaste
a la pantalla?
J.R.F.: Un día substituí a un comentarista.
Había una transmisión de un partido amistoso Italia-España.
Como a mí me gustaba (y me gusta) mucho el futbol, fui a verlo a la estación.
Me di cuenta que el locutor que lo narraba, en forma insistente, estaba dando
mal el marcador. Decía que España iba ganando uno a cero, cuando
era justo al revés. Yo le dije al productor (creo que era Armando Lafitte)
que estaban dando el marcador equivocado. El productor me dijo: métete,
nárralo tú. Al medio tiempo tomé el micrófono y
narré la segunda parte. Y ahí me seguí. Al principio no
cobraba. Ayudaba y hacía de todo.
Cuando terminé mi carrera vino la fusión (1972) de Telesistema
Mexicano (comandado por Emilio Azcárraga) con TIM (la televisora del
Grupo Monterrey). Yo ya venía a México a narrar algunos partidos
con Eduardo Andrade, en lo que era canal 8 (TIM).
J.A.F.: ¿Trabajabas para Televisa?
J.R.F.: No, lo hacía para canal 8 (TIM) cuando todavía
no se fusionaban. Me tocó conocer a Don Joaquín Vargas, cuando
era director de ese canal, luego fue cuando entró de director Martínez
Urdal apoyado por Luis de Llano, padre, y se da la guerra entre canal 8 y Telesistema.
Surgen programas de mucho arrastre en canal 8 como Los Polivoces, Juan Pirulero
y Los Hermanos Coraje. Toda esa época se terminó, lamentablemente,
con la fusión (de TIM con Telesistema). Me conectan, entonces, con Jaime
Haro y Lalo Orvañanos para hacer un programa ya en Televisa. Lo hice
unos seis meses. En agosto de 1973, Luis de Llano padre me llama al 13, por
medio de Carlos Alazraki, el dueño de la agencia de publicidad, quien
trabajaba en el 13 como Gerente de Producción. Fui a ver a Don Luis de
Llano y me propuso hacer un programa deportivo. Me citó un día
en su oficina. En su pizarrón tenía anotados una serie de nombres.
Me pidió que los leyera.
Leí DeporTV y me dijo: ¡ése es el nombre! Así empezó
y ahora acaba de cumplir veinte años.
J.A.F.: ¿Qué director
o directores consideras que fueron los mejores de la televisión estatal?
J.R.F.: El mejor, quizá, González Pedrero, quien sacó
al canal de las calles de Mina y se lo llevó a las actuales instalaciones
de Periférico. En ese tiempo se hicieron cosas interesantes de producción
local y se adquirieron series extranjeras de gran calidad. Le dio un gran impulso.
Otro que me parece que intentó hacer un gran trabajo y estuvo cerca de
cuajarlo fue Pablo Marentes. El problema fue que IMEVISION creció mucho
en número de gente.
Los administradores que manejaron el canal 13 han sido de los mejores como administradores.
Pero la perdición del Canal 13 fueron sus directores, todos los demás.
Tuvimos desde gastroenterólogos hasta políticos de carrera como
Alvarez Lima, con el que tuve las mayores diferencias, fue el peor.
J.A.F.: A 20 años de existencia
de la televisión gubernamental, ¿consideras que debió existir
como tal o no?
J.R.F.: Yo creo que sí. El problema es que nadie le pudo encontrar
los objetivos de una televisora pública, más que gubernamental.
Lo han podido hacer en la RAI en Italia, en Televisión Española
y en la BBC de Londres, pero aquí no se pudo. El problema de Canal 13
es que cuando nace se encuentra con un gran monopolio (Televisa) enfrente que
tiene una fuerza descomunal. Difícilmente en otro país del mundo
existe un caso como el de aquí. En otras naciones ha pasado lo contrario.
Primero se dio el monopolio televisivo del gobierno y luego se abrieron a la
inversión privada. Aquí es a la inversa. Televisa tiene cuatro
canales de televisión abierta y un sistema de cable que le dan todas
las posibilidades de negociación comercial y de programación.
En cambio al Canal 13 (cuando era del gobierno) le pedían que fuera (todo
al mismo tiempo): educativo, cultural, de entretenimiento, político,
que generara audiencia y que comercializara y enfrentara a un grupo tan poderoso.
Todo esto sin continuidad de sus cuadros directivos.
Canal 13 tuvo unos 17 directores en 20 años. Así era muy difícil.
Aquí cuando el gobierno no tenía dinero se abrían las puertas
de la comercialización, hasta los cigarros y las bebidas; pero cuando
el gobierno tenía dinero se restringía la comercialización.
Hoy sí, mañana no. Así fue la historia. Sin planes a largo
plazo. No se manejaban bien los presupuestos. Hubo corrupción, un gran
atraso tecnológico y muchos problemas.
J.A.F.: Hablando ahora de tí,
¿alcanzas altos índices de audiencia desde el inicio de DEPORTV?
¿Planearon su éxito?
J.R.F.: No, las cosas salieron bien. Aunque no tuvimos un gran auditorio
desde el principio. El programa lo fuimos conformando. Quisimos tomar un estilo
que no fuera acartonado y eso le gustó a la gente.
J.A.F.: ¿Qué significa
no ser acartonado?
J.R.F.: Significa que si tienes calor puedes demostrarlo, que si estás
despeinado puedes arreglarte el pelo y decirlo, que si quieres decir algo que
no esté dentro del script lo puedes hacer, que platiques como si estuvieras
en tu casa y que si no estás de acuerdo puedas disentir.
J.A.F.: ¿Ustedes buscaban tener
audiencia?
J.R.F.: Luchábamos porque nos vieran. Yo siempre busqué
hacer cosas para atraer al público. Mira, cuando yo llegué a la
televisión había un equipo de futbol (el América) y diecinueve
más. Yo busqué el equilibrio.
J.A.F.: ¿Qué hiciste?
J.R.F.: Primero contratar los derechos para transmitir los partidos de
los demás (Pumas, Guadalajara...), y luego impulsarlos al máximo.
Había que hablar y comentar sobre ellos.
J.A.F.: ¿Planeaste la controversia
que tienes con Televisa?
J.R.F.: No, fue saliendo. No por ser antiamericanista (que lo soy y de
por vida), sino por todo lo que rodea a ese equipo.
J.A.F.: ¿La idea de que Raúl
Orvañanos y tú aparecieran juntos sí fue planeada?
J.R.F.: A mí no me gusta hacer las cosas solo. Cuando empezamos
yo sabía que tenía que conformar un equipo con especialistas.
Con Orvañanos yo tenía la oportunidad de aprender más de
futbol y él de aprender a hablar español. Cuando logramos el equilibrio
creo que conseguimos ser una gran pareja, con una gran credibilidad en el medio.
Yo era el duro, el que daba los golpes, y él el ecuánime. Se dio
un equilibrio muy bueno.
J.A.F.: ¿Por qué se
va Raúl Orvañanos a Televisa?
J.R.F.: Quizá él se cansó de trabajar-sufrir en
el 13, o se encontró con la oportunidad de ganar un mejor sueldo y ser
jefe.
J.A.F.: Desde que se fue Orvañanos
a Televisa ya no tienes contrapunto.
J.R.F.: Sí lo tengo con Javier Solórzano en las mañanas
(cuando se hizo la entrevista Javier Solórzano conducía el noticiero
matutino de Imevisión). Conversar con él es extraordinario.
J.A.F.: Yo me refiero a otro comentarista
deportivo. Normalmente todos están de acuerdo contigo. No tienes al Raúl
Orvañanos que, con toda tranquilidad, luego de dejarte hablar, te decía
un simple no. Eso era divertido. Despertaba público.
J.R.F.: En ocasiones Raúl me decía: oye, hace dos o tres
programas que no dices nada, ¿no has oído las estupideces que
declaró tal o cual? Entonces yo, en respuesta a lo que me decía
Raúl, en el siguiente programa me iba contra ellos, y ya que lo hacía
Raúl comentaba al aire: José Ramón, no es para tanto (ríe
como acordándose).
Así era. Nunca lo planeamos. Yo lo estimo a pesar de que diga otras cosas.
Son dieciocho años los que estuvimos juntos. Ahora con Carlos Albert
es diferente, porque maneja una línea muy dura. Uno de estos días
vamos a ir a la cárcel los dos.
J.A.F.: Este estilo como de piedra
en el zapato, de denunciar, de señalar, ¿te sientes la molestia
en la televisión gubernamental?
J.R.F.: Sí, claro que lo siento. Mira, el día que (luego
de muchas vueltas) Guillermo Cañedo me entregó mi acreditación
para el Mundial de México 86, me dijo: créeme José Ramón,
tus enemigos los tienes ahí dentro (de Imevisión). Yo me quedé
con esa frase muy grabada y veo que la gente de Televisa está en la guerra
pero por el auditorio. Hubo muchos directores que me dijeron: José Ramón,
es la última vez que te lo digo, si te vuelves a meter con el América
te vas de la empresa. Eso lo viví muchas veces.
J.A.F.: ¿Te corrieron alguna
vez?
J.R.F.: Una vez, solamente. Lo hizo Claudio Farías. Resulta que
contrató a Angel Fernández. Le cayó más simpático
y me hizo mi cheque de liquidación. Fui a su oficina. Afortunadamente
era de mi tamaño. Lo tomé de la solapa, lo jalonée brutalmente
y le rompí el cheque en su cara. Le dije que no aceptaba la liquidación
pero que sí aceptaba hacer exclusivamente el programa Deportv, sin meterme
en nada más. Así fue. Hice el programa con muchos problemas, porque
lo querían desbaratar. No fui al Mundial de España. Mientras tanto
estudié una maestría en Administración Pública en
la UNAM. Cuando inició el nuevo sexenio, en el 82, Pablo Marentes me
reinstaló en Eventos Deportivos.
J.A.F.: En toda esta historia hay
una actitud estoica de parte tuya.
J.R.F.: Posiblemente. Mis veinte años de duración creo
que lo son, y perdón que yo lo diga, porque he sido muy honesto, luchador,
estoico y he tenido gran habilidad para desaparecer en los momentos difíciles
de los directores. Mi padre me enseñó dos cosas: a tener una línea
muy recta y a ser muy honesto. Eso me ha servido más que nada.
J.A.F.: Casi nadie es polémico
en México. Tú lo eres. ¿Lo disfrutas y lo planeas?
J.R.F.: No es fácil hacer polémica. A mí me sale
espontánea. Trata de hacerla y verás que no es fácil.
Y confieso que en ocasiones sí es una táctica.
J.A.F.: En momentos me parece que
los deportes son para tí un mero pretexto y pienso que lo que te gusta
es hablar sobre lo que te está tocando vivir en el mundo.
J.R.F.: A mí me gusta mucho estudiar y trato de aportar mis conocimientos
cuando hablo de deportes. Me habría fascinado haber sido un comentarista
de carácter noticioso, manejando el mismo estilo que tengo en los deportes.
Lo que sí busco es trascender el deporte, porque a veces es muy trivial.
Yo lo mezclo con los problemas del país y del mundo.
J.A.F.: ¿Has corrido riesgos?
J.R.F.: El único: que me digan adiós. Para mí fue
una gran satisfacción el día que me enteré que hace muy
poco Emilio Azcárraga Milmo reunió a todos los comentaristas de
la televisión privada para decirles que llevan 20 años estando
equivocados. Para mí eso fue una gran satisfacción. Como lo es
que se lleven a Raúl Orvañanos y se convierta en su cronista más
destacado.
Lo importante es, creo, que la gente busca el contenido, no las grandes escenografías.
El público busca a aquél que dice algo. Cuando inventamos el programa
Los Protagonistas, para el Mundial del 86, yo me pregunté: ¿qué
le falta a esto? Yo no quería hacer un resumen trivial de goles. Necesitábamos
algo. Entonces le metimos un poco de humor, que yo incluí con la intención
de que tuviera un sentido crítico y un interés social, que nos
hablara con buen humor cómo eran otros pueblos (con Oscar Cadena y Andrés
Bustamante); ahí surgió la idea de que participaran especialistas.
Tuvo éxito porque logramos reunir a la familia.
J.A.F.: En México la publicidad
se maneja en forma muy peculiar. En otros países podemos encontrar revistas
de polémica, política y puntos de vista diferentes y están
llenas de anuncios. En México no es así. La publicidad busca entrar
en medios que no sean molestos. En este sentido, ¿cuál ha sido
tu relación con los publicistas y con la inversión publicitaria
en general?
J.R.F.: Al principio muy difícil, pero después muy buena.
En un inicio el 13 era muy chiquito, no existía la Red Nacional. Ellos
siempre alegaban la cobertura. Pero hubo clientes que desde el principio confiaron
y le entraron. Yo, en forma personal, iba a ver a los publicistas. Eso ayudó
mucho porque empezaban a creer en lo que hacíamos porque se los explicaba.
Les decía cómo trabajábamos, los conocía. Así
los programas deportivos del 13 se han mantenido con inversión publicitaria
sin que los publicistas hablen de costos por millar ni de ratings, que siempre
me los dan castigados.
J.A.F.: ¿Crees que a tí
te bajan el rating?
J.R.F.: Claro. Nos dan doce, trece o catorce puntos. No creo en los ratings.
J.A.F.: ¿Algún publicista
te ha sugerido o insinuado que dejes la polémica?
J.R.F.: Sí ha habido algunos que me han insinuado, que me han
dicho que no entran en los programas de Deportes porque atacamos mucho, pero
en general creo que los publicistas son respetuosos. Saben que somos una opción
y cuando pueden buscan aprovecharla.
J.A.F.: ¿Qué es lo que
más te gusta de lo que haces?
J.R.F.: Yo gozo siendo entrevistador. Prácticamente siento un
orgasmo cuando entrevisto.
J.A.F.: ¿Cuál es tu
expectativa ahora que la televisión gubernamental se privatiza?
J.R.F.: Creo que se darán cambios radicales a mediano y largo
plazo, no a corto plazo.
J.A.F.: ¿Qué tan radical?
A lo mejor la gente está esperando algo más de lo que va a pasar.
J.R.F.: La gente tiene que esperar más. Y yo soy uno de esos.
Yo estoy esperando que pase algo. Que la televisión cambie. Si los grupos
que van a llegar a comprar la televisión van a hacer lo mismo, será
terrible.
J.A.F.: ¿Puede suceder?
J.R.F.: Sí, pero tienen que hacer otro tipo de televisión.
Más combativa, con más idea y más talento. Tendrán
que trabajar nichos diferentes a los que hace la otra televisión. Ya
sabemos que ellos (Televisa) hacen novelas excelentes, aquí hay que producir
otro tipo de programas. Algo importante: no deberán traer a nadie de
la otra empresa. Es necesario que aquí se hagan figuras. Hay talento,
hay que buscarlo. Yo confío en que el grupo que se quede con la televisión
va a tratar de hacer un cambio. Debe de hacer un cambio.
J.A.F.: ¿En qué sentido
el cambio?
J.R.F.: En programación. En la idea de hacer, vender y anunciar
en televisión. Este es el momento para hacer ese cambio.
J.A.F.: Yo tengo el temor de que los
nuevos canales se llenen de programación adquirida en el extranjero.
Hay tanta oferta internacional, que les sería muy fácil mañana
armar dos canales nuevos. Importar cultura en forma permanente y olvidarse de
lo que podemos hacer aquí, lo que sería una pena.
J.R.F.: Los que compren tienen que producir. Si no lo quieren hacer ellos
directamente, deberán rodearse de productoras que les produzcan, que
les vendan productos terminados, como sucede en otras partes del mundo.
J.A.F.: ¿Pudiera ser ingrata
la privatización con José Ramón Fernández?
J.R.F.: Pudiera serlo.
J.A.F.: En lo personal, ¿esperas
algo?
J.R.F.: No tengo interés de que se reconozca que llevamos 20 años
aquí, porque eso es una satisfacción que llevamos dentro. Espero
que se nos apoye para continuar. Todavía, como dicen los deportistas,
tenemos varios años por delante para dar un extraordinario rendimiento.
J.A.F.: Yo tengo una sugerencia con
base en los éxitos de la televisión estatal. ¿Pudiéramos
pensar que uno de estos dos canales que se privatizan se dedicara exclusivamente
a los deportes y al humor? Sería un estilo único en México
y, creo, en el mundo.
J.R.F.: Tú idea sería bendita. De hecho, yo le he propuesto
algo parecido a algunos compradores, cuando me han preguntado qué hacer
con esto.
J.A.F.: ¿Tienes algo personal
en contra de Televisa?
J.R.F.: No, en absoluto. Es una empresa a la que admiro por su potencial
económico y técnico, por su enorme expansión. Pero no estoy
de acuerdo con sus formas de proceder. Me parece que es avasallante y, bueno,
eso ya se acabó. Es más, creo que Televisa debería propiciar
la competencia .
Carlos Alazraki llegó a la publicidad, literalmente,
por un golpe de suerte y aquí cuenta la historia. Alazraki habla de la
creatividad y de los miedos que la rodean, y plantea cómo debe hacerse
la publicidad para televisión.
Alazraki narra su historia: hice la preparatoria en Estados Unidos, en Texas,
junto con Luis de Llano. Luis y yo crecimos juntos y somos amigos de toda la
vida. Cursé la universidad en la Ibero y Luis se quedó en la Universidad
de Houston. Cuando él regresó a México me invitó
a trabajar en lo que hoy es Televisa que abría el área de promoción
de sus canales. Era el año 71. Fue la época en que nació
el Canal 8, TIM, como competencia de Telesistema Mexicano. Entonces don Luis
de Llano me invitó a trabajar al nuevo Canal 8 como gerente de programación.
Como yo era muy joven (tendría unos 22 años), no lo dejaron que
me colocara en programación, pero me instaló como gerente de continuidad
y operaciones. Cuando vino la fusión de TIM con Telesistema para formar
Televisa, me quedé algún tiempo de gerente de operaciones de Canal
8 (como representante del Grupo Monterrey). Don Luis de Llano se fue a Canal
13, como director adjunto. Cuando me enteré le hablé y le reclamé
porque no me invitó a trabajar con él en el 13. Entonces me dijo
que tenía un puesto para mí. Entonces entré como gerente
de programación. Mi mamá estuvo a punto del infarto y el señor
Azcárraga me dijo que era un idiota. Pero yo me fui con don Luis de Llano.
A los cinco años de estar ahí, tuve, literalmente, un golpe de
suerte.
Resulta que una persona que trabajaba en Canal 13 había sacado un boletín
de prensa con muy mala leche para el mismo Canal. Yo me enfurecí y fui
a ver a don Luis (reconozco que le calenté un poco la cabeza), quien
como buen español, se enojó todavía más. Entonces
fuimos los dos a reclamarle a esa persona, que estaba en una sala de juntas.
Le dijimos que cómo podía ser que desde el Canal 13 se hablara
mal de las cosas que hacíamos en Canal 13. El boletín criticaba
el por qué cubriríamos un concierto de rock con Joe Cocker y por
qué planeábamos producir una telenovela con La Tigresa. La cosa
se violentó. De por sí la relación ya no era buena. Ese
señor le gritó a Don Luis. Yo traté de calmar el asunto,
pero gritó más fuerte y en ese momento le solté un golpe.
No podía permitir que le faltaran al respeto a don Luis de Llano.
Dos semanas antes el secretario de Estado Moctezuma Cid se había golpeado
con Carlos Tello. Bromea Alazraki: estábamos poniendo de moda un nuevo
estilo en las salas de juntas. Lógicamente (retoma en serio), el golpe
me hizo salir del Canal 13. Al día siguiente me sacaron una caricatura
en Tele-Guía, en la que una persona me pedía trabajo y yo le preguntaba
si sabía karate o kung-fu. Me decían Alaz-Rocky.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Te
arrepientes del golpe?
CARLOS ALAZRAKI: De ninguna manera. Aunque fue algo desagradable, creo
que en la vida hay que tener principios.
J.A.F.: ¿Y qué hiciste?
C.A.: Renuncié. Mi esposa a los tres días tendría
a nuestro primer bebé.
Un mes antes mi suegro, hombre rico dueño de pantalones TOPEKA, me preguntó
si sabía de alguien que le pudiera hacer una campaña de publicidad.
Le respondí que yo tenía una agencia (cosa que era mentira) y
que ahí la podíamos hacer. Hablé con mis amigos Luis Carlos
Mendiola y Alfonso Rodríguez. Alfonso y yo le dijimos a Mendiola que
a partir de ese momento teníamos una agencia de publicidad y que su cliente
era TOPEKA. Ahí empezó el asunto. Al poco tiempo decidí
manejar yo personalmente la agencia. Conseguí la cuenta de Celanese,
luego otra y otra (no te creas que caían fácilmente) y aquí
estamos.
J.A.F.: Supongo que cuando empezaste
intentabas hacer presentaciones espectaculares.
C.A.: Cuando estás iniciando intentas imitar lo que crees que
hacen las agencias grandes. Efectivamente yo hice presentaciones que eran todo
un show. Pero luego de 16 años en este negocio ya revolucioné
la manera de hacer las presentaciones.
J.A.F.: ¿Qué haces ahora?
C.A.: Me tardo 10 minutos. No llevo nada, ni story boards ni nada. Les
platico la idea. Se las digo, eso es todo. Les pido que visualicen los personajes
y su entorno, que jueguen con su imaginación.
J.A.F.: En la época en que
iniciaste con tu agencia eran los tiempos de un mundo dividido entre buenos
y malos. Para algunos los publicistas eran los malos. ¿En algún
momento te sentiste mal por ser publicista?
C.A.: No, porque yo me iniciaba y porque había entrado a la publicidad
como una segunda opción. Manejaba cuentas como la de TOPEKA y la de Celanese,
que no te hacían ser un publicista en serio. Pero sí fue una época
en la que la publicidad y los publicistas no siempre eran bien vistos.
J.A.F.: Ahora las cosas han cambiado.
A los publicistas y a los anunciantes los buscan los personajes más disímbolos
para que los apoyen, ya no sólo para venderles tiempos o espacios publicitarios.
Hoy ser publicista es motivo de prestigio. Están ubicados en un buen
lugar.
C.A.: Yo creo que todavía no se nos toma en serio. Y cuando te
digo esto te hablo a nivel nacional, porque el Distrito Federal no es un parámetro
en tanto está más sofisticado que el resto del país. Pero
en provincia todavía hay agencias-portafolio. No hay planes de marketing,
ni tarifas correctas ni publicidad profesional. Esto nos hace mucho daño
a los publicistas.
J.A.F.: La gente que trabaja en las
agencias es famosa porque se dice que es liberal, porque visten en forma especial
y hacen cosas fuera de lo común. Sin embargo, tengo la impresión
de que la publicidad mexicana es muy conservadora, contrario a la forma de ser
de la gente que la hace.
C.A.: Aquí es muy, pero muy conservadora. Hay mucho miedo. Mira,
las casas productoras hacen lo que les dice la agencia. Los creativos de las
agencias se visten así porque es un estilo que se maneja en todo el mundo.
Pero a la hora de hacer los mensajes empiezan los problemas. Sus jefes, que
normalmente son mayores que ellos o los ejecutivos de cuenta o los clientes,
empiezan a meterles miedos y ahí llega la autocensura. Y como los creativos
no se preocupan por estudiar lo que está pasando en el mundo y los trabajos
así se los aceptan, creen que lo que ellos hacen es maravilloso. No se
dan cuenta que estamos en el lugar siete mil quinientos.
J.A.F.: ¿No en el nueve como
me dijo el publicista Horacio Navarro?
C.A.: Supongamos que estamos en el lugar 9 en el mundo, aún así
es irrelevante. Después del quinto puesto, ¿los demás dónde
están?
J.A.F.: ¿Por qué tanto
miedo?
C.A.: Piensan que no se los va a aceptar el cliente, que la Secretaría
de Salud los va a rechazar. El problema es que hay una escalera que aquí
te explico: el director de marketing de una compañía requiere
hacer un anuncio de salsa de tomate y se lo dice a su director de marca. Éste
le habla al ejecutivo de cuenta de la agencia y le advierte que no vaya a salir
con una jalada. El ejecutivo va con el director creativo de la agencia y le
pide que haga el anuncio de la salsa de tomate. El director creativo les dice
a sus directores juniors (de 24 años) que hay que trabajar para crear
un anuncio de salsa de tomate. ¿Qué pasa si a alguno de estos
jóvenes se le ocurre salirse de lo cuadrado? Por ejemplo, que piense
anunciar la salsa de tomate mostrando limones y no tomates, porque sabe que
esa marca tiene limones. Ya que tiene esa idea se la muestra a su director creativo
y se desanima cuando de inmediato le ponen trabas y le cuestiona el por qué
los limones y no los tomates. Pero vamos a suponer, todavía, que el chavito
es audaz y la idea llega hasta el ejecutivo de cuenta. De inmediato recibirá
una mentada de madre. Pero supongamos que el ejecutivo de cuenta se convence,
es audaz y le propone la idea al de marketing del anunciante. Existe una alta
probabilidad que lo rechacen porque los que ocupan esos puestos se sienten dueños
de las empresas y creen que tienen el derecho de decidir sin enseñar
las propuestas al director general o al dueño. Total que a base de tanta
negativas los creativos se dan por vencidos.
J.A.F.: ¿En el caso de la selección
de medios, las agencias también son conservadoras?
C.A.: También. Ahí los directores de medios son receptivos.
Lo que les manden es lo que toman en cuenta y lo demás no lo buscan.
Los directores de medios lo que buscan es mayor facturación al menor
esfuerzo.
J.A.F.: ¿Hacia dónde
van las agencias?
C.A.: Creo que hay una tendencia a regresar a lo básico. Se trata
de hacer publicidad relevante. Hacer agencias que se dediquen a la publicidad
y no a las finanzas y al correo directo y a la producción. Yo tomé
la decisión en mi agencia de dedicarnos sólo a la publicidad.
Por ejemplo, nosotros filmamos unos 30 comerciales al año. Para mí
sería fácil tener una casa productora propia. Sin embargo, la
decisión fue no. ¿Por qué? Porque me dedico nada más
a la publicidad. Me invitan a negocios colaterales y no los tomo. Lo que quiero
es hacer publicidad. Estudio, leo y busco ser mejor en esto. Me puedo equivocar.
A lo mejor lo lamento más tarde.
J.A.F.: También existe la tendencia
publicitaria de copiar lo que se hace en el extranjero.
C.A.: Sí, existe pero creo que es mínimo.
J.A.F.: En México la publicidad
aparece poco en programas o publicaciones políticas. ¿Hay alguna
regla no escrita?
C.A.: Ese tipo de medios no se comercializan a fondo. Que yo sepa, de
la revista Proceso nunca han venido. Es más, creo que no tienen un director
comercial. Claro que el que vengan no significa que los vas a incluir en un
plan de medios, pero al estar presentes podrías pensar en ellos.
J.A.F.: El gobierno se ha retirado
de muchas actividades culturales y recreativas que antes apoyaba. ¿Los
publicistas hoy reciben propuestas para patrocinar diversos eventos?
C.A.: La gente cree que es la vía, pero se equivocan. Aquí
llegan corredores, pilotos, paracaidistas, alpinistas, pianistas... Yo los felicito
pero el camino es equivocado. Deben de ir directamente con el anunciante. En
las agencias manejamos medios masivos.
J.A.F.: ¿La privatización
de Televisión Azteca (1993) da nuevas opciones para colocar publicidad?
C.A.: Tengo un cliente que es muy simpático y muy importante en
este país y que su respuesta es: vamos a ver.
J.A.F.: ¿Compartes su opinión?
C.A.: Para mí Televisa ya me ofrece unos resultados que están
comprobados. Lo nuevo del 13 no sé. El 22 tampoco, el 40 quién
sabe.
¿Qué razones tengo para comprar?
J.A.F.: ¿Hasta qué momento
hay que esperarse?
C.A.: Cuando tu esposa empieza a fregarte a diario que hay un buen programa
en tal horario y cuando se corre la noticia de boca en boca es cuando hay que
entrar. Esos canales tienen que venderse haciendo publicidad, porque son un
producto nuevo y tienen que posicionarse como cualquier otro. Necesitan hacerse
mucha publicidad dentro y fuera de su pantalla.
J.A.F.: El que aparezcan nuevas opciones,
como la de privatizar Televisión Azteca, y el nacimiento de la comercialización
de sistemas y canales de cable y de MULTIVISION, ¿fortalece a las agencias
o no?
C.A.: Pensando en quién sería el comprador del Canal 13,
un día me hice una puñeta mental maravillosa y visualicé
lo siguiente: si el que compre Canal 13 además de buscar a los clientes
tradicionales se preocupa también por el pequeño y mediano anunciante,
dándole precios accesibles, fíjate qué podría pasar:
las agencias crecerían en forma impresionante porque esos anunciantes
requerirían que alguien les manejara su publicidad. Como estamos hablando
que los presupuestos serían chicos, las agencias tendrían que
ser vomitívamente creativas para que las inversiones fueran redituables
al máximo. No podrían darse el lujo de pasar desapercibidos. Las
casas productoras tendrían que manejar presupuestos para atender a este
mercado y ofrecerle máxima calidad. Imagínate que dentro de seis
o siete años habría innumerables clientes
atendidos por agencias de publicidad pequeñas y medianas haciendo publicidad
sobresaliente, en la que tendrían cabida nuevos talentos: llámense
modelos, actores, directores, creativos, más los nuevos actores que el
mismo canal 13 sacaría.
Si esto sucediera, México podrá, al final de esta década,
hablarle de tú a tú en lo que a publicidad se refiere, a países
como Chile, Argentina, Brasil o España.
J.A.F.: ¿En publicidad ellos se han desarrollado
mucho más que nosotros?
C.A.: Claro.
J.A.F.: ¿Por qué?
C.A.: Por los medios. En esos países hay miles de estaciones locales,
regionales y nacionales. Hay anunciantes locales, regionales y nacionales. Hay
presupuestos para agencias chicas, medianas y grandes. Todo esto fomenta la
creatividad y la nueva televisión. Nosotros estamos estancados. Llevamos
muchos años con la misma aburrición. Repitiendo lo mismo.
J.A.F.: ¿Hay algún método
para la creatividad?
C.A.: Por supuesto. Tienes que estudiar y leer y no estar encerrado.
Tienes que estar viendo lo que pasa en el mundo, ver lo que hacen tus competidores.
Estar pendiente del entorno y del costo de oportunidad para aprovechar sucesos
y personalidades.
J.A.F.: Hablando del tema obligado:
¿las agencias se las están viendo negras y podría ser peor
con el Tratado con Estados Unidos?
C.A.: Este año (1993) hay un decrecimiento del mercado publicitario
del 30%. Muchas agencias no van a aguantar un año más como están
ahorita, por eso ya empiezan a fusionarse.
J.A.F.: Tu caso es diferente. ¿Estás
en expansión?
C.A.: Creo que el estilo de publicidad que hago finalmente está
dando frutos.
J.A.F.: ¿Hace cuánto
tiempo empezó a crecer Alazraki Publicidad?
C.A.: Hace unos cuatro años.
J.A.F.: ¿Cómo empezó?
C.A.: Me di cuenta, hace cuatro años, de lo estúpido que
había sido. Estaba en España con mi esposa y vi un anuncio de
un bronceador en un impreso. Aparecía un tipo con la cara bastante blanca
y otro con la cara muy roja.
El anuncio decía: ni cara pálida ni piel roja, bronceador tal.
El anuncio me pegó en el corazón.
De inmediato le dije a mi esposa: esto es lo que yo quiero hacer, estoy seguro.
No sé cómo se hace, pero esto para mí es una obra de arte,
tiene una capacidad de síntesis genial. Y apenas hace cuatro años
racionalicé lo que quiero hacer en publicidad: quiero hablarle al consumidor
de los beneficios de mi marca. Así se va a acordar de mi marca. Quiero
seguir la tendencia de la publicidad europea y sudamericana que habla más
del beneficio del consumidor y juega con el humor. Estoy lejos de la tendencia
mexicana-norteamericana que pondera el producto y le dice al consumidor las
cualidades del producto (cosa que a estas alturas me parece inútil).
Yo soy el único que utiliza este método en México. Hago
anuncios que buscan mostrarle al consumidor los beneficios que va a obtener
con mi marca, de esta manera me va a recordar. Aunque ya hay quien dice que
no hago publicidad, que soy productor de chistes.
J.A.F.: ¿Quién dice
eso?
C.A.: No me lo han dicho en la cara.
J.A.F.: ¿A tus clientes les
ha dado resultado?
C.A.: Por supuesto. Y los que vienen ya saben a lo que vienen.
J.A.F.: ¿Hay que correr riesgos
al hacer publicidad?
C.A.: Por supuesto. Es clave. Y cuando usas la televisión, que
es básicamente entretenimiento (y, en segundo y tercer término,
información y cultura), debes hacer mensajes dentro de ese contexto.
Este es el orden en televisión. La presencia del entretenimiento en las
campañas de televisión es básica. De lo que se trata es
que te lo agradezca el consumidor y no que cambie de canal. A las casas productoras
les gusta trabajar conmigo porque hacen cine... narran historias.
J.A.F.: Los productores de comerciales
opinan que las agencias debieran ser más agresivas.
C.A.: Siempre he pensado y dicho que las casas productoras salvan a las
campañas publicitarias de la mediocridad.
Ricardo Salinas Pliego
01 de febrero 1994
Por José Antonio Fernández
Fernández
Recomendamos consulte otras entrevistas publicadas anteriormente en la Revista
Telemundo:
(El lector debe considerar que tanto el texto de presentación
como la entrevista fueron reali zadas en diciembre de 1993, en la ciudad de
Acapulco. Consideramos que tiene vigencia porque los pronósticos resultaron
certeros al igual que el análisis de Ricardo Salinas Pliego, Presidente
de TV Azteca).
Ricardo Salinas Pliego, encabeza el grupo ganador de la subasta
de las estaciones de televisión gubernamentales, en ningún momento
figuró como favorito. Sin embargo, fue el que pagó más
y el que se llevó Televisión Azteca. La única empresa que
puede competir con Televisa dentro de la televisión abierta.
Joven, no llega aún a los cuarenta años, es Presidente del Grupo
Elektra. Un consorcio que empezó a manejar en 1982. Entonces, Elektra
tenía muchos problemas. De hecho, un año después de que
Salinas Pliego entrara al negocio de la familia, Elektra se declaró una
temporada en suspensión de pagos. La cadena tenía 50 tiendas.
Hoy (1993), a diez años de distancia, la cadena tiene 320 tiendas y un
valor en Bolsa que puede ascender a unos mil millones de dólares.
Ricardo Salinas Pliego se convirtió en personaje clave del 93, por tres
acciones:
primero, en tanto encabezó el grupo ganador de la subasta por la codiciada
Televisión Azteca; segundo, porque estableció una estrategia para
enfrentar al Canal 2, asunto que ocurre por primera vez en la historia de la
televisión mexicana. No quiere decir esto que hay que festejar la caída
del Canal 2. No, de lo que se trata es ver con beneplácito la competencia,
cuestión que le dará salud a la televisión mexicana, a
los anunciantes, a los publicistas y a los actores, productores y creativos.
El 2 no caerá en picada. Sólo un ingenuo podría pensar
eso. Pero si la estrategia de Salinas Pliego tiene éxito, tendrá
que compartir, en alguna medida, audiencia y anunciantes con el Canal 13.
Y, tercero, porque de inmediato consideró abrir fórmulas de comercialización
que consiguen bajar tarifas, romper fórmulas únicas y flexibilizar
condiciones de pago.
A Salinas Pliego le falta mucho camino por recorrer. Tiene tareas claves que
tendrá que definir, detallar y emprender a partir de 1994. La primera,
comprobar a los anunciantes que la red de repetidoras está en servicio
(actualmente funciona a la mitad). La segunda, acreditar por medio de la medición
de ratings, que Televisión Azteca tiene audiencia para con ello cerrar
ventas de publicidad. Y la tercera, armar un plan para tener producción
propia, hacer coproducciones y apoyar a productores independientes. La producción
nacional o con nacionales, es una condición indispensable para lograr
que los Canales 13 y 7 tengan audiencia.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Consideras que la compra
de Televisión Azteca fue audaz?
RICARDO SALINAS PLIEGO: Yo hice todo lo que había
que hacer para ganar. Me hice una promesa de que no iba a dejar pasar esta oportunidad
y de que iba a hacer todo lo que estuviera en mi poder para ganar. Lo hice y
gané. Pero si hubiera perdido no estaría recriminándome.
No sé si calificar esto como audaz o no. Estoy muy satisfecho de haber
ganado. Es una oportunidad única y la vamos a aprovechar al máximo.
J.A.F.: ¿No te arrepientes?
R.S.P..: Claro que no. Cada día estoy
más seguro de que hicimos lo correcto.
J.A.F.: En su momento, declaraste a la Revista Epoca
que habías hecho la compra del Siglo.
R.S.P.: Mis cuates que compraron bancos me decían
que me podrían pasar dos cosas: perder o ganar por mucho. Para mí
lo bueno es que no perdí.
J.A.F.: ¿Pagaste alto?
R.S.P.: Si lo vez en función de lo que
ofrecieron otros, sí fue alto. La cifra para nosotros era más
alta de lo que ofrecimos. Pusimos esa cantidad en la subasta porque fue todo
lo que pudimos juntar (640 millones de dólares). Yo creo que en un contexto
internacional compramos a muy buen precio.
J.A.F.: Cuando llegaste a dirigir las tiendas Elektra
la cadena era chica y carecía de proyección. ¿Esto es cierto?
R.B.S.: Elektra es una compañía
que tiene 40 años de existencia. Se fundó en 1950. Yo llegué
en 1982. No puedo decir que era una empresa sin proyección. Sí
tenía futuro. Lo que pasa es que en 1982 el entorno de México
era muy malo. El país estaba en quiebra y Elektra también. A mí
me tocó la fortuna de llegar justo cuando todo se estaba desmoronando.
Más abajo de eso no se podía llegar. Me tocó empezar a
levantarla. Elektra era una empresa chica. Vendíamos 20 millones de dólares
al año. Hoy (1993) vendemos 400 millones de dólares. En aquella
época perdíamos dinero. En 93 tuvimos utilidades por 40 millones
de dólares. Teníamos 50 tiendas ahora 320 (más de 600 en
1999 y más de 1000 en 2002). La empresa vale mil millones de dólares
en Bolsa. El progreso ha sido importante y ligado al éxito de México
y del modelo económico, sin el cual no podríamos haber crecido.
J.A.F.: ¿Elektra trabaja para el gran público?
R.S.P.:Así es. Nosotros trabajamos para
la mayoría. Nuestra clientela es de clase media y de clase baja, y somos
muy exitosos. Ahí es donde está el poder adquisitivo de México.
Cosa que la gente no entiende... pero, bueno...
J.A.F.: ¿Cómo es eso?
R.S.P.: La gente que compra en Elektra es la
gran mayoría del público. En número y en pesos. Mientras
que la gente que compra en El Palacio de Hierro o Liverpool, es una minoría
en número y en poder adquisitivo. Esto normalmente no se dice así.
Como que la gente tiene el concepto de que los pobres están pobres y
no pueden comprar nada, y los ricos son tan ricos que compran mucho, y esto
no es cierto. Los ricos se van a Houston, los tengo borrados de la lista. Esos
no son clientes.
J.A.F.: ¿Piensas atacar el mercado de la mayoría
en televisión?
R.S.P.: La televisión por ser un medio
masivo no puede ser un medio elitista. Claro que tenemos que enfocar los esfuerzos
hacia el gusto de la gran mayoría de la población, que son los
consumidores y a los que los anunciantes les quieren llegar. También
hay espacio para programas elitistas en ciertos días y horarios, pero
este medio es masivo y así hay que entenderlo. No es cable para ser de
nicho de mercado y no es radio para ser supernicho. Esto es masivo.
J.A.F.: Hubo muchas privatizaciones en el sexenio. ¿Porqué
escogiste la televisión y los cines?
R.S.P.: Muy sencillo. Si hubiera comprado un banco, tendría que competir
con 20 bancos y los que vinieran en concesiones nuevas. Si hubiera comprado
una industria, tendría que competir con todos los industriales de México
más los del extranjero. En este medio sólo tengo que competir
con una empresa (Televisa). Fuerte, pero una. Es un mercado protegido y muy
noble. Además, con la entrada de nuevas marcas el mercado publicitario
va a crecer para todos.
J.A.F.: ¿Consideraste que tendrías que
dirigir una empresa que está muy expuesta a la opinión pública,
lo cual siempre dificulta su manejo?
R.S.P.: Yo creo que la tele es como cualquier
producto. Aquí competimos por el auditorio. Si tenemos un buen producto
a la gente le va a gustar. Es el reto. Que nos vean.
J.A.F.: La crítica más recurrente que
se te hace es que ganaste por dinero y no por proyecto. Pero también
se sabe que tienes un grupo de gente, encabezada por Ignacio Suárez,
que llevan trabajando en esto tres años.
R.S.P.: Esto era una subasta, ¿o era por
dedazo? ¿Qué tal que hubieran asignado esto por dedazo? ¿Qué
hubiera dicho la crítica? No, esto fue un concurso abierto. Nosotros
pagamos más y ganamos. Aquí ganaba el que pagara más y
eso fue lo que nosotros hicimos. Yo invito a los críticos a que se integren
al equipo y que me ayuden a hacer la tele como ellos creen, pero el día
en que no se venda su programa, los corremos. Es muy fácil criticar y
es muy difícil hacer.
J.A.F.: La crítica es importante en esta sociedad.
R.S.P.: Yo creo que el mexicano está muy
acostumbrado a ver los toros desde la barrera. Es distinto estar en el ruedo.
Nosotros estamos en el ruedo y vamos a salir adelante. Si perdemos y nos va
mal es nuestra lana la que se va a perder. Pero yo no acostumbro perder. A mí
me gusta ganar. Y estoy seguro de que vamos a salir ganadores en este negocio.
Vamos a salir adelante.
J.A.F.: ¿Tienen un proyecto?
R.S.P.: Claro que lo tenemos. El proyecto es
conquistar al auditorio. No hay una fórmula mágica. Se intenta
una cosa, se pone en marcha y se ven los resultados. Si son positivos se sigue
apoyando, si son negativos se cambia. Nadie tiene una fórmula mágica
para esto. Lo que funciona lo vamos a apoyar y lo que no lo quitaremos. Y para
tomar decisiones nos remitiremos a la audiencia.
J.A.F.: La expectativa por la venta fue grande. Ya como
ganador ¿sientes una atmósfera favorable entre anunciantes, publicistas
y productores?
R.S.P.: En primer lugar creo que hubo una expectativa
falsa de que tomando posesión nosotros iba a haber un cambio mágico
en la televisión... la expectativa de que íbamos a presentar una
oferta increíble y maravillosa al día siguiente, que haría
que todo el mundo dijera: "¡Oh! ya llegaron". Eso fue falso.
Eso no sucede en la vida real. Las cosas se van construyendo poco a poco y con
el tiempo vas logrando productos de calidad. Esto no es de un día para
otro.
Ahora, por el lado de los anunciantes sí ha habido muchas muestras de
apoyo. Nos han buscado. Hemos trabajado y platicado con mucha gente. Pero entre
ellos hay una mezcla de cautela y de temor. Hay muchos anunciantes que tienen
miedo a Televisa. Eso, supongo, se les pasará con el tiempo. Siento que
en la medida en que nosotros tengamos audiencia, los anunciantes tendrán
que anunciarse con nosotros, si no lo hacen ese porcentaje de audiencia no verá
su mensaje.
J.A.F.: ¿Cuánto vendieron en el 93?
R.S.P.: De octubre, que tomamos posesión,
a enero, hemos vendido 90 millones de dólares, cifra que es nuestro presupuesto.
Nosotros pensamos llegar a 150 millones de dólares de octubre a octubre.
Si lo logramos, financieramente es un éxito (para la inversión
publicitaria de 1994 calculo vender 1,190 millones de dólares).
J.A.F.: Tu estrategia de programación enfrenta
el Canal 13 contra el 2. Por primera vez el Canal 2 se ve amenazado. ¿Por
qué esta estrategia?
R.S.P.: Si Canal 2 tiene el 60% del mercado y
yo decidiera no querer competir por ese 60%, estaría loco. Ahí
está el mercado. Yo tengo que ir por él. No podría dejar
el 60% del pastel virgen y sólo buscar entrarle al otro 40%. Eso sería
una mentalidad de perdedor. Obviamente esta estrategia nos costará trabajo.
La gente tiene la costumbre de ver el Canal 2, y nosotros vamos a llegar y vamos
a tener una oferta que los rete y tenga éxito. Al 2 nunca lo vamos a
dejar solo. La principal ventaja del 2 son las estrellas, por eso se llama El
Canal de las Estrellas.
J.A.F.: ¿Cómo competirás con el
2 sin estrellas, o con muy pocas estrellas?
R.S.P..: Vamos a hacer estrellas y traernos estrellas
de fuera y estrellas que no estén en ese canal. Mi estrategia es clara.
Primero tengo que hacer funcionar toda la cobertura, luego traer programas y
después meterme a la producción propia. Esto es una cadena. ¿Qué
caso tiene que yo haga una superproducción si no tengo la red nacional
en perfectas condiciones? Una vez que tengamos esa red funcionando echaremos
a andar la producción propia.
J.A.F.: ¿Qué opción tienen los
productores independientes? ¿Tienen que esperarse dos años?
R.S.P.: No. Los productores independientes tienen
una oportunidad extraordinaria de producir para nosotros.
J.A.F.: ¿Pero cómo hacen para producir
industrialmente? No hay una fórmula.
R.S.P..: Nosotros le estamos diciendo a los productores:
tenemos equipo, foros y distribución de la señal. Nosotros ponemos
todo esto y que el productor ponga el talento, el trabajo y el programa.
J.A.F.: ¿Financian a los productores?
R.B.S.: El productor tiene que entrar a riesgo
con nosotros.
J.A.F.: ¿Qué significa ir a riesgo?
R.S.P.: Te pongo el caso de Víctor Hugo
O'Farril. Con él estamos a riesgo, la mitad de lo que se venda en el
tiempo de su novela es de él y la otra mitad es nuestra. Es un buen trato.
J.A.F.: No todos los productores son Víctor Hugo
O'Farril.
R.S.P.: El problema que veo con los productores
independientes es que llegan con nosotros y nos dicen: tengo una idea fantástica,
dame cinco millones de dólares y nos vemos en dos meses.
Y no va por ahí el asunto. Olvídalo. El que crea que su problema
está resuelto porque logró un contrato está mal. El problema
de un productor está resuelto si tiene audiencia su programa. Si el programa
tiene éxito cobrarán.
J.A.F.: ¿Existe algún otro caso además
del de O'Farril?
R.S.P.: Estamos en pláticas con Bonilla.
Con Héctor Suárez lo hicimos pero se volvió loco, cree
que vale lo que no vale y no pudimos llegar a un acuerdo económico con
él. Se fue de una manera muy tonta. Es muy orgulloso y egoísta.
Se llevó entre las patas a todo su equipo.
J.A.F.: ¿Y el caso de Solórzano? ¿Por
qué deshacerse de figuras? En televisión no es fácil que
se den de la noche a la mañana.
R.S.P.: Tanto a Solórzano como a Aristégui
les dimos todas las facilidades para que se quedaran con nosotros. Yo quería
que se quedaran, pero tiene que haber reglas claras y parejas. Yo no puedo tener
a un conductor que es mi vocero y que al mismo tiempo se vaya a cubrir información
con la competencia. Solórzano no aceptó la exclusividad que yo
le pedí. Me dijo que para él era muy importante su noticiario
de radio y por eso no pudimos arreglarnos.
Hubiera preferido que se quedaran. Pero yo necesito lealtad.
J.A.F.: ¿Se va a quedar José Ramón
Fernández?
R.S.P.: Claro que se va a quedar. El hace muy
bien su trabajo. Es un profesional.
J.A.F.: ¿Piensas comercializar en forma local,
regional y nacional?
R.S.P.: Sí. Estamos trabajando duro en
eso.
J.A.F.: ¿Manejarás representantes comerciales?
R.S.P.: Mucha gente quiere manejar los canales
localmente en ciertos horarios. Estamos trabajando en esquemas que sean convenientes
para ambas partes. Esto lo estamos pensando desde la fórmula más
sencilla que consistiría en alguien que comercialice ciertos tiempos
de programación, hasta alguien que se interese en producir y comercializar
programas de tipo local.
J.A.F.: Publicamos en la Revista Telemundo los 100 anunciantes
más importantes. Mucha gente se sorprendió al ver que de los primeros
20, un buen número son empresas filiales a Televisa. ¿Piensas
explotar la pantalla para negocios filiales en la misma magnitud que tu competencia?
R.S.P.:Nosotros aplicamos la fórmula
de riesgo compartido. Vamos sobre utilidades. Es una buena opción. Estamos
teniendo muchos tratos de ese tipo.
J.A.F.: Hablando de cine. Compraste estudios y salas
de cine. ¿Qué harás con ellos?
R.S.P.: Los Estudios América son foros
que se rentan. No compramos estudios que hicieran cine. Compramos una construcción
y un terreno que se rentan. Eso es todo.
J.A.F.: ¿Piensas hacer cine?
R.S.P.: No. Nosotros produciremos televisión.
En el negocio del cine somos exhibidores. Tenemos 230 cines. Están en
muy malas condiciones. Se requiere invertir mucho dinero para sacarlos adelante.
Ahí lo primero que tenemos que hacer antes de invertir dinero es arreglar
las condiciones del contrato colectivo de trabajo. Con ese contrato no se puede
trabajar.
J.A.F.: ¿Trabaja COTSA con números negros?
R.S.P.: No.
J.A.F.: ¿Venderán cines?
R.S.P.: Depende. Si se soluciona favorablemente
la cuestión del contrato colectivo, invertiremos.
J.A.F.: ¿No coproducirán cine?
R.S.P.: Es un negocio muy largo. Dura varios
años el poder hacer negocio con una película. Hay que estudiarlo
muy bien.
J.A.F.: Pero en E.U. hacen el negocio muy rápido.
Exhiben en salas, en cable, en televisión y venden y rentan en videocasetes.
R.S.P.: Aquí el negocio es lento porque
hay un cuello de botella: tenemos sólo 700 salas mientras que en Estados
Unidos hay 25,000.
J.A.F.: ¿Entrarán al negocio del video?
R.S.P.: Sí me interesa pero no es lo principal.
A mí me interesa la televisión y necesito productos para la televisión.
J.A.F.: ¿Es tentador convertirse en un nuevo
Emilio Azcárraga?
R.S.P.: Es tentador cuando ves que Televisa vale
10,000 millones de dólares en la Bolsa. Cualquiera quisiera tener un
porcentaje de eso. Pero yo estoy muy a gusto siendo Ricardo Salinas.
J.A.F.: Tienes una posición extraordinariamente
privilegiada. ¿Sientes algún compromiso con la sociedad?
R.S.P.: Sí. Es muy retador saber que el
programa que nosotros decidimos que va a pasar va a ser visto por millones de
personas, que vamos a estar invitados a la sala de millones de casas.
J.A.F.: ¿Qué tan ambicioso eres?
R.S.P.:Totalmente. Yo no me conformo con mediocridades.
J.A.F.: ¿Cuántos transmisores tiene TV
Azteca?
R.S.P.:El 7 cubre hoy el 60% de la población
y el 13 el 80%. Con la instalación de nuevos transmisores llegaremos
al 95% cada uno.
J.A.F.: Si te pusieran en la mesa una buena oferta ¿venderías?
R.S.P.: No. Esto es un negocio para mis hijos.
Contrario a lo que la gente piensa, los empresarios no trabajamos por dinero
sino por el reto de hacer las cosas.
J.A.F.: ¿Quiénes son tus socios?
R.S.P.: La familia Saba y otros 60 inversionistas.
Nota del editor: considerar que la entrevista
fue realizada en diciembre de 1993.
Ismael Rodríguez
01 de octubre 1994
Untitled Document
Ismael Rodríguez según
palabras de Carlos Carrera es un director con una gran fuerza, que consigue
casi siempre, una extraordinaria respuesta del público.
Ismael Rodríguez es director de muchas películas
que han hecho historia. En su filmografía están cintas del calibre
de Dos Tipos de Cuidado, con Jorge Negrete y Pedro Infante, Los Tres García,
Vuelven los García, Nosotros los Pobres, Ustedes los Ricos, A toda Máquina,
¿Qué te ha dado esa Mujer?, Pepe El Toro, Los Tres Huastecos y
No desearás la Mujer de Tu Hijo, todos estos grandes éxitos con
Pedro Infante, La Cucaracha, con María Félix y Emilio Indio Fernández,
Tizoc (con la que Pedro Infante ganó el Oso de Berlín - por cierto,
el ídolo mexicano ya había fallecido cuando fue la premiación),
Los Hermanos de Hierro, Animas Trujano (nominada para el OSCAR a la mejor película
extranjera a principios de los sesentas), y El Hombre de Papel, drama con Ignacio
López Tarso.
José Antonio Fernández:
¿Cómo se acerca Ismael Rodríguez al quehacer cinematográfico? Ismael Rodríguez: A
mi hermano Joselito le gustaba todo lo relacionado con lo que estaba saliendo
de radio. Estudiaba por correspondencia. Por cierto, construyó el primer
radio portátil para automóvil en el mundo, estoy hablando de los
veintes. En ese entonces Emilio Azcárraga Vidaurreta tenía su
"changarrito" en la avenida Hidalgo, en el que vendía cosas
de radio. Se llamaba La Casa del Radio. Mi otro hermano, Roberto, se había
interesado por la cinematografía. Tenía su tallercito. Mi papá
tenía su panadería. Era la época de la persecusión
religiosa. Mi papá era católico de hueso colorado, hasta más
no poder. Al fondo de la panadería había una puerta que daba a
un solar. Ahí, a escondidas, se decía misa. Ahí se soltaban
globos con propaganda religiosa... pero un día nos cayeron. A cinco calles
de la panadería estaba la famosa cárcel de Belén. Agarraron
a mi hermano Joselito y a mi papá. Los iban a fusilar. En ese entonces
yo había cumplido los seis años. Como teníamos el negocio
de la panadería éramos conocidos por todos. Mi mamá fue
a la cárcel, se arregló y los soltaron.
J.A.F.:
¿Dio una mordida? Ismael Rodríguez:
Una mordidísima. Pero el problema siguió y empezaron a extorsionar
a mi papá. Hartos de la situación nos fuimos toda la familia a
Los Angeles, en Estados Unidos. Allá mi papá puso otra panadería
que se llamaba: México City Backery. Mi hermano Joselito seguía
estudiando radio y allá Roberto se compró una camarita. Cuando
llegó la época del sonido se les ocurrió a mis hermanos
inventar un equipo de sonido portátil que iba junto con la cámara.
Se iba a filmar la película Santa, que era la primera película
mexicana sonora. Buscaban a alguien que les hiciera el sonido y Juan Alarcón
contrató a mis hermanos. Regresamos a México. Para entonces se
habían acabado las persecuciones. Hablamos del año 30-31. Yo quería
entrar al cine pero mis hermanos no me dejaban, y menos en la película
Santa (aunque por ahí actué de extra), que era una cinta que tenía
escenas de burdel. Para esos tiempos eso era mucho y yo tenía trece años.
Yo tuve que pelear para entrar al cine.
J.A.F:
¿Por qué razón su papá y sus hermanos no lo dejaban
entrar al cine? Ismael Rodríguez: Mi
papá porque quería que fuera a la universidad y que terminara
una carrera, y mis hermanos porque tenían sus busquitas y sus cosas con
algunas extras y no quería que yo supiera. Les daba miedo que yo fuera
a decir algo, sobre todo a mi hermano el mayor, que era casado. Como no me dejaban,
un buen día me fui de la casa y llegué hasta Veracruz con mi primo
Alfredo que, por cierto, era ciego. Alfredo tocaba bien el piano y yo mal el
violín, pero tocaba. Conseguimos trabajar en un burdelillo que estaba
junto a la playa, de nombre El Foco Rojo. Mi papá nos encontró
por medio de un programa de radio que conducía un conductor que era muy
famoso en aquella época y que le llamaban El Investigador Policiaco del
Aire. De aquél trabajo nos fue a sacar mi papá y nos trajo para
México de regreso. Pero se dio cuenta que no podía ir contra lo
que yo quería, que era por demás el querer prohibirme la entrada
a lo que a mí me gustaba. Entonces me consiguió trabajo con un
primo que era escenógrafo en las películas. Entré en la
tramoya como Chinchigüilla, que es el que hace los mandados a todos. Luego
luego ascendí y me convertí en ayudante de yesero. Recorrí
todos los departamentos. Fui hasta laboratorista.
J.A.F:
¿Y cómo se le dio la oportunidad para entrar a dirigir películas? Ismael Rodríguez: Ahora
lo verá: mis hermanos seguían impidiéndome la entrada para
hacer sonido. Pero llegó a México B.J.C., el primer norteamericano
que vino a nuestro país a hacer sonido. Coincidimos en la película.
Él en el sonido y yo en el staff de escenografía. Yo me acerqué
a él y platicamos (no hablaba español). Uno de los días
de filmación me dijo que diera pizarra porque el que tenía que
hacerlo no estaba. Era una toma en close-up con Fernando Soler. Tomé
la pizarra, me puse frente a la cámara y cuando doy el pizarrazo que
le agarro la nariz a Fernando Soler. Me perdonó (muy buena gente). Me
había puesto muy nervioso.
Muchos años después, cuando le dieron el Ariel por la Oveja Negra
(película dirigida por Ismael Rodríguez), al recibirlo dijo: este
Ariel me lo dio un muchacho que alguna vez estuvo a punto de trozarme la nariz,
y contó la anécdota. Luego de aquel pizarrazo trabajé en
todos los puestos hasta que un día me fui a Estados Unidos donde tomé
un curso de sonido. Como mis hermanos no me dieron chance, yo me propuse ser
el operador de sonido más joven del mundo. Unos se reían de mí.
Pero yo me hice de mi equipo. Para mantenerme en California trabajé de
recoge-platos en una cafetería y componía radios y hacía
lo que podía. La carrera de sonidista de cuatro años la hice en
dos. Tenía 19 años. Regresé a competir contra mis hermanos
y me empezaron a dar películas. Mientras que a Gabriel Figueroa le daban
dos premios anuales por la mejor fotografía, a mí me daban tres
por el mejor sonido. Mis hermanos y yo tuvimos la suerte de trabajar con todos
los directores y todos los actores. Y platicábamos de los scripts, que
no todos nos parecían buenos. Hasta que un buen día nosotros nos
animamos a hacer la primera película. La dirigió mi hermano Roberto
y funcionó. Luego hicimos la segunda (El Secreto del Sacerdote), que
dirigió mi hermano Joselito, que más o menos también salió.
Mientras tanto yo estaba trabajando el script de una historia mía: ¡Ay
Jalisco, no te Rajes!. Yo ya tenía intenciones de dirigirla pero la hizo
también mi hermano Joselito. Y me dije: la próxima la hago yo.
Mis hermanos no me querían dejar. Decían que no me iban a tomar
en serio, que estaba muy joven. Pero yo quería hacerla y sabía
que tenía los conocimientos.
Sabía cómo manejar la técnica en el set. Además
yo los había ayudado en las tres primeras películas. Ahora quería
ser el director más joven del mundo. Total que hice Qué lindo
es Michoacán. Iba a tener a Jorge Negrete, pero no se me hizo. Pensé
en Tito Guizar, que era la figura máxima en ese tiempo. Tito vivía
en Los Angeles. Hasta allá fuimos a verlo. El vivía con su esposa,
que estaba dedicada a ayudarlo en sus asuntos. Llegamos a Beverly Hills y nos
recibieron. Les leí partes del argumento. A pesar de que soy tartamudo,
cuando leo los parlamentos sé que lo hago bien. A Tito Guizar le gustó
mucho. ¿Y quién va a dirigir... Roberto?, preguntó. No,
le respondió Roberto, lo hará Ismael. Pero es muy joven, de inmediato
protestó la esposa de Tito. Entonces yo le dije lo que ya había
hecho en el cine y les hice la siguiente propuesta: yo empiezo la película,
si a ustedes no les gusta como lo hago, me comprometo a hacerme a un lado y
dejar que cualquiera de mis hermanos la continúe, el que ustedes escojan.
Ellos aceptaron. Ahí empezaron todas mis locuras.
J.A.F:
¿A usted se le ocurrían todas estas ideas de juntar a Jorge Negrete
con Pedro Infante, o de que Pedro Infante hiciera tres papeles en una sola película? Ismael Rodríguez:
Son todas mías, claro. Cuando hice Los Tres Huastecos, primero anduve
investigando como hacer para que Pedro Infante pudiera interpretar tres personajes
en una misma película. Frank Capra, que era mi amigo, me dijo que podía
hacerlo con un impresor óptico. Pero aquí no lo teníamos.
Luego me platicó un viejo método muy complicado. Yo solo hice
unas pruebas con los veladores de los estudios de Jorge Sthal. Los puse a actuar,
revelé el rollo y cuando lo proyecté me di cuanta como truquear.
A mí se me ocurrió que María Felix la hiciera de Soldadera
por primera vez. Todos me decían que estaba loco, pero la convencí
y después de La Cucaracha ella hizo otras seis o siete más. Yo
hice trabajar mano a mano a Dolores del Río con María Félix.
Ahí la pregunta era: ¿y quién la hace de galán?
Unos pensaron en Antony Queen, otros en alguno de Holliwood y a mi se me ocurrió
meter a Emilio Indio Fernández, y funcionó. Otra de mis locuras:
se me metió en la cabeza jugar en las grandes ligas del cine. Hice Animas
Trujano y se me ocurrió traer al japonés Toshiro Mifune. La prensa
me trató muy mal. Me decían El Gran Genio, Orsonsito, todos burlándose
de mi. Decían que cómo traía a un actor del Japón
para hacer a un indio mexicano. Pero esa película se ganó premios
en Irlanda, Italia, Argentina y otro países más y fue nominada
para el OSCAR.
J.A.F:
¿Usted descubrió a Pedro Infante? Ismael Rodríguez: No.
El ya había hecho cuatro películas, en una de ellas, por cierto,
le doblaron la voz.
J.A.F:
¿Qué le gustó de Pedro Infante? Ismael Rodríguez:
Con mi compañía hizo tres antes de que yo lo dirigiera. Empezó
con Arriba las Mujeres, dirigida por Carlos Orellana, luego hizo Mexicanos al
Grito de Guerra y Viva mi Desgracia, en estas dos yo le enseñaba sus
diálogos, ahí me di cuenta que él tenía una gran
facilidad para actuar.
J.A.F:
Se habla mucho de la época de oro del
cine mexicano. ¿No se ha magnificado esa época de oro? Ismael Rodríguez:
Claro que no. Esa época existió (y muestra su largo estudio repleto
de premios de todo el mundo).
J.A.F:
¿Se llenaban los cines? Ismael Rodríguez:
Claro que sí. Para ver Ustedes los Ricos o Nosotros los Pobres había
colas hasta de tres cuadras.
J.A.F:
¿Era buen negocio? Ismael Rodríguez:
Antes sí, ahora ya no. El cine ya casi se acabó... sólo
un milagro...
J.A.F:
En esa Epoca de Oro se sentía mucho esmero por las películas.
Los actores estaban muy cuidados al igual que su vestuario y la escenografía,
los escenarios naturales lucían en forma especial... Ismael Rodríguez: Todo
se cuidaba más. En aquellos tiempos todo mundo lo tomaba muy en serio.
La televisión echó a perder a mucha gente. Empezaron a decir que
ganaban más en la televisión que en el cine y que lo hacían
más rápido. Antes se leía, hacíamos ensayos, todo
lo preparábamos con mucho cuidado. Ahora ya no se puede así. Los
actores tienen muchas cosas que hacer, ya no tienen tiempo, hacen televisión,
cine, palenques... radio...
J.A.F: ¿En
la época de oro estaban dedicados de lleno al cine? Ismael Rodríguez:
Sí tenían presentaciones en teatro, pero eran muy pocas. Había
mucha dedicación y planeación de las películas. Hablábamos
de ellas, estábamos en eso. Como ya dije, tuvimos la oportunidad de trabajar
con todos los directores. Y me han preguntado que de cual aprendí más.
Y yo les contesto que de los malos, porque ahí es donde se sabe lo que
no se debe de hacer.
J.A.F:
¿Había toda una comunidad cinematográfica? Ismael Rodríguez:
Sí... ahora está desperdigada.
J.A.F:
¿Con cuánto tiempo de anticipación hacía usted sus
proyectos? Ismael Rodríguez:
Cada película me tomaba unos seis meses.
J.A.F:
¿Por qué se inicia el declive del cine mexicano? Ismael Rodríguez:
Empezamos a perder mercado en América Latina por los problemas que ellos
van teniendo. Pero no sólo nosotros nos las hemos visto difíciles,
también los italianos, los alemanes y los mismos norteamericanos. Hollywood
ya no existe, es un museo. Las películas ahora se hacen en cualquier
parte. Pero hoy está en primer lugar la televisión... todo el
mundo está trabajando para la televisión.
J.A.F:
¿Cómo se financiaba el cine mexicano de la época de oro? Ismael Rodríguez:
Había pocos que tenían todo el dinero para hacer su película.
Pero los que ya tenían cierto nombre en Centro y Sudamérica podían
obtener anticipos. Yo hablaba con los distribuidores y me daban dinero antes
de filmar. Me preguntaban el elenco y la historia (o sin preguntar) y me mandaban
15 ó 30 mil dólares.
J.A.F: ¿Cuántas
compañías quedan de esa época de oro? Ismael Rodríguez:
De unas veinte quedan cuatro.
J.A.F:
¿Qué ha pasado que no se le ha encontrado la salida a la crisis
del cine? Ismael Rodríguez: La
televisión. Hoy poca gente va al cine. Es muy complicado ir. A la gente
le da miedo, la asaltan... está más cómoda en su casa.
Ya es muy difícil lo de los anticipos porque no hay continuidad, no les
interesa una película y ya. En aquel tiempo se filmaba mucho. Tin-Tán
llegó a hacer ocho películas al año, ahí sí
había negocio.
J.A.F: ¿Cuáles
eran los secretos de los éxitos? ¿Sería uno ellos el hacer
cine muy mexicano? Ismael Rodríguez:
Además del que dice usted, yo siempre procuré que todos mis temas
y mis personajes, fueran muy humanos, que le llegaran al público y que
el pueblo se identificara con esos personajes. Mire, Pedro Infante hizo como
sesenta películas o más, la tercera parte de ellas las hizo conmigo
y con esos personajes con los que el pueblo se identifica. Pepe el Toro es un
ejemplo, pero también están Los Tres García, Vuelven los
García, Dos Tipos de Cuidado y otras más. ¿Por qué
mis películas son las que los hicieron? Hace poco les dije a mis hijos:
he estado viendo esas películas en la televisión, las que hice
hace treinta o cuarenta años, las he analizado y vuelvo a sentir la intención
que tuve al hacerlas. Los personajes son muy humanos y por eso el pueblo los
recuerda.
J.A.F:
Y desde el punto de vista técnico, ¿Fue difícil para el
cine mexicano, el paso del blanco y negro al color? Ismael Rodríguez:
No, no lo veo yo así. Es más, la televisión no quiere material
en blanco y negro, hoy ya no lo aceptan tan fácil. Cuando es Pedro Infante
si lo quieren. Yo me arrepiento de no haber hecho la película Animas
Trujano a color. Si la hubiera hecho a color habría sacado el doble de
dinero. Lo mismo me sucedió con El Niño y el Muro, que no debimos
hacerla en blanco y negro.
J.A.F:
Ahora se habla del nuevo cine mexicano...
Bueno, eso del nuevo cine mexicano. El cine es el mismo de siempre. Ahora con
muchísimas limitaciones. Nunca han hecho falta valores, siempre ha habido
nuevos valores. Los jóvenes siempre surgen, pero, no pueden vivir del
cine. De qué les sirve hacer una película, es más, de qué
les sirve ganarse un Ariel si vuelven a hacer otra cosa hasta dentro de dos
o tres años. No pueden vivir de esto. Y hay ganas y talento, pero no
hay cines. El cine se está haciendo gracias a que el Estado los está
ayudando, si no ya se hubiera acabado.
J.A.F:
Regresando a sus películas, encuentro siempre un gusto por lo popular... Ismael Rodríguez: Claro
que me gusta, por eso en mis tiempos fui el director más taquillero.
J.A.F:
¿Cuándo hacía usted una película pensaba en el público? Ismael Rodríguez:
Claro que sí. Por eso la prensa me odiaba. Le decía a los críticos:
cuando ustedes caminan van supurando cultura, ¿creen que voy a hacer
películas para ustedes que entran al cine con pase?, ¡no! Y pasa
el tiempo y qué pueden decir. Mi cine no ha perdido actualidad. ¿Quién
tuvo la razón a la larga? Cuando yo dirigía pensaba en el público.
J.A.F:
¿Cree que Azcárraga Milmo trabaja bajo el mismo método
de llegarle al público? Ismael Rodríguez: Lo
que él hace es muy respetable y legítimo, pero conmigo hay diferencias:
yo no hacía cosas exclusivamente comerciales y yo no escogía ni
compraba, sino creaba. Todo lo que hice lo parí.
J.A.F:
¿Cómo ve el futuro del cine mexicano? Ismael Rodríguez: ¿Quién
lo sabe...?
J.A.F: (Ismael
Rodríguez responde quedándose callado... a los ojos llegan las
lágrimas).
Raúl Olvera y Alejandro González Iñárritu
01 de diciembre 1994
Untitled Document
Trabajan juntos Raúl Olvera y Alejandro González
Iñárritu. El crédito de la creatividad, producción
y realización de las campañas de Canales de Televisa y de BITAL
es para los dos. Olvera le da más al fondo y González Iñárritu
a la forma. Pero igual los dos dirigen. Hace dos años la Revista Telemundo
consideró que la Campaña del 5 era la Campaña Publicitaria
del 92. A la distancia podemos decir que encontraron toda una veta y una fórmula
novedosa y rica para promocionar un canal de televisión. Sin embargo,
para ellos, "lo del 5 tiene que cambiar, ya cumplió y necesitamos
algo nuevo. No sabemos qué pero andamos buscando".
(Por acuerdo con los entrevistados, publicamos todas las respuestas bajo el
nombre de los dos).
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Cuál es su trayectoria
profesional?
RAUL OLVERA Y ALEJANDRO GONZALEZ IÑARRITU: Raúl ha estado
como creativo en agencias de publicidad desde siempre (Arellano, Iconic) y Alejandro
viene de la radio, de WFM. Los dos somos egresados de la Ibero, de la carrera
de Comunicación.
J.A.F.: ¿Y cómo es que consiguen hacer
una campaña como la del canal 5, con tanta libertad como creo tienen?
R.O y A.G.I.:A Miguel Alemán Magnani
le encargan el proyecto de la nueva imagen de Televisa, luego de que había
encabezado WFM en donde nos parece que hizo un buen papel. Coincidió
con que Alejandro decidió salirse de WFM porque consideró que
era un ciclo que tenía que cerrar (y lo hizo en un momento de éxito
rotundo como conductor/Director de WFM). Cuando a Miguel Alemán Magnani
le dan la Vicepresidencia de Imagen Corporativa nos llama a los dos. Ya nos
conocíamos porque habíamos trabajado juntos aquélla campaña
de WFM en la que aparecían radios de diferentes tipos en escena. Nos
presentó Tomás Farkas y tuvimos afinidad. Raúl había
hecho como free-lance campañas de imagen a Televisa, como la de los símbolos
patrios que tiene un juego de colores muy especial (una campaña muy difícil
por el concepto que maneja, tan delicado para todos los mexicanos). El caso
es que a Miguel Alemán Magnani se le ocurrió juntarnos para hacer
la nueva imagen. El ofrecimiento inicial para Raúl fue que le entrara
como asesor, él aceptó porque le interesó el proyecto y
sabía cuál era la forma de trabajar de Miguel Alemán. Por
su parte,
Alejandro entró a Televisa como Director de Conceptos Creativos.
Hicimos la Campaña y se la presentamos al señor Azcárraga.
Le mostramos 5 ejemplos de cada canal con 14 spots. Sabíamos que la estábamos
arriesgando, que luego de ver el estilo de las promociones nos podían
dar una patada y decirnos adiós. El señor Azcárraga las
vio y le encantaron. Para nosotros fue una mañana inolvidable. Ahí
iban ideas como la del tapete y la de la cachetada.
En ese momento arrancamos. Raúl le propuso a Miguel Alemán crear
una compañía que le diera servicios creativos a Televisa. No se
trataba de hacer una productora clandestina. No. Lo que se buscó fue
hacer una compañía satélite de Televisa que pudiera tener
su propia dinámica. Nosotros sabíamos que era la mejor fórmula
para hacer correr la creatividad. De esta manera tendríamos control de
la empresa para crear un grupo de gente creativo como Televisa quería.
Creímos que adentro de Televisa no se podría haber hecho. El asunto
es que aprobaron nuestra idea. Nació Z Films y nosotros contratamos uno
a uno al nuevo equipo de trabajo.
J.A.F.: ¿Por qué pensaron en crear un
concepto audaz para Televisa? Cualquiera pudo diseñar una promoción
más conservadora, como las que tuvieron durante años. ¿No
consideraron los riesgos?
R.O y A.G.I.:Nosotros respondimos a una petición
del mercado. El público es joven y sabíamos que lo recibiría
bien. Además, mediante un análisis descubrimos que si juntábamos
todos los espacios que había para promoción, resultaban mucho
más importantes en cantidad de tiempo diario al aire que cualquier programa
de Televisa. En todo ese tiempo cada canal podía hablar de sí
mismo, lo que es una oportunidad única. Es el espacio para decir quién
eres, adónde vas y quién quieres ser.
Los spots para promoción eran considerados espacios muertos, como de
relleno, lo cual era una equivocación porque cuestan mucho dinero. El
planteamiento era trascender el concepto de información de programas
(de vea hoy en la noche tal... ) para crear una imagen que hablara de tí
canal de televisión (y apunta a la pantalla). Planeamos hacer una imagen
diferente por canal, cada uno con su personalidad, respetando su perfil y su
público.
Y el concepto central, el nombre del juego, fue (y es) lo más importante:
la promoción debe ser una razón más para ver la televisión.
J.A.F.: ¿Ustedes realizaron estos primeros spots?
R.O y A.G.I.:Toda la creatividad era nuestra,
pero los dimos a realizar a Pedro Torres, Lalo Fernández y Tomás
Furkas. Ellos se portaron muy bien con nosotros, nos apoyaron, redujeron sus
costos al máximo e hicieron un buen trabajo. Pero sentíamos que
nos seguía faltando "algo", que la idea podía llegar
más lejos. Además, nosotros queríamos hacer los spots,
producirlos y dirigirlos para tener el control creativo de principio a fin,
con todos los detalles. Cuando Z Films nació, también se nos dio
la oportunidad de producir y dirigir. El primero que se lanzó al ruedo
fue Raúl cuando dirigió el comercial de "Los intocables"
(era la primera vez que dirigía). Sintió mucha presión.
Le daba pena gritar ¡silencio, cámara, acción!
Le pidió en forma discreta, casi en secreto, a uno de los asistentes
que era bastante desinhibido que gritara el clásico ¡silencio,
cámara, acción!, para que corriera la escena. El asistente estaba
encantado y Raúl salvó la pena, todo salió bien y de ahí
nos seguimos.
Hemos hecho más de 300 comerciales para el 5. Todos en cine, cuestión
que es otra innovación en Televisa que nunca antes los había producido
filmados. Nosotros planteamos las ventajas y ahí están. La mitad
los ha realizado Raúl y la otra mitad Alejandro.
J.A.F.: ¿Antes de empezar la entrevista me decían
que las ideas creativas de los spots salen "peloteando"? ¿Qué
es eso de "pelotear"?
(Y sonríen con buen humor antes de contestar).
R.O y A.G.I.:Cuando tenemos que hacer una campaña
empezamos a decir lo que se nos ocurre. Uno dice una tontería, el otro
agrega algo más
y la regresa, y el otro pone un slogan y la envía de vuelta y así
se va haciendo una bola de nieve. ¿De quién es esa idea?, de los
dos. Podemos empezar con una tontería o con algo muy congruente, el caso
es ir "peloteando".
J.A.F.: ¿Debe firmarse la creatividad con el
sello de quien la hace?
R.O y A.G.I.:Los dos creemos en la irreverencia.
Pensamos que la creatividad debe ser impactante, de alto riesgo. En esta compañía
consideramos que si no somos capaces de llamar la atención en los primeros
dos segundos del comercial, la gente no tiene derecho a seguirnos escuchando,
por eso procuramos de inmediato hacer una propuesta gráfica y de concepto.
Algo que a la gente le haga decir: "Ah, cabrón, ¿qué
es esto?". La irreverencia debe incluir el burlarte de tí mismo.
La gente lo agradece porque hay demasiada solemnidad, y lo aplaude.
La publicidad está muy esquematizada. Para elaborar un comercial hacen
tanto análisis que se convierte en parálisis. Nosotros trabajamos
con enorme libertad.
J.A.F.: ¿Sus límites?
R.O y A.G.I.: Sí los tenemos. Estamos
determinados por un objetivo y por los códigos de ética. Puedes
ser atrevido pero no insultante, aunque a veces tocamos ciertos límites.
El riesgo es intentar una cosa diferente siempre, aunque nos equivoquemos.
J.A.F.: ¿Y qué les dicen los clientes
cuando les proponen ideas como las de su campaña High Life, que inicia
con un hombre desnudo?
R.O y A.G.I.: Primero te aclaramos que nosotros
estamos haciendo otras campañas, no sólo las de Televisa. Así
se pensó desde un principio y hay clientes que nos han buscado. Es el
caso de High Life.
Los que llegan con nosotros es porque buscan lo que hacemos. Sin embargo, y
nos ha sucedido, cuando alguno nos empieza a limitar, de inmediato
le sugerimos que mejor se vaya con otros. A algunos anunciantes les llega
a dar miedo manejar campañas con creatividad de alto riesgo.
En High Life aceptaron.
J.A.F.: ¿Ustedes también hacen lo del
Canal 2?
R.O y A.G.I.:Ahí manejamos un perfil
diferente.
Esos también están dirigidos por nosotros y son otra propuesta.
Son spots más culturales, procuramos rescatar lo bueno de nuestras costumbres,
intentamos hacer algo visualmente más atrevido y poético con tratamientos
de colores y manejos de cámara distintos. La gente nos identifica por
el Canal 5 pero también hacemos spots como los del 2, y como lo del nueve
("muévete al nueve").
J.A.F.: ¿Qué tan complicado fue hacer
los spots del 2 en los que salían todas sus estrellas?
R.O y A.G.I.: Muy complicado. Esos causaron molestia
entre algunas personas porque variábamos los tamaños en la pantalla
(algunos se veían chiquitos), los tiempos para cada quien y porque los
tomamos desde abajo. Además no fue fácil reunir a 250 estrellas
para filmarlos en dos días. Ahora variamos el concepto de realización
y los captamos en el momento en que están en pantalla y hacemos trabajo
de postproducción. El concepto es diferente porque es un canal para todos:
niños, jóvenes y adultos de todas las clases sociales.
J.A.F.: La propuesta visual de su creatividad tiene
la característica de no poner en pantalla a la realidad tal cual es.
Presentan situaciones que no se ven en la calle. Para decírselos de otra
manera: hay anuncios de jabones en los que vemos a una señora, común
y corriente, tallando en un lavadero y listo. Su caso es diferente, tiene la
constante (2,5,9, BITAL y High Life) de mostrar algo único que en la
realidad nadie lo encontrará. ¿Esto es consciente por parte de
ustedes?
R.O y A.G.I.: No lo vemos de una forma consciente.
A lo mejor es parte de la técnica. La televisión es el mundo de
los sueños. Aparte de su labor de informar, que es indispensable, y de
educar, tiene la tarea del entretenimiento. Cuando la gente llega del trabajo
hecha pedazos, las personas quieren ver un rato la televisión también
para adentrarse en un mundo onírico, que les permita soñar. Aunque
nunca te desconectas del todo de la realidad, siempre hay referencias.
Y hablando en términos creativos, y pensando un poco más en tu
pregunta, mostrar la realidad tal como es no resulta atractivo, porque eso lo
ves a diario. La creatividad también es didáctica. Es como el
maestro que se para frente a los alumnos y les dice: les voy a explicar algo
y para que lo entiendan les voy a contar una anécdota. Esto es lo nuestro.
Nosotros satirizamos la realidad. La campaña del banco BITAL ("un
momentito") está totalmente conectada con la realidad pero en forma
de sátira. Eso que dice el comercial nos pasó a nosotros y le
ha pasado a medio mundo. Esa campaña ha tenido un gran impacto, no sólo
en BITAL. Al mes que salimos pusieron sillas en BANAMEX e hicieron más
rápidas las colas en BANCOMER. Nosotros queremos presentar realidades
abstractas y diferentes, aunque finalmente realidades. A la gente la conquistas
de dos maneras: primero, la risa (haz reír a una mujer y la conquistas);
segundo, hazla pensar. Todo nuestro trabajo te hace pensar y reír. Como
el anuncio del día del Padre, o el de El Padrino en el que hicimos la
reproducción de la atmósfera de la película de Copola para
anunciar el día del compadre.
J.A.F.: Hablemos de la campaña de BITAL.
R.O y A.G.I.: BITAL cambió de nombre en
un mes. A nosotros nos contrataron para realizar sus comerciales. Analizamos
el caso y les presentamos todo un plan. Nos dimos cuenta que para la gente Nacional
Financiera y el Banco Internacional eran la misma cosa, por lo cual en principio
les propusimos que cambiaran de nombre. La sugerencia fue que usaran una cuña
como BANAMEX, BANCOMER y CONFIA, y no utilizaran el nombre completo. Les propusimos
el cambio de imagen y les dijimos: alguien tiene que empezar a cambiar en la
banca y nuestra propuesta es que sean ustedes los primeros. El éxito
de la campaña fue verdaderamente grande. La recordación publicitaria
se fue al primer lugar con el 20% de la inversión de la que hacen los
grandes. Hubo un problema, que estaba anticipado cuando presentamos la propuesta,
que la campaña era un cheque al portador. Les advertimos: si BITAL no
cambia y vienen al banco y se sienten igual de mal que al entrar a BANAMEX,
esto es una bomba de tiempo. Es un balazo en la cabeza.
Les dijimos que se tenía que impregnar a la gente de todo ese espíritu
de servicio que muestran los comerciales. Esta campaña dispara hacia
afuera y también para adentro. Las secretarias deben saber que su sonrisa
es BITAL, la rapidez de los cajeros es BITAL, el tiempo que la gente ocupe en
el banco es BITAL. Y todos a ponerse la camiseta porque si no nos van a matar.
La campaña es un gran compromiso. No creemos que la respuesta del banco
haya sido tan completa. Hubo cierta desilusión en el público al
enfrentarse con la realidad. Pero el banco ya está en el cuarto lugar
a nivel nacional y quienes lo manejan son gente seria que está trabajando.
J.A.F.: En este juego que tienen con la creatividad,
¿se vale jugar con todo?
R.O y A.G.I.:La primera regla de la creatividad
es romper las reglas. Esto hay que pensarlo antes que nada.
Podemos ver algo creativo, bien hecho, pero si no marca la diferencia entonces
hay que desecharlo. Para hacer una idea hay que pensar en 50 y filtrarlas, y
la gente es lo suficientemente inteligente para entender las ligas con la realidad.
Nosotros jugamos con el fondo y la forma. Alejandro está siempre preocupado
por cómo lo dices y Raúl siempre está pensando en qué
es lo que dices. El ejemplo concreto es el anuncio del chavo que rapan (forma:
idea, producción y dirección de Alejandro), y el slogan que al
final dice: en Canal 5 sí te pelamos, (fondo: de Raúl que redondea
el spot).
Hoy la forma también es fondo. El cómo lo digas puede llegar a
ser más importante que lo que digas.
Nuestro trabajo lo podemos resumir en el slogan que usábamos en WFM:
en la actitud está el mensaje.
J.A.F.: ¿Y la calidad?
R.O y A.G.I.: Es una obsesión. Hay ocasiones
en que los clientes nos dicen ya déjenlo, y nosotros seguimos encima.
Trabajamos muchísimo el audio. Eso es algo que se debe a Alejandro, como
él viene de radio domina el audio.
Aunque los dos dirigimos, Raúl piensa que seguirá siendo mejor
creativo que director y Alejandro está por ser un gran director.
J.A.F.: Hace poco, dando una conferencia en una universidad
del norte, me embarqué en una polémica con un abogado que decía
que los egresados de la carrera de Derecho lo primero que deben hacer es cargarle
el portafolio a un abogado experimentado para así aprender y con el paso
de los años llegar a ser buenos litigantes. Yo le dije que no estaba
de acuerdo, que pensaba que los jóvenes que salen de las universidades
deben de inmediato hacer sus cosas porque están frescos, porque no tienen
tantos miedos ni prejuicios. Su gusto es comerse el mundo en grandes rebanadas,
lo cual me parece saludable.
Con esta larga introducción les pregunto, ¿cuándo debe
empezar y terminar la carrera del creativo?
R.O y A.G.I.: La vida del creativo es muy corta.
Es comparable con la de los futbolistas. Como la creatividad es algo que está
inmerso en la realidad (tienes que saber cuál es la película que
está prendiendo, las corbatas que se usan, la forma de pensar, de hablar),
es fácil que luego de unos años digas: ¡ya basta!, y ahí
pierdes el contacto con la realidad. Como creativo caes cuando dejas de ser
actual. Es difícil ver a un viejito escribiendo textos publicitarios.
Con los escritores y los directores de cine sucede los contrario: la madurez
les puede dar mayor capacidad
Carmen Aristegui observa nuevos tiempos en las noticias
en México. Recuerda la primera vez que apareció en pantalla. Así
lo cuenta: "yo trabajaba en la mesa de redacción del programa Monitor
Financiero, que conducía Efrén Flores y que era transmitido por
IMEVISION. Entré porque Gabriel Escobedo, compañero de la universidad
que entonces era floor manager, me avisó que necesitaba asistentes para
un nuevo programa. Me contrataron de asistente y de corre ve y dile. Un día,
el programa estaba a punto de salir al aire y ni Efrén ni los otros conductores
que aparecían en él habían llegado a la estación.
Fernando Valdés, que era el productor, buscó solucionar el problema
con el primero que pasara y esa fui yo. Me dijo: necesito que conduzcas el programa.
Y a los cinco minutos, por primera vez en mi vida, estaba al aire dando información
financiera. Y ahí me seguí. Después Fernando Valdés
me dio chance y tuve una pequeña sección financiera. De ahí
fui evolucionando."
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: En la televisión hay
líderes de la pantalla, personalidades que se manejan con estilos muy
bien definidos. ¿Cuando saliste en pantalla por primera vez pensaste
que tenías que planear un estilo?
CARMEN ARISTEGUI: No me senté un día
y dije: así le voy a hacer. Creo que en el camino vas armando el estilo.
Por supuesto que los que ya están en la pantalla tienen influencia sobre
el que va iniciando en esto. Lo que yo sí tenía claro, desde el
principio, es que mi interés particular eran las noticias. Eso sin duda
me ayudó a definirme.
En el programa Monitor Financiero cubrí las noticias financieras, lo
que me ayudó después a conducir un programa en Radio Educación
sobre cuestiones económicas. Aunque yo no quería quedarme en el
ámbito económico, deseaba también estar en las noticias
políticas. Fue en el noticiero matutino de Canal 13 a principios del
sexenio salinista cuando conseguí participar hablando de noticias económicas
y políticas. Es mi campo. Espectáculos, deportes y otros temas,
se salen de mi área.
J.A.F.: La mayoría de los conductores sólo
leen las noticias y no expresan su opinión.
C.A.: (Interrumpe, con buen humor) Afortunadamente.
J.A.F.: Tú si eres una conductora de opinión.
¿Es parte de tu proyecto como conductora? ¿Es tu estilo? ¿Es
lo que te define?
C.A.: Esto es un asunto de escuelas. Para mi
Javier Solórzano ha sido una escuela muy importante, además de
que yo tengo la convicción de querer dar mi opinión de manera
profesional.
J.A.F.: Ya tienes una trayectoria de 8 años en
pantalla. ¿Hay apertura hoy en los medios?
C.A.: Hoy, y cuando digo hoy me refiero a unos
meses para acá, estamos viviendo un destape inusitado en los medios electrónicos
de nuestro país.
J.A.F.: ¿Este sexenio Zedillista
tiene mayor apertura que el anterior?
C.A.: Creo que este sexenio ha reforzado de manera importante una tendencia
que venía gestándose. Basta verlo. El sexenio anterior fue irregular,
había apertura pero también se dieron expresiones muy severas
contra algunos periodistas. Y con esto me refiero a que les cerraron las puertas
a algunos. Lo que estoy viendo este sexenio es alentador. Y te quiero decir
que no es una graciosa concesión, me parece que en buena medida es derivado
de una opinión pública mucho más crítica y mucho
menos crédula de los medios electrónicos. Espero que se mantenga
así.
J.A.F.: ¿Qué significa la apertura?
C.A.: Es tener oportunidad de decir cosas. Decir
cosas que pueden resultar fuertes incluso contra el propio sistema. Es poder
referirte a personajes públicos por su nombre. Es poder cuestionar y
hacer análisis de políticas de gobierno en forma abierta. Es poder
hacer reflexiones de cuestiones públicas aunque ello afecte intereses
particulares.
J.A.F.: ¿Un conductor puede hablar mal de algún
personaje? ¿Hasta dónde puede llegar? ¿Necesita bases sólidas?
C.A.: Con bases yo creo que sí. En esto
hay tres variables: la censura, la autocensura y la responsabilidad. La censura
es lo grotesco, es cuando hay una mano directa que evita que se dé la
información. La autocensura que deriva de intereses propios del comunicador
o del medio mismo, o de inercias históricas. Y la otra es la responsabilidad,
que creo es la única a tomar en cuenta cuando estás en la disyuntiva
de qué decir y qué no decir.
J.A.F.: Hace unos días platicaba con un alto
funcionario del gobierno (como se dice ahora), quien me comentaba que México
ha cambiado mucho en relación al manejo de la opinión pública.
Antes, por ejemplo, los partidos eran lo mismo durante todos los días,
las semanas y los años. El PAN, para seguir el ejemplo, cumplía
una función prevista a lo largo de todo un sexenio. No había cambios
ni variantes, casi todo era predecible. Ahora no, hoy los partidos, los medios
y los personajes fluctúan como las acciones en la bolsa, dependiendo
de sus derrotas y de sus victorias.
Dentro de este nuevo juego de poder, hay días que los medios de comunicación
llegan a ser más importantes que los mismos partidos políticos.
¿Estás de acuerdo con la percepción de este alto funcionario?
C.A.:No sé si los medios superan en importancia
a los partidos políticos en algunos días. Lo que sí sé
es que los medios son claves en nuestro tiempo, porque son importantes en la
coyuntura. Son cruciales en tiempos de definición, como una votación,
o en tiempos de crisis. Los medios son fundamentales cuando la opinión
pública es una variable importante a considerar para el ejercicio del
poder. Y, valga la redundancia, lo mejor que nos puede pasar como sociedad es
que justamente la opinión pública se convierta en una variable
a considerar para el ejercicio del poder. Ésa es la vitalidad de los
medios.
J.A.F.: Si vivimos hoy una época en que los medios
son importantes por la opinión pública, ¿podríamos
suponer que los hombres y mujeres del poder gustan de acercarse a los conductores
de programas noticiosos y acercarlos al poder?
C.A.:Así es. El poder es seductor.
J.A.F.: ¿Y cómo puede controlar un conductor
esa seducción, sobre todo cuando eso implica invitaciones sofisticadas,
regalos o cosas por el estilo?
C.A.: Yo sugeriría leer el último
libro de Scherer, ahí hay frases que definen bien la relación,
como la que dice que se puede dar el amasiato pero no el matrimonio. Yo creo
que tienes que hacer una espacie de juego de equilibrista en el que puedes acercarte
al poder en ciertos momentos para tener información y perspectivas de
las cosas y para emitir mensajes con mayor peso. El problema es que el poder
es muy seductor y puede alterar tu propio juicio. Lo mejor que puede pasar entre
los medios de información y el poder es, como diría el mismo Zedillo,
que se dé la sana distancia, que no significa la no relación.
J.A.F.: ¿Cómo se da la sana distancia?
C.A.: Con una relación con el poder estrictamente
informativa, en la que no haya concesiones con. Puedes aceptar información
pero no concesiones a cambio de eso.
J.A.F.: A propósito de esa frase de Scherer,
te puedo decir que no entiendo bien que quiso decir, porque en México
hay más amasiatos que matrimonios, y el amasiato encierra una buena medida
de engaño y obscuridad.
C.A.: Yo no quisiera interpretar a Scherer, pero
ni de broma. Creo que él es un maestro de ese juego del equilibrio.
J.A.F.: Lo de Scherer es un comentario mío. Vuelvo
a la entrevista: ¿y para qué acercarse al poder?, ¿para
que te den la información una semana antes o unos minutos antes?
C.A.: Ese es el juego, tener información
para darla.
J.A.F.: ¿Qué tanto el acercarte a los
poderosos te aleja de la población?
C.A.: No creo que te aleje, en absoluto. Mi distancia
con la población debe ser la menos posible. La actividad política
tiene una relación directa con lo que pasa en la población. Lo
mejor que te puede suceder es que tengas la información de los poderosos
y de la población. No veo incompatibilidad por recibir información
de ambas partes.
J.A.F.: ¿Por qué se da la seducción
del poder?
C.A.: El poder en sí mismo es una seducción.
Es una especie de enigma, de atracción histórica. El poder es
la posibilidad de dirigir destinos, lo que tiene una implicación humana
muy profunda. El ejercicio del poder es la posibilidad real de decidir, definir,
orientar y estar sobre voluntades. Todo eso tiene una enorme atracción
magnética.
Cuando los poderosos dejan de serlo, te das cuenta que son de carne y hueso.
J.A.F.: ¿Se vale que un conductor esté
del lado de un partido político o hay que ser objetivos?
C.A.:Yo creo que no se vale estar del lado de
un partido político. Puedes tener una preferencia ciudadana, pero el
mayor reto es que no pervierta tu oficio porque estará en perjuicio de
tu propia actividad.
J.A.F.: ¿Al público no le gusta que tomes
partido?
C.A.:No, definitivamente no, porque te vuelves
totalmente predecible. Se pierde el encanto del periodismo... se vuelve proselitismo.
J.A.F.: De un tiempo para acá se ha incrementado
el amarillismo en radio y en televisión. He escuchado a gente decir que
apaga el radio para no seguir oyendo notas que la llegan a poner nerviosa. ¿No
sientes que hay mucho amarillismo y mucha política en nuestros noticiarios?
En México los políticos ya se volvieron personajes...
C.A.:... de telenovela. Imagínate, con
lo que hacen son más interesantes que Marimar (nombre de una telenovela
producida por Televisa protagonizada por la actriz Thalía). Junto a sus
historias las telenovelas son fresas.
Pero dime, ¿de qué deberíamos de hablar los medios?
J.A.F.: Yo veo CNN y se dan tiempo de hablar de todo:
de ciencia, tecnología, educación, ecología, moda, avances
médicos, descubrimientos y más. ¿Esto de hablar tanto de
los políticos, no consideras que hace que crean ser más importantes
de los que son en realidad?
C.A.: Creo que estamos viviendo una especie de
destape, con todas sus limitaciones y salvedades. Nos sucede algo similar a
lo que paso en España hace algunos años cuando se destaparon.
Luego de una gran cerrazón, de pronto se abre una compuerta pequeña
o grande, al fin de cuentas se abre una compuerta, y viene la avalancha e incluso
los excesos. Pero me parece que si vemos la referencia de otros países,
el antecedente es encontrar el equilibrio en los medios. Yo te digo España
porque es un caso nítido. Primero gran cerrazón, luego la apertura
total, después el exceso y ahora el equilibrio.
México, particularmente en la radio, está viviendo el proceso
del desbocamiento. Estamos en transición y llegaremos al punto de equilibrio,
si no se desvía la política gubernamental de apertura que hoy
vivimos. A este respecto, hace unos días nos dijo Porfirio Muñoz
Ledo lo siguiente: cuando la libertad de expresión sea de uso común,
el que se tiene que cuidar es el que habla en la televisión y no el medio.
Es decir, tendremos que llegar a un momento en el que el público dé
por hecho que las cosas se dicen. Cuando eso suceda el medio de comunicación
ya pasó la prueba y el que habla es el que tiene que cuidar lo que dice.
Podrá decir lo que quiera y el público evaluará. Cuando
lleguemos a esa etapa estaremos del otro lado. A la población le preocupa
qué pasa en los medios de comunicación, somos sujetos de juicio
y estamos en el proceso de pasar la prueba. Vivimos la transición.
J.A.F.: ¿En esta nueva etapa de los medios, cómo
deberá un conductor manejar su opinión? Al fin de cuentas un comentarista
puede ser especialista en alguna materia, pero no sabe de todo.
C.A.:No creo que puedas pedirle a un comunicador
que hable ni como economista ni como químico. Un periodista es un crisol
de inquietudes sociales. Creo que lo que le puedes pedir a un periodista es
el conocimiento básico y la sensibilidad suficiente para detectar dónde
está lo importante y dónde no. Cuando en la comunidad de economistas
hay una constante en sus discusiones sobre un tema, como periodista tienes que
identificarlo. Si hablan del IVA todo el tiempo, ese tema es importante. Mi
obligación es percibir eso para transmitirlo. Yo no te voy a hacer una
disertación sobre el IVA.
El trabajo del periodista es identificar qué y darle la voz al que lo
sabe. Debe buscar quién puede y debe opinar y recatar lo fundamental
de cada cosa para poder transmitirlo.
J.A.F.: ¿O sea que tu opinión como conductora
va más por el lado de expresar las inquietudes e interrogantes de la
sociedad, que por el camino de fijar una postura y una posición personal?
C.A.: Mira, eso que se dice de los líderes
de opinión me parece de una soberbia bárbara. Yo creo que cuando
los comunicadores tienen relativo éxito y consiguen cierto espacio, lo
que sucede con ellos es que son transmisores y reproductores de preocupaciones
que ya existen. Yo no creo que los comunicadores tiren línea a la sociedad,
somos reforzadores de tendencias que existen entre la gente. Si hoy la preocupación
es sobre la corrupción y la inseguridad, es obvio que yo hablaré
de eso porque lo estoy viendo en la boca de la gente. No es que a mí
se me haya ocurrido. Cuando un comunicador habla de cosas que a la sociedad
no le interesan, la influencia y el espacio es muy menor.
J.A.F.: ¿Qué valor le da la población
a la crítica?
C.A.: La población le tiene una gran aprecio
a la crítica, está ávida de ella.
J.A.F.: ¿Y los poderosos?
C.A.: Depende de quién. Hay algunos a
los que les da escozor. Hay quien tiene una visión más amplia
y reconocen que es un ingrediente necesario para una sociedad diferente como
la que se está gestando en el país.
J.A.F.: ¿Sirve la crítica en los medios?
C.A.: Sí y mucho. Es indispensable.
J.A.F.: ¿Es la crítica la sangre de la
credibilidad de un comentarista?
C.A.: Sí es la sangre. La crítica
tiene que ver con una postura distante. Un ver las cosas con frialdad. Observar
las cosas desde otro ángulo, sin involucrarse. Entonces es cuando la
opinión tiene peso.
J.A.F.: ¿Te parece que casi todos los noticiarios
en México son parecidos, unos mejores y otros peores, pero (casi) todos
parecidos?
C.A.: Es parte de la misma transición.
Todavía no hay clasificaciones. Cuando se encuentre el punto de equilibrio
los noticiarios tendrán que definirse. Habrá claridad de intenciones.
Sabrás qué noticiarios son serios, cuáles escandalosos,
otros amarillistas, unos más de entretenimiento. Mi preocupación
ahora y lo único que pediría es que la tendencia de apertura no
se desvíe. Espero que no reaparezca la tentación por controlar
los medios. Yo sé que hay inercias históricas, y el problema sería
que se echen para atrás los que hoy están tomando decisiones.
Sé que piensan que la apertura debe darse.
Veremos en los medios electrónicos discusiones de gran altura.
J.A.F.: Hemos comentado en la Revista Telemundo que
el público se siente cuando siente que algún conductor lo defrauda
por ser condescendiente. ¿Es exigente la sociedad?
C.A.:Yo veo una sociedad hipersensible a lo
que se dice en los medios. Hay una capacidad de reacción extraordinaria.
Mira, nosotros no damos los teléfonos de los noticiarios de radio y televisión,
pero cuando tocamos un tema que le llega a la gente, nos hablan de inmediato,
nos envían faxes, consiguen el teléfono y nos reclaman o nos dan
su apoyo. Hay una participación muy aguda, muy crítica y muy intolerante,
cosa que me parece absolutamente saludable.
La sociedad no le permite a los comunicadores ser condescendientes, inmediatamente
reclaman. Si tú no estás en la frecuencia de la sociedad atentas
contra tu propia credibilidad. Como ya dije, el conductor juega al equilibrista
y es un juego muy difícil
Pregunté a Germán Dehesa: ¿consideras importante producir televisión en México? Me contestó con otra pregunta: ¿tú crees que es posible producir un noticiario para México desde Hong Kong?
Luego de unos segundos de silencio Dehesa mismo encontró la respuesta completa: creo que siempre es bueno asomarse al mundo, pero hay que tener un lugar para asomarse, y para tener un lugar es necesario estar emitiendo señales de identidad. México tiene que seguir produciendo a gente como Octavio Paz y Jaime Sabines, que no son accidentalmente mexicanos. Ellos tienen una difusión internacional porque se fueron hondo a sus raíces.
A la pregunta: si hoy, con el conocimiento que tienes, pensaras en entrar por primera vez a los medios, ¿qué puerta buscarías abrir? Germán Dehesa me responde: yo no doy recetas de vida, pero desde donde estoy iría abriendo las puertas que se fueran ofreciendo, pelearía con el que tuviera que pelear. A mí me ha gustado jugar así, el juego de las cercanías y las distancias.
Me dice: para tener el privilegio de regresar, tienes que irte.
José Antonio Fernández: Quisiera tener el testimonio de tu origen. Sé que fuiste maestro de literatura en el CUM, que trabajaste para la televisión como guionista y conductor (en Televisa, Pronarte e Imevisión... después en el 40), que montas obras de teatro políticas desde hace muchos años y que ahora escribes en el Reforma con gran éxito.
Germán Dehesa: Yo no me recuerdo ausente de palabras. Siempre he tenido un vínculo particular, íntimo, y muy útil para mí, con la palabra. Soy palabrero desde que recuerdo.
Sé que aprendí a hablar y a leer muy pronto. Me tocó una infancia poco apetecible y poco infantil. Estuve cargado de responsabilidades.
Desde muy pequeño, desde los cinco años, fui responsable de mi hermano mayor que tenía sólo dos años más que yo. Mi hermano tenía una complicada enfermedad y yo era el que lo atendía. Mis padres maniobraron con gran habilidad y yo quedé como responsable.
Mi madre se alejó del problema porque le afectaba demasiado y mi padre pasó a ausentarse. Ahora me doy cuenta que mi padre no huía de mi hermano, sino de mi mamá. El caso es que no estaban y alguien tenía que hacerse cargo de ese niño que empezaba a dar muestras de una terrible enfermedad que lo deterioraba día con día.
Mi hermano agonizó a lo largo de treinta y tantos años y yo estuve con él. A lo mejor todos agonizamos a lo largo de la vida, pero él se empezó a deteriorar a los 5 ó 6 años de edad. Los libros fueron mi gran defensa y mi refugio maravilloso. Yo nunca me propuse ser culto. Resulté culto porque era eso o no hubiera podido transitar por mi infancia, por mi adolescencia y por mi primera juventud. Desde entonces soy un lector muy caótico. Nunca he jerarquizado mis lecturas. Se me fue haciendo un gusto. Cada vez son más altos los niveles de exigencia. Mis lecturas estaban encaminadas al inicio hacia las aventuras, hacia los modos de la felicidad que la literatura puede proporcionar.
Pasado el tiempo, mi hermano empieza a perder el habla y lo confinan en un hospital. El único que lo iba a visitar era yo. Fui su único vínculo con el mundo. El que le llevó noticias del mundo y para ello sólo tuve la palabra. A él le aburría oír las cosas cotidianas y a mí se me empezó a desarrollar una capacidad de invención de situaciones y de formas de decírselas.
Como él ya no hablaba, me tomaba de la mano. Cuando lo que yo le contaba le aburría, me soltaba de la mano. Cuando le entusiasmaba, me la apretaba. Tenía yo ahí un público inmediato. Fue un aprendizaje muy doloroso. Me costó muchos años entender que así era. Cuando salía de esas visitas, que eran de 4 ó 5 horas, yo lloraba y lloraba durante mucho tiempo. Pero en la medida en que todo eso me destruyó también me dio una enorme fortaleza y me disparó la imaginación. Muy instintivamente adquirí una determinada capacidad histriónica y un determinado manejo de la voz, de los tonos, de las pausas, que luego supe que era trabajo actoral y literario. A la postre todo acabó conformándose como una vocación literaria. Mi adhesión a los libros fue inmediata, en una familia que no era particularmente lectora.
Cuando mi papá detectó mi gusto por la lectura, nunca me negó ningún libro (supongo que lo hizo a manera de compensación), siendo que no éramos una familia ni por mucho acomodada en el sentido económico.
Creo que lo que uno necesita es cierta distancia para mirar sus desgracias y darse cuenta que no fueron tan desgracias y que algún premio dejaron. Nosotros, por nuestra mala situación económica (mi papá siempre vivió en flotación), peregrinamos por toda la ciudad de México. Vivimos siempre con el problema de la renta. Lo curioso del caso es que hoy colaboro en el periódicoo Reforma en la sección Ciudad.
Si desde un punto de vista de clases sociales me preguntas de dónde provengo, te diría que de un poco de todo (hace pausa y recuerda). Eran de veras unos bandazos financieros los que se organizaban en mi casa... pero bueno, de eso qué puedo contar a otro mexicano. En tiempos en que había una situación más estable en el país, yo ya sabía lo que era vivir en crisis. Mi mamá vivía la permanente mala situación económica de mi papá como una desgracia, pero yo me divertía mucho.
Ahora es cuando me despierto sorprendido de vivir en la misma casa por más de tres meses.
J.A.F.: ¿Estudiaste literatura?
G.D.: Primero estudié Química para darle gusto a mi padre y demostrarle que no era un retrasado mental. Que sí podía. Llegué hasta el tercer año y entré a Letras, que era lo que yo quería estudiar. Al tiempo que estudiaba, trabajé de bell boy en el Hotel María Isabel (en el turno de la noche), cosa que me permitió leerme las obras completas de Balzac. Ahí adquirí una destreza enorme para la redacción.
La historia de mi paso por el Sheraton fue así: en mi primer día de trabajo les dije que entre mis habilidades estaba la de saber redactar, por lo que me hicieron el encargado de editar un periódico (que tiraba 25 ejemplares). Se trataba de publicar lo que pasaba a diario en el hotel. Con eso adquirí gran velocidad de redacción.
Luego trabajé en una compañía de ajustadores de seguros, que cubría cosas como la que ahora te comento: llegaba a Veracruz un barco cargado de latas de ostiones que venían en mal estado, entonces yo trabajaba en el laboratorio y ahí calculábamos si el problema había sido en aguas mexicanas, españolas o internacionales, y con base en esos profundos estudios pagaban los seguros mexicanos o los españoles.
Después trabajé en una fábrica de pinturas y de pigmentos. Creo que todo me ha ido sirviendo. He hecho tareas muy raras pero todas confluyen para nutrir lo que luego le he querido contar a la gente. Siempre tengo algo que contar.
J.A.F.: ¿Contar es lo que a tí te gusta?
De hecho escribes como diciendo las historias, como hablándolas. Eres un escritor barroco. Tus textos están llenos de subrayados, referencias, paréntesis, recuerdos, como si quisieras decirlo todo en un mismo momento y en un mismo espacio.
Podría aventurarme a decir que la gente te lee porque siente que le estás hablando al oído, que le estás hablando a ella.
G.D.: Yo pensé que simplemente con el hecho de escribir como hablaba me iba a llevar a hacer una literatura oral, pero lo que más trabajo me ha costado en todos estos años, y seguramente es lo que menos se nota, es lograr un tipo de estilo literario que tiene una serie de mecanismos para mimar la oralidad pero que no es oralidad. Esto yo lo aprendí de García Márquez y de Rulfo. Es el que leas un texto y digas: quien está hablando es un campesino mestizo probablemente jalisciense, pero si tú vas y grabas a ese campesino jalisciense seguramente no le vas a entender nada. Yo estoy en esa tarea.
Me reconozco parentescos literarios con los barrocos, como Sor Juana, Tirso y otros barrocos mexicanos que se han dado en diferentes épocas. Es muy del discurso mexicano los paréntesis, las acotaciones, el no tomarte en serio, el que en medio de la frase muy intelectual te gane la risa.
Yo me beneficio de mis maestros de la Facultad, pero también de ir al Blanquita e intentar un mestizaje de todas esas voces. Esta ciudad habla con muchos tonos. No creo que la gente llegue a estos niveles de análisis que estamos platicando, pero sí los siente cuando lo lee.
J.A.F.: ¿Cómo entras a la televisión?
G.D.: Luego de una infancia y una primera juventud difícil, como ya te comenté, yo tenía ganas de llegar. Y cuando entré a la facultad de Letras sentí que había llegado.
Di clases en el CUM (y donde se dejaban) durante siete años, luego me fui de bracero cultural a Texas. Cuando regresé me aceptaron en la Facultad primero como interino, luego como maestro de medio tiempo y después de tiempo completo (pasando por todas las infamias de la Universidad). Cuando me dieron materias de manera definitiva y vi que lo único a lo que podía aspirar era a la rectoría, entonces me aterré y sentí que la Universidad me ahogaba.
La facultad de Filosofía y Letras es como una cápsula que te protege pero que también te aísla. Mi vía de escape fue poner una librería. Mi lógica era: he leído muchos libros y los conozco, por lo tanto debo de ser buen vendedor de libros. Pero fui un fracaso absoluto. Quedé endeudado (y con mis amigos, que si lo estás con Banamex, algo haces, huyes a Canadá o algo así, pero con tus amigos tienes que cumplir).
Yo montaba espectáculos de teatro políticos (como ahora Zedilleus). Justo con las deudas encima, un día llegó por ahí Eduardo Manzano, uno de Los Polivoces, y al terminar la función me propuso que le escribiera guiones para su programa de televisión. Cuando vi lo que me pagaría me di cuenta que con eso salía de deudas. Pensé en escribirle guiones durante tres o cuatro meses para luego regresar a mi (respetabilísima) vida académica. Manzano me propuso que yo no apareciera en los créditos, cosa que consideré buena idea porque no creí prestigioso que saliera mi nombre.
Tiempo después averiguaría que al aparecer en los créditos que el libreto era de Eduardo Manzano, él se llevaba las regalías de derechos de autor. Me tardé tres años en descubrir la estafa. Me decía: tú no te preocupes por el dinero, yo te pago directamente.
J.A.F.: ¿Cómo fue tu paso por Televisa?
G.D.: Yo no padecí a Televisa, ni muchísimo menos, ni lo vivo como una mancha (lo dice con ironía) en mi curriculum. Fue maravilloso estar ahí. Hice buenísimos cuates que me duran todavía. Mis problemas fueron sólo con el nivel directivo, jamás con el nivel operativo. Aprendí a editar, a musicalizar, a dirigir cámaras. Estuve siete años en Televisa y cuando volví a sentir que el techo se me hacía más bajo, que me ahogaba, y como empezó la grilla (que no hay espacio mexicano en donde no se dé la grilla) decidí salirme.
J.A.F.: ¿Hiciste varios programas?
G.D.: Escribí programas de comedia, obras de teatro, hice conceptos de programas como Noche a Noche, que es un diseño básicamente mío y de otro escritor argentino que se llama Fox. Las conductoras fueron Verónica Castro, Talina Fernández y Daniela Romo, con quienes conservo muy buena amistad.
Me salí de Televisa cuando me asignaron XE-Tú. Ahí todo era demasiado bobo, enajenante y neutro. Como para entonces yo ya había pagado mis deudas, no me costó trabajo irme.
J.A.F.: ¿Luego anduviste por Imevisión?
G.D.: Ahí me llevó Pablo Marentes, quien me vendió la idea del Canal Siete, en donde hacía 5 programas a la semana. Llegué a escribir dormido. Nadie debe hacer eso. No es posible tener creatividad para escribir 5 programas diferentes por semana.
Entré en un proceso de agotamiento que se me reveló en el momento en el que me dio un infarto. Me di cuenta que me lo había ganado a pulso y que además ese esfuerzo bestial ni siquiera había redundado ni en buenos resultados, ni en una buena forma de provecho personal. Ni siquiera gané buen dinero, ni me sentí muy satisfecho de mi labor.
Hay quien se salva del infarto y cree que es porque hay una misión que tiene que cumplir en la vida y por eso no le tocaba. Yo no lo creo, porque al paso del tiempo compruebas que sigues haciendo las mismas babosadas de siempre, aunque las realizas con otro gusto y con otro sentido.
El sentido de lo prodigioso que es la vida y del absoluto derecho que tenemos a ser felices, lo adquirí en la Unidad de Coronarias del Sanatorio Español, postrado en la cama y frente a un reloj de Gayoso, mismo que ya quitaron luego de que publiqué (su desafortunada o precisa ubicación) en un artículo.
J.A.F.: ¿Tú seguías hablando ahí, en la sala de infartados del Sanatorio Español?
G.D.: Por supuesto. Un día grité: ¡síííííí!
Ahí te invade una extraña inmortalidad. Yo nunca me había dado permiso a ser feliz, pero hasta que pasas por eso te das cuenta de qué manera te has castigado y te has sentido indigno de la felicidad. Es cuando dices: tengo una ampliación de mi tiempo de vida que estaba por terminarse.
Cuando te bebes la vida como si fuera champagne, no te das cuenta a lo que sabe cada día.
J.A.F.: Tu has hecho televisión e inclusive has salido en pantalla, pero lo que te hizo muy famoso fue tu columna en la sección Ciudad del periódico Reforma.
Me llama mucho la atención lo que te comento porque México es un país en el que la fama está reservada para quienes aparecen en televisión y tú lograste fama mayor por tus artículos de la Gaceta del Ángel, en Reforma. Tu caso es único.
G.D.: Lo mismo me preguntaba ayer Adolfo Aguilar Zínzer. No lo sé. A lo mejor llegué al lugar preciso en el momento preciso, con una forma de encarar la realidad que al ciudadano le gusta.
Creo que a todos más o menos nos pasa lo mismo, y si eso que nos sucede a todos lo cuentas bien (mezclado con política y horizonte cultural) la gente se identifica.
No lo sé.
J.A.F.: ¿Qué da la fama?
G.D.: Espacios, pero hay que tener cuidado.
El día en que te dejas usar y escribes por encargo político, es otra cosa. Aunque escribas la verdad, la verdad en política siempre tiene un uso y un destinatario y es parcial, y el que la redacta difícilmente sabe cuál es el juego de estos seductores de oficio que son los políticos.
Salinas quiso pagarme la operación del corazón en Houston, yo me negué a aceptarlo.
J.A.F.: Y ahora que has visto a la televisión desde lejos y que tienes una columna crítica diaria en el periódico Reforma, ¿cómo ves el panorama de la televisión? ¿La percibes casi monotemática?
G.D.: Así la percibo. La sociedad ha rebasado a los medios y los medios están muy rezagados. Van a sobrevivir aquellos que detecten a ese nuevo ciudadano.
J.A.F.: Quisiera invitarte a hacer un juego, para no obligarte a criticar sin más.
Quisiera imaginar varios supuestos, si estás de acuerdo.
Va el primero:
¿qué harías si mañana estuvieras al frente de Televisa, en lugar de Emilio Azcárraga?
G.D.: Me pasaría un buen rato sin tocar nada. Habría que estudiar muy a fondo lo mucho rescatable que hay ahí. Es una transnacional mexicana exitosa, cosa que no lo puedes decir de muchas empresas de nuestro país.
Vería la manera que ese buque enorme, que es Televisa, empezara a enfilar a un territorio que le es lejanísimo y desconocido, que se llama la realidad, y particularmente la realidad mexicana. Lo cual implicaría un poner distancia con el otro monstruo que es el Estado. Entendiendo que ya como están hoy las cosas, más necesita el Estado de Televisa que a la inversa. Hoy, creo, podrían ser equidistantes.
Todo lo haría sin ímpetus revolucionarios. Todo en forma gradual, con cuidado y con cautela, pero con decisión.
J.A.F.: ¿Qué harías con Televisión Azteca?
G.D.: Me es impensable Televisión Azteca sin asociarla con Elektra.
Yo no sería dueño de Elektra, pero, bueno, respondiendo a la pregunta, yo la jugaría de otra manera. Veo que imitan a Televisa, pero lo hacen barato.
Haría algo distinto, marcaría la diferencia.
J.A.F.: Y si estuvieras al frente del 11?
G.D.: Lucharía como loco para hacerlo nacional y para alivianarlo un poquito, para que les gane la risa, aunque sea de vez en cuando.
J.A.F.: ¿Y si estuvieras como Director del 22?
G.D.: Lo borraba, en principio. Le diría a todos los videoastas mexicanos: señores, aquí hay un espacio televisivo, propónganme cosas, hagamos televisión cultural y de servicio.
(Dehesa no tiene ni Multivisión ni Cablevisión).
J.A.F.: ¿Y si estuvieras al frente de la Oficina de Censura?
G.D.: Inmediatamente formaría un Consejo Ciudadano, que en términos de evaluación te avisara de alguna manera sobre el contenido de aquello que va a entrar a tu casa.
Javier Alatorre es un hombre joven. A los 33 años se sienta todas las
noches a conducir el noticiario más importante de Televisión
Azteca, la segunda cadena televisiva de mayor relevancia en el país.
Al final de la entrevista le preguntamos si es ambicioso, nos respondió que
sí. Pero le advertimos que en México calificar a alguien de ambicioso
puede significar algo malo. Javier Alatorre aclaró sus ambiciones: es
una palabra muy dura, usarla en México puede significar algo dañino.
No lo soy en términos de la cuota o dosis de poder que puedas tener.
No. Lo soy en términos de estar tranquilo (que de pronto cuesta trabajo).
Aunque suene cursi, soy ambicioso en términos de cariño. Soy
ambicioso de que el trabajo salga bien (porque siempre es la única oportunidad
que tienes), de ganar más audiencia, de presentar lo novedoso, de tener
la oportunidad de aplicar la última tecnología. Yo confío
en los amigos, soy ambicioso en términos de amistad.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Entraste a trabajar a Canal 13 en tiempos
de Joaquín López Dóriga, en el sexenio de López
Portillo? Alguien me dijo que te iniciaste como reportero.
JAVIER ALATORRE: (Brinca del asiento, para luego iniciar la respuesta) No,
me inicié como mensajero. Yo estudiaba en la Preparatoria Juárez.
Por cuestiones familiares, mi mamá tenía buena relación
con Enrique Amhed (quien fue conductor de noticias), y ahí empecé a
ir a Canal 13. Fui aprendiendo, me divertí y me interesé en trabajar
ahí. Yo hacía las copias del guión que leía López
Dóriga (hacía los ditos). Tiempo después pasé como
redactor. Sara Moirón me ponía tremendas regañadas. Terminé la
prepa y pensé en estudiar Derecho en la UNAM o Economía en la
UAM. Para entonces yo había decidido que no haría carrera en
la televisión, aunque seguía trabajando en Canal 13 en tanto
entraba a la universidad y buscaba otra cosa. Pasé a ser redactor de
información internacional. Formamos un equipo con periodistas de primera,
como Diego, Marta Moncada, Luisa Riley y Víctor Calderón. Trabajábamos
muy bien. Me fue gustando.
De la Facultad de Derecho brinqué a Economía y de ahí,
ya por convencimiento y gusto, estudié Comunicación en la UAM
Xochimilco.
J.A.F.: ¿Terminaste la carrera?
J.A.: Por supuesto. Y ya no me salí de noticias. De redactor de información
internacional pasé a coordinar a los corresponsales extranjeros (donde
hice buenos amigos). Por cierto, en ese tiempo batallé porque algunos
me veían muy joven y eso no todo el mundo lo aceptaba. Tenía
unos veinte años cuando me encargaron coordinar el noticiario de la
noche.
J.A.F.: De Canal 13 salieron López Dóriga, Paco Ignacio Taibo,
Ibarrola y otros más, y tú te quedaste.
J.A.: (La respuesta no es inmediata. La piensa, le da unas cuantas vueltas).
El término te quedaste no me gusta. Eso podría decirse de un
florero, que no hace nada pero ahí permanece. Yo seguí trabajando.
J.A.F.: La pregunta sería: ¿continuaste trabajando ahí?
J.A.: Eso es otra cosa. Continué porque me gusta este trabajo. Tengo
17 años en esto. Es más, sigo teniendo buena relación
con la gente que estuvo aquí y anda por otro lado.
J.A.F.: Sé que en algunas épocas te tocó llegar a las
tres de la mañana para preparar el guión del noticiero matutino. ¿Así son
los castigos en la televisión?
J.A.: Yo nunca me he sentido castigado por trabajar en la televisión.
Por el contrario, aún cuando me tocó llegar como vampiro en plena
madrugada, para mí este trabajo siempre ha sido un privilegio.
J.A.F.: De estos 17 años que
has vivido las noticias en lo que hoy es Televisión Azteca, ¿cuáles
serían, según
tu percepción, las mejores épocas y cuáles las peores?
No te pregunto por sexenios, porque tengo la impresión de que esto no
puede medirse por sexenio, sino por épocas y por los tiempos en que
estuvo tal o cual persona. Y te lo pregunto desde el punto de vista noticioso.
J.A.: Puede sonar a lugar común, pero creo que ésta es la mejor época.
J.A.F.: ¿Por qué lo crees así?
J.A.: Veo más concretos los resultados del trabajo de equipo y del concepto
de empresa de comunicación. Además siento que avanzamos en el
trabajo, y no hablo en forma individual sino como equipo. Me gusta lo que llamamos
en Televisión Azteca: la cultura del alto riesgo.
J.A.F.: ¿A qué te refieres
con eso?
J.A.: Es entrarle a los retos. El saber que la posibilidad de éxito
está ahí, pero que implica una mayor responsabilidad y que tienes
que asumir el avanzar para llegar. Me gusta tener un equipo conformado por
gente joven y plural, que asume la cultura del alto riesgo y busca el éxito.
No a todo el mundo le gusta la responsabilidad del éxito. Nosotros no
hemos alcanzado el éxito pleno, pero estamos con la sensación
de que vamos y vamos bien, aunque sabemos que hay mucho qué hacer. De
hecho siempre va a faltar algo, porque las exigencias de este negocio son muy
cambiantes. Tú lo sabes.
De las épocas anteriores, te puedo decir que me gustó mucho la
de Joaquín López Dóriga. Aprendí en ese tiempo.
Había recursos, cosa importante porque la televisión es un asunto
muy caro. Luego hubo un largo periodo en que el Canal estuvo muy manoseado
por muchos personajes del gobierno. Llevo 17 años en esto y todos han
sido distintos.
J.A.F.: Es claro que ustedes andan
buscando un estilo diferente de hacer noticias por televisión. Pero creo que la gente todavía no termina de
apreciarlo como un estilo diferente, como una verdadera opción, parece
que hay algo que todavía no les termina de cuajar.
J.A.: Sí, estamos buscando ese nuevo estilo. Pero nosotros siempre debemos
de partir de que la noticia es la misma. La noticia no la inventas, es un hecho
que ahí está. Estamos buscando ser más claros, de incluir
otras fuentes, de contar historias y de darle otro ritmo a la información.
De hacer siempre atractiva nuestra imagen. Y algo muy importante: estamos decididos
a ganar la audiencia.
En año y medio que lleva el noticiario, hemos cambiado de escenografía
cuatro veces, porque pensamos que debemos estar en movimiento. Por supuesto
que no creemos que ya cuajó. Nosotros estamos en un proceso de búsqueda
y tenemos el apoyo de los directivos de Televisión Azteca. Sabemos que
ahí vamos. Estamos trabajando nuestro nuevo concepto con editores, camarógrafos,
redactores, productores y todo el equipo. Sabemos que a la larga, la diferencia
será evidente.
J.A.F.: Cuando caminábamos hacia la mesa nos encontramos a un muy alto
funcionario (Jesús Hernández Torres) de un Estado (Puebla) cercano
a la Ciudad de México. El te felicitó cordialmente y te dijo
que tu labor era importante porque es necesario que exista un contrapeso en
las noticias por televisión. ¿Sientes que debes jugar el papel
de contrapeso?
J.A.: No. Yo respeto mucho el trabajo de todos los colegas y siento que todos
hacemos el mejor esfuerzo. En este momento, no creo que absolutamente nadie
se duerma en sus laureles. Sentirme contrapeso sería como acusar de
algo a la otra parte, o decir que sólo hay dos partes, y se tomaría
el otro modelo para hacer el contrapeso. No es el caso. Nosotros en Hechos
no tenemos como parámetro lo que esté haciendo Televisa. Su trabajo
es respetable y no vemos lo que ellos hacen para nosotros irnos por el otro
lado. Si alguien lo interpreta como contrapeso, bien, pero yo no lo veo así.
Ni quisiera etiquetar al noticiario Hechos.
J.A.F.: Hace algunos años coincidí en unas conferencias con
Héctor Aguilar Camín. Al término de una de las sesiones,
caminamos hacia una cafetería. El traía un par de periódicos
en la mano, y comentó, con la forma dura que lo caracteriza, agitando
los periódicos: “en estas primeras planas no hay un sólo
hecho... esto son puras opiniones”. Y luego agregó: “el
periodismo español es de hechos, no sólo de opiniones”.
Si transporto ese comentario de Aguilar para hablar de las noticias en televisión,
(por supuesto sin su permiso y aclarando que no sé lo que piense hoy
de los periódicos mexicanos de 1996), te podría decir lo mismo:
que abundan las opiniones pero que están ausentes, en buena medida,
los hechos. ¿Qué pasa en México que las opiniones casi
siempre ganan los espacios noticiosos a los hechos?
J.A.: Creo que hay una mala costumbre en cómo obtener la información,
y en quién te va a generar el conocimiento para dar la noticia. Durante
mucho tiempo hubo esa mala costumbre entre los medios y el gobierno porque
el gobierno jugaba el papel del gran generador de información. Además
los reporteros regresaban al mismo gobierno para obtener reacciones, es decir,
para conseguir opiniones de fuentes gubernamentales. Entonces la pantalla se
llenaba de un exceso de opiniones. Nos empezamos a dar cuenta de que el poder
ejecutivo generaba la información, y sobre ella opinaban el poder legislativo
(diputados y senadores) y los partidos políticos, y ahí encontrábamos
apoyo o rechazo a la noticia original y difícilmente se iba más
allá. Es algo que todavía cuesta trabajo romper. Pero si queremos
crecer y queremos avanzar en términos de audiencia, tenemos que romper
ese círculo de opiniones.
Aclaro: no quiero decir que lo que digan ejecutivo, legislativo y partidos
no sea importante, pero creo que hay que retomar a los demás actores
sociales y buscar la información en sitios donde antes se suponía
que no estaría. En la medida en que se busquen otras fuentes de información
vas encontrando los hechos. Es cierto, de pronto te puedes encontrar un noticiario
con puras opiniones, que si bien de algún modo logran generar algún
conocimiento, probablemente lo que hacen es sólo darle vueltas a un
hecho ya conocido y asimilado, y que en algún momento puede ser poco
tolerante el quedarte en las puras opiniones, en tanto no les das espacio a
aquellos que no piensan igual que tú.
J.A.F.: ¿Esto querría
decir que los noticiarios de televisión
tendrían que actuar más a la manera de CNN: si hay una guerra,
hay que ir
a la guerra y transmitir desde ahí, y si hay un incendio estar a una
nariz del fuego?
J.A.: Creo que, de perdida, si hay un incendio hay que decirlo. ¡Hay
que decirlo!
La gran dificultad de la televisión es que el público quiere
ver todo lo que decimos. En radio es otra cosa. Sus noticiarios duran muchas
horas.
J.A.F.: El Mago Septién llegó a narrar por radio un partido
que nunca existió.
J.A.: Creo que hay que acercarse a los hechos. Nosotros hacemos un programa
informativo y no de opinión.
J.A.F.: Estás en la segunda cadena de televisión más
importante de México y todas las noches conduces el segundo noticiario
de televisión de mayor relevancia del país. ¿Cómo
sientes esa presión?
J.A.: No es una presión, es un gusto formidable. Puede ser una presión
en términos del trabajo, de que no quieres ser el segundo espacio sino
el primero. En ese sentido sí es presión, pero el término
presión me suena a agobio y ni yo ni el equipo estamos agobiados. Al
contrario, es como una vitamina. Es algo maravilloso.
Yo creo que en esto hay que manejarse con una gran humildad. Esto es un gran
privilegio. Me gusta mucho mi trabajo, ¡muchísimo! Y yo también
soy ciudadano y público, también tengo dificultades cotidianas.
No soy una clase aparte. Mi privilegio consiste en poder trabajar en lo que
me gusta y hasta ahí. Yo no permitiría que el Javier Alatorre
de la televisión sea el que está hablando contigo.
J.A.F.: ¿No es el mismo Javier
Alatorre?
J.A.: (Responde con buen humor) No. Yo ahí tengo la misión de
informar, pero no voy a salir de ahí para seguir dando noticias por
la calle. Imagínate que me meta al súper y me acerque a las señoras
para darles las noticias,
eso sería algo muy curioso. Nunca lo he intentado, aunque alguna vez
lo haré para ver qué pasa.
El otro día me estaba saboreando un helado y llegó un niño
que me dijo: oiga señor, ¿me puede decir las noticias de hoy
en la noche?
J.A.F.: ¿Y el estar en esa silla todas las noches, te lleva a pensar
que tienes que estar siempre en excelente condición, como los buenos
jugadores de futbol? (Dicen que Hugo Sánchez, luego que acababa el entrenamiento,
le pagaba a algunos compañeros para que se quedaran a tirarle centros.
Quería ser goleador).
J.A.: Sí, también tengo que estar en condición.
J.A.F.: ¿Cómo la obtienes?
J.A.: Debo estar en contacto con los actores de la vida política, de
los diferentes niveles de gobierno, con empresarios y con otros colegas. Es
necesario evaluar y medir lo coincidente que soy con diversos puntos de vista.
Y también es importante evaluar lo que te pasa a tí como ciudadano:
con tus finanzas, con tu trabajo, con tus amores, con tus gripas, en fin, con
tu vida. Porque cualquier ciudadano es termómetro de lo que está sucediendo.
Y también es clave tener cercanía con todo el equipo de trabajo.
Cuando los camarógrafos del estudio se están durmiendo quiere
decir que el noticiario se está cayendo, en cambio cuando comentan la
información es que las cosas funcionan.
J.A.F.: Algo que yo percibo (y que
algunas personas más también
me lo han comentado), es que ustedes los conductores de noticiarios se están
cargando al lado amarillo de la noticia, y se han alejado del análisis.
J.A.: Por ahí alguien me comentaba (un funcionario de muy, muy, muy
alto nivel) que estábamos alejándonos de la información
política, y dábamos paso a la información amarilla. Yo
le dije: es que desde hace algunos meses la información política
va de la mano de la nota roja. La información sensacionalista se está generando
en la clase política, porque la nota roja de toda la vida ahí está y
esa no la estamos reproduciendo. Las notas amarillas que hemos estado dando
son información de hechos políticos que tienen todos los ingredientes
de la nota roja.
J.A.F.: A la gente le gusta hablar de la nota roja.
J.A.: (Agudo, responde) Les gusta hablar de política, ¿verdad?
J.A.F.: Hace poco entrevisté a Carmen Aristegui y me dijo que ella
sentía que esta era una época de mucha libertad.
J.A.: La libertad hay que ejercerla. Si alguien la quiere interrumpir debes
denunciarlo. Y para ejercerla yo me pregunto: ¿qué tan libres
hemos sido desde niños en la relación con nuestros padres, con
los amigos y en la escuela? ¿Qué tan libre eres con tu mujer? ¿Qué tan
libres somos en el trabajo?
Los medios siempre son señalados, pero creo que todos debemos preguntarnos
si la libertad forma parte de nuestras vidas. Creo que la pobreza, la falta
de educación, la impunidad, la falta de democracia y de justicia, frenen
tu libertad. Hay que tener una sociedad sana, con los mínimos de bienestar
resueltos, en la que se logre avanzar sobre la pobreza. Una sociedad sana te
dará medios sanos. A mí no me interesa ser el dedo acusador.
Yo soy un informador y debo abrir espacios en la televisión, aún
a aquellos que no piensan como yo. Ser tolerante es la forma de acercarse a
la sociedad.
J.A.F.: Los hechos violentos han
complicado la vida del país, nos han
hecho olvidar que los mexicanos también tenemos realizaciones.
J.A.: Nosotros sí hemos buscado a esos mexicanos, y cuando transmitimos
esas historias la gente las sigue. Pero la información de los problemas
del país es apabullante.
• La entrevista la realizé a finales de 1995. Para diciembre del
2000 Javier Alatorre sigue siendo la figura de noticias más importante
de TV Azteca. En su curriculum debe destacarse que fue quien derrotó finalmente
a Jacobo Zabludovsky. Alatorre tuvo un auge que tiró el rating de Jacobo
y obligó a que en Televisa decidieran sustituir al legendario conductor
de noticias. Hoy Alatorre se ubica sólo a unos cuantos puntos de rating
por debajo del noticiario de Joaquín López Dóriga de Televisa.
Vale decir que en TV Azteca no existe aún una segunda figura en noticias
que tenga un punch similar al de Javier Alatorre (José Antonio Fernández).
Pedro Torres es el productor de comerciales y videoclips
más conocido de México. La tarde de la entrevista él viajaría
unas cuantas horas después a Miami para casarse nuevamente. Platicamos
en una de las
habitaciones de la casa/oficina/productora/postproductora de Cuajimalpa. Eran
cerca de las seis de la tarde. Pedro Torres empezó la entrevista entrevistándome.
¿A tí qué te apasiona?, me preguntó. ¿Qué
es lo que te gusta? Pero rápidamente pasó a ser entrevistado, porque
en realidad las preguntas se las estaba haciendo a sí mismo, y además
porque le sobran las ganas de contar. Se recargó en su sillón. Un
curioso sillón que al inclinarse prácticamente lo puso de cabeza.
Así lo entrevisté por más de una hora.
En ese lapso obscureció. Sillón y rostro quedaron iluminados por
un farol de la calle.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: Estás
en este quehacer de los comerciales y el cine desde hace más de veinte
años. ¿Cómo llegas?
PEDRO TORRES: Creo que tiene que ver con la madera con que nací.
Soy de la Atenas del Norte, de Saltillo. Cuando mis padres se casaron, mi abuelo
materno les dio un espacio para vivir arriba de su tienda. Mi abuelo tenía
una tienda Kodak (de la que era concesionario desde 1910). Yo tuve la fortuna
de nacer junto a un laboratorio de fotografía. Ahí respiré
todas las sales y el nitrato de plata. Cuando crecí quise ser dibujante.
Mi padre era muy bueno para dibujar. Yo estudié dibujo pero lo hacía
muy mal. También me gustaba la música. Tomé cursos pero
no pude. Después me metí a estudiar literatura, que en esa época
era como de gay, y tampoco escribí bien. Yo tenía una inclinación
hacia la expresión artística desde la infancia. Desde chico admiré
a las estrellas de Hollywood.
En Saltillo la vida de los domingos era ir a misa, a la alameda y al cine. Ir
al cine era todo un evento, un ritual.
Tiempo después me fui a Monterrey. Como estudiar literatura era muy mal
visto, me inscribí a la carrera de Arquitectura. A mí me gustaban
la artes. Yo tomaba fotos desde niño. Pero dejé Arquitectura y
me vine a México. Entré a la Anáhuac donde conocí
a Nacho Durán, quien tiempo después encabezó IMCINE. Fue
mi maestro. Un día me dijo: a tí te gusta demasiado el cine, ¿por
qué no te vas a la escuela de cine de Londres? Me gustó la idea.
La platiqué y hoy agradezco a mi padre que me haya becado en la London
Film School. Para ese entonces ya mi pasión por el cine era total. Tenía
pasión por ver el cine y también por hacerlo. En 69 realizé
mi primer
documental. Viví tres años maravillosos en Londres. Esa escuela
es un cubo gigante donde no hay ventanas, lo único con que te encuentras
son posters de todas las épocas, diagramas de cámaras Arri y Nagras.
Es una escuela muy accesible, vive de cosas que desechan las productoras.
De Londres viajé a París a estudiar colorimetría.
J.A.F.: Le das mucha importancia a
la cuestión técnica. ¿Por qué? ¿Por la influencia
del laboratorio de tu abuelo?
P.T.: Por eso y por la frustración de no poder usar ni mis manos
ni mi voz. En ese momento empecé a descubrir que los aparatos me ayudaban
a sacar lo artista que no podía salir por la voz, porque tengo muy mala
voz, además de que mi oído es muy desafinado y mis manos no sirven
para dibujar.
Empecé a ver que con los aparatos movía un botón y se corregía
el color.
Me gustó. Me fascinó.
J.A.F.: ¿Y en Europa haces
cine?
P.T.: No. Allá aprendí a comer, a amar. Vivía. Aprendí
inglés, italiano y francés. La pasé muy bien esos cuatro
años. Regreso a México y trabajo en la productora de Nacho Durán
durante un mes.
Un día fui a los Estudios Churubusco y me encontré con Carlos
Velo (un gran maestro para toda la vida) y con Epigmenio Ibarra, que fue de
mis primeros maestros. Se iniciaba la campaña de López Portillo.
Ese día dijeron que necesitaban un camarógrafo para 35 mm. porque
la campaña política comenzaba y Alexis Rivas se había enfermado.
Cuando oí eso levanté el dedo y ellos me dieron la oportunidad,
cosa que les agradezco porque creyeron en mí. Yo nunca había hecho
35 mm. A partir de ese momento no he dejado de trabajar un sólo día.
J.A.F.: ¿Qué hiciste
con esa cámara que te quedaste toda la campaña de López
Portillo?
P.T.: Lo que hice me quedó muy bonito.
Te confieso que he tenido mucha suerte. A lo mejor es porque fui acólito
de niño y en dos años nunca falté a la iglesia. La misa
era a las seis de la mañana. Quizá eso me acercó a Dios
y de ahí mi buena suerte (te lo digo
en serio).
Cuando filmé la campaña de López Portillo me dijeron: te
despiertas y prendes la cámara, y la apagas cuando te vayas a dormir.
Supongo que tendrían algún contrato especial con Kodak. En esos
diez meses de campaña tiré millón y medio de pies. El maestro
Carlos Velo me dio total libertad para filmar. Yo hacía lo que quería.
Conozco y he filmado hasta el último rincón de México:
montañas, ríos, amaneceres y atardeceres. Como decía Godard,
el cine son 24 verdades por segundo: yo me dedicaba a retratar verdades. Mi
trabajo gustó mucho.
J.A.F.:¿Cuándo sentiste
que diste tu primer golpe, que la gente percibió que estabas haciendo
una cámara con estilo propio?
P.T.: En Sonora, en 1975 cuando todavía era presidente Echeverría,
hubo una huelga de patrones. Nos pusieron en un avión y llegamos al lugar
a filmar. Iba de director Felipe Cazals. Recuerdo lo que vi por el lente: empecé
con el sol que estaba cayendo, fui paneando la cámara y vi a una fila
inmensa de tractores con todos los patrones, luego los campesinos y terminé
con la luna llena. En pantalla aparecieron, sin cortar, el sol, los patrones,
la luna y los campesinos. Un paneo largo, muy largo. Fue una toma mágica.
Se impactaron. Cuando la vieron me hice rey. Dijeron: lo que quiera el señor.
Desde ese día y hasta hoy, hago lo que quiero.
J.A.F.: ¿Y cómo entras
a la publicidad?
P.T.: Para mí no existe el ámbito publicitario, existe
el ámbito de la comunicación a través de la tecnología.
Yo no estoy en la publicidad, ni en el cine ni en la farándula. Estoy
en lo que me gusta que es comunicarme con lo que puedo, que es con aparatos.
Tengo clientes publicistas, que es diferente. El primero comercial que hice
fue uno de Cruz Roja con Sara García a cuadro. Fue el primero de mi vida.
Después me seguí con Hellmans. Era director de fotografía.
Conocí a muchos publicistas. Les gustó como iluminaba y las imágenes
que lograba.
J.A.F.: ¿Y cuándo das
tu primer golpe en los comerciales? ¿Cuándo consigues hacer tu
estilo?
P.T.: En 1977 se me metió el gusanito de poner una casa productora.
Busco a Juan García, con quien había estudiado en Londres, y le
propongo asociarnos. El se resistió porque decía que yo era muy
exquisito y poco sobrio. En ese momento Paco Murguía nos contrata y producimos
con él en Europa una campaña de Le Baron. Ahí conozco lo
que son los grandes comerciales. Entré a ese mundo y sentí que
era mi terreno. Regreso de Europa y fundo con García la compañía
Cine Imagen. Se nos ocurrió abrirla en Monterrey, pero fue un error porque
allá no había nada. Pensamos en Monterrey porque en México
estaba muy difícil entrar. Como no caía nada de chamba nos instalamos
aquí en México. Nuestra primera campaña fue una de Volkswagen
en Europa que realizamos en Alemania, Francia y Bélgica. Nos contrataron
cuando todavía no registrábamos la compañía. Juan
se quedó unos días para depositar el anticipo y yo me fui con
una tarjeta de crédito de mi papá a producir los 7 comerciales.
Ése fue mi segundo gran golpe.
Cuando veo para atrás pienso que he tenido mucha suerte. Imagínate
que ésa fue la primera producción de Cine Imagen.
Dios me ha dado mucho.
J.A.F.: ¿De dónde viene
la importancia que le das al look en la pantalla?
P.T.: Me parece que es lo maravilloso de haber nacido en provincia. Desde
Saltillo yo veía al mundo desde las revistas. Saltillo es un lugar en
medio del desierto donde todo te queda muy lejos (hay gente que nunca sale de
ahí). Yo vi televisión hasta las Olimpiadas. Soy un asiduo lector
del baño. Cuando ves revistas, películas y posters te vas refinando.
Estoy convencido de que la imagen de la publicidad es el homenaje al detalle.
Pasar un comercial al aire cuesta mucho dinero, mucho más
que producir los anuncios.
J.A.F.: ¿Y el glamour que también
es parte de tu estilo?
P.T.: Eso también viene de la infancia. El glamour viene del cine,
de las estrellas de Hollywood. Yo soñaba con llegar a Saltillo en un
jet y que me recibiera todo Saltillo. Me gustaba oír anécdotas,
observar el vestuario y apreciar los objetos. Cuando filmo todo es real, igual
piedras que agua, aunque ahora las cosas han cambiado y realizo escenas virtuales.
Mi costumbre es rodearme de la mejor gente, como Federico Farfán en los
efectos y Carlos Herrera que es mi director de arte de toda la vida.
J.A.F.: ¿Se necesitan muchos
recursos y dinero para lo que tú haces?
P.T.: Los recursos vienen cuando trabajas. Los clientes saben que yo
hago las cosas de cierta manera y eso está más allá de
la discusión. Ellos necesitan mucho dinero en relación a la idea.
Hay que saber optimizar.
Yo no gasto dinero que no se vea en pantalla. Adentro tiene que lucir la riqueza
de la producción. Las ideas deben costar lo que deben costar,
ni más ni menos.
J.A.F.: Tengo la impresión
de que tienes una obsesión por conseguir imágenes inolvidables.
Si bien en un comercial de 30 segundos todo el tiempo es importante, una escena
puede ser la que enriquezca toda la realización. ¿Tienes esa obsesión?
P.T.: Por supuesto. Yo soy un homenajeador. Y a los que homenajeo seguramente
homenajearon a alguien, quizás del renacimiento. En 1974 estuve en Nueva
York y me tocó ver filmar una escena del director Ridley Scott. Llegaron
con un costal lleno de plumas de ganso. Corrieron cámara y soltaron las
plumas a lo lejos. Cuando vi los rushes era una escena genial, así la
tenían que hacer.
J.A.F.: ¿Buscas esas escenas?
P.T.: A mí se me ocurre la idea y luego me duermo. Estuve en psicoanálisis
mucho tiempo como una manera de explorar mi mente. Busco momentos pictóricos,
relaciones y todo me da ideas. Me hizo mucho bien vivir en Europa, pero mucho.
Vi una luz diferente, otras texturas. Vas a Roma y te das cuenta por qué
salen de ahí grandes artistas. En Roma abres la ventana y ves una pátina
maravillosa color ocre que tiene mil años. Son impresiones muy diferentes
a las que puedes mirar aquí en esta jungla de asfalto. Yo admiro el nuevo
cine mexicano costumbrista, pero es un cine que yo no podría hacer, porque
no me gusta la realidad.
J.A.F.: ¿Qué no te gusta
de la realidad?
P.T.: No me gusta el color, el tono, el contraste, la pátina y
las texturas. No me gusta la luz.
J.A.F.: ¿Tú juego es
con la luz?
P.T.: Para mí la luz es todo, es como los números para
las matemáticas.
J.A.F.: ¿Por qué no
haces cine?
P.T.: Dicen que muere feliz quien tiene más juguetes, y yo quiero
morir muy, pero muy feliz. A mí me gustan los juguetes (se refiere a
los equipos con que se produce y realiza el cine y la televisión). Con
ellos creo las imágenes de pantalla. A mí no me interesa el cine
porque en México no hay quien pague para producirlo con todos los juguetes
que se requieren, por eso prefiero no meterme a realizar películas. La
publicidad sí te da la oportunidad de trabajar muy bien.
J.A.F.: Ahora estás cambiando.
Ya entraste a la tecnología digital. Sé que realizas sets virtuales
con equipo Silicon Graphics y que produces en video con una cámara Ikegami
que llegó a México sólo para que tú la uses.
P.T.: Yo no siento que esté cambiando, pienso que estoy al día.
Mira, la primera cámara Arriflex III que hubo en México fue la
mía. La compramos Juan García y yo en Alemania. Trajimos primero
que nadie el dolly Ellemack y el Steadycam. A mí me gusta hablar directamente
con los que fabrican la tecnología. Montamos el mejor estudio de audio
del país.
Hicimos postproducción en Los Angeles y en Miami siempre con lo último.
Soy coleccionista de Macintosh, tengo todos los modelos desde que salió
al mercado. Ahora soy el primero en México en hacer cine digital. Esto
es histórico. Mi pasión es por los juguetes.
J.A.F.: ¿Tú impusiste
la moda de mover la cámara en los comerciales en forma rápida
y aparentemente descontrolada (de cola de perro)?
P.T.: El que empezó con eso fue un amigo norteamericano, Leslie
D., y a mí me gustó su look. Mover la cámara así
tiene sus razones, es una manera de narrar cuando no te cabe el concepto en
30 segundos. Puedes comunicar más en menos tiempo. Lo utilicé
por primera vez en un videoclip de Amanda Miguel, que se llamó Lo vi,
y me empezó a gustar. Cuando proyectamos los rushes sentí bonito.
Hay que saber usar la cámara barrida. No tiene caso en un anuncio de
Lincoln. El problema de la pantalla es saber cómo y dónde hacerlo.
J.A.F.: Te has ido más por
el lado formal, por la parte de la plástica y la estética visual.
P.T.: Definitivamente.
J.A.F.: Luego de más de veinte años en
esto, ¿crees que a la gente le puede resultar tan inolvidable una imagen
como una historia?
P.T.: Claro, pero lo ideal es tenerlo todo. Es
envidiable lograr grandes imágenes con grandes historias. Ahí
podrías decir que Dios te dio todo. Pero yo siento que voy a la mitad
del camino. Pienso que a mí me quedan otros 40 años de vida y
puedo hacer muchas cosas más.
Carlos Albert
01 de noviembre 1995
Untitled Document
Por José Antonio Fernández F.
Carlos Albert está hoy en medio de la tormenta.
Jugador de futbol desde niño, llegó a ser profesional en la preparatoria.
Lo vieron jugar y lo llamaron. Fue defensa del equipo Necaxa, seleccionado
nacional y también el líder rebelde que intentó hacer
un sindicato de futbolistas mexicanos al inicio de los setentas. No lo logró.
Albert reconoce al futbol como la actividad que lo ha hecho ser quien es (junto
con su escuela, el CUM y su familia).
Dice: “con este deporte aprendes a valorar. Si te dejas no llegas a sobresalir,
porque no logras ubicarte; y si te sobreactúas no aprendes a valorar
lo que es el trabajo en equipo. Cuando te llaman y te dicen que eres seleccionado
nacional es algo incomparable. Te conviertes en uno de los mejores futbolistas
de tu país. Te ponen el escudo de México y escuchas el Himno
Nacional. Es algo increíble. Es la culminación del sueño
de todo deportista. Es la meta final. Es sentir que eres el mejor de tu país
en ese momento. Y también es tener una gran responsabilidad, y esto
no es demagogia, porque tú sabes que para la afición es algo
muy importante la selección de futbol. Estuve en las Olimpiadas de Tokio.
Ahí me di cuenta que era un privilegiado y comprendí mi gran
responsabilidad. De hecho, el deporte deja de ser un juego cuando eres profesional”.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Entras a la locución por tu papá?
(quien fue un locutor de primer línea)
CARLOS ALBERT:No. Desde que yo jugaba futbol
pensaba que la prensa estaba mal informada y manipulada. Dolía que te llamaran ratoncito verde, que
la gente no entendiera que el profesionalismo no existía en México,
y parte del problema era porque la prensa mal informaba a los aficionados.
Cuando yo jugaba no teníamos una cancha fija donde entrenar ni nos daban
zapatos de futbol. A veces entrenábamos en Chapultepec tirando a una
portería que eran dos chamarras. Y todo esto no se decía, aunque
la prensa lo sabía. Hablo de 1961 a 71. La gente tenía la idea
de que el futbolista era irresponsable y sin personalidad.
Siete años después de haberme retirado, un día estaba
en mi casa viendo el Canal 13 de televisión. Pasaron un anuncio en el
que informaban que el 13 transmitiría el mundial del 78. Tomé el
teléfono y pedí en el 04 el número de Canal 13. Me comuniqué y
busqué hablar con Raúl Orvañanos, a quien conocí cuando
futbolista. Casualmente lo encontré, y digo casualmente porque él
no estaba de planta en el Canal. Le dije que tenía interés en
participar como comentarista deportivo y que sabía que transmitirían
el Mundial de futbol. Orvañanos fue sincero, me respondió que
no podía tomar la decisión para que yo entrara, pero me conseguiría
una cita con José Ramón Fernández que era el responsable
de Deportes.
A los pocos días hablé con José Ramón, él
se acordaba de mí. Después de dos o tres pruebas me dio la oportunidad.
Mi primer trabajo fue narrar una Copa del Mundo, a pesar de que nunca había
narrado un partido de futbol. ¡Vaya suerte! No estaba planeado que yo
viajara al Mundial, pero una semana antes de que se fueran a Argentina uno
de los cronistas tuvo un problema y José Ramón me habló:
me dijo que iría al Mundial, que viera todos los partidos que pudiera
y los narrara para ensayar. Así lo hice y me estrené en Argentina.
Regresamos del Mundial y José Ramón me invitó a colaborar
en forma permanente con el equipo de Canal 13.
José Antonio Fernández:Trabajas los domingos desde
hace más de 20 años. ¿Complica
eso tu vida?
Carlos Albert.:Sí, claro que sí. Cuando el resto está libre,
sábado
y domingo, tú estás trabajando. Cuando los demás estudiaban,
nosotros entrenábamos. Vives al revés, quizá por eso soy
tan contreras.
José Antonio Fernández:Ahora
que dices que eres contreras, ¿crees que una parte de
tu personalidad hace que te inclines siempre por las víctimas? Carlos Albert.:(Piensa
antes de responder) Sí. Definitivamente, sí.
José Antonio Fernández:¿Y de dónde viene eso?
Carlos Albert.:No lo sé, pero afortunadamente aprendí en
mi casa y después
en la escuela a darle su lugar a toda la gente. Soy una persona que me rebelo
contra la injusticia. A ese respecto creo que tengo un profundo sentido que
siempre está alerta, y aunque a lo mejor sea un punto de vista muy personal,
no me gusta la injusticia. Ahora que soy periodista no necesito fingirlo, simplemente
me dejo llevar por lo que siento y no me detengo ante lo que yo considero que
no debe hacerse.
Como futbolista llegué a amar a mi profesión y a las camisetas
que representé, y comprendí que el futbolista también
se debe a la afición. Por eso el futbol se juega en un estadio, por
eso tiene reglamentos y toda una organización, por eso la gente paga
por ver el espectáculo. Cuando entiendes esto, comprendes el futbol.
Hay gente que deja su quincena por ir a verte. Hay niños que lloran
cuando pierde su equipo, y eso te hace comprender el futbol de una forma distinta
y seria. Lo mismo siento que pasa con el periodista. El patrón siempre
será el lector, el público. El dueño del medio te paga
por tus servicios pero tu trabajo va orientado hacia el público, para
quien tienes la obligación. El dueño del medio no te paga para
que le des consejos, en tal caso serías su asesor personal. Por eso
el periodista puede ser un transformador social por excelencia.
José Antonio Fernández:Hace
unos días, antes de que empezara el espectáculo
de Astrid Haddad, platicaba con un holandés que me decía que
le gustaba vivir en México porque aquí había mucho por
hacer. Que sentía que en su país estaba ya “todo inaugurado”.
Siguiendo con esta idea, pensando que hace apenas veinte años entrenabas
tiros a gol entre dos chamarras en Chapultepec, ¿resulta fácil
la profesión de crítico en México, un país, que
como decía el holandés, tiene muchísimas cosas por hacer
y por lo tanto también mucho que criticar?
Carlos Albert.:Efectivamente, desde el punto
de vista cuantitativo aquí el material
nunca se agota, y más aún en el deporte.
José Antonio Fernández:¿Desde
los baños hasta el diseño
del uniforme?
Carlos Albert.:Cuantitativamente es fácil, pero cualitativamente
es muy difícil.
Los mexicanos tenemos la cultura de la crítica para ejercerla, pero
no para recibirla. Para criticar somos especialistas, pero cuando el mexicano
es el criticado entonces no acepta. Si tuviéramos costumbre y cultura
crítica, nuestro país no estaría donde está. Tendríamos
un país más avanzado. Criticar en México es fácil,
porque encuentras mucho material, pero es difícil porque te vas a enfrentar
con el rechazo de todos. Un ejemplo muy claro: si en los toros se tira un espontáneo
al ruedo y llega la autoridad y lo saca, la gente apoya al espontáneo,
cuando hacer eso está mal y es peligrosísimo. Al policía
le llueven hasta hielazos.
En México ser crítico es difícil porque te enfrentas a
los grandes intereses. Cuando me encuentro a quienes critiqué siempre
me dicen: “¿oye, porqué me atacas?” Y siempre les
contesto: “no es un ataque, es una crítica, que es algo muy diferente”.
En México somos de piel muy sensible. Mucha gente me ha dicho: “mira,
tienes razón en lo que dices de mí, pero fíjate que no
me gusta cómo me lo dices”. Entonces nos metemos a algo muy difícil”:
quieren que la crítica se diga “bonito”, para que no se
sientan incómodos. Y yo creo que las cosa deben decirse como son. Por
ejemplo, me han llegado a comentar: “no me digas mentiroso, di que no
dije toda la verdad”.
José Antonio Fernández:Esos
reclamos están en la línea del amigo holandés.
A lo mejor ese directivo que reclama es porque quiere que digas que construyeron
un estadio que les costó miles de millones de pesos, y tú los
criticas porque en los últimos tres partidos jugaron pésimo.
¿Será que por eso los mexicanos somos tan sensibles a la crítica,
que nos molesta que señalen nuestros errores en vez de que aplaudan
nuestros aciertos?
Carlos Albert.:Me dicen mucho eso. Que soy
muy negativo, que sólo veo lo malo.
Que no hablo de lo bueno. En México hay 2,000 periodistas que hablan
de futbol. Muchos hablan de lo bueno, y creo que alguien tiene que decir lo
que está mal. Pienso que debo entrar en ese grupo, que no debo sumarme
al coro de los elogios y querer tapar el sol con un dedo. Que México
necesita una prensa mucho más crítica y dura, como en otros países.
Yo quisiera que la gente supiera cómo es la prensa crítica en
España, Italia o Argentina.
José Antonio Fernández:¿Cómo
es?
Carlos Albert.:No se andan con rodeos, es una
prensa muy conocedora. A los entrenadores les preguntan: usted se equivocó y por su culpa perdieron
el partido, ¿porqué colocó a
tal jugador en tal posición? El entrenador les contesta sin ofenderse
y explica porqué jugó de esa manera. Aquí no puedes
decir que se equivocó un técnico, un directivo o un jugador.
No les gusta.
José Antonio Fernández:Cuando
entrevisté a Germán Dehesa le pregunté por
qué se había inconformado con los dueños de Radio Mil
cuando despidieron a Mayté Noriega y a su equipo. En ese tiempo él
tenía un programa en Radio Mil y habló con los dueños.
Le pregunté a Dehesa que si no pensaba que los dueños de una
estación tienen el derecho de prescindir de los servicios de algún
colaborador, que es una decisión que pueden tomar como propietarios.
Dehesa me respondió que a él le pareció injusta la manera.
Que el modo en que despidieron a Mayté y a su equipo lo hizo rabiar,
que incluso quiso comprarles una de sus estaciones y no se la vendieron. Finalmente
Germán Dehesa terminó por salir de Radio Mil y hoy está en
Radio Red. Te pregunto lo mismo a tí: ¿crees que las estaciones
tienen derecho de prescindir de tus servicios, aunque lleves muchos años
ahí?
Carlos Albert.:Sí y no. Tiene derecho el dueño en tanto tú, como
parte de una empresa, cometas una falta administrativa que lo amerite (robes,
llegues borracho, violes, traiciones a la empresa, des secretos profesionales...).
Pero no te pueden correr por dar tu opinión como periodista, eso es
algo que no se acaba de entender. A tí no te pueden correr porque no
piensas como el dueño de una empresa. El dueño de un medio lo
es de los fierros, pero no lo es de la opinión y del criterio de los
que ahí son comentaristas. Como periodista tu opinión no está a
las órdenes del dueño. El propietario de un medio justamente
necesita hacer plural la estación para evitarse problemas. Si tiene
a un señor que dice sí al aborto, pues en el mismo medio debe
haber otro que diga: ¡no al aborto!
José Antonio Fernández:Hace
algunos años Raúl Orvañanos salió del
equipo de Canal 13 y se fue a Televisa. Creo que el cambio no perjudicó a
Orvañanos. La gente lo reconoce y lo busca. En su momento generó un
escándalo. ¿Hoy, a quién beneficia el escándalo
de Carlos Albert?
Carlos Albert.:Yo no gano nada, pierdo un foro
muy importante, salgo de una empresa (TV Azteca) a la que quiero muchísimo y dejo un grupo de compañeros
a los que también aprecio mucho. Creo que la empresa también
pierde, porque sale una persona que se ha forjado una personalidad ahí,
al que la gente reconoce como terco pero honesto. Pienso que pierden credibilidad.
El público pierde también porque dejará de ver una opción
crítica en televisión, aunque ahí sigue gente muy capaz
que tiene sentido serio y crítico. Quizá la única que
sale ganando es la competencia.
José Antonio Fernández:¿Sería
mejor lavar los platos sucios en casa?
Carlos Albert.:No se puede hacer así. Yo creo que en México está naciendo
una democracia y la está pariendo con todo el dolor. Parte de ese nacimiento
se tiene que dar en los medios. Y al cabo de una serie de conflictos de este
tipo, los que tienen el poder van a terminar por respetar. La crítica
se volverá algo normal y acabarán esos miedos.
• La entrevista la realizé a
finales de 1995. Carlos Albert salió de
TV Azteca y decidió dedicarse a la política. Presidió el
organismo más importante del deporte en el Distrito Federal en los gobiernos
de Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles. Su opinión dura
sí hace falta en la televisión. Su valor civil para decir las
cosas beneficia a público, directivos y al desarrollo de la misma televisión.
Desde que él salió no ha aparecido ninguno crítico duro
en los deportes. Hace falta (José Antonio Fernández F.)
Ana María Olabuenaga fue la cabeza del grupo
de publicistas que hicieron época en la agencia Leo Burnett, llevándose
más de 120 premios por su nivel de creatividad en 1993-1994. Fue Vicepresidenta
Creativa de la agencia BBDO (ubicada en el cuarto sitio a nivel nacional), y
ahora está al frente de la creatividad de Terán TBWA, la agencia
de El Palacio de Hierro. Es creadora del novedoso concepto que publicitó
al Vodka Smirnoff y de los anuncios Soy Totalmente Palacio.
Ana María afirma, en forma por demás categórica, que el
boom de la publicidad mexicana de 91-93 nunca existió. Eso es falso,
dice, en México siempre se ha hecho buena publicidad. En todas las épocas
hay algo memorable. Lo que pasa, remata, es que la mayoría de la publicidad
es mala, en México y en el mundo.
JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ: He platicado con
gente que te conoce desde hace tiempo y me han dicho que nunca te imaginaron
de publicista porque desde siempre te vieron como intelectual. Enlazo dos preguntas,
la primera: ¿de dónde viene esa línea intelectual?
ANA MARÍA OLABUENAGA: De entrada me duele
la pregunta porque suena a que ya lo hubiera perdido. Y me parece que todos
los seres humanos debemos interesarnos y estar al tanto de la parte humanista,
de las artes y de las cuestiones sociales, al menos eso es lo que entiendo por
intelectual. Para mis padres siempre han sido importantes los estudios, especialmente
para mi papá, y creo que ellos me lo fomentaron desde niña.
J.A.F.: ¿Los publicistas pierden la posibilidad
de ser intelectuales?
A.M.O.: Por supuesto que no y por eso te dije
que me dolía lo dicho en la primera pregunta. Esa pregunta supone que
los publicistas son gente superflua, banal, interesada en el glamour y en cosas
de ese tipo.
Sé que somos muy mal vistos, pero en el día-a-día nuestra
labor es mucho más compleja de lo que se ve desde afuera. Yo jamás
pensé en ser publicista porque también la veía así.
De hecho entré a la publicidad por hambre. Siempre la evité por
lo que presupone tu primera pregunta, pero luego de trabajar en muchos lugares
(televisión, cine, etc.) me quedé sin empleo y mi hermana Tere
me dijo que probara como redactora en una agencia porque a mí me gusta
escribir. Ya adentro me di cuenta que esto es un trabajo serio, pero como el
resultado final muchas veces tiene humor y se nota divertido, la gente cree
que es simple. Pero no, aquí hay que trabajar con mucha disciplina. Esto
es muy complicado.
J.A.F.: ¿Qué tan cierto es que los creativos
juegan el papel clave en las agencias de publicidad?
A.M.O.:Creo que los creativos sí son
el eje central de la publicidad porque son los responsables del producto final,
aunque hay que entender que esto es un trabajo en equipo porque todos somos
importantes en una agencia (por eso todos cobramos sueldo).
J.A.F.: ¿Y qué fuerza tienen hoy en día
los que están a cargo de la mercadotecnia?
A.M.O.: Evidentemente cada vez son más
importantes porque las técnicas se han sofisticado y son más precisas.
Es difícil encontrar hoy una compañía que realize alguna
actividad publicitaria si no tiene una investigación que la preceda y
la esté monitoreando. Aunque creo que se está abusando mucho de
eso. Me parece que los publicistas somos al final del día consumidores
y tenemos un sentido común básico que nos dice si algo es correcto
o incorrecto.
El problema es que como la economía en el país está tan
mal, muchos anunciantes se quieren cubrir como sea y están echando mano
de las investigaciones a costa de su sentido común y el de otros 40 profesionales.
Yo les he dicho: vamos a darle el 50% de la razón a las 7 señoras
que están resolviendo el cuestionario de mercadotecnia, y a nosotros
que juntamos más de 120 años de experiencia profesional, el otro
50%.
El problema es que si a una de esas 7 señoras investigadas se le ocurre
decir: ¡ay, cómo que se ve gordito!, ahí se acabó
todo.
Hoy, lo subrayo, se abusa de la mercadotecnia.
J.A.F.: ¿Cómo se maneja el poder dentro
de una agencia? ¿Quién lo tiene?
A.M.O.: Depende de la agencia. Unas se orientan
más hacia el lado creativo y otras hacia el ejecutivo (de la administración
de la cuenta).
J.A.F.: ¿La tendencia en México?
A.M.O.:Creo que el poder lo tienen, y cada vez
con más fuerza, los clientes. A todas las agencias nos encantaría
poder ser socios de nuestros clientes. Hacerles recomendaciones, ser escuchados
y llegar a una negociación (que a veces se logra). A mí en lo
personal cada vez me queda más claro que somos proveedores, no socios.
El cliente es el que tiene el dinero y él decide finalmente.
J.A.F.: ¿Hay censura en la publicidad?
A.M.O.: Es complicada la pregunta.
Creo que hay autocensura. De hecho me parece que hay autocensura en todas las
cosas que decimos y hacemos los mexicanos porque así nos relacionamos
con el mundo. En las agencias se oye: jamás nos metamos
con la madre, nada de religión, no le pongas anillo de casado al personaje
porque se puede pensar que es la casa chica...
A eso súmale los criterios de censura de los clientes más los
que salen en las sesiones de mercadotecnia, en las que si una señora
comenta: ¡Ay, es que parecen como amantes!, entonces hay drama completo.
Pero todo esto es parte del ser mexicano.
Alguna vez alguien me preguntaba qué le falta a la publicidad mexicana.
Le respondí: más que faltarle algo le sobran cosas. Sobre todo,
le sobran miedo y palabras.
J.A.F.: ¿Usamos muchas palabras?
A.M.O.:Muchísimas. Es el eufemismo sobre
el eufemismo. Le damos una de vueltas increíbles para decir un no quiero.
Somos un país solemne y creo que nuestra publicidad lo refleja.
J.A.F.: Del 91 al 93 se percibió una época publicitaria en México
muy buena. Una especie de boom con ideas arriesgadas, divertidas y de alto nivel
creativo. Pero a partir de 94 y 95 se da una caída casi vertical de esa
tendencia y lo que se pudo haber ganado se ha perdido.
Incluso hoy ha cambiado la atmósfera para la creatividad. ¿Crees
en el boom y en esa caída de la creatividad?
A.M.O.:Estoy totalmente en desacuerdo. Ojalá
tú lo digas por que yo lo he declarado sesenta veces y nadie lo publica.
Es interesante lo que planteas porque muchos creativos lo piensan así.
Yo creo que en este país siempre se ha hecho buena publicidad y también
mala, al igual que en todo el mundo. Si tú recuerdas, en los años
sesenta la publicidad de Volkswagen era fresca, divertida y maravillosa. En
todas las épocas han existido publicistas que se rompen el cuello para
tratar de sacar la mejor idea, lo más entretenido. Siempre ha habido
buenos publicistas.
Eso del boom del 91 al 93 yo no sé quién lo inventó. Seguramente
fue algún publicista que se sacó un premio en ese tiempo. Yo no
creo que sea cierto ese boom. Dime cuáles son las grandes campañas
del 92 al 93. Si me dices tres o cuatro son muchas. Lo que pasa hoy es que por
la crisis económica del país estamos viendo más anuncios
promocionales, que son meramente explicativos, y hay menos dinero para dedicarlo
a la publicidad y a las producciones.
J.A.F.: ¿Sucede en todos los países del
mundo?
A.M.O.: En todos. La española es, en su
mayoría, como dicen ellos, una mierda. Los mejores comerciales se los
llevan a San Sebastián, eso es todo. Este es otro mito que me desespera.
J.A.F.: ¿Cuál mito?
A.M.O.: El que dicen que la publicidad española,
brasileña, chilena y de otras partes del mundo es muy buena. Tú
prende la televisión en esos países y te encontrarás comerciales
que pueden ser mejores que los nuestros, pero la gran mayoría son malísimos
y hasta pésimos.
J.A.F.: En la pintura, arquitectura y el cine los caprichos
llegan a ser muy criticados, pero también son grandes aportadores de
ideas y consiguen revoluciones. Es difícil que los artistas logren hacer
sus caprichos porque los apoyos cuestan mucho trabajo, son actitudes de altísimo
riesgo. Y estoy hablando de los caprichos en sentido artístico y creativo
de la palabra, no de las rabietas ni de los caprichos tontos.
¿Se pueden hacer caprichos en publicidad?
A.M.O.: Sí existen, lo que sucede es que
es muy caro este negocio. Yo puedo decir: esta es la idea más maravillosa
y quiero hacer este comercial de televisión de esta forma. Y el cliente
me va responder: muy bien, fílmalo con tus ahorros.
Lo que sí me ha sucedido varias veces es que una vez filmando un comercial
he llegado a hacer dos versiones. La del cliente y la propuesta de la agencia.
Con las dos versiones terminadas he hablado nuevamente con el cliente para que
las vea y yo defienda nuestra postura. He pedido hacer una investigación
para que exista la prueba con el consumidor, y en ocasiones me he quedado con
la copia de mi versión en el cajón porque nadie la quiso poner
al aire.
J.A.F.: ¿Dicen que existe mala relación
entre los creativos de agencia y los productores de comerciales?
A.M.O.:No, no es cierto. En lo absoluto. Mis
mejores amigos son productores. Lo que sí sucede es que cuando trabajas
con un director por primera vez, no te entiendes. Los productores son profesionales
y con ellos se hace trabajo en equipo.
J.A.F.: ¿Influyen los productores en la creatividad?
A.M.O.:Rarísima vez. Aunque si a la hora
de la filmación el productor o el director encuentra opciones y te las
presenta, a lo mejor cambia un poco la idea creativa original. En el proceso
de filmación siempre tiene que haber aportaciones, es lógico.
J.A.F.: ¿Piensas en la estética cuando
haces una campaña publicitaria?
A.M.O.:¡Claro!, ¿pero en qué
sentido me lo preguntas?
J.A.F.: Sé que tienes buena relación con
la cultura, partiendo de esa base quiero saber si cuando haces publicidad tienes
preocupaciones estéticas.
A.M.O.:¡Claro que sí! Yo creo que
es un deber del publicista.
Te voy a poner una ejemplo: qué poca de los publicistas de este país
que hacemos espectaculares tan horribles. El periférico está lleno
de espectaculares que lo afean, lo mínimo que deberíamos de hacer
es
ayudar al paisaje. Igual es con los comerciales de TV. En el caso de los anuncios
promocionales debe hacerse un esfuerzo y presentarlos en forma entretenida y
agradable, cuidando el manejo de la luz y toda la producción.
J.A.F.: ¿La ética se lleva con la publicidad,
o no?
A.M.O.: Esta es la parte medular y por eso somos
tan mal vistos (por eso tu primera pregunta). Te lo voy a demostrar. Yo puedo
decirle a un consumidor en un comercial: señores, aquí tienen
este café que además de ser delicioso cura el SIDA y también
lo previene. Tome una taza de este café y jamás tendrá
que preocuparse del SIDA.
Cuando la gente se dé cuenta que es mentira, la marca morirá,
no la voy a poder revivir de ninguna manera y yo tendré que cambiar hasta
de giro. Claro que te puse un ejemplo extremo, pero nos sirve para explicar.
El consumidor me va a creer una vez y me va a comprar, y si no es cierto lo
que digo la caída será espectacular.
No conviene faltar a la ética publicitaria.
J.A.F.: Eso es desde la perpectiva funcional de los
productos, pero desde el punto de vista psicológico: ¿los publicistas
pueden o no hacer feliz a la gente?¿Pueden incomodar al público?
A.M.O.: La publicidad informa, no crea necesidades
y no te puede hacer feliz. Al niño yo le puedo decir: ¡qué
crees!, hay unas nuevas y ricas papitas que traen estos maravillosos juegos
que son muy divertidos! Y el niño luego de comprar me puede responder:
las papas saben horribles y los juegos me aburren. A estas alturas del partido,
no creo que nadie se crea lo de la güera en el coche deportivo en la cúspide
del volcán.
J.A.F.: ¿Cuál fue tu primera relación
agradable con la publicidad?
A.M.O.: A mí me gusta escribir. Cuando
entré a esto diseñé un comercial en el que planteaba una
idea con un cierto tipo de cuchillos muy especiales. Yo era redactora. Tres
meses después llegó la casa productora y me dijo: aquí
está el cuchillo del anuncio. ¿Así es? ¿Así
te lo imaginaste?¿O era con mango plateado? Cuando me trajeron ese cuchillo
que yo había puesto en un papel, me dije: esto me encanta.
Fue una experiencia maravillosa. Aquí lo que te imaginas puedes hacerlo.
J.A.F.: ¿Con qué campaña sentiste
que tu medio te reconoció?
A.M.O.:Con la de Smirnoff (El mensaje está
en la botella).
J.A.F.: Fue muy arriesgada.
A.M.O.: Soy una terca, la defendí y salió.
Se siente cuando sabes que estás en lo correcto. Aunque estés
poniendo en juego tu trabajo, sabes cuando haces buena publicidad y es el momento
de defenderla.
Andrés Bustamante ha creado y representado
cientos de personajes. Lejos de la nueva moda norteamericana en la que los comediantes
se presentan vestidos en forma casual y cuentan historias y chistes que intentan
hacer reír al público, el Güiri-Güiri ha encontrado
un estilo que se mueve en una línea casi invisible entre la ficción
y la realidad. Sus creaciones de ficción retratan la realidad con tal
fuerza de intención, que la muestran desnuda al espectador. Siempre con
humor... negro.
A Bustamante le gusta estar frente al público porque es cuando más
emoción siente. Piensa que es como cuando el torero sale a enfrentar
al toro, y que aún cuando haya ensayado los pases miles de veces, bien
puede llevarse una buena cogida en cualquier descuido o salir en hombros de
la plaza.
Bustamante recuerda una presentación en Acapulco en la que en forma improvisada
contó un chiste rápido. Estaba haciendo el sketch de unos lancheros.
Entonces, interpretando a su personaje Ponchito, dijo: "una cosa es que
alguna vez en Acapulco había un burro que tomaba cerveza, a que yo tengo
un cuate que de tanta cerveza que toma se pone muy burro". Recuerda Bustamante
que de los trescientos que estaban de espectadores ninguno esbozó la
más mínima sonrisa. Reconoce que el chiste fue malo. Desde ese
día su equipo califica los chistes malos como burros. Esa vez Andrés
no salió en hombros.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Hay
más comediantes o actores en la familia?
ANDRES BUSTAMANTE: En mi casa no hay actores ni actrices. Mi papá
era una persona como muy seria, como soy yo así era él. Recuerdo
que todos los viernes organizaban cenas en mi casa. Casi siempre eran los mismos
invitados. Cuando llegaban sus amigos, mi papá abría la puerta
siempre disfrazado y les fabricaba toda una escena de recibimiento. Recuerdo
que tenía una película en 8 mn. de La Marca del Zorro, de la que
cada viernes pasaba una parte. Antes de iniciar la proyección él
se vestía de espadachín, igual que El Zorro, y les daba a los
invitados una introducción llena de mucho humor.
Por esa época mi papá me llevó al centro a comprar un juego
de magia. Fuimos especialmente por eso. Los encontramos en una tienda. Esa caja
se convirtió en el juguetazo de mi vida. Empecé a aprender y me
di cuenta que el chiste no sólo era saber los trucos y la magia, sino
que había que representar la función. Fue muy suave porque la
función la organizábamos entre mi papá y yo. Él
era el presentador y yo el mago; el mago serio. Mi mamá hizo toda nuestra
indumentaria y mi papá una extraordinaria presentación de mi acto.
J.A.F.: Por lo que me dices tu papá
fue muy importante.
A.B.: Muy importante, muy importante.
Él me fomentaba mucho la práctica de la magia. Todos mis domingos
tenían que ver con la magia. En mi casa había un cuarto de herramientas.
Desde chavito me gustaban los inventos y mi papá sabía muy bien
arreglar cualquier cosa. A mí me atraía meterme a ese cuarto y
fabricar cosas. Algún día pensé que quería ser mago.
Pero mi papá me dijo que estudiara una carrera y entré a Comunicación.
J.A.F.: ¿En tu adolescencia
seguiste con la magia con apoyo de tu papá?
A.B.: Yo descubrí la calle y mi papá dejó de hacer
cenas. El nunca me obligó a que yo hiciera magia. Cuando vio que me dejaba
de interesar, no insistió más.
J.A.F.: ¿Te vio alguna vez
en escena?
A.B.: Jamás, cosa que... me hubiera encantado.
J.A.F.: Me han contado que te gustaba
imitar maestros.
A.B.: Desde la secundaria y hasta la fecha todavía me encuentro
al maestro de Civismo y se acuerda de cuando lo imitaba. Cuando mis compañeros
no querían clases me lo pedían.
J.A.F.: Pero imitabas al maestro que
estaba ahí.
A.B.: Sí. A los que no estaban y al que tenía frente a
mí, a todos. Pero nunca tuve ningún problema. Ellos se divertían.
J.A.F.: Hay gente que toma la decisión
de ser algo en la vida en forma totalmente consciente. Hay quien dice yo voy
a ser cantante de ranchero o arquitecto. ¿Pensaste en ser comediante?
A.B.: Hasta el día de hoy nunca he hecho una declaración
formal de que quiero ser comediante. Esto es, para mí, una especie de
hobby.
Mira, yo soy de la teoría de que todo lo que pasa en la vida sucede por
accidente, desde la creación del universo hasta hoy. Si yo no hubiera
ido a producir donde tú trabajabas, quizá nunca te hubiera conocido.
El que toda mi carrera la haya hecho en la televisión del Estado y ahora
en Televisión Azteca, ha sido un accidente. A mí me llegaron a
decir que si yo quería trabajar ahí. Igual si un día antes
me hubieran invitado a Televisa ahí estaría hoy. El que yo me
dedique a esto es absolutamente circunstancial.
De hecho, yo nunca di un paso para vivir de ser comediante, pero a esto
me dedico.
J.A.F.: ¿Y si la vida es una
cadena de accidentes que se van dando, porqué nunca te fuiste a Televisa?
Sé que te hablaron en forma seria.
A.B.: Algo que aprecio enormemente es hacer lo que yo quiero. En Imevisión
(TV Azteca cuando era gubernamental), dentro de las reglas y las posibilidades
que había, podía hacer lo que quería. Además, cuando
empecé a chambear tenía un prejuicio con Televisa, y sigo pensando
que es un prejuicio porque nunca he trabajado ahí. Alguna vez alguien
de Televisa me dijo que probara ahí adentro, pero no acepté. Porque
también creo que hay accidentes que no quieres tener y los debes brincar.
Para que te metes por una brecha si ya vas por la carretera, aunque a lo mejor
por esa brecha te conectas a una supercarretera.
Si cuando abres la regadera sale agua caliente, para que le hablas al plomero.
No es conformismo, es querer estar a gusto.
J.A.F.: Sin embargo, las veces que
te vi, cuando todavía estabas haciendo tus programas, me dijiste que
no te sentías contento con el resultado final. ¿No es esto una
paradoja? Por un lado tenías el accidente de Televisa y por el otro el
accidente de que los programas en Televisión Azteca no te tenían
contento.
A.B.: Sí, es una paradoja. Pero creo que el problema era que no
estaba a gusto con el trabajo, independientemente del lugar donde lo estuviera
haciendo. El proyecto afortunadamente se acabó. Creo que al final de
cuentas estuvo bien. Yo no decidí que terminara, pero al final agradecí
que hubiera concluido.
Además de la teoría del accidente, creo que también es
un problema de administración. Recuerdo que en mi primera etapa en Imevisión
yo decidí terminar la serie justo cuando estaba en su mejor momento.
Me decían: "pero por qué, si va muy bien". Pues yo pensé
que era justo el momento y así lo hice. En esto es mejor cortar cuando
va bien que cuando va mal. Tuve el presentimiento y lo corté.
J.A.F.: A lo mejor estoy equivocado,
pero percibo que te ha ido mejor cuando haz tenido una pareja en la pantalla.
Por ejemplo, en las transmisiones de las Olimpiadas y el Mundial con José
Ramón Fernández y Raúl Orvañanos, en el programa
Entre Amigos, con Alejandro Aura, ahora con Pedro Ferriz de Con en la radio.
¿Porqué en tus últimas etapas de la televisión eliminaste
las parejas?
A.B.: Yo he detectado dos cosas en mi carrera. La primera es la que acabas
de decir. El contrapunteo con gente seria (a la que admiro porque no les preocupa
y no pierden su lugar si colaboran con el humor), funciona muy bien. Cuando
entro y les corto la corbata o les volteo el escritorio la gente se divierte.
Y la segunda es que mis sketches funcionan cuando entran en forma descontextualizada.
Si en un momento serio en medio del programa deportivo o el noticiario, me meto
y digo estupidez y media sobre las noticias, eso funciona. En cambio cuando
hago un programa completo yo solo, mis sketches compiten unos contra otros y
termina siendo un desastre. Ahora bien, cuando alguien es mi pareja durante
mucho tiempo, siento que pierdo el control de lo que hago y que deja de funcionar,
porque ya no soy nada más yo. Me parece que las parejas siempre acaban
por deshacerse. Hay muchísimos ejemplos, quizá la única
excepción son El Gordo y El Flaco. Para mí, son ciclos y por eso
lo hago y luego lo dejo. Es la vieja fórmula de que todo por servir se
acaba. Si a tí te gustan mucho los chocolates y te tragas diez cajas,
seguro los vas a odiar y pasará mucho tiempo para que los quieras volver
a probar.
J.A.F.: ¿Desgasta la televisión?
A.B.: Muchisísimo. El desgaste es brutal.
J.A.F.: ¿Cómo lo sientes?
¿El público te regaña, te deja de querer?
A.B.: No, fíjate que no. En ese sentido he tenido suerte. Yo siento
el desgaste conmigo mismo y con el grupo de guionistas.
Una vez vi un programa de Jacques Cousteau en el que se veían en la Antártida
una gran cantidad de pinguinos corriendo hacia el mar. Conforme se acercaban
al mar caminaban cada vez más y más rápido, hasta que ya
muy cerca de plano se iban peleando entre ellos. Unos se golpeaban y otros tropezaban
y se caían solos: todo por aventarse al agua. Les entraba como una ansia,
como la de la gente cuando se va a bajar del avión y que todo el mundo
se para al mismo tiempo y ya se quieren salir por donde sea. Así siento
el desgaste. Por eso detengo los proyectos antes, para evitar esas desbarrancadotas.
Y es que la televisión es enormemente demandante. Todo el tiempo estás
ocupado en eso y pierdes la referencia del mundo. Yo me alimento de lo que veo,
platico y leo. Y cuando haces televisión a los únicos que ves
son a tus compañeros de trabajo, y llega un momento en el que te metes
en un círculo del que no sales y pierdes frescura. Llegamos a hacer chistes
que sólo entendemos nosotros.
El humor político funciona porque es una realidad enormemente cotidiana.
J.A.F.: ¿Te gusta la política?
A.B.: Me atrae, porque tiene muchísimo que ver con lo que me dedico
y estoy hablando de la actuación. Tiene que ver con la ciencia, porque
es causa-efecto, son reacciones químicas, porque ponen dos gotitas por
acá que van a aparecer por ese otro lado. Me gusta como la magia, así
es la política. Al hacer una declaración, los políticos
buscan carambolas de tres bandas. Esos manejos de la política me parecen
muy atractivos.
J.A.F.: Recuerdo que hace muchos años
cuando alguien se llevaba bien con la gente, se decía que era alguien
muy político. Ese buen prestigio creo que hoy ya casi no aplica. Tu eres
el único artista en México que ha conseguido trabajar en forma
simultánea en dos cadenas de televisión (TV Azteca y Multivisión),
competidoras durante un largo tiempo. ¿Eres muy político, cómo
decían antes?
A.B.: Sí, puede ser esa una de mis características. Trabajamos
con clientes que nos duran mucho tiempo. Con Sabritas, por ejemplo, llevamos
colaborando 7 años. Eso es mucho tiempo. Yo trato de estar en ambas cadenas
sin que se maltraten los intereses de ninguno de los dos.
J.A.F.: En el mundo se están
dando casos como el de una Miss
Venezuela que es alcalde de Caracas y tiene a los ciudadanos felices porque
es muy buena funcionaria. En Japón un comediante, de características
muy parecidas a Chespirito, se hizo alcalde de otra ciudad importante y lo está
haciendo muy bien. ¿A tí que te gusta la política y que
eres político, como decían antes, te gustaría lanzarte
de político por algún tiempo?
A.B.: Yo creo que no le entraría. Me gusta verla y leer entre
líneas. En México hay un ambiente político enrarecido.
Además, siempre he pensado que los políticos hacen cosas que no
quieren hacer. A lo mejor al principio les causa angustia y después la
fuerza de la costumbre les hace ver eso en forma más normal. Pero esa
parte de la política me parece terrible.
J.A.F.: ¿Qué tanta gente
hay detrás de tí?
A.B.: Depende. Casi siempre somos un grupo pequeño. Me gusta hacer
las cosas como en cortito.
Con los promocionales de Telegana llegamos a ser 80. En ese caso hicimos más
de tres mil en un año, todos diferentes. Una cifra extraordinariamente
grande. Creo que fuimos en ese momento la productora independiente que más
material produjo para un canal abierto.
Yo aparecí en más de mil.
J.A.F.: ¿Tú eres el
productor de tus cosas?
A.B.: Así es.
J.A.F.: Hace un momento hablamos de
la administración del artista. Chaplin y Cantinflas sólo hicieron
cine, y resistieron la tentación de la televisión, cuando era
un medio que venía empujando muy fuerte. Ahora es difícil porque
vivimos una era de multimedios. ¿Pero tú pensarías dejar
la televisión, o en hacer sólo televisión o cine o videocasettes?
A.B.: Eran otros tiempos. Cada vez es más difícil hacer
mitos. Chaplin hizo alrededor de 70 películas en toda su vida artística.
De ninguna manera me estoy comparando con él, pero yo he hecho cuatrocientas
medias horas, y ya no te cuento las cápsulas de Telegana. Antes era diferente.
Salía una película y todo mundo la veía, había una
especie de comunidad de pensamientos porque todo el mundo veía el mismo
rollo, porque había mucho menos oferta que hoy. Hoy hay muchos canales
de televisión, puedes alquilar películas, prender la computadora
y ver cualquier cantidad de cosas. Para que hoy logres ser un punto de concentración
de la vista del público, necesitas salir muchas más veces para
que la gente te conozca como en su época fueron conocidos Cantinflas
o Chaplin.
En términos de administración yo creo que hoy el medio es la televisión,
el cine es atractivo pero hay muchos problemas para hacerlo, y eso todos lo
sabemos. Mi producto soy yo y no debo saturar el mercado. Es más, me
gusta tanto lo que hago que quiero que me dure lo más posible.
Mira, el humor es fundamentalmente agilidad, vértigo, dinamismo, energía,
y sorpresa, y siempre he pensado que no me va a durar toda la vida, por lo que
busco estirar el chicle. Por eso no sólo quiero actuar sino producir,
dirigir, hacer cosas en computadora y no necesariamente aparecer yo siempre.
J.A.F.: ¿Tú has sentido
la gloria, el tiempo glorioso, el momento glorioso? ¿Existe?
A.B.: Pues, sí... y es muy cortito.
A mí lo que más me gusta es actuar frente al público, que
es cuando te la estás rifando de pocas tuercas. Esos sketches que yo
he interpretado muchas veces, como El cocinero manco, cuando los presento la
gente se empieza a reír e inicia un ping-poneo maravilloso con los espectadores.
En ese momento es cuando empiezas a sentir. Ahí es cuando, en el mejor
sentido de la palabra, sientes que tienes a la gente. En ese instante se te
olvida todo, es cuando el auditorio y el actor se tocan, ahí se siente
la gloria.
Yo no entendía cómo un actor podía hacer 200 representaciones
del mismo papel, y ahora lo comprendo perfectamente bien. Es repetir una experiencia
placentera 200 veces (¡maestro!, son pocas). Es maravilloso. Hay un juego
padrísimo que comparo con los toreros (proporción guardada). El
torero ensaya pero no sabe cómo viene el toro. Y en una de esas igual
le meten una buena cogida. Así yo salgo a escena. Tengo todo preparado.
Según esto ya sé los momentos en los que la gente se va a reír.
En el papel todo está bien, pero difícilmente sucede así
en la realidad. Por eso salir a escena es muy emocionante. Imagínate
lo que pasa dentro de mi cabeza cuando luego de un chiste la gente ni se ríe
ni se inmuta. Dentro de mí se genera una revolución para desentrañar
lo que quiere el auditorio que tengo enfrente. A veces sales deprimido y otras
en hombros.
J.A.F.: ¿En la televisión
no sientes la gloria, entonces?
A.B.: No. Yo disfruto la preparación de los programas, y hasta
ahí. Para mí es absolutamente fría.
J.A.F.: ¿La televisión
hace sentir la fama pero no la gloria? ¿No es igual?
A.B.: La gloria es visceral. Es cuando yo digo que es horripilante, que
no quiere decir que sea fea, sino que se te paran los pelitos.
La fama, en cambio, es una vía para eventualmente tener un momentito
de gloria, porque la fama hace que la gente te vaya a ver y va dispuesta a reírse,
a pasársela bien y a demostrártelo.
Con la fama se ve lacerada tu vida privada. Ahí se da el morbo, que trae
broncas.
J.A.F.: La fama y el éxito
traen dinero ¿Cuál es tu relación con el dinero?
A.B.: Digamos que me llevo bien con el dinero, pero me llevo bien porque
no me muevo por él. Soy bastante simple para vivir. Cuando me encuentro
con amigos que no veía desde hace mucho tiempo me dicen que estoy igualito,
que traigo los mismos tenis, los mismos jeans y la misma camiseta. El dinero
que gano me gusta invertirlo en herramientas que me pavimenten el camino para
hacer más cosas. Mi interés en la vida es por hacer, no por tener.
Alfredo Domínguez Muro
01 de julio 1996
Untitled Document
Por José Antonio Fernández F.
Alfredo Domínguez Muro es uno de los pocos productores independientes
de la televisión mexicana. Cabeza del equipo Palco Deportivo, tiene presencia
en el Canal 40, la radio y publicaciones propias que
llevan el mismo nombre.
Domínguez Muro es protagonista de mil batallas. En la entrevista cuenta
cómo y quiénes ayudaron a bien nacer y a mal morir a Multideporte,
el primer canal deportivo de la televisión mexicana. También narra
como logró que José Ramón Fernández atendiera su
solicitud de colaborar en el programa DeporTV. No elude contestar la pregunta
acerca de su supuesto mal carácter. Y explica a detalle su conflicto con
Pedro Ferriz de Con.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Llegaste a la televisión
por ser deportista?
ALFREDO DOMINGUEZ MURO:El próximo 3 de noviembre cumplo 15 años
de salir en la radio todos los días. Antes, en 1978, aparecí por
primera vez en televisión en el programa DeporTV. Viéndolo en
retrospectiva creo que soy un privilegiado. Dios me ha dado la oportunidad
de vivir intensamente de lo que me gusta. Para mi no hay más que el
deporte y la comunicación. Por supuesto, sin sentir que esto es lo más
importante en la vida. Porque la vida económica, política y social
de un país es lo más importante, y el deporte viene después,
pero también tiene su relevancia.
Mi bandera de todos estos años ha sido y es el darle al deporte su justa
dimensión. Y este principio me ha hecho enfrentarme a algunos jefes
que he tenido en los medios.
En 1978 no llegué a DeporTV por casualidad. Desde la preparatoria yo
era el del periódico y los discursos.
Estudié Ingeniería Mecánica por ciertas presiones familiares.
Pero terminé la carrera y cuando salí al campo sentí que
eso no me llenaba. En esos tiempos yo corría lanchas de carreras. Fui
campeón de velocidad en México varios años. Luego de un
accidente en 1978, en el que perdió la vida uno de mis compañeros
tripulantes, me separé un poco y vi la oportunidad de ingresar a la
televisión oficial.
José Antonio Fernández:¿Te fue fácil
entrar? Alfredo Domínguez Muro:Toqué la puerta de Ricardo Rocha. Me la abrió y me llevó con
Jorge Berry, quien rápido me la cerró. Con José Ramón
Fernández lo intenté veinte veces pero no me recibió.
Yo tenía relación con el entonces gobernador de Guerrero, Rubén
Figueroa (padre) por la carrera de lanchas del Balsas, a quien le pedí me
recomendara para hacer un programa en Canal 13 (justamente sobre el Balsas).
José Antonio Fernández: ¿Qué le dijiste a Rubén
Figueroa? Alfredo Domínguez Muro:Le
dije: señor Gobernador, el gobierno tiene tiempos en la televisión,
puede pedirlos y pasamos el maratón del Balsas. Me respondió que
era muy complicado. Le insistí y le propuse que yo mismo haría
el programa. Se convenció y le pidió a Margarita López
Portillo una hora en Canal 13. La carta fue a dar al Ajusco hasta el escritorio
de José Ramón Fernández, a quien por su puesto no le cayó muy
bien que llegara la instrucción.
José Antonio Fernández:¿Ya te conocía José Ramón? Alfredo Domínguez Muro:Me
conocía por latoso, porque toqué su puerta antes varias
veces. Finalmente hice el reportaje del Balsas, al que titulé Alma,
Vida y Corazón. Con muchas piedras en el camino (porque a nadie le gusta
que llegue alguien nuevo), pero lo acabé y se transmitió un domingo
a las tres de la tarde. Cuando el programa pasó al aire yo pensé que
todo México lo estaba viendo. Cuando terminó y salí al
periférico me di cuenta que las cosas en la ciudad seguían igual.
No había pasado nada.
Esa misma tarde regresé a DeporTV porque José Ramón me
dijo que fuera. Yo traía el Maratón del Balsas, que para mi era
como la final del Mundial, pero en DeporTV prácticamente nadie me hizo
caso. Por ahí apareció Benjamín Cann, un productor de
una gran sensibilidad, que me dijo: tú no te desesperes porque tu naciste
para esto. Fue el primero en decírmelo. Benjamín habló con
José Ramón.
Como a las tres semanas, José Ramón me llamó y me invitó a
desayunar. Me plantó en tres desayunos. Finalmente un día en
su oficina me invitó a colaborar en DeporTV. ¿Qué quieres
hacer?, me preguntó. Pedí el soccer y el americano. Me respondió que
eso no se podía porque estaban saturados en futbol. En automovilismo
tampoco porque estaba Sánchez Noya, que siempre me bloqueó. Total
que me propuso que le llevara cada domingo cosas curiosas que encontrara. Trae
tus lanchitas, me dijo. Y así empecé. Metí cualquier cantidad
de deportes raros.
José Antonio Fernández: ¿Ahí José Ramón te abrió el espacio
a tí?, y con esto te quiero preguntar si ya no fue al recomendado de
Figueroa. Alfredo Domínguez Muro:Creo
que le gustó lo que hice. Por supuesto me faltaba mucho.
Yo puedo discrepar de José Ramón Fernández, pero te puedo
decir que estaré toda la vida agradecido con él y con Televisión
Azteca. Ellos me dieron la oportunidad. En DeporTV aprendí mucho: a
respetar, a tener amor a la camiseta, a trabajar y ser disciplinado, a darle
un valor especial a esta profesión de ser cronista deportivo y revindicarla,
porque en ocasiones es subestimada.
José Antonio Fernández:¿Sientes
que no es una profesión
que tenga nivel? Alfredo Domínguez Muro:Pienso
que no tenía. Pero de diez años a la fecha muchos
hemos colaborado con un granito de arena para que tenga un valor real. Y en
esto jugó un papel clave DeporTV, hasta que se acabó.
José Antonio Fernández:¿Dices
se acabó DeporTV?
Alfredo Domínguez Muro: DeporTV se acabó a la salida de Orvañanos, un poco a
la de Albert (porque estaba marginado del programa), y a la mía. Y se
armó una nueva generación en la que José Ramón
no tiene iguales. Es otro estilo el de ahora. En su momento se armaron confrontaciones
muy interesantes. Discrepábamos en forma muy sana.
José Antonio Fernández:Estuviste
algún tiempo fuera de la televisión. ¿Tuviste
ofertas? Alfredo Domínguez Muro:Claro
que sí. Las tuve hace poco con Televisión Azteca.
Estuvimos a cinco minutos de que se diera el trato, y no pasó nada porque
José Ramón lo impidió. Lo respeto pero no lo entiendo.
También tuve la opción por el lado de Televisa. Pero ahí la
cuestión es más lenta y más pasiva. Ellos no proyectan
la fuerza del comentario deportivo.
José Antonio Fernández:¿Quieres
decir que Televisa se queda encima en el comentario deportivo? Alfredo Domínguez Muro:Pienso
que sí. Ellos mismos se ponen una línea de autocensura.
La opción en Televisa se abrió con Alejandro Burillo, con quien
guardo muy buena relación. Pero cuando él salió el proyecto
de hacer un nuevo estilo de periodismo deportivo en Televisa se terminó.
Luego de que Alejandro quedó fuera ya no busqué más la
oportunidad porque creo en las lealtades y la invitación había
sido de él. Yo iba a ser una parte de ese nuevo proyecto.
José Antonio Fernández:Saltando
un poco para atrás. ¿Por qué terminó el
proyecto del canal Multideporte? Alfredo Domínguez Muro:Creo
que las cosas las estábamos haciendo bien. Creamos un canal
desde cero. Siguiendo la escuela de José Ramón, le di oportunidad
a gente joven a la que le veía capacidad y posibilidades. Invité también
a gente que estaba retirada. El fin de Multideporte se conjuntó con
la confrontación con Pedro Ferríz, lo que me obligó a
salir de Stereo Rey. De pronto me vi fuera de la organización en la
que pensé durar hasta jubilarme.
José Antonio Fernández:Estas
confrontaciones que has tenido, ¿son por tu mal carácter? Alfredo Domínguez Muro:No
soy hermanita de la caridad. Defiendo mis puntos de vista. He cometido errores,
pero el problema con Stereo Rey es que nunca me los señalaron.
Ya viéndolo de lejos, me doy cuenta que mi salida fue porque llegó un
momento en el que yo le estorbaba a Pedro Ferríz. ¿Por qué?
Quizás le hice sombra en algunas cosas, en otras quizás no
le gustaba mi estilo. Defendí siempre deportes a morir, pero al final
de cuentas habíamos llegado iguales, y siempre le respeté como
el conductor del noticiario y como número uno, pero deportes y yo
también merecíamos respeto. Y cuando él (Ferríz)
dio una especie de golpe de estado, por el que de pronto me tenía
que subordinar a lo que Pedro dijera -y mis espacios de media hora se redujeron
a cinco minutos y sin horarios fijos-, entonces me quedaron dos opciones:
o enfrentarnos o aceptar las nuevas condiciones.
Yo reté a Pedro y a José Vargas para que nos reuniéramos
y me dijeran cara a cara lo que sucedía. José Vargas me dijo
que eran cuestiones personales y que nos arregláramos Pedro y yo.
Un día Pedro me envió a su socio, Salmerón, quien me dijo
que profesionalmente no tenía nada que cuestionarme porque era el mejor,
pero que me había salido del corazón de Pedro Ferríz.
Luego agregó: y cuando alguien se sale del corazón de Pedro,
todo se acaba. Le respondí que me preocupaba una excomunión del
Papa, ¿pero salirme del corazón de Pedro?
Te puedes imaginar que lo mandé a que se fuera mucho hasta donde te
platiqué.
Obviamente cometí errores, pero no lo suficientemente graves. Había
problemas en Stereo Rey, pero yo no me iba a agachar. Nunca he sido agachón.
Tampoco apuesto a ser independiente, pero si a una propuesta honesta, digna
y sin coartadas. A Ernesto Vargas le dije que no quería una jaula de
oro. Al salir se presentaron ofertas que no cuajaron. Me llamaron del 28 de
Monterrey y de otros más.
José Antonio Fernández:¿Por
qué te quedaste con el
Canal 40? Alfredo Domínguez Muro:Porque
me permitieron producir como independiente. Vendo el programa al 28 de Monterrey,
al 3 de Mérida, al 6 de Guadalajara, al de Veracruz
y a todos los independientes. Cada uno paga un cachito y me funciona a mí y
al 40.
José Antonio Fernández:Creo
que en deportes eres el único productor independiente
de la televisión mexicana. ¿Es complicado conseguirlo? Alfredo Domínguez Muro:Sí lo es. Yo tenía la alternativa: o me agachaba o armaba
las cosas de otra manera. Tres apoyos fueron claves para no desmoralizarme.
Los señores Junco y Ramón Alberto Garza, del periódico
Reforma, me invitaron a su diario y me dijeron que confiaban en mí.
Lo mismo me pasó con los señores Azcárraga de Radio Fórmula
y en el Canal 40 con Javier Moreno Valle y Hernán Cabalceta.
José Antonio Fernández:¿Para
ser independiente se necesita mucho dinero? Alfredo Domínguez Muro:Necesitas
no vivir del proyecto que estás iniciando. Yo practico
el principio de los tres pies. Uno está en la revista, otro en la radio
y el otro en la televisión. Unos apoyan a otros. Se da una dinámica
que te permite aguantar.
José Antonio Fernández:¿Por
qué te saliste de IMEVISION? Alfredo Domínguez Muro:Por
un lado Don Joaquín Vargas me invitó a formar el
Canal Multideporte. Él me ofreció su confianza. Me hizo así la
propuesta: no sé de deportes, pero quiero hacer una canal de deportes, ¿le
entras? Yo no dudé mi respuesta: Don Joaquín, con usted hasta
el fin del mundo.
Días después llegué a su oficina y le avisé que
ya había renunciado a Canal 13. Me dijo: ¿tanta fé me
tienes? Apostaste a un caballo ganador.
Te puedo decir que Don Joaquín me dio la oportunidad de crear. Trabajamos
con muy pocos recursos, pero eso también estimula. Confieso que también
acepté porque en Imevisión yo sólo era el de las carreras,
mientras que ya en la radio cubría todos los deportes basado en el concepto
de Palco Deportivo.
José Antonio Fernández: ¿Desgasta
ser independiente? Alfredo Domínguez Muro:Claro
que sí y mucho. Hay desgaste personal y familiar, pero
también da grandes satisfacciones. Como la entrevista que me concedió Mejía
Barón para el Canal 40, que trascendió lo suficiente para que
Hugo Sánchez la contestara en la prensa. Cuando leí la contestación
de Hugo Sánchez me di cuenta que el 40 si está en la geografía.
No podemos pretender alcanzar 30 puntos de rating como lo hacía Zabludovsky,
pero sí podemos estar en la audiencia.
José Antonio Fernández:¿Sientes
qué se ve más el 40 que la audiencia
que lograbas con Multideporte en Multivisión? Alfredo Domínguez Muro:Sí. Una
cosa como la de Mejía Barón y Hugo jamás
me pasó en Multivisión.
José Antonio Fernández:¿A
la distancia crees que fue un error terminar con Multideporte, qué no
se quién haya terminado con él? Alfredo Domínguez Muro:Fue
Alberto Ennis, quién nunca me explico el por qué de
la decisión, cosa que también provocó disgustos de mi
parte y otra confrontación. Y sí creo que fue un error. Me dijeron
que el canal ya no era viable. Los sistemas de cable se enojaron porque se
los cobraban y todo se enredó. Estoy convencido de que sí era
viable. Yo lo hubiera mandado gratis y podría haber sobrevivido de la
publicidad.
José Antonio Fernández:¿Hacer
una canal de deportes vuelve a ser un pendiente de la televisión mexicana? Alfredo Domínguez Muro:Televisa
ya se dio cuenta y lo va a sacar. No tarda en hacerlo porque sí funciona. Aunque el caso es poner en el aire un canal para que se
comercialice en todos los sistemas de cable y se pueda transmitir en todos
los canales posibles del país. Un canal con rostro nacional, salpicado
de eventos internacionales.
José Antonio Fernández:Aceptaste
ser Director de Comunicación Social de la Federación
Mexicana de Futbol. Cuando un independiente accede a ocupar una posición
de esa naturaleza inmediatamente hay opiniones encontradas.
Dos preguntas enlazadas, la primera: ¿por qué aceptaste?, la
segunda: ¿te equivocaste al aceptar? Alfredo Domínguez Muro:Acepté porque yo no aparecía en la televisión
y quizá era una forma de estar vigente.
No te puedo hablar que me equivoqué, pero no aceptaría ese cargo
otra vez. Cuando me di cuenta de los intereses de la Federación, de
los perfiles de José Antonio García y de Alejandro Orvañanos,
y cuando vi venir la demanda de García a José Ramón, decidí renunciar
por principios más que por presiones. El día que salí de
ahí respiré profundo y sentí que recuperé mi pluma.
José Antonio Fernández:El
amarillismo está de moda en la prensa. Incluso periódicos
que son serios, de pronto amanecen amarillos y se vuelven el centro de atención. ¿Te
tienta la posibilidad de crear grandes escándalos? Alfredo Domínguez Muro:Yo
estoy en contra de que los rumores se conviertan en noticias. Si da tentación,
pero no caigo en eso.
Creo que el amarillismo es como un resorte, que al estirarlo demasiado pierde
su fuerza y ya no regresa. Y en ese momento pierdes el capital más importante
del periodismo que es la credibilidad.
José Antonio Fernández:Algunos
comentaristas de radio y televisión se han vuelto estrellas,
como lo son desde hace años los grandes actores y actrices del cine
y la televisión. Me parece que hoy por hoy algunos comentaristas son
gente muy importante para la sociedad.
Alfredo Domínguez Muro: Yo te diría que esto es válido. Si vemos a Estados Unidos,
donde existe un periodismo más abierto, aunque también obedece
a fuertes intereses de cadenas, encontramos comentaristas que firman por tres
o cuatro millones de dólares por año, haciendo una labor prácticamente
igual a la que en México realizamos José Ramón o yo. Siento
que nosotros tenemos la misma capacidad de ellos, pero nuestra televisión
está a muchos años de distancia. El fenómeno que se ha
dado de apertura en los medios de diez años a la fecha, en la radio
y ahora en la televisión, ha permitido que crezcan figuras, como los
famosos conductores de la mañana de la radio, aunque también
los hay importantes en otros horarios. Desafortunadamente algunos de ellos
ya se la han creído.
Yo admiro la mesura y la dignidad de José Gutiérrez Vivó.
Tú puedes ir a un restaurante y sentarte en la mesa de atrás
de Gutiérrez Vivó y no te enterarás de que él está ahí.
No le interesa que lo vean, él cumple su función y ya. Admiro
también la tranquilidad de Eduardo Ruiz Healy, que no tiene amarres
ni compromisos todavía, y espero que no los adquiera. Ser comentarista
implica tentaciones muy especiales porque vivimos en un país que requiere
de líderes urgentemente, y ese vacío se puede ocupar. De pronto
puedes tomar una importancia capital y en vez de respetar el micrófono
puedes hacer uso de él.
José Antonio Fernández: ¿A
qué te refieres con hacer uso de él?
Alfredo Domínguez Muro: A que te la creas. La
gente necesita información,
la pide. Y como comentarista puedes llegar a sentir que este país no
puede amanecer sin tí. Y empiezas a obedecer a intereses personales,
a atacar. Te preparas para debatir con el entrevistado, no para entrevistarlo.
La apertura ha generado grandes figuras, pero algunos han perdido el piso.
Un conductor no puede hablar igual de política que de deportes. Debes
respetarte a tí, al
público y al micrófono.
• La entrevista la realizé en 1996. Alfredo Domínguez Muro
sigue siendo hoy un conductor de deportes independiente (se contrató por
un tiempo con Televisa en 1999, como Director de Deportes, y en el 2000 de
nuevo hizo un trato que poco duró con el Canal 40).
Su revista Palco Deportivo dejó de circular.
Con el apoyo de patrocinadores (entre los que destaca la marca Herdez), Alfredo
Domínguez Muro siempre está presente en los grandes eventos deportivos,
llámense olimpiadas, mundiales, series mundiales de beisbol o finales
de futbol americano en Estados Unidos. Ha conseguido ser productor independiente
y mantenerse así practicamente a lo largo de toda su carrera, caso excepcional
en una nación en la que los eventos deportivos están dominados
por dos cadenas de televisión. Para quien no trabaja en esos corporativos
es casi imposible estar en primer plano en los deportes, pero Domínguez
Muro encontró la fórmula para librar todas las dificultades y
siempre está presente.
Su concepto Palco Deportivo, es único (José Antonio Fernández
F.)
Ana María Ortega
07 de noviembre 1996
Untitled Document
Por José Antonio Fernández F.
Para complementar esta
entrevista, le recomendamos también consultar las entrevistas
publicadas anteriormente en la Revista Telemundo:
Entrevista con Ana
María Ortega donde explica el proceso
de medición de Ibope y comenta que En
Ibope ya estan listos para que en México se conozcan los ratings al momento
mismo de la transmisión
Y otra más de Ruben
Jara, Director de Ibope en la que cuenta cómo nació el proyecto
Ibope e hizo del rating una medida confiable
Ana María Ortega es Directora de Comercialización y Servicio a Cliente de IBOPE.
Buscamos una entrevista con ella para que nuestros lectores tengan información
de primera mano relativa a la medición de ratings de México.
Durante el mes de octubre algunos periódicos, particularmente el Reforma,
fueron campo de batalla de Televisión Azteca y Televisa. En desplegados
de plana completa los aztecas dieron a conocer información de IBOPE
que apuntaba un aumento considerable de los ratings de los canales 7 y 13,
con la consiguiente baja en el rating de los canales del consorcio comandado
por Emilio Azcárraga.
Televisa respondió publicando listados, también con información
de IBOPE, mostrando que sus canales dominan aún por mucho los niveles
de rating. Televisa publicó la lista de los 100 programas de mayor
rating de lo que va del 96, en la que sólo aparecieron seis emisiones
de Televisión Azteca.
En medio de la contienda, IBOPE publicó, un desplegado en el que aclaró que los comentarios anotados alrededor de sus cifras no eran expresados por IBOPE, si no, en su caso, por las empresas televisoras. IBOPE no desmentía la información publicada, pero si aclaraba que la interpretación de sus ratings no es de su responsabilidad. En esta entrevista Ana María Ortega responde con sumo cuidado a todas nuestras preguntas, no evade ninguna.
José Antonio Fernández: ¿Qué es IBOPE?
Ana María Ortega:IBOPE es el estandard de la medición de audiencias en México y en América Latina. El año pasado nos asociamos con la empresa AGB, que es el standard de medición de audiencias en Europa.
José Antonio Fernández: ¿Qué quiere decir eso que ustedes son el standard en la medición de audiencias?
Ana María Ortega:Significa que en esas regiones somo líderes en la medición de audiencias, que poseemos el 100% del mercado de América Latina y Europa. José Antonio Fernández: ¿En Estados Unidos ?
Ana María Ortega:En Estados Unidos el único proveedor es Nielsen.
José Antonio Fernández: ¿IBOPE no ha entrado a Estados Unidos?
Ana María Ortega: No... todavía. Como IBOPE estamos en 17 países del mundo: 5 de Europa, 3 del Medio Oriente y 9 de América Latina.
José Antonio Fernández: ¿IBOPE es una empresa mexicana?
Ana María Ortega:IBOPE es una sociedad de brasileños, mexicanos e italianos. IBOPE significa Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística. IBOPE surge en Brasil en 1970 midiendo audiencias en forma electrónica, lo que fue todo un avance. En Estados Unidos iniciaron la medición electrónica hasta 1985. En 1990 IBOPE decide internacionalizarse. Para ello buscaron en los diferentes países compañías de investigación de mercado que contaran con gran prestigio, con el fin de asociarse con ellas y formar IBOPES en cada país. En México se asocian con Grupo Delphi, que es la segunda compañía de investigación de mercados más grande de nuestro país y la primera en cuanto a investigación Ad-hoc (trajes a la medida) se refiere. Así, en 1991 se forma IBOPE México.
José Antonio Fernández: Estos son los socios ¿Y las alianzas?
Ana María Ortega:Tenemos alianzas estratégicas en cuanto al hardware, es decir en cuanto a los aparatos. Tenemos tenología de los brasileños y de los italianos. Nuestros people meters son italianos. Estos tienen posibilidad de medir hasta 15 personas en el hogar. José Antonio Fernández: ¿Quién encabeza IBOPE México?
Ana María Ortega:Rubén Jara es el Presidente del Grupo Delphi y el Diretor General de IBOPE México. Él es una de las personas en México que tiene más experienciay conocimientos sobre lo que es la investigación de mercados y, en particular, sobre lo que es la investigación de audiencias de televisión.
Yo soy la Directora de Comercialización y Servicio a Clientes. José Antonio Fernández: ¿Cuando lanzaron al mercado IBOPE México?
Ana María Ortega: En 1991 iniciamos teniendo como clientes a 5 agencias de publicidad. Para 1992 ya teníamos 15. En 1993 aumentaron a 30. Hoy somos el standard porque damos información a todas las agencias, a anunciantes y a todas las cadenas de televisión de México.
José Antonio Fernández: Sé que Televisa necesita dar información de sus ratings a los inversionistas de la Bolsa. ¿Para ello utiliza los datos de IBOPE?
Ana María Ortega: Así es, televisa usa los daos de IBOPE para cotizar en la Bolsa, y Televisión Azteca utiliza puntualmente los datos de IBOPE por que cobra a sus clientes por punto de rating. Por eso decía al principio que somos el standard de la información de audiencias en México, por que las cadenas de televisión basan su comercialización en nuestros datos de IBOPE.
José Antonio Fernández: Se volvieron el centro nervioso de la televisión...
Ana María Ortega: Somos los índices. Nosotros medimos los ratings. medimos el volúmen de audiencia que consiguen los programas de televisión. Los canales utilizan esa información para muchas cosas. Igual la usan para conocer si llegan o no al perfil de la audiencia que pretenden, o para construir la continuidad de las cartas de programación, o para poner precio a sus tarifas con base en la cantidad estimada de personas que sintonizan cada canal y sus programas. Y también la utilizan los anunciantes misnos, para hacer sus planes publicitarios.
José Antonio Fernández: ¿Por qué habría que confiar en los datos de IBOPE?
Ana María Ortega:Nuestra trayectoria habla por sí misma. Nosotros siempre hemos entregado números totalmente confiables, objetivos e imparciales. A IBOPE lo audita la compañía norteamericana Ernst & Young. Esta empresa es la encargada de certificar que lo que decimos es cierto, y que los algoritmos que utilizamos para calcular los ratings son correctos. Esta empresa también certifica a Nielsen Estados Unidos. Nosotros sabemos que nuestra información es de primera importancia, por lo que somos muy cuidadosos para presentarla. José Antonio Fernández: ¿Comsideras que hoy la medición de ratings es indisensable para la industria de la televisión mexicana?
Ana María Ortega:Definitivamente es una de las herramientas más importatntes para las televisoras en nuestro país. A través de nuestra información se conocen el perfil, los gustos, los hábitos y las preferencias del televidente méxicano.
José Antonio Fernández: ¿Sucede lo mismo en otras partes del mundo?
Ana María Ortega:En todos lados son clave.
José Antonio Fernández: La Revista Telemundo otorgó a IBOPE la Distinción como La Empresa del 93. Entonces pensamos que su trabajo era de primera importancia por la competencia que se veía venir, y en tanto ustedes alcanzaron pronto altos índices de credibilidad. Por las mismas razones propusimos a IBOPE publicar la lista de los 100 programas de mayor rating de la televisión mexicana. Ustedes accedieron, cuestión que agradecemos. Dos años hemos publicado la lista. En las dos ocasiones nos encontramos con gente que nos "reclamó" en tanto no aparecían en el listado. De hecho todos los programas de la lista eran de Televisa. Yo me pregunto: ¿Antes se medían mal los ratings ?
Ana María Ortega: No, de ninguna manera. Antes de que estuviéramos nosotros la medición de ratings se hacía a través de encuestas. Grupos de personas salían a la calle e iban preguntando, en forma planeada, si estaban viendo la televisión en qué canal y quiénes la veían en ese momento. Con estas encuestas asignaban 60 minutos de exposición, como si realmente estuvieras viendo ese programa durante una hora. Este sistema de medición tenía problemas por que no era fácil hacerlo por las noches ni los fines de semana. Por esta razón complementaban la información haciendo encuestas recordatrias. Cruzaban la información y sacaban los ratings. Los programas y canales líderes se veían sobrestimados y los no líderes subestimados. Ese método tiene probelmas. También se utilizó el libro diario, método que consiste en dejar un cuaderno en cada casa y los miembros de la familia apuntan a mano a qué hora y quiénes y en qué canal ven la televisión. Es una técnica usada por años que también tiene sus dificultades. En cambio nosotros medimos rating desde el principio con Set Meters y luego con People Meters. Este es un aparato que se conecta al televisor de un hogar. Es la metodología más moderna y exacta del mundo. Con esta metodología han salido los listados publicados por la Revista Telemundo. Son totalmente confiables. Nuestro margen de error es de +,-2%.
José Antonio Fernández: En el mes de octubre se armó una batalla de desplegados de prensa en tre Televisión Azteca y Televisa, todos con informaciónde IBOPE. En medio de la batalla ustedes publican un desplegado aclaratorio ¿Por qué publicó IBOPE ese desplegado de prensa?
Ana María Ortega:Nosotros lo único que queremos es dar a conocer a la industria publicitaria nuestra filosofía y nuestra misión como empresa. Nuestra misión es medir la audiencia de la televisión de manera objetiva y fidedigna. De ninguna manera estamos a favor ni en contra de ninguna de las cadenas de televisión. Todas las cadenas son nuestros clientes y a todas las respetamos profundamente. Nuestro valor principal es la objetividad. Nosotros exclusivamente medimos la audiencia y damos a conocer nuestra información en forma de datos. Nuestros clientes son los responsables de la interpretación de nuestros datos. Por estas razones cuando alguien nos cita como fuente buscamos que se haga con toda precisión para que los lectores sepan cual es nuestra información y cuál es la interpretación. ¿Por qué perdió INRA el mercado? Por que no tenía credibilidad.
José Antonio Fernández: ¿Qué quieren decir con que no están ni a favor ni en contra?
Ana María Ortega: Significa que no favorecmos ni perjudicamos ningún interés de alguna cadena de televisión. Sólo damos datos. José Antonio Fernández: ¿Pretendían aclarar algo en particular en el desplegado?
Ana María Ortega:Sólo buscamos dar a conocer nuestra posición, que es imparcial, objetiva y neutra, y hacer precisiones metodológicas y estadísticas sobre algunos datos.
José Antonio Fernández: Como Revista Telemundo sabíamos que esta guerra entre televisoras se daría, sólo que pensamos sólo que pensamos que sucedería uno o dos años antes. El punto es que los niveles de audiencia de Televisión Azteca finalmente subieron, y por consiguiente los de Televisa entraron en problemas. Para Televisa el problema mayor es que aparece como la perdedora, por que lo tenía casi todo, en tanto TV Azteca se presenta como la empresa ganadora, por que poco era su territorio en la audiencia. En esta guerra que se inició hace ya tres o cuatro años y que hoy explotó en forma espectacular, y que ya nunca terminará, en donde se siente ubicado IBOPE. ¿Es cómo el árbitro del pleito?
Ana María Ortega: De ninguna manera somo s juez ni árbitro. La audiencia hace los ratings, en IBOPE sólo nos dedicamos a recolectar esa información y darla a nuestros clientes. La guerra de las televisoras es un fenómeno que se da en todo el mundo. Los jueces son los publicistas y los anunciantes. ellos son los que interpretan la información, sacan conclusiones y toman desicciones.
José Antonio Fernández: ¿Es falsa la información publicada en los desplegados deprensa por alguna de las dos cadenas?
Ana María Ortega:No es falsa. Cuando pensamos que era imprecisa, publicamos las aclaraciones pertinentes.
José Antonio Fernández: ¿Los comentarios publicados junto a los datos de IBOPE?
Ana María Ortega:Obviamente esos comentarios obedecen a los intereses que tienen cada una de las televisoras.
José Antonio Fernández: ¿No son de IBOPE?
Ana María Ortega:Por supuesto que no. En nuestro desplegado lo aclarmos.
José Antonio Fernández: ¿En cuántas ciudades de México miden la audiencia?
Ana María Ortega:En 27 ciudades del país, que son las que tienen más de 400,000 habitantes.
José Antonio Fernández: La información de IBOPE es un gran tesoro ¿Cómo garantizan su seguridad?
Ana María Ortega:Nuestros softwares tienen candados de control de calidad. Además de que la industria ha formado un comité de auditoría integrado por cadenas de televisión, agencias de publicidad y anunciantes. En ese comité están, por ejemplo: Multivisión, Televisión Azteca, Leo Burnett, McCann Erickson, Walter Thompson, Procter & Gamble y Unilever. Ellos cuidan que las mediciones sean exactas. IBOPE toma en cuenta a ese comité para tomar nuevas desiciones o para expander la muestra. Con orgullo te digo que en México somos la única empresa de medición de ratings auditada.
José Antonio Fernández: ¿Que crees que suceda con esta guerra de televisoras... hacia dónde crees que camine? Y pienso, también en el 11, el 22, el 40 y la televisión de paga. No te pido que te pongas del lado de alguien, sólo quiero tu punto de vista como experta.
Ana María Ortega:Cada cadena de talevisión deberá encontrar su nicho y su espacio.
José Antonio Fernández: ¿Eso sucede en Estados Unidos?
Ana María Ortega:Allá hay cuatro grandes competidores que se reparten dos tercios de auditorio. El otro tercio es para la televisión de paga.
Gabriel Figueroa
01 de diciembre 1996
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Gabriel Figueroa es el mejor y más importante
cinefotógrafo de la historia del cine mexicano. Ganador en múltiples
ocasiones de Arieles, Diosas de Plata y diversos premios internacionales, como
Venecia y Cannes, es reconocido por haber creado toda una estética cinematográfica.
Gabriel Figueroa estuvo detrás de la cámara en las películas
más importantes de Emilio “El Indio” Fernández.
Figueroa no es sólo un creador de encuadres, lo es de composición,
volumen, iluminación, perspectiva, contrastes, expresión y puntos
de vista. Del lenguaje cinematográfico de toda una época del cine
mexicano y de obras de arte que influyeron hasta el fondo a la estética
del cine mundial.
A sus ochenta y ocho años es un hombre lúcido, que recuerda con
exactitud datos, fechas y nombres. No se reserva su orgullo de ser quien es.
Ha recibido homenajes en diferentes puntos del planeta. En México, y
en otras partes del mundo, no se han escatimado eventos para reconocer a Gabriel
Figueroa, quien, sin duda, es uno de los mexicanos más importantes de
la cultura nacional del siglo XX, tan importante como Octavio Paz, Luis Barragán,
Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Diego Rivera, Frida, Siqueiros, Revueltas, Tamayo
y Buñuel.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: Don Gabriel, ¿se inició usted en la foto
fija?
GABRIEL FIGUEROA:Yo me inicié con José
Guadalupe Velasco, quien era fotógrafo de foto fija. Él retrataba
a señoras y les ponía pestañas y boquitas de corazón.
Era un magnífico iluminador y muy buen retocador. Entonces yo tenía
16 años. Necesitaba trabajar por lo que abandoné San Carlos y
el Conservatorio, donde estudiaba pintura y música.
En el Estudio de Velasco empecé a trabajar en el cuarto obscuro. Él
era el único en México que tenía luces eléctricas.
Era un talento para iluminar. Hablaba a las casas de citas para que le mandaran
muchachas de buen cuerpo. Nunca las tocaba. Les daba muy buenas cenas y les
ofrecía cognac. Todo lo hacía para fotografiarlas desnudas. Para
hacer fotografía artística.
J.A.F.: ¿Velasco vivía de los desnudos
o del retrato personal y familiar?
G.F.:Él ganaba grandes cantidades de
dinero por fotografiar gente. Los desnudos eran por gusto. Llegaba a pagar a
las casas de cita hasta cinco mil pesos, lo que era mucho dinero. Yo ganaba
20 pesos a la semana.
J.A.F.: ¿Cómo pasó usted de ese
estudio fotográfico al cine?
G.F.:Eso fue cosa del destino. Le pedí
permiso al señor Velasco para faltar un jueves de semana santa. Me dijo
que sí. El miércoles le recordé que al día siguiente
no iría, pero él estaba pasado de copas y me dijo que no me había
dado ningún permiso. Me dijo que si faltaba no volviera al trabajo. Me
fui y no volví. Yo no tenía nada,
ni qué comer. El destino me marcó una parada para un cambio. Mi casa estaba en la calle de Mixcalco 12. En
la misma calle vivían Diego Rivera y Germán Cueto, el escultor.
La esposa de Germán Cueto hacía tapices que yo le fotografiaba.
Ella me recomendó con otros artistas y así empecé a independizarme.
Pedía prestada una cámara de formato cinco por siete para hacer
esos trabajos.
Por cierto, al poco tiempo regresó mi
familia, que mi familia era sólo una prima. Éramos huérfanos.
Mis padres habían sido muy ricos. Al morir, la herencia se la quedó
una tía. En las buenas épocas estudiábamos en el Colegio
Inglés, que era el mejor colegio de México. Nos íbamos
en coche, porque con nosotros trabajaba una criada, de no malos bigotes, a la
que un cochero le hacía la ronda. Nos dejaban en la escuela y luego ellos
se iban a Chapultepec.
El tiempo y el destino me llevaron a vivir con los Martínez Solares.
Yo le enseñé fotografía a Gilberto Martínez Solares.
Puso un estudio en México y, como éramos buenos amigos, me dijo
que lo usara cuantas veces quisiera. Ahí fotografié moda... suéteres,
trajes de baño. Gilberto (Martínez Solarez) viajó a Hollywood
donde conoció a Alex Phillips. Le había ayudado con la película
Santa. Un día me lo presentó.
Alex Phillips era un gran aficionado a la foto fija, tanto que cuando terminaba
de filmar hacía foto fija y no cobraba. Yo revelaba esas fotos y se las
entregaba ya impresas. Él las regalaba con gran gusto. Así hicimos
amistad Alex y yo. Un día me dijo: ya tienes trabajo en el cine, te conseguí
entrar en la película Revolución, de Contreras Torres. Vas a entrar
como still-man (fotógrafo de fotos fijas). Me tocó estar en una
película en la que la protagonista era Andrea Palma. A ella no le gustó
la manera en la que la fotografiaban en esa cinta. Yo le había sacado
unas fotos en el set, luego de verlas impresas ella pidió que yo la iluminara,
aunque para entonces yo aún no sabía operar una cámara
de cine.
Luego me invitaron otra vez como still-man a la película María
Elena, de Rafael Sevilla, que se filmaría en Veracruz. El largometraje
se haría en inglés y en español y no había doblaje.
Era el año 34. Hubo un pleito del director con el productor. El director
ganó la pelea. Por el retraso, el cinefotógrafo se fue. Les dijo
que dejaba a su operador y que yo iluminara. Así se hizo.
J.A.F.: ¿Cuándo ganó su primer premio?
G.F.: Los Pani habían abierto los estudios
Clasa. A mí me habían contratado como fotógrafo, pero yo
les advertí que aún no era fotógrafo. Me preguntaron a
qué lugar quería irme a estudiar. Les dije que a Hollywood. Me
mandaron. Alex Phillips me dio una carta para que el fotógrafo del Ciudadano
Kane, Greg Tolland, me aceptara para aprender de él. Clasa pronto quebró porque pagaban sueldos
mensuales y no por película. Yo había trabajado ahí dos
cintas como operador. Cuando Clasa cerró, decidimos crear una cooperativa
para seguir filmando. La estrenamos produciendo Allá en el Rancho Grande.
Fue mi primera película como fotógrafo. Me la eché solo.
Con ella me gané el premio en Venecia. Esta fue la primera película
que sí fue negocio. Costó 65,000 pesos y llegó a dar 85
millones de pesos de los de antes. Fue todo un récord. El dueño
de la película era Díaz Lombardo, del Banco de Transportes.
J.A.F.: ¿Con Allá en el Rancho Grande,
considera que inicia en la pantalla grande la estética de Gabriel Figueroa?
G.F.: Al principio lo que me tenía amarrado
era la técnica. En Allá en el Rancho Grande yo tuve algunas libertades
en los paisajes, y por eso gané en Venecia, pero todavía no lograba
el movimiento. que era lo mío. Yo ahí logré solamente dominar
la técnica.
J.A.F.: ¿Cuándo siente que nace su estética?
G.F.: Empieza en 1939 con La Noche de los Mayas
y Los de Abajo. Ahí empecé a buscar mi estilo.
J.A.F.: ¿Qué es lo que buscaba?
G.F.: Me basaba en la pintura mexicana.
J.A.F.: ¿Cómo en quién?
G.F.:José Clemente Orozco, Siqueiros,
Posada y el Dr. Atl. De todos ellos saqué una influencia. Entonces fue
cuando llegó Dolores del Río a México. Ella me dijo que
intentara hacer una fotografía mexicana. Le respondí que eso era
lo que estaba buscando.
En esa época todos nos conocíamos en México. Había
una gran amistad entre todos.
J.A.F.: ¿Del fotógrafo de Eisenstein tuvo
alguna influencia?
G.F.: Yo tuve la influencia del expresionismo
Alemán y después de Eisenstein. Acabo de ver en España
una copia restaurada de Fausto y me sigue pareciendo extraordinaria, aún
para que los fotógrafos de hoy aprendan.
J.A.F.: Veo una diferencia substancial entre los muralistas
y su fotografía. No se si esté usted de acuerdo o no. Me parece
que los muralistas pintaban a la gente humilde señalando esa condición
humilde, en cambio usted en su fotografía consigue que los personajes
y paisajes típicamente mexicanos se vean grandiosos, altivos, orgullosos
de ser lo que son.
Pedro Armendáriz, Dolores del Río, María Félix lograron
proyectar una fuerza extraordinaria con su fotografía. ¿Cómo
conseguía tanta fuerza en pantalla?
G.F.:Mire, Pedro Armendáriz, por ejemplo,
era un actor que tenía una gran fuerza de por sí. Con una cámara
que lo viera de abajo para arriba, de inmediato lograba proyectar ese dominio.
J.A.F.: Ningún cinefotógrafo antes había colocado la cámara
para ver a Pedro Armendáriz en un encuadre de abajo hacia arriba, ¿o
sí?
G.F.:Yo la bajé (la cámara). Mire,
esto tengo que explicarlo. La primera película de Dolores del Río
la dirigió Emilio Fernández. También fue la primera cinta
en la que trabajamos juntos él y yo. Los dos primeros días de
rodaje Emilio (Fernández) me dio las indicaciones de lo que él
quería ver en pantalla, y a mí me dejó colocar la cámara
dónde yo quisiera. Cuando vio los rushes (el material de cine con las
escenas filmadas ya revelado), no los creyó.
J.A.F.: ¿Qué le dijo?
G.F.: No creyó ver en pantalla lo que
él ni siquiera había imaginado. Yo me volé la barda, completamente.
Y desde entonces él me dejó poner la cámara donde yo decidía.
Yo hacía la composición. Y así trabajé con él
25 años. Todas las películas que hice con El Indio tienen magnífica
fotografía, aún las malas.
J.A.F.: ¿De dónde surge la idea de hacer
altivos a los personajes? Me refiero a su estilo de fotografía que hace
ver a las mujeres, muy mujeres, y a los hombres, muy hombres.
G.F.: Era para darle algo más a los personajes.
Una característica más. Y también por el carácter
indígena del Indio Fernández.
J.A.F.: ¿Varía el resultado cuándo
se maneja la posición de cámara en alturas normales?
G.F.:Es totalmente diferente. Yo hice muchas
así, en las que no importaba la cuestión artística. Esas
son películas comerciales en las que la fotografía no tiene mayor
valor. Filmé 225 películas. Tienen buena fotografía unas
sesenta.
J.A.F.: ¿Querían usted y el Indio Fernánde
dar a conocer a México en el mundo de una cierta forma?
G.F.:No. Planeábamos las cintas de acuerdo
al argumento, no había más.
J.A.F.: ¿Con otros directores, también
logró hacer la composición de cuadro a su gusto?
G.F.: Cuando llegó John Ford a México
para hacer El Fugitivo, me invitaron a trabajar con él. Me recomendó
Tolland, el fotógrafo del Ciudadano Kane. Mandaron a México al
señor Cooper, el coproductor de King Kong, para verme trabajar. Cooper
me observó en Enamorada. Se dio cuenta que yo ponía la cámara.
Cooper me contrató. Le dijo a Ford que le tenía listo un fotógrafo
extraordinario, pero que tenía la costumbre de poner la composición.
Ford se extrañó y se resistió a aceptarlo cuando se lo
dijeron, pero cuando iniciamos la filmación me dejó poner la cámara
y así trabajamos El Fugitivo, película que considero es mi mejor
trabajo en blanco y negro.
J.A.F.: ¿Buñuel lo dejaba poner la cámara?
G.F.: Buñuel no. Él llegaba con
la película hecha en la cabeza.
J.A.F.: ¿Es cierto que usted y Luis Buñuel
discutieron por un encuadre en la filmación de Los Olvidados?
G.F.: No fue tanto una discusión. En la primera escena de Los Olvidados, hicimos
un dolly que pasaba por unos gallineros. Al terminar la toma, Buñuel
me preguntó qué me había parecido. Le respondí con
una pregunta: ¿desde qué punto de vista? Buñuel me respondió:
. ¡Ah caray!, desde el punto de vista de la dirección. Le dije:
Mala. Me hizo una segunda pregunta:¿Y la interpretación? Mala
también, respondí.
Ya en tono molesto, Buñuel planteó otra pregunta: ¿y por
qué todo malo? Le dije: porque está usted fuera de distancia,
está usted contando abajo de las rodillas. Se vio atrapado y me dijo:
a mí me gusta ver moverse las rodillas. A usted, le respondí,
pero al público le gusta ver la cara de los actores.
Como ya la situación se había puesto muy difícil, le dije:
mire Don Luis, vamos a dejar esta plática. Mejor acepte una apuesta de
mil pesos: a que no me enseña usted una pintura con dos figuras cortadas
abajo de las rodillas. Buñuel aceptó la apuesta. A los quince
días me llevó una pintura de Van Dycke, en la que aparecen doce
señoras de cuerpo entero con doce caballeros y un caballero en primer
plano visto de las rodillas para abajo. Le dije que eso no era lo que se había
apostado. Qué ahí sólo se veía una figura. Buñuel
no me pagó jamás, pero nunca usó ese dolly.
J.A.F.: Otra de sus características es que los
hombres se veían muy hombres y las mujeres muy mujeres.
G.F.:Eso se conseguía con dirección,
iluminación y posición de cámara. El asunto era lograr
que las mujeres se vieran lo más hermosas que se pudiera y los hombres
lo más guapos posible.
J.A.F.: ¿Qué tanta relación había
entre su fotografía y el maquillaje?
G.F.: Yo supervisaba el maquillaje para que fuera
una cosa normal. Yo le cambié el maquillaje a Dolores del
Río. Ella se pintaba los párpados negros. Le dije que se quitara
eso. No quería pero aceptó hacer una prueba con un ojo pintado
como ella decía y el otro como yo quería. Después de ese
día, no volvió a usar los párpados negros.
J.A.F.: ¿Se llevó siempre bien con El Indio
Fernández?
G.F.: Sí. Él era un gran director,
sabía vestir las escenas. Hacía un gran trabajo con los caballos,
los charros y los indios. Lamentablemente oyó el canto de las sirenas
cuando ganamos el Festival de Cannes con María Candelaria. Se le subió
a la cabeza. A mí no, porque yo no me sentí nada, porque nunca
me he sentido nada. Siempre he tomado el ejemplo de los maestros.
El Indio después de Cannes se empezó a copiar y yo ya no quise
trabajar con él. Cuando filmé con Emilio (Fernández) Una
Cita de Amor, con Silvia Pinal, me di cuenta de que era copia de la copia de
la copia. No peleamos. Pero nunca volví a trabajar con él.
J.A.F.: Don Gabriel, ¿y el famoso filtro rojo?
G.F.:Eso fue mío. Yo lo descubrí.
Surgió porque yo estudiaba a Leonardo Da Vinci. Él decía
que lo más importante para el paisaje era tener en cuenta el color de
la atmósfera. ¿Cómo resolver esto haciendo cine en blanco
y negro? Empecé a probar y a ensayar. Hasta que le di al clavo. El filtro
no era rojo, sino infrarrojo. Con él se veían las nubes en forma
fabulosa, desaparecía cualquier tipo de smog por completo y se conseguía
una claridad perfecta, deslumbrante.
J.A.F.: ¿Mantuvo como un secreto el filtro infrarrojo?
G.F.: Cuando vino la guerra, el alemán
que representaba a Agfa en México tuvo que regresar a su país.
Un día me llamó y me regaló muchos filtros que él
atesoraba. Me dijo que eran magníficos y que nunca se volverían
a hacer. Ahí estaba el infrarrojo que no tenía nadie. El filtro
era para noche pero yo lo usaba para día, ahí estaba el secreto.
J.A.F.: ¿Alguien más lo usaba?
G.F.: El filtro era muy pesado. Yo tenía
que trabajar con todo el diafragma abierto. Nadie sabía cómo usarlo
y nadie lo tenía.
J.A.F.: Su estética es por la posición
de cámara, por el manejo de los encuadres, de los paisajes, de la composición,
de las sombras, por el secreto extraordinario de los contrastes y el volumen
que consiguió con el secreto del filtro infrarrojo. ¿Qué
más secretos hay en su estética?
G.F.: La gama de grises del laboratorio. La gama
era de 6.5 en todo el mundo. Se me ocurrió cambiarla para lograr los
negros más negros y los blancos más blancos. Lo hice en Río
Escondido, que tiene los mejores negros logrados en la pantalla. Cuando envié
el film a revelar, el laboratorista me mandó decir que era el mejor material
que había revelado en toda su vida.
J.A.F.: Otro elemento de su estética es el uso
de lentes angulares, que son angulares que no molestan ni afean.
G.F.:Eso surgió de la técnica
del Dr. Atl, de su llamada circunferencia curvilínea. Hay que saber usarlos.
No hay que acercarse demasiado a la gente porque distorsionan y deforman a las
personas.
J.A.F.: Usted conseguía que la pantalla siempre
se viera llena, con mucho volumen. ¿Utilizaba mucha luz?
G.F.: Siempre la menor posible, pero eso depende
de la escena.
J.A.F.: ¿Por qué no trabajó en Hollywood?
G.F.:Por el Macartismo, aunque yo no era comunista.
Antes de eso me ofrecieron un contrato por diez años, pero lo rechacé
porque Hollywood tiene un sistema muy difícil. Griffith, el inventor
del close-up, no lo aguantó. Abel Gance, tampoco lo soportó. Eisenstein
y Orson Wells no se acomodaron ahí.
Wells dijo una vez: no sé que ha pasado en Hollywood; se me hace que
yo soy demasiado grande y las películas aquí son demasiado chicas.
No volvió a trabajar en Hollywood. Como director hizo dos películas
y se salió.
En Hollywood, cada Estudio tiene un jefe de fotografía. Cada Estudio
tiene su estilo, y el fotógrafo de cada película tiene que hacer
caso de un jefe para ajustarse a la calidad Paramount, Metro, Columbia o cualquier
otra. Eso es muy complicado.
Todavía en 1987 a mí no me dejaron hacer una película con
Houston en Hollywood. No soy comunista ni lo fui, pero siempre he querido ser
un hombre libre y lo he conseguido.
J.A.F.: ¿Qué siente en los homenajes?
G.F.:Recibo grandes ovaciones de dos, tres...
cuatro minutos. Siento muy bonito.
Esta entrevista fue realizada por José Antonio
Fernández con la colaboración especial de Juan N. López.
Víctor Trujillo es uno de los comediantes mexicanos
más importantes de los noventas. Su estilo hace época. Sus personajes
han subido de tono el lenguaje de la televisión.
Polémico, para algunos pasado de vulgar, a creado personajes que hablan
directo y dicen netas que no se oían en la televisión. Parece
que le ha ganado la guerra a la solemnidad. Hoy visitan a Brozo grandes personalidades
para ser entrevistadas, como el líder del PAN, Carlos Castillo Peraza,
el del PRI Roberto Campa Ciprián y Muñoz Ledo, del PRD, entre
muchos otros.
Víctor Trujillo trae el oficio de actor dentro. Desde niño se
disfrazaba, hacía oratoria, locución e imitaba. A los 14 años
era locutor de radio en la XEB. Pisó el escenario por primera vez como
actor en un antro que se llamaba El Bar Mink. Estudiaba secundaria y en El Mink
trabajaba como imitador. Viajó a Alemania donde vivió un par de
años. Tenía el interés de ir porque estudió en le
Colegio Alemán desde kinder. Allá trabajó de todo: fue
mesero, cargador, albañil y, de vez en cuando, había que agarrar
la guitarra que "siempre te salva de cualquier problema".
Al regresar entra al teatro y a hacer doblaje. Fue la voz de Richard Chamberlain
y de Robert de Niro por más de un lustro. Tiempo después regresó
al cabaret. Estuvo en el grupo del Bar Guau (uno de los últimos lugares
del Sindicato de Actores Independientes) durante cinco años. La puesta
en escena en la que participó, dirigida por Julián Pastor, era
muy intencionada.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: Muy joven estuviste en el Bar
Mink y después vuelves a hacer cabaret al Bar Guau, que entiendo eran
dos bares muy diferentes, pero al fin bares. ¿Qué encontraste
en el centro nocturno que te atrajo? ¿Por qué buscaste estar ahí?
VICTOR TRUJILLO: No es un lugar fácil
porque el trabajo es muy directo. El escenario del bar es como una lupa que
siempre hace mucho más grande lo que eres o de lo que careces. Ahí
sale todo lo más ácido y lo más puntiagudo que puedes manejar
(sin hacer daño).
J.A.F.: ¿Cómo es eso de que sin hacer
daño? ¿Es pura diversión?
V.T.:Es manejar instrumentos peligrosos... juguetes
peligrosos. En el bar hay un altísimo riesgo y una gran diversión.
Se manejan temas difíciles, espinosos y cuestiones bajas de la condición
humana, pero todo planteado de una manera amable. El escenario de un bar es,
quizá, la manera más amable del infierno.
J.A.F.: ¿Sientes una atracción por eso?
V.T.: Me seduce porque puedes hablar de todo.
Sólo tienes que buscar la forma idónea para poner en escena lo
que quieres. Como actor no deseas que la gente se moleste contigo ni ser repulsivo
al público. La intención es tener un contacto emotivo con la gente.
Entonces tienes que preocuparte por tener un personaje, una forma de hablar
y una manera de plantear las cosas, para poder entregarle a la gente tu propuesta
y que sientan (desde que te ven salir al escenario) que no les vas a hacer daño.
J.A.F.: ¿El contacto es fuerte?
V.T.: Muy fuerte. Porque la gente desde que te
siente en el escenario sabe o intuye si llegas en mala o en buena onda, si estás
mal o te falta algo, o si andas torcido o agarras la actuación de terapia.
J.A.F.: ¿En el bar te acostumbraste a la no censura?
V.T.:Yo en la censura no creo. Creo que muchas
veces se dedica poco tiempo a plantear cómo decir las cosas, en dónde,
frente a quién y a pesar de quién.
Finalmente tú tienes que hacerte responsable de los mensajes que estás
mandando.
Creo que lo muy fácil es muy censurable, lo elaborado no. Aunque la forma
sea simple.
J.A.F.: Recuerdo que cuando entraste a lo que era Imevisión,
por este contacto que establece el productor Luis Vázquez contigo y con
Ausencio Cruz, lo hiciste en un programa vespertino que era Entienda y Trastienda,
en donde manejaban un humor suave y familiar. No existía este humor duro
que tienes ahora.
V.T.: Ese programa era un acercamiento al medio
de la televisión. Cuando conoces un medio tienes que conocer sus recursos
y su potencial. Hubiera sido irresponsable en ese momento tratar de hacer cosas
sin conocerlo. Creo que fue un comienzo light. Nosotros veníamos del
medio del juego y seguíamos jugando. No teníamos nada que perder.
J.A.F.: Tuve el privilegio de que la idea del programa
La Caravana surgiera en mi oficina. La idea es de Ausencio Cruz y fue enriquecida
por tí (y algunas otras personas como Alejandro Gamboa, quien lo dirigió,
y Arturo Fernández). Se trataba de llevar la tradición de la carpa
mexicana a la televisión. ¿Cómo es que de un proyecto de
rescate de la comedia surgieron personajes nuevos como Brozo y La Beba?
V.T.:Pienso que fue la persecución del
proyecto y La Caravana fue el lugar idóneo. Nos hizo mucho bien la pobreza
económica con la que en ese tiempo se trabajaba en Imevisión (hoy
TV Azteca), porque pudimos llevar los elementos de la revista de cabaret a la
tele pues son los menos costosos. Intentamos los monólogos y funcionó.
Con un sólo personaje y un set pintado cubríamos todo un bloque
de programa. Aprendimos algo muy importante: sólo puedes hacer esos monólogos
en televisión con personajes muy sólidos.
J.A.F.: ¿Quién tiene el crédito
de haber creado a Brozo y a la Beba Galván?
V.T.: Son míos. Yo soy un jugador profesional;
me gusta jugar. Lo que no me divierte no lo tengo. Donde no es divertido no
estoy. Y todo el tiempo estoy queriendo ver a qué juego. Brozo y La Beba
son juguetes muy bien hechos.
Cuando trabajaba en cabaret pensé que sería divertido sacar un
payaso como cierre del espectáculo. Un payaso que se presentara como
bueno, al que la gente se le echara encima. El payaso aguantaría todas
las mentadas al máximo, y cuando llegara el exceso total dispararía
a Brozo. Así lo hice. Cuando el payaso se convertía en Brozo les
ganaba a todos y el show duraba una hora más. Brozo trataba a los que
estaban ahí como babosos, incapaces e impotentes. Les daba de puntapiés
sin concesiones. Yo quería llevar a Brozo a la televisión, pero
tenía que pensar cómo.
J.A.F.: ¿Podía ser tan violento en televisión?
V.T.: Imposible. Era brutal. Por eso hasta la
fecha me gusta hacer temporadas de cabaret, porque puedo sacarlo a pasear. Le
hice algunas modificaciones, aunque no en su esencia.
J.A.F.: ¿Cómo manejas la censura en televisión?
V.T.: En televisión es diferente. En cabaret
tienes un auditorio de 300 personas mientras que en televisión pueden
ser 7 u 8 millones, o más. Creo que puedes decir exactamente lo mismo,
pero hay que buscar la forma apropiada para ese medio. No vas a poder decirlo
de la misma manera, pero dándole vueltas de tuerca podrás encontrar
una forma para que se entienda lo que quieres decir y la sensación que
quieres dejar. Tienes que planear el efecto: cómo empezar, dónde
hacer el nudo, como deshacerlo y cómo concluir. Lo importante de todo
esto es tener algo qué decir y ese qué decir debe analizarse en
serio, con periódicos, información y conocimiento de causa. Entonces
se puede hacer el sketch.
Si no hacemos todo esto es fácil que se vuelva vulnerable lo que queremos
presentar en escena y, por lo tanto, censurable.
J.A.F.: Algunos productores y actores de Televisa me
han comentado que a raíz de la fuerza que ha tomado tu humor, ellos tiene
que hacer comedia más atrevida, con más albur, porque la gente
ya no se conforma con el chiste simplón. Y no digo rosa, porque creo
que la comedia rosa es otra cosa. ¿Sientes que tu trabajo ha causado
una evolución en el humor de la televisión mexicana?
V.T.: No lo sé. Lo que sí sé,
es que el que pretenda divertir a la gente debe ser el primero en divertirse
con lo que hace. Y yo me divierto.
Lo que también sé es que en diferentes épocas de la historia
la cultura y la diversión han estado en las orillas del camino. De tal
forma que la gente sufre en medio del camino y va hacia los lados a que le cuenten
chistes, le digan albures y le diviertan. Es decir, se evade de la realidad
para divertirse. En cambio, a mí lo que me divierte es la realidad. Yo
no voy a las orillas, voy al centro del camino. De ahí prefiero sacar
mis contenidos. Del pago de impuestos, de las elecciones, del futbol, del amor,
de las infidelidades y de las fantasías. De todo eso hago mi trabajo.
La forma puede o no tener albures.
Acepto que en la comedia tiene que haber de todo, pero en estos tiempos casi
puede ser un crimen contarle al público puros chistes de gallegos, cuando
la gente tiene las tarjetas a tope, la casa hipotecada y los niños cambiándose
de escuela porque ya no alcanzó para pagar las colegiaturas.
J.A.F.: Encuentro un común denominador entre
Brozo y la Beba Galván: los dos son totalmente descarados. ¿Crees
que tiene éxito y la gente los recuerda porque dicen lo que los demás
no nos atrevemos a decir? Héctor Suárez me comentó que
cuando se presentaba en el Teatro Blanquita con un sketch en el que él
le mentaba la madre a un policía, el Teatro en pleno se divertía
más que nunca y la gente aprovechaba para gritar y chiflar cualquier
cantidad de mentadas de madre. ¿Sientes que lo mismo pasa con Brozo y
La Beba?
V.T.:Es el caso de Palillo. Finalmente ése
es el handicap de Brozo y La Beba. Como Brozo no tiene formación ni tiene
intereses, puede decir lo que se le pegue la gana: lo que quiera, cuando quiera
y como quiera. Generalmente los seres humanos nos reprimimos mucho simplemente
por razones de convivencia. Igual le quieres decir que no a un amigo, pero le
dices que sí porque no quieres ser mala onda. En cambio, Brozo dice todo:
que si fulana tiene las patas flacas, que si el otro es un idiota, que si tal
es un corrupto. Brozo no tiene compromisos y por eso mismo habla sin medida.
La Beba está cargada de todo el dinero, y por ese dinero también
puede hacer lo que se le pega la gana. Lo más importante de la Beba es
que el personaje es aceptado por las mujeres. La Beba no es un señor
vestido de señora, es La Beba. Eso hace que pueda comprar a los señores
que quiera, que pueda rentar el Hotel de la Ciudad de México. En fin,
La Beba no compra México porque es muy patriota.
J.A.F.: ¿Has tenido problemas con La Liga de
la Decencia y organizaciones por el estilo?
V.T.: Los he tenido. Pero luego de conocer lo
que piensan salgo más motivado para seguir haciendo lo que yo pienso.
Y me gusta porque tengo alguien a quien ganarle. Yo sería capaz de morirme
para que estas personas tuvieran el derecho a expresar lo que quieran, y yo
les pido lo mismo.
Yo sí lo haría, pero creo que ellos no.
J.A.F.: ¿Te molestan continuamente?
V.T.:Hay temporadas. Acaba de pasar una en la
que nos calificaron (como en la escuela) en la Cámara de Senadores.
Son épocas en las que esos grupos (de la decencia) atacan para que se
les escuche y consigan espacios para hacerse oír. Incluso alguna vez
Brozo, La Beba y Estetoscopio estuvieron demandados en la PGR, pero la demanda
no procedió porque se hizo contra personajes ficticios. Es como si hubieran
demandado al Pato Donald.
Yo acepto la crítica y soy siempre consciente que simplemente soy una
opción, nada más.
J.A.F.: Yo te reconozco el mérito de haber metido
el cabaret a la televisión. Creo que antes que tú se habían
transmitido programas de televisión fuertes, pero no el cabaret en televisión.
¿Aceptas ese mérito?
V.T.: No. Lo que sí puedo aceptar es que
inventé un personaje que en la televisión puede decir lo que se
le pega la gana, sin consecuencias, que
es Brozo.
J.A.F.: ¿Tienes un gusto por acercarte a la parte
obscura y sórdida de la sociedad?
V.T.:No es sórdida, es la sociedad. Brozo
no conoció a sus papás. Cuando su mamá estaba embarazada
la metieron a la cárcel. Cuando él nace, su mamá salió
de la cárcel pero Brozo no.
J.A.F.: Casi es la historia del Pinguino.
V.T.: Así es de aberrante su historia.
El pueblo mexicano hace chistes de la tragedia y de las suspicacias. Se renace
riendo.
J.A.F.: Hay quien comenta que tus personajes se mueven
por el albur y la grosería. Yo creo que se mueven por eso que llamamos
la neta, la verdad sin condiciones. ¿Lo crees así?
V.T.: ¿Has visto alguna vez a La Beba
contar chistes?
J.A.F.: ¿Cuenta historias?
V.T.: Los personajes no son chistosos. Brozo
nació con el pelo verde. Él no tiene otra opción. Aunque
ahora que hizo el PRAU (Partido Revolucionario Alburero), podría ser
gobernador del D.F. y no payaso.
J.A.F.: Te pregunto algo muy espinoso: Mario Moreno
inventó el personaje de Cantinflas. Considero que es el mejor personaje
de comedia de la historia en México y de los principales en la historia
de la comedia mundial. Pero muchos le critican lo que hizo con Cantinflas en
su última etapa porque lo prestó para hacer películas con
"mensaje" y Cantinflas se quedó sin el extraordinario encanto
de sus días de gloria, y se volvió un personaje controlado y manipulador.
El pueblo lo resintió y la taquilla de sus películas bajó
sensiblemente.
¿Crees que alguien pueda tentarte y convencerte para hacer de Brozo o
La Beba personajes que lleven mensajes "positivos" a la población?
V.T.: Brozo dando buenos consejos dejaría
de ser Brozo. Eso no puedo hacerlo porque sería faltarle al respeto a
mi trabajo. No es ético. Son grandes tentaciones que la vida te pone
enfrente, y hay gente que las puede vencer y otros que ceden, que se dejan tentar.
Pienso que Cantinflas es un símbolo mexicano en el mundo. Alguien muy
poderoso y carismático le ha de haber dicho: Don Mario, sería
extraordinario aprovechar la magia de su personaje para hacer conciencia en
el pueblo. Y seguramente se la creyó y lo hizo. El problema es que cuando
un comediante quiere hacer conciencia, lo que logra es aburrimiento. Palillo
lo pudo haber hecho, pero se murió siendo Palillo.
J.A.F.: ¿A tí te han tentado?
V.T.: Brozo nunca ha hecho comerciales, porque
lo único que podría anunciar serían condones. ¡Le
quedarían perfecto!
J.A.F.: ¿Encuentras algún común
denominador entre tus personajes y Los Simpson?
V.T.: Sí, que Los Simpson hablan de la
realidad de los gringos, y Brozo y La Beba de la realidad mexicana. Los rusos
tendrán los suyos.
J.A.F.: Aún cuando hoy se dicen muchas cosas
en la televisión mexicana, ¿pensarías que aún falta
mucho por hacer en nuestra televisión para que se abra, en particular
en la información política? Pregunto de otra forma: ¿crees
que hoy la televisión es el medio en dónde se dicen las cosas?
V.T.: No, no es el medio en donde se dicen las
cosas. Yo creo que falta decir todo. Aún nos falta cuestionar. Estamos
como atorados, somos un país adolescente, ¡nos están saliendo
granos! ¡Estamos llenos de barros!
Somos todavía muy solemnes para las cosas, nos tomamos muy en serio porque"somos
muy importantes". Esta actitud obstaculiza el sentido de ser ridículos,
vulnerables e iguales. Todos los grupos sociales son hipersensibles a lo que
se diga de ellos. Por eso a mí sí me pareció sano que los
barrenderos de Tabasco se fueran a encuerar a la Cámara. Fue divertido
que lo hicieran frente a todos los flemáticos y que dijeran que se encueraron
para que los diputados conozcan a los miembros de la clase trabajadora
Hay gente que se escandaliza porque esto suceda, cuando salta a la vista que
si esto pasa es porque algo debe andar mal.
En la televisión hay que hablar de la realidad.
J.A.F.: Cuando entraste a la televisión las presiones
eran más políticas que comerciales, ahora las circunstancias han
cambiado 180 grados. Hoy las presiones en televisión son más comerciales
que políticas. El que consigue el rating es el que sobrevive. ¿Ese
rating puede prostituir a tus personajes sólo por vender?
V.T.: Yo creo que el principio es hacer sólo
aquello que te deja dormir en paz, y cada quien tiene su tesitura.
J.A.F.: Brozo ha conseguido entrevistar a gente con
puestos importantes ¿Es una locura?
V.T.: Pienso que es vital. Si una gente cree
que es poco serio platicar con Brozo es porque debe considerarse muy importante
y muy serio. Creo que hay muchos funcionarios que jamás han tenido la
necesidad de pisar la tierra. La tierra donde pasan las cosas y que es donde
su decisiones terminan.
J.A.F.: ¿Invitarías a los candidatos a
gobernar el Distrito Federal?
V.T.:¡Claro! Debatirían con Brozo.
Simón Bross salió como ganador de la Medalla de Oro en el último
festival publicitario de Nueva York. Inclinado al cine por sentimientos propios,
Bross pertenece a una familia judía dedicada a los negocios. Fue a Italia
más a viajar que a estudiar cine. Recuerda que a su regreso nadie le
dio trabajo.
Su inicio en México fue con
Pedro Torres para hacer algo de dirección de arte. Tiempo después
se convirtió en asistente de Fred Clapp. Cuando filmaban un comercial
de Nescafé a Clapp le dio rubéola. El cliente Benjamín
Fernández mandó traer un director de Estados Unidos, pero el realizador
tardaría un par de días en llegar. El cliente entonces pidió
que el asistente de Clapp, que era Simón Bross, filmara los product shots
en tanto llegaba el nuevo director. Bross empezó a filmar y en ese día
realizó lo que tenían planeado producir en tres días. El
cliente pidió que cancelaran al director norteamericano y que Simón
terminara los comerciales. Después de ese inesperado debut le llamó
el Chino Soto. Los comerciales que realizó con el Chino ganaron muchos
premios en el primer Festival del Círculo Creativo.
Hoy Simón sigue ganando premios y no para de filmar. En México
sus anuncios de Aeroméxico fueron distinguidos por la Revista Telemundo
como La Campaña de 1996, y también ganaron el último Festival
de Publicidad organizado por la ANP (Asociación Nacional de la Publicidad).
Hoy Simón Bross es socio a mitades de Juan García. Asegura que
por lo menos unas 40 personas a las que les pidió trabajo y no se lo
dieron, hoy trabajan con él. Asegura que no es rencoroso.
(Simón Bross recibió en el mes de octubre del año 2000
dos reconocimientos por su trayectoria profesional: en Argentina le otorgarán
el Premio Ojo de Iberoamérica. Este galardón es decidido por la
votación de 120 creativos y directores de la América de habla
hispana.
Y también en octubre, en México, el Festival Pantalla de Cristal
lo distinguió con el Premio Especial Volcán, mismo que se otorga
por primera ocasión. La intención del Volcán es que lo
reciban quienes desde lo profundo de su personalidad han logrado crear una pantalla
explosiva: innovadora, comprometida, original y llena de energía creativa).
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Por qué te asociaste
con Juan García? SIMON BROSS: Juan es
el hombre más claro que conozco. Paco Murguía y Pedro Torres me
propusieron ser su socio, pero consideré lo de Juan por muchas razones.
A mí lo que más me gusta es dirigir, y a través de mi asociación
con Juan podría conseguir dos cosas: una, que cuando yo ya no pueda dirigir
o que a la gente ya no le interese que yo lo haga, pues seré dueño
de empresas que me seguirán dando dinero. Y dos, son empresas que tienen
el soporte para realizar documentales, animaciones y producciones diversas en
las cuales puedo participar y de las que también seré dueño.
De hecho eso está sucediendo. En la película de Markovich soy
asociado.
Hoy tengo un guión y preparo un largometraje para el próximo año,
estamos iniciando filmaciones para recrear la serie de Los Agachados para televisión.
Hacemos cosas para Green Peace, para el Movimiento Ciudadano y para la Cruz
Roja (sin cobrar nada). En fin, las posibilidades se están dando. Es
una sociedad, para mí, muy buena. Hoy tengo poder de decisión
de proyectos alternativos que no son necesariamente publicidad, sin que me deje
de interesar la publicidad.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: Me decía Rafael Corkidi,
en algún momento socio de Rubén Gámez, que tomó
la decisión de salirse de la producción de comerciales porque
la publicidad deja el suficiente dinero como para alejarse de otros proyectos.
¿Coincides? SIMON BROSS:Yo no tengo
ese problema porque yo siempre he vivido bien. A mí siempre me han preocupado
otros proyectos. Si los proyectos valen la pena, siempre los apoyo. Y puedes
preguntarle a los estudiantes del CCC y del CUEC, o a la gente de CONASIDA.
A la guerrilla guatemalteca la apoyamos para entrar en el diálogo, ya
cuando habían depuesto las armas. Por supuesto no apoyaríamos
a nadie que matara gente.
Juan y yo estamos asociados para pasarla bien y para hacer proyectos interesantes,
no para volvernos multimillonarios. Yo soy netamente de izquierda, a mí
me gusta la cuestión social.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: Se dice que eres el director
de comerciales de moda. SIMON BROSS:No me gusta
oír eso. Llevo varios años en que dicen que soy el de moda. Yo
no quiero ser el de moda, quiero ser un muy buen director. Si se puede, el mejor,
y respeto y admiro a otros directores que me han enseñado mucho, como
Roberto Véjar, Fred Clapp, Lalo Fernández, Pedro Torres,
Joe Solís, Juan García, Javier de la Cueva y Paco Murguía.
Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero a mí sí me ha tocado
ser profeta aquí, lo que es todo un gusto. Me ha ido muy bien. Hoy vivo
un proceso especial: casi la mitad de mis producciones las estoy haciendo fuera
de México. Acabo de filmar el lanzamiento de Nestlé en el mercado
ruso. Ahora voy a hacer
Coca Cola en Tokio. Dirigí Mc Donalds para el mercado hispano en Estados
Unidos. Me contrataron para realizar anuncios de mate en Argentina. Me estoy
internacionalizando. Mi agenda de producción está llena hasta
junio.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: En México es común
que las producciones de comerciales sean interminables. Tremendos desvelones
casi siempre. Entiendo que tu caso es diferente. SIMON BROSS:Ahí
van tres autocebollazos: uno, tengo el mejor equipo de producción. Somos
como un ejército de cuates, nos queremos y nos entendemos muy bien. Dos,
creo que a las casas productoras no debieran juzgarlas por su reel sino por
su consecutivo, como en el beisbol, para saber cuál es su promedio de
bateo. Yo tomé la decisión hace seis años de que no quería
hacer ideas idiotas. Prefiero tomar un proyecto que sea de menos dinero pero
que sea una gran idea. No me gusta hacer ideas en las que llega un creativo,
que es un imbécil, y que me pide que le salve una mierda.
No, a mí me gusta que llegue un super creativo, me muestre una gran idea
y me invite a enriquecerla. Y tres, yo nunca he hecho un retake. Ya me tocará
pero hasta hoy no ha habido ninguno. Que significa eso del retake. Que yo siempre
empiezo a tiempo, nunca acabo tarde (nunca "mato" a la gente).
Yo se que después de muchas horas de trabajo ni los actores ni los técnicos
dan lo mismo. No tienen caso las horas extras. Este sistema de trabajo me permite
ir a mi casa y ver a mi familia. Pienso que la única manera de crear
y hacer cosas interesantes es viviendo. No entiendo a la gente que se la pasa
todo el día trabajando y filmado hasta las cinco de la mañana.
¿A qué horas tiene tiempo de vivir para luego aportar algo y poder
filmar? Yo trato de vivir. Voy al teatro y al cine, leo, oigo mucha música,
voy a los toros y a la lucha libre. Me gusta la pintura. Viajo.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Tu caso es raro dentro
de la producción de comerciales? SIMON BROSS:No soy corrupto,
nunca doy dinero, no doy regalos suntuosos a fin de año ni me meto drogas
ni alcohol.
Cuando empecé todo el mundo me decía: vas a fracasar, Simón.
¿Cómo le piensas hacer? Además me levanto temprano todos
los días y considero esta chamba como cualquier otra. Porque las otras
también son muy respetables, como mi papá que vende tornillos.
Filmo de 9 de la mañana a 5 de la tarde. Si no hay razón de salir
no viajo con nadie, porque no me gusta llevarme a nadie de vacaciones. Y cuando
los tengo que llevar a Nueva York, Los Angeles, San Antonio o donde sea, no
les alquilo coches bonitos para que se anden paseando. Pero hoy, gracias a Dios,
creo que mi estilo de trabajar empieza a ser la moda. Y aclaro que a mí
me gusta vivir y comer bien, pero cuando se debe hacer. En mis filmaciones está
prohibido beber. Menos aún puede beber el cliente, porque si se emborracha
es muy factible que empiece a pedir tonterías. En mi equipo somos como
muy fresas, pero nos funciona muy bien. Yo no ando persiguiendo a las modelos.
Soy sumamente aburrido. Odio la imagen de los directores excéntricos
y de la cocaína.
El director debe ir a la calle para alimentar las ideas.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Qué es una gran
idea? SIMON BROSS:Lo primero
que debe suceder para que se dé una gran idea es que el espectador diga:
¡cómo no se me ocurrió a mí! Debe ser clara y sencilla
para que piense que pudiera haber sido suya. Sin embargo, al mismo tiempo, una
gran idea debe ser sorprendente. Es una difícil combinación de
sencillez, claridad y sorpresa. Y la única manera de que se te ocurran
las grandes ideas es vivir, andar por las calles y platicar mucho.
Mi abuelo me decía que nada haría en la vida si me la pasaba en
el café platicando con mis amigos. Sin embargo, en el café y en
la plática con los amigos es como hago lo que hago. Me gusta que critiquen
lo que hago y me gusta criticar lo que veo en pantalla. Y para eso hay que hablar
y hablar.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Cómo ves la creatividad
publicitaria en México? SIMON BROSS:El problema
de la publicidad en México es que hay una punta de huevones que se la
pasan copiando reels extranjeros porque no pueden crear ideas propias. Son de
los que te dicen que quieren los shots como tal o cual comercial. Eso no es
posible aceptarlo. Yo creo que los creativos están obligados a ver todo
lo que sale en pantalla, pero de ahí a copiar ideas hay mucha diferencia.
En mi equipo está prohibido copiar. Lo que sí es una obligación
es aprender de otras producciones.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Hay buenos creativos
en el mundo publicitario de México? SIMON BROSS:Siento que
hoy, como pasa en todo el mundo, hay muchas agencias y la mayoría son
malas. Pero también siento que de unos años para acá hay
muy buenos creativos que tienen inquietudes. Te digo nombres de las cabezas
de los equipos: Pepe Becker, Santiago Pando, Lourdes Lamasney, Carlos Baca,
Enrique Laguardia, Chris Becker y Ana María Olabuenaga que, pienso yo,
es hoy por hoy la mejor creativa de México.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Qué pasa cuando
llegas con un creativo? ¿Modificas siempre los story boards? SIMON BROSS:Si la idea
es buena yo la correteo, trato de enriquecerla y no cambiarla. Procuro no inventar
mis sistemas para que el comercial quede bonito y ya. Cuando llego a filmar
es una fiesta, porque todo ya se hizo antes.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Rechazas producir porque
no te parecen las ideas? SIMON BROSS:Yo me niego
todos los días a hacer comerciales. Habrá gente que piense que
hoy me niego porque hoy puedo, pero no es así.
Desde que empecé en esto he dicho lo que pienso. Cuando veo un story
board que no me parece, lo digo. Las primeras veces se sentían y me preguntaban
si lo quería hacer o no. Yo les contestaba que no, cuando así
lo pensaba, y se despedían diciendo que nunca me volverían a llamar.
Pero cuando tratas con un creativo inteligente y le dices que el board no te
gusta, ellos aceptan la crítica y lo modifican. Cuando una idea sí
me gusta se los digo y saben que la voy a filmar con todo el corazón.
Esto es lo que da confianza.
Hoy yo prefiero trabajar con creativos como los que ya mencioné, y no
con un mediocre que está en Mc Cann y que su objetivo es facturarle a
Bimbo un comercial de Marinela que todo mundo sabe que es una basura, pero que
hay que facturar. Esos comerciales no los hago, aunque me paguen mucho dinero
por ellos.
Yo me atrevo a decir que los comerciales de viñetas de Coca-Cola son
una mierda. Su agencia no puede decirlo, pero yo sí.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Tienen reglas los comerciales
para televisión? SIMON BROSS:Claro. Si
la publicidad no tiene una idea o un concepto abajo, no sirve. La propaganda
busca que la gente tome conciencia, pero la publicidad sirve para vender. Y
para lograr vender lo primero es salirse del paisaje. La recordación
es indispensable.
Según yo hay dos tipos de publicidad: la que está dirigida al
consumidor y la que tiene como objetivo mostrar el producto, que es la que más
se hace en México. La publicidad que está dirigida al producto
pasa desapercibida, como la de los jabones, los coches y las bebidas alcohólicas.
Yo hago la que está dirigida al espectador. No me interesa hacer comerciales
con cocinas y sonrisas que no existen en la vida real. En México la publicidad
creó su propio mundo, muestra lugares y personas que no existen. Pero
lo que me parece más grave es que ese mundo que no existe sea tan feo
como el que nos quieren poner siempre. Si fuera como el de David Lynch o el
de Almodóvar, entonces estaría encantado.
Quieres que te diga la idea que los clásicos ejecutivos mediocres creen
que es la gran idea creativa del país: en los primeros 5 segundos presentamos
el producto, luego vemos a la familia que convive con el producto y tiene unión
familiar, hablamos 10 segundos de las cualidades del producto, y para terminar
tenemos un buen product shot después de dos sonrisas.
El 95% de los story boards en México se hacen con esta misma idea
. JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Te gustan los lujos,
los coches y las excentricidades? ¿Qué te gusta? SIMON BROSS:Todo eso
de los coches y ese tipo de lujos, me parecen puras jaladas. A mí me
gusta el proceso creativo, divertirme, tener pasión por lo que hago día
con día. Me encanta que lo que filme me sorprenda. Busco eso todo el
tiempo. Viajo mucho. Compro cuadros. Pienso que lo que acaba con un director
es el ego, porque en el set eres como Dios.
Yo por fortuna tengo una mujer a la que si no le pido un vaso de agua sin decirle
por favor, ¡seguro me golpea! Creo que el director siempre tiene que mantener
esa conciencia de que es persona. Se siente un gran placer cuando la gente reconoce
tu trabajo, y puedes creer que el mundo te queda chico y sólo tu opinión
es la que vale. Pero ese es el momento más peligroso. Por eso es importante
ser persona, salir a la calle, llegar temprano a tu casa,
ir al cine y oír música. Es la única manera de mantenerse
fresco.
Hace poco más de un año me quité la barba, me miré
al espejo y me dije: que mal me caes, me caías mejor cuando no eras director.
Hoy pienso que cuando doy un paso fuera del set soy más. Porque soy más
en mi casa, con mis amigos, con mi mujer y con mi hijo. En cambio, en el set
soy menos porque tengo que ser un director, sólo un director. Yo creo
que sólo voy a vivir una vez, por eso creo que hay que aprovechar esta
única oportunidad. Hay que hacer cosas creativas, pasarla bien y, siempre,
hacer cosas por los demás.
Ciro Gómez Leyva es uno de los periodistas de mayor
renombre del momento. En el periódico Reforma ganó fama y prestigio
por reportajes publicados como los del Caso Colosio, los secuestros en
Morelos y las series de entrevistas a intelectuales de primer nivel como Enrique
Krauze, Jorge Castañeda, Héctor Aguilar Camín y Lorenzo
Meyer. Su pluma es precisa, dura y puntillosa. Posee un zoom que cuando quiere
lo activa y mete al lector en las entrañas de los personajes. Es una
habilidad especial. En el Canal 40 se llevó las palmas por el armado
de la serie de televisión Realidades, distinguida por la Revista Telemundo
como El Programa de 1996. Toda esa serie es un documento que bien puede estar
en la Videoteca de El Colegio de México.
Ciro Gómez Leyva se ha desarrollado en los últimos años
en un ambiente político de libertades, pero no por ello poco ríspido.
Sus reportajes no descansan en la vida de la gente más modesta. Quizá
de ahí parten sus preocupaciones, pero su labor periodística investiga
hacia arriba. Cuando decimos hacia arriba hablamos del Presidente y expresidentes,
secretarios y exsecretarios, líderes, personajes del dinero y hombres
y mujeres del poder. Ahí focaliza su periodismo.
Ciro es un periodista honesto. Gusta de pisar los terrenos pantanosos de las
verdades a medias, las mentiras del poder y los asuntos secretos y no resueltos.
Ahí encuentra sus temas. Lejos está de la comodidad.
Aunque se resistió a salir en pantalla todos los días, desde 1999
su fama tomó vuelo al conducir todas las noches (junto con Denise Maerker)
el noticario de CNI Canal 40 y también el programa semanal Séptimo
Día, emisión en la que se presentan las personalidades de más
alto nivel del país en el momento del conflicto.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: Durante mucho tiempo hiciste
periodismo relacionado con temas económicos (en Banamex y Expansión).
Era un periodismo cómodo, con recursos. De pronto das un giro importante
y tienes una nueva trayectoria en la que entras a proyectos nuevos, todos de
carácter político, como el ser la cabeza de las noticias en Radio
y Televisión Mexiquense, el periódico El Independiente que nunca
vio la luz, la fundación de una agencia de corresponsales y ahora el
Canal 40 (ya en el 2000 es Director Adjunto de Milenio, luego de un paso rápido
por el periódico Reforma) ¿Dónde encuentras el atractivo
de entrar a proyectos nuevos y, en ocasiones, poco cómodos?
CIRO GOMEZ LEYVA: Para mí es mucho más atractivo este tipo
de periodismo. Es más, es emocionante.
Yo soy un tipo que bebo poco y que no consumo drogas, así es que uno
se hace adicto a otro tipo de estímulos. En el periodismo político
la gran droga es la adrenalina. Cuando no hay adrenalina no sientes que estás.
De pronto tienes que descansar de ella, pero te vas acostumbrando y encuentras
la parte seductora que tiene esta emoción.
J.A.F.: ¿Da miedo?
C.G.L.: ¡Claro! Yo me muero del miedo. Da de muchos tipos.
Yo nunca digo que mi gran compromiso es con el país o con la democracia.
Mi primer compromiso es siempre con los personajes que forman parte de una historia.
Cuando yo estoy entrevistando a alguien mi gran compromiso es con esa persona.
Es por transmitir de la manera más fidedigna, verosímil y confiable
lo que estoy escuchando y viendo. Luego viene el miedo de posibles repercusiones.
Recuerda que no vivimos en Canadá o en Suiza. En México no tenemos
esa cultura informativa de otros países, en los que la información
dada a conocer por los medios mueve a la reflexión. Aquí la información
publicada, en muchos casos, mueve otras cosas. Y sobre todo cuando estás
haciendo un reportaje que afecta intereses, porque esos intereses en ocasiones
se molestan y protestan. Cuando protestan en forma civilizada no hay problema,
pero no siempre lo hacen así y eso aterra.
J.A.F.: ¿Te han amenazado?
C.G.L.: Sí lo han hecho. Nunca he dicho qué tipo de amenazas
ni me interesa decirlo, porque creo que en este país hay un millón
de tipos que se la están jugando todos los días, y que los periodistas,
como quiera que sea, tenemos tribuna, medio y prestigio que siempre son buenos
mecanismos de defensa.
Alguna vez me hicieron una entrevista y me preguntaron qué era el miedo
en el periodismo. Yo respondí que era llegar a tu casa a las 12 de la
noche y darle un beso a tu hijo de dos años que duerme en su cama, después
de haber escrito un reportaje sobre las atrocidades cometidas por la Dirección
Federal de Seguridad. Ése es el miedo. Haya represalias, haya llamadas
o no, es un miedo muy interior. Es el miedo de saber que eres vulnerable.
J.A.F.: ¿Por qué saliste del periódico
Reforma?
C.G.L.: Yo soy un tipo que vive de lo que gana. No puedo estar viendo
sólo el tiempo presente. Tengo que preguntarme si estoy o no creciendo
profesionalmente. Si estoy en un proyecto que me enriquece y lo enriquezco,
entonces continúo.
J.A.F.: Cuando entrevisté a
Javier Alatorre, el conductor de Hechos, me decía que hasta hace poco
tiempo las fuentes de la información política eran las mismas
oficinas gubernamentales. Con la competencia de partidos y la apertura entiendo
que esto ha cambiado. ¿Cómo confiar hoy en fuentes de información
política?
C.G.L.: Es la habilidad propia del reportero. Es encontrar la fuente
justa en el momento justo, la fuente confiable en el momento necesario. Si me
preguntas qué es la experiencia del reportero, te diría que es
precisamente eso, saber discernir entre lo que es la buena fuente de información
de la que no lo es, y después comunicar de la mejor manera posible.
J.A.F.: Hay notas periodísticas
que hacen mucho daño.
C.G.L.: Vivimos una etapa de apertura pero también de gran irresponsabilidad.
Esta competencia mal sana entre los medios ha llevado a excesos brutales, terribles
y lamentables. Pero yo creo que es al lector o al televidente al que le toca
decidir quién ha ofrecido buena información y quién no.
Quién está verdaderamente preocupado por informar y quién
lo está por hacer negocio con seudoreportajes. La información
en sí misma no hace daño, no es perversa, si fuera así
nunca escribiríamos, estaríamos paralizados. Nos pasaríamos
la vida preguntándonos si tal o cual información que queremos
dar a conocer va a ser buena para el país, para la democracia, para los
niños. Siempre habría alguien que diría: "¡párate!"
La información puede ser terriblemente dañina, pero también
liberadora y hasta en ocasiones purificadora.
J.A.F.: ¿Ha sido grave el manejo
irresponsable de la información en los últimos tiempos?
C.G.L.: En ocasiones ha sido muy grave. Algunas imágenes públicas
han sido destrozadas por campañas informativas poco sólidas. A
mí me parece lamentable que la prensa mexicana, en particular la prensa
escrita, recoja con singular alegría todo lo que publica la prensa internacional
sobre narcotráfico y corrupción en México. Son grandes
reportajes del New York Times o el Wall Street Journal, que muchas veces no
reúnen los requisitos que nosotros nos imponemos de confiabilidad, y
que luego de publicados alguien le tiene que decir adiós a su prestigio.
Aplican la vieja máxima villista, que luego de que fusilaron, mataron
y descuartizaron, se ponen a investigar.
Te pongo un ejemplo: ¿qué costo pagó Pedro Ferriz de Con
después de su error en contra de Julio Scherer? No pagó ningún
costo. Julio Scherer, caballerosamente, le pidió que desmintiera lo dicho
en su noticiario. Ferriz lo desmintió como parte de los 28 temas que
tenía ese día y punto. Si Julio Scherer no hubiera reaccionado
con lucidez y esa información la hubieran tomado otros medios, fácil
les habría sido intentar aplastar la historia de un hombre que es fundamental
en la historia del periodismo mexicano.
Una de las insuficiencias democráticas que yo veo en nuestra sociedad
es que aún no hay un lector o un televidente que castigue. No tenemos
contrapesos.
J.A.F.: ¿Cómo debe castigar
el televidente o el lector?
C.G.L.: Cancelando la suscripción o dejando de sintonizar el canal.
El problema es que hay poca oferta. Ahí está el Caso Colosio.
¿Qué han pagado los periodistas que han tratado de descubrir lo
que yo llamo el hallazgo genial? Es muy fácil que un día publiquen
que tal o cual persona está involucrada, sin estar seguros o tener pruebas
de que en verdad están involcurados en el asunto. Te aseguro que al menos
durante 20 días los medios se le van encima a esa persona señalada
y, al paso del tiempo, luego de investigaciones policiacas, a ese señor
no se le comprueba nada pero la opinión pública se enteró
y le dio importancia a la noticia que lo involucró, pero no a la que
lo exoneró.
J.A.F.: ¿Hacia dónde
va el periodismo político hoy?
C.G.L.: Creo que están conviviendo las mejores virtudes de la
apertura informática con las aberraciones de la misma apertura. Ambas
tendencias están chocando. Me pregunto qué es lo que se va a imponer.
Difícil será que se imponga una de las dos. Quedará una
mezcla.
Me pregunto: ¿quedará un periodismo con sentido ético,
comprometido con los personajes de las historias? ¿O quedará el
sensacionalismo por sobre todas las cosas?
J.A.F.: Hablemos del Canal 40. ¿Por
qué aceptaste ser Director Editorial del Canal 40?
C.G.L.: En 1990 yo fui a una oficina en Las Lomas a cobrar mi liquidación,
con abogados de por medio, por mi trabajo en el proyecto del periódico
El Independiente que nunca salió a la circulación. Cinco años
después, me presento en la misma oficina de Las Lomas y me proponen incorporarme
al proyecto del Canal 40 como Director Editorial. En los dos casos trato con
las dos mismas personas: Javier Moreno Valle, hoy dueño del 40 y ayer
del proyecto del Independiente, y Hernán Cabalceta, Director General
de la estación. Yo tenía muchas dudas, tenía desconfianza
de la televisión, pero me dijeron que esto sería distinto.
Yo les propuse traer al 40 lo mejor de la cultura informativa de la prensa escrita
a la televisión, y ellos aceptaron. Me dijeron que sí y me dieron
pruebas de sobra de que respetarían el proyecto. En noviembre de 1995
ya no tenía ninguna duda y acepté. Es uno de los proyectos más
apasionantes en los que he estado. Más apasionante porque ha tenido grandes
desafíos. Todos los días que he vivido en el 40 han sido a contracorriente.
Es un proyecto que tiene mucho de romanticismo, y no sólo del pragmatismo
de la competencia.
J.A.F.: ¿A qué te refieres con romanticismo?
C.G.L.: Es el ir contra todo. Que sabes que siempre vas a arrancar la
carrera atrás. Que no tendrás puestos los tenis aerodinámicos
y que tu relevo tiene problemas hasta de desnutrición. Pero aún
así das un sprint y te metes en el pelotón con los titanes de
las otras televisoras. No sabemos si nuestro futuro es promisorio. Es de aquí
y ahora. Cuando termina el día queremos estar al día siguiente,
queremos el mañana, pero no lo sabemos.
Luego de estar en El Reforma donde se tienen todas las comodidades y toda la
infraestructura, entrar a este proyecto del Canal 40 es maravilloso.
J.A.F.: ¿La teoría del
proyecto del 40 está en la práctica?
C.G.L.: En lo que toca a mí y a la promesa que me hicieron, sí.
¿Cuál es la teoría? Es no tener miedo a que se vaya a enojar
el Presidente. No tener miedo a que se vaya a molestar un señor poderoso
o el Secretario de Gobernación. El miedo que yo siento por el Secretario
de Gobernación es el mismo que siento por el ciudadano más humilde
de esta ciudad. Mi miedo es a no publicar bien. En la prensa escrita no se está
pensando si te van a censurar o no, piensas cómo vas a dar el siguiente
cañonazo, cómo vas a mandar a tu medio encima de los demás.
Esta es una sociedad de competencia y de información, y la prensa es
un reflejo del sistemas en el que vivimos.
(Perdón), pero en 1995 la televisión mexicana lo primero que pensaba
es si se iba a molestar o no el poderoso. No se si esa siga siendo su preocupación.
Nuestra preocupación (en el 40) es informar mal. Si se enoja el poderoso,
pues qué pena. Y aclaro: si su molestia tiene fundamentos informativos,
estamos hablando de otra cosa.
La cultura de la prensa escrita no es solamente mirar al poder, también
es mirar a la sociedad. Si quieres informar mira la totalidad. Esto es lo atractivo,
independientemente si en el 40 tenemos secretarias, sillas o computadoras. Con
este proyecto yo sí apuesto. Además, apostar tiene su sensualidad,
y más cuando vas uno contra cien y le pegas.
J.A.F.: Desde el punto de vista informativo, ¿cómo
ves a la televisión en comparación con la prensa escrita?
C.G.L.: Creo que la prensa escrita le lleva a
la televisión, en calidad informativa, de 15 a 20 años. Sin embargo,
la televisión tiene mil veces más impacto que la prensa escrita.
La prensa escrita es cada vez más la comunicación de las élites
con las élites, pero el medio masivo es la televisión que, por
cierto, también le llega a las élites.
Joaquín López-Dóriga fue Director
de Noticias de Canal 13 cuando tenía 28 años. Antes, en 1968,
entró a colaborar
en el periódico El Heraldo de México como asistente de la redacción.
López-Dóriga estuvo en la Plaza de las Tres Culturas la sangrienta
Noche de Tlatelolco. Poco ha escrito y dicho sobre eso. A la pregunta de por
qué no ha dado a conocer
la historia que vivió, responde que les deja ese privilegio, el de la
imaginación, a los que no estuvieron ahí pero que mucho han escrito
sobre lo sucedido. Entonces López-Dóriga tenía 20 años.
El 7 de septiembre de 1970, López-Dóriga había sido enviado
a Copenhague por el periódico El Heraldo para cubrir la asamblea del
Fondo Monetario y del Banco Mundial. Ese mismo día, Jacobo Zabludovsky
iniciaba el noticiario 24 Horas. Zabludovsky le pidió que le enviara
información para televisión. López-Dóriga pidió permiso
para hacerlo. Cubrió el suceso y envió información sobre
las manifestaciones de protesta de los estudiantes por la presencia del norteamericano
Robert Mc Namara. Cuando López-Dóriga regresó a México,
Zabludovsky lo invitó a que colaborara en 24 Horas. Lo hizo durante
ocho años.
En 1978 fue nombrado Director de Noticias de Canal 13, por invitación
del Presidente López Portillo (en un trato hablado en el que participaron
Emilio Azcárraga Milmo y Rodolfo Landeros, hombre de confianza de López
Portillo). En 1981 dejó Canal 13 porque lo despidió Margarita
López Portillo. Dice que al respecto circulan dos rumores: uno, que
fue por dineros, pero López-Dóriga afirma categórico que
esa razón no puede ser porque no manejaba dineros. Y el otro rumor dice
que su despido obedeció a que él no era parte del grupo con el
que Margarita jugaba la sucesión. Versiones delicadas.
Tanta historia tiene por contar Joaquín López-Dóriga,
que siempre nos parece escueto. Hoy publica en El Heraldo de México,
conduce un noticiario diario en la radio en el 970, que se difunde en 52 estaciones
de todo el país.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Qué significa para tí el
nombre de Jacobo Zabludovsky?
JOAQUIN LOPEZ-DORIGA: Es el que nos enseñó a todos nosotros
a trabajar periodismo en televisión. Sin Jacobo, en este momento no
podrías
entender los noticiarios de hoy. Él fue quien abrió las puertas
a los reporteros. Las abrió y nos enseñó. Jacobo enseñaba
todos los días.
J.A.F.: ¿Cómo enseñaba?
J.L.D.: Jacobo tiene métodos sencillos. Cuando llegabas con él
y le decías que traías una nota importante, salía a la
redacción y le preguntaba a cualquiera: ¿oye, tú conoces
a fulano? Y cuando le respondían que no, te decía: esto no es
tan importante.
Él nos enseñó a trabajar las notas de televisión,
a no machucar, esto es, a no ofender a la gente.
Recuerdo que alguna vez un reportero joven se puso muy flamenco con un hombre
muy mayor, y Jacobo se opuso a ese mal trato. Es un enemigo de los lugares
comunes, y todos los días nos enseñaba a no usarlos. A diario
aprendíamos algo de él.
J.A.F.: Cuando (en tiempos de López Portillo) estuviste al frente del
noticiario 7 Días de Canal 13 pusiste en aprietos el rating de Zabludovsky.
Esa fue la primera vez que alguien se enfrentó a 24 Horas. ¿Cómo
estructuraste aquel noticiario?
J.L.D.: Lo hice como muchas veces Jacobo y yo platicamos que debía hacerse
un noticiario, así lo hice. Quizá por el tiempo y por la empresa él
no podía producirlo así.
Yo le di relevancia a los reporteros. Ellos traían a diario notas. Y
también le di importancia y crédito, por primera vez en la televisión
mexicana, a
los camarógrafos.
J.A.F.: ¿Qué significa
eso de darle importancia a los reporteros?
J.L.D.: Quiere decir que, primero que nada, debe gustarte esto como loco. Cuando
me despierto estoy pensando en esto y cuando me duermo estoy pensando en
esto. Y si sueño, lo hago con esto que es mi oficio de reportero.
Este oficio es obsesivo, así es.
J.A.F.: ¿Qué esperas
de un reportero?
J.L.D.: Espero información.
Para empezar yo soy reportero, casi no hago análisis. Pienso que la
gente está harta de los análisis, quiere más hechos. La
información no deja que te oxides. El público quiere saber que
pasó en tal día, a tal hora, en qué lugar y quiénes
se reunieron. Casi no doy información internacional. Pienso que a la
gente le importa poco lo que pasa en Corea. A nosotros nos interesa más
lo que sucede aquí.
Fue importante la independencia de Hong Kong, pero aquí en esa misma
semana murió Fidel Velázquez y estábamos a días
de las elecciones. ¿De qué quería hablar la gente? ¡Quería
saber lo que pasaba aquí! Tú me dirás que hay que encontrar
el justo medio, pero yo no creo en el justo medio.
J.A.F.: ¿Dónde dejas a la opinión, tan de moda en muchos
conductores y periodistas en los últimos tiempos?
J.L.D.: La opinión es importante cuando se apoya en hechos. Yo no trato
de convencer a nadie. En un programa de noticias, la noticia es la estrella.
En la medida en que uno se sube al protagonismo está muerto.
Un caso: yo di a conocer las fotografías en las que se ve al Señor
de los Cielos en Jerusalén. El defensor de Gutiérrez Rebollo
dice que ese viaje fue en 1996, pero eso es mentira. Yo tuve acceso a los pasaportes
y está el sello del aeropuerto Ben Gurión cancelado el 27 del
7 de 1995, lo que indica que la relación la tienen, por lo menos, desde
1995.
Vuelvo a la respuesta: en la medida en que la opinión está basada
en hechos, para mí es mucho más consistente.
El protagonismo de la opinión sin que estés basado en hechos
puede durarte un ratito, pero eso se cae con el día a día.
J.A.F.: ¿Por qué hoy hay tanta opinión? Me refiero a
esa opinión que no se basa en hechos, sino a quienes opinan a la menor
provocación, sin importar el tema.
J.L.D.: Hay opiniones muy válidas, serias y sensatas. En esto que llamamos
hoy pluralidad, hay de todo. ¡Y qué bueno porque la gente pone
a cada quien en su lugar!
El que haya mucho permite que la gente elija. Lo único que uno no puede
pretender es engañar al público, porque hoy la gente sabe mucho.
El peor pecado que hoy puede cometerse es el de la soberbia, que es el de subestimar
a la gente. Subestimar es despreciar, es el momento en que piensas que te subes
al púlpito y también en el que estás a punto de la locura
con el yo, yo y yo.
Pienso que hay que partir del supuesto de que la gente es más inteligente
que yo, y que registra cosas que muchísimas veces ni siquiera me percato.
Tengo un gran respeto por el público.
J.A.F.: ¿Qué pasó por tu mente el día que quedaste
fuera de Canal 13? Estabas fuera de un proyecto muy importante hecho cerca
del poder, armado por tí y del que eras cabeza. ¿Hay día
siguiente cuándo pasa eso o no?
J.L.D.: Tienes que hacer tu propio día siguiente. Eso sucedió el
sábado 5 de septiembre de 1981. Y tienes que hacer tu propio día
siguiente porque si no te arrastra la circunstancia. Eso es como cuando a una
persona le da un shock eléctrico y el médico le dice: no cierre
los ojos y camine, porque de otra forma se muere. Pues aquí es igual,
si te quedas quieto te mueres.
J.A.F.: ¿Cómo reconstruyes tu proyecto periodístico
en ese momento?
J.L.D.: No reconstruyes, sino construyes otro. Primero tienes que construir
tu proyecto personal y luego derivas de ese lo demás. Vas avanzando
y te lleva tiempo. Pero tienes una gran ventaja: después de un golpe
así, sabes quién es quién. Ya no te cuentan. Eso es un
enorme tesoro. Es una enorme ventaja secreta, porque muchos ni el teléfono
te contestan.
J.A.F.: ¿Y ahí qué sientes?
J.L.D.: Ahí o nadas o te ahogas.
J.A.F.: ¿Te llevó tiempo tomar vuelo otra
vez?
J.L.D.: Sí me llevó. Pero me sucedió lo que le pasa a
los toreros, que llega el momento en el que dices: aquí no ha pasado
nada, aunque haya pasado todo.
J.A.F.: La televisión tiene
un gran encanto para quien logra ser famoso gracias a ella. Da poder, y no
lo digo en el mal sentido.
J.L.D.: La televisión implica un terrible desgaste ante el público.
Hace poco Televisa sacó la lista de los programas más vistos,
y entre esos cien no había ningún programa de noticias. Fue sorprendente
ver el listado porque el noticiario 24 Horas siempre estuvo entre los tres
o los diez más vistos. ¿Qué significa esto? Que el desgaste
es total. ¿Vale la pena desgastarse así?
(En el caso de Jacobo Zabludovsky, el 5 de septiembre de 1997 cumplió 28
años de estar al aire con 24 Horas).
J.A.F.: De un año para acá estás en prensa, radio y televisión. ¿Es
un momento de plenitud profesional? ¿Te sientes así?
J.L.D.: Me siento muy bien. No peco de vanidoso, pero siento que estoy en mi
mejor momento en todos sentidos: en lo personal, en lo profesional y en lo
familiar. Cumplí 50 años y no me dejé arrastrar por nada.
J.A.F.: Tengo entendido que estuviste enfermo.
J.L.D.: Me dieron quimioterapia once meses por cáncer en el colon y
aquí estoy. Cuando te dicen que tienes cáncer es terrible. Le
pregunté al doctor si tenía arreglo o no, me dijo que sí y
me recuperé. Ya no lo tengo.
J.A.F.: Aclaro que no quiero que
mal entiendas esta pregunta: pero luego de esas complicadas salidas de Canal
13, ¿hoy López-Dóriga
se la juega profesionalmente con López-Dóriga primero y después
con las instituciones o las empresas?
J.L.D.: Cuando estoy en la radio, con la radio; cuando estoy en la televisión,
con la televisión. Yo no miro para otro periódico, ni para otra
estación de radio ni para otra televisora.
J.A.F.: Hoy tú eres la figura y así te publicitan las empresas
para las que trabajas, en particular la radio y la televisión.
J.L.D.: Lo soy en la medida que tenga información. Mi personalidad sin
información se acaba, eso lo tengo muy claro, por eso me rompo el alma
todos los días en busca de información.
J.A.F.: Quiero alargar la respuesta.
No es mi intención halagarte,
pero tu noticiario en radio se llama López Dóriga, y en televisión
también es López-Dóriga. La gente te busca a tí y
no a las estaciones con las que trabajas.
J.L.D.: Tengo muy claro (por lo que he pasado) que, en primer lugar, este oficio
es de equipaje muy ligero. Y, en segundo lugar, sé que puedo ser bueno
o malo en relación directa a lo que piense la gente sobre un tema específico.
Si alguien está de acuerdo con lo que digo, entonces soy bueno, pero
si no están de acuerdo, no lo soy.
Por eso prefiero basarme en los hechos y creo en la lealtad. Gabriel Alarcón,
Rogerio Azcárraga y Pedro Ferríz me tendieron la mano cuando
no tenía empleo.
Yo trabajo todos los días. En esta oficina estoy hasta los domingos.
Aquí no hay relojes.
J.A.F.: ¿Visitas, ves documentos, desayunas, comes con gente para obtener
información en forma directa?
J.L.D.: Para obtener información procuro no ir ni a desayunos ni a comidas.
Eso es otra cuestión muy íntima. Voy a sus oficinas. A mí no
se me caen los anillos por ir a verlos. Voy a trabajar. Voy a los lugares de
los hechos. El otro día me invitaron a ver una documentación.
Me advirtieron que me dejarían ver, pero que no podría tomar
apuntes ni fotografías, y fui a ver.
Yo tengo con ver y ese trabajo lo hago solo.
J.A.F.: Esa soledad te permite mantener
distancia con el poder. Porque estar cerca de los poderosos siempre da algo.
De hecho, la mayoría de la gente
no está cerca del poder. ¿Cuántos van a las giras presidenciales,
a cenas y reuniones de alto nivel?
J.L.D.: A cenas yo no voy, y a las giras asisto porque me envía El Heraldo
de México.
Al primer Presidente que traté fue a Echeverría... y vas aprendiendo.
Yo a los Presidentes les hablo de usted, para que no se les olvide que son
Presidentes. Es como a los curas, que aunque no voy a misa no puedo hablarles
de tú. Un Presidente no puede tener amigos.
J.A.F.: Pero sí tienen amigos al final de cuentas, ¿o
no?
J.L.D.: Eso lo saben ellos cuando dejan de ser presidentes.
J.A.F.: ¿Tener relaciones
a esas alturas, como reportero, dan mareos? El que el vecino, el amigo, el
familiar sepa que te vas a la gira con el Presidente...
J.L.D.: Hoy, a mí no. Al principio sí, inevitablemente. Por supuesto
altera, te puede hasta enloquecer. A mí no me enloqueció. Lo
importante es que te altere joven, porque después...
J.A.F.: ¿Cómo te altera?
J.L.D.: Te lo crees, crees que eres tú y no tu periódico. Lo
importante es que eso ocurra y te decepcione muy joven para que no te pase
de viejo. Porque cuando te pasa después son unos irigotes que para qué te
cuento.
Yo voy a las giras y viajo en el avión de prensa con mis compañeros
reporteros. Hago mi nota muy bien (sin vanidades), la escribo, la reviso y
trato de que aquello que hago sea distinto, no sólo de los demás
sino de lo que yo mismo hice ayer.
J.A.F.: ¿Qué pasa con
el medio del círculo del poder
que te conoce, cuando de nuevo López-Dóriga entra a la televisión
y de inmediato lo hace con peso invitando al set a personalidades de primer
nivel del mundo de la política?
J.L.D.: Eso de los círculos del poder ya no lo tomo como un registro.
Yo no soy hombre de rencores. Una cosa es cómo escribo en la columna
del periódico y otra diferente cómo entrevisto en televisión.
No voy a llevar a nadie a la televisión a pasarle facturas (facturas
en sentido profesional).
Te pongo el caso de Porfirio Muñoz Ledo: a él lo acabo de entrevistar
para el programa, y Porfirio y yo dejamos de hablarnos en 1975 (es una historia
muy larga).
J.A.F.: ¿Qué pasó?
J.L.D.: Porfirio se sintió ofendido porque cuando arrancó la
campaña de López Portillo en Querétaro se sintió excluido
de la información, y me fue a acusar con el Presidente Echeverría,
diciendo que yo estaba provocando, incluso, un enfrentamiento entre el Presidente
y el Candidato. La cosa llegó a extremos desagradables hasta de sanciones
a la empresa.
Emilio Azcárraga se fajó bien, y me envió a España
a cubrir desde el primer estornudo de Franco hasta que lo enterramos la madrugada
del 20 de noviembre del 75. Ahora que invité a Porfirio al programa
me mandó decir que estaba preocupado. Le respondí que no se preocupara,
que yo no lo invitaba a la entrevista para desquitar nada. Y la entrevista
salió muy bien.
J.A.F.: Mucha gente pudiera pensar
que llevas una relación estrecha
con ese tipo de invitados.
J.L.D.: Te puedo decir que en año y medio de programa nunca he ido ni
a desayunar, ni a comer ni a cenar con ningún invitado ni antes ni después
de la entrevista. Ya salí mucho de noche. Termina la entrevista y se
acabó. Voy por la siguiente.
J.A.F.: ¿No hay mayor relación?
J.L.D.: Sí necesitas estar relacionado, pero la relación no implica
la intimidad.
J.A.F.: Llevas en el primer plano
del periodismo muchísimos años.
Quizá la pregunta es obvia, ¿crees que el país cambia?
J.L.D.: Claro que cambia, y el que diga lo contrario que se lo pregunte a los
priistas de la ciudad de México.
J.A.F.: ¿Existe también el cambio en el periodismo que se hace
hoy en México?
J.L.D.: Sí, sin duda. Creo que todos, o al menos yo he tenido que aprender
a ser más tolerante. A actuar más con la razón que con
el hígado. Por ejemplo, Carlos Castillo Peraza y yo tuvimos unas discusiones
terribles al aire, y no nos hablábamos. Un día tuve que entrevistarlo
y lo entrevisté. Me sentí obligado y le dije: conmigo no tenga
ninguna reserva, aquí no ha pasado nada. Castillo me respondió que
lo importante era que sí habían pasado cosas, y que me agradecía
que le hiciera la aclaración. Ambas actitudes, la de él y la
mía, me indican que esto ha cambiado. Antes, ni él me hubiera
hablado ni yo le hubiera contestado.
Hoy existe una mayor tolerancia de todos. Y con la mayor tolerancia hay mayor
respeto, y en ese campo de la tolerancia y el respeto están los hechos.
Todavía tenemos terreno por andar. Tenemos que superar aún, el
asunto de la descalificación.
• La entrevista la realicé a fines de 1997.
Joaquín López-Dóriga continúa escribiendo en El
Heraldo de México y
conduce cada tarde con mucho éxito de auditorio el noticiario de radio
Fórmula. En la entrevista habla del programa de televisión (de
entrevistas) que hacía para Multivisión. Y en el año 2000
volvió a Televisa para ser el conductor del noticiario nocturno del
Canal 2, en donde su oficio de reportero lo tiene colocado como el programa
de noticias de mayor audiencia de la televisión mexicana.
Aunque la grandes cadenas de televisión (Televisa y TV Azteca) siguen
mostrando titubeos en la apertura informativa, Joaquín López-Dóriga
está innovando. Sabe que tiene un compromiso con la apertura
y se nota que no piensa hacer un mal papel en la nueva historia. Sabe, también,
que cada noche requiere demostrarlo (José Antonio Fernández F.)
Carlos Monsiváis, escritor y periodista, es dueño
de un agudo sentido crítico. Duro para opinar sobre los protagonistas
claves de la sociedad, se para frente a cualquier pregunta, considera una reflexión
inicial y después dispara. Expone sus puntos de vista sin miramientos.
Se puede estar de acuerdo o no con él, en forma parcial o total, pero
su interlocutor siempre debe considerar que Monsiváis está cercano
a las calles, las marchas, las plazas, la lectura y el corazón de la
gente. Es, pienso, sin cursilerías, un reportero de los sentimientos
de la población. De sus sufrimientos y alegrías, de sus angustias
y el aire de esperanza que de pronto se dibuja en este fin de siglo.
Con humor negro se acerca al poder. Con alegría blanca a nuestra nueva
democracia. Cree que las historias más vivas, intencionadas, libres
y actuales las cuentan fotógrafos y caricaturistas, y está convencido
de que se abre un nuevo tiempo para México: el del diálogo.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: Cuando usted inicia en el periodismo, ¿se atrevía
a decir lo que quería?
CARLOS MONSIVAIS:Decir lo que quiero no es
un problema de crítica o
de enfrentamiento a los poderes, es un asunto formal. No es fácil decir
lo que uno quiere. No es fácil trasladar a la página los ritmos,
la vehemencia, la tristeza, la desolación o la tragedia de lo que se
contempla. Decir lo que quiero no tiene nada que ver con calor político,
tiene que ver con calidad formal y es muy difícil que uno diga lo que
quiere.
J.A.F.: Replanteo la pregunta: al decir lo que quiero, no quise referirme
al aspecto formal del dominio del lenguaje...
C.M.: ...tampoco he colaborado nunca, de manera
sistemática, en publicaciones
en donde la censura sea lo predominante. En mi etapa estudiantil no había
censura, ni tampoco un gran espacio para el pensamiento de la oposición.
En las pocas veces que colaboré en la Voz de México, tampoco
había censura... porque no había periodismo.
En Excélsior estuve un tiempo y me retiré en el 68 porque sentí que
lo que necesitaba decir no correspondía a lo que en ese momento se estaba
publicando. Me fui a la Revista Siempre y publiqué lo que quise. Cuando
vino la represión, después del 2 de octubre, nos mantuvimos prudentes
dos semanas y después volvimos. En Radio Universidad, luego de que el
ejército entró a Ciudad Universitaria, el programa de radio que
tenía, que era El Cine y la Crítica (que realizábamos
con un tono satírico), lo suspendimos cuatro semanas y luego regresamos.
En mi caso la censura no ha sido demasiado problema.
Dos o tres veces me han amenazado de muerte, pero han sido los linotipistas
ante mis correcciones que no entendían.
J.A.F.: Si hiciéramos un comparativo de la atmósfera de los
años de sus inicios en el periodismo, con la atmósfera que se
vive hoy en México.
C.M.: No hay comparación. Muchas de las cosas que no se decían
era porque no se podían pensar. No había sólo un problema
de censura, ni siquiera de autocensura, era un problema de la impensabilidad
de un tono crítico. A mí me costó dar con el sentido de
entender como natural una crítica muy vehemente. En ese tiempo no era
concebible. La fórmula que nos transmitía José Pagés,
en la Revista Siempre, era: “aquí hay tres intocables: el Ejército,
La Virgen de Guadalupe y el Presidente de la República”.
Creo que lo que se ha avanzado respecto a los intocables, a las zonas inabordables,
es realmente extraordinario. En los cincuentas la revista El Chamuco hubiese
sido imposible no sólo de publicar, sino de trazar.
Cuando yo era estudiante de secundaria me gustaba muchísimo una publicación
que se llamaba Presente, me divertía con ella.
En 1952, entran a las oficinas de la revista Presente unos guardaespaldas,
destruyen la imprenta y golpean a su director Muñoz Sandoval, y lo dejan
permanentemente inválido a causa de esa golpiza. Entonces se veía
que la crítica no era fácil de imprimir, y por lo mismo dejaba
de ser fácil de pensarse.
En los sesentas, salvo Rius, hay un silencio total en materia de caricatura,
que siempre ha sido la avanzada de la expresión crítica. En la época
Porfirista la represión era constante, hoy la represión es la
ausencia de lectores.
J.A.F.: ¿Ejercer la opinión ha traído
complicaciones en su vida?
C.M.: En general, no. Las únicas complicaciones
se han dado a modo de invitaciones. Me han llegado a invitar a giras presidenciales,
lo que me obliga a presentar un repertorio de excusas que me habilitan a la
mitomanía.
Las veces que me invitaron a las giras del Presidente Echeverría, tuve
todo tipo de enfermedades. Al licenciado López Portillo le agradezco
que jamás me haya invitado a nada, excepto un día que me ofreció ser
agregado cultural, pero eso fue fácil de resolver porque para ello no
tengo capacidad. Con el licenciado Miguel de la Madrid nuestra amistad se robusteció porque
jamás me invitó a nada. El licenciado Salinas tuvo la deferencia
de invitarme, y mi repertorio de excusas ya estaba llegando al delirio. Un
día me invitaron a una gira del programa de Solidaridad y les dije que
no podía porque tenía que dar una conferencia sobre gatos a una
asociación de veterinarios, lo cual era cierto. Se ofendieron muchísimo
y no me volvieron a invitar.
No he vuelto a tener ningún problema de invitaciones. Pero estas son
las amenazas reales a la libertad de expresión; que lo inviten a uno
a cenas aburridísimas, donde se leen discursos atorrantes, donde uno
la pasa mal porque además hay que levantarse de la silla unas cincuenta
veces porque es el ritual (aunque ahora el ritual de los aplausos ha disminuido,
pero apareció el de asentir con la cabeza).
No sé si se fijaron que en la Cámara de Diputados los priistas
asienten todo el tiempo, por lo que terminan con una tortícolis terrible.
J.A.F.: Usted es fiel a su manera de pensar, al lugar
donde vive, a su manera de vestir, a las cosas que piensa. ¿Cómo
se puede vivir siendo fiel a tantas cosas en estos tiempos?
C.M.: Usted lo ve como fidelidad porque está atenido a un sistema de
valores muy positivo. Yo, en cambio, lo veo como monomanía, lo que me
hace sentir mucho menos culpable.
Simplemente es un ejercicio de una desviación
monopólica del gusto, que en lugar de diversificar mi gusto cambiándome
a vivir al Pedregal, me quedo en la colonia Portales. Pero esto es por monomanía
y no por lealtad a la Portales que es una colonia horrenda. Y luego también
es falta de imaginación.
Sólo la falta de imaginación explica que yo no me haya entusiasmado
con el Presidente Salinas, como le sucedió a muchos amigos míos.
Lo que pasa es que por algún problema de registro visual yo sólo
veía un demagogo en donde ellos veían al salvador de la Patria.
Entonces, debido a eso que podríamos llamar hipermetropía ideológica,
yo no me di cuenta que estaba frente al salvador de la Patria, y sólo
vi a un demagogo dedicado a exaltar su figura y a abusar del poder. Cuando
después mucha gente dijo que a eso se había dedicado, ya era
muy tarde para que yo dijera que no había sido fiel a una actitud política,
sino que padecía de hipermetropía ideológica, razón
por la cual yo no había visto al Salinas que ellos vieron.
J.A.F.: Este momento que vivimos, que tiene como fecha
clave el 6 de julio (de 1997, fecha de las primeras elecciones para Gobernador
del Distrito Federal), ¿es
justo el centro, o es el inicio o el final del cambio?
C.M.: Si generalizamos a partir de la ciudad
de México, con el típico
centralismo tan bochornoso, el momento en que estamos es el momento de la obtención
de una conciencia ciudadana (y no digo la recuperación porque esa conciencia
nunca se había dado), que es la de saber que uno dispone de un punto
de vista y que ese punto de vista, instrumentado por el voto, se traduce en
leyes, cambios de actitud de las autoridades y en una relación distinta
con el proceso de gobierno. Lo que significó la marcha de los zapatistas
es una prueba del registro de lo que pasó el 6 de julio. Sin esa confianza
que le dio a la ciudadanía el 6 de julio, de saber que su punto de vista
cambiaba drásticamente una situación, no hubiese salido tanta
gente a la calle. Es un registro totalmente nuevo. Lo nuevo no es la actitud,
lo nuevo es la capacidad de la actitud para hacerse de espacios políticos
en una forma que yo considero lo básico irreversible. Yo no digo que
no pueda ganar en un momento dado la derecha, eso es imposible predecirlo,
lo que digo es que quien gane necesitará convencer. Y ese proceso persuasivo
va a requerir un diálogo y elimina el monólogo. Lo nuevo es el
fin del monólogo.
Salinas ejerció un monólogo de seis años; trágico,
por las consecuencias, patético, por su gana de convertirlo en discurso
bolivariano, y temible por el coro de adulación nacional e internacional
que obtuvo. Pero ahora ya nadie podría con el monólogo.
El fin del monólogo se dice fácil, pero es la primera vez en
la historia de México que sucede. Lo que le da a esta hora la característica
de histórico no es tanto el triunfo del 6 de julio, o la llegada de
los zapatistas, es el fin del monólogo.
J.A.F.: Contrario a lo que mucha gente me comentó, yo sentí que
en el Informe de Gobierno (de Zedillo-1997) todos los asistentes estaban muy
bien portados, tan bien que les faltó garra, les faltó decir.
Era como una mesa de familia muy bien educada, donde parece que nada pasa y
pasa de todo.
C.M.: Era un velorio en donde todos querían olvidar el nombre del muerto.
Sabíamos que estaba muerto el monólogo y que también estaba
muerta la intención del PRI de continuar. Pero por ese respeto absurdo
y muy mexicano por los muertos, nadie quería decir el nombre del muerto.
Los panistas no querían rezarle el rosario, los priistas no querían
confesar a gritos que era su papá o su tío el que había
muerto, y los perredistas estaban tan embriagados con el triunfo que decidieron
respetar el dolor de la viuda, aunque nadie quería adjudicarse el papel
de viuda. Lo más patético del primero de septiembre es que la
viuda no aparecía, todos eran indiferentes frente al cadáver.
El cadáver era el monopolio del poder, era el PRI, el presidencialismo.
Pero no hubo viuda, por esa discreción que tiene que ver con las meditaciones
del altiplano.
J.A.F.: ¿Colaboró la televisión para que se diera ese
6 de julio? ¿O los medios tienen que cambiar a partir de ese 6 de julio?
C.M.: Los medios no han cambiado nada, y me
refiero a la televisión.
Siguen siendo la expresión de dos voluntades, armada cada una desde
su muy peculiar comprensión del mundo, que suele ser muy deficiente
en ambos casos. Hay que ver simplemente la campaña para justificar la
tortura y el asesinato de los jóvenes de la Buenos Aires que se ha dado
en los dos medios (Televisa y TV Azteca), para ver que no han cambiado en lo
absoluto. Si tuvieron que admitir la presencia del debate político,
fue porque tuvieron que admitir antes la debilidad del PRI. Esa debilidad es
la que logra las aplicaciones de criterios y no al revés. Como de la
funeraria les hablaron diciendo que ya habían preparado un velatorio,
decidieron abrirse, pero no fue antes. Antes han probado que no están
dispuestos realmente a apoyar el cambio, pero que sí están dispuestos
a negociar, con los poderes a los que tengan acceso, cuál es el espacio
que se le concede al cambio. Son negociadores del espacio del cambio, no apoyadores
del cambio. Esto me parece que es categórico en el caso de la televisión.
En lo que respecta a los periódicos, aquél que insista en decir
en primera plana: “¿por qué el gobierno no les parte la
cara a esos malandrines, a esos indígenas?’’, es un periódico
que está condenado a desaparecer.
Quien se obstine en promover el inmovilismo, cancelará suscripciones
a diario.
J.A.F.: ¿Y la televisión cultural?
C.M.:Es otro su papel, y está cumpliéndolo muy bien.
La televisión cultural no tiene por qué seguir el movimiento
de la sociedad. Tiene que fundamentar el cambio de una sociedad también
basada en un cambio cultural. Sin el cambio cultural que se ha dado en estos
años no habría
cambio político, y en eso los canales han sido muy efectivos. Han hecho
posible la alternativa cultural, la de ver con entusiasmo un programa sobre
Picasso en vez de sintonizar Siempre en Domingo.
Y si la alternativa cultural es posible, la alternativa política también.
Pero fue primero la creación de la alternativa cultural, y el que habitaran
esa alternativa cultural cientos de miles, lo que precipitó la idea
de la necesidad de la alternativa política. Me parece que ese fue el
proceso.
J.A.F.: Si la televisión cultural se contaminara con los procesos políticos, ¿dejaría
de ser una televisión efectiva?
C.M.: Creo que no es su papel. Puede haber crítica dentro de ella, pero
no es su papel meterse en el momento político.
Este asunto de la televisión cultural siempre es muy delicado y propicia
debates, pleitos e inquinas, pero yo creo que de lo que se trata es de consolidar
la solidez de un espacio.
J.A.F.: ¿Y el cine mexicano? ¿Cómo
lo ubica dentro de este momento tan importante?
C.M.:El cine mexicano es un proyecto, que no
sé si ya lo aprobaron
en la última junta de financiamiento.
Hay tres o cuatro películas al año, algunas muy interesantes,
otras no menos. Los productores privados se han retirado, se ha perdido mucho
del mercado de la frontera que le era tan básico a la industria. La
concepción del cine como industria familiar se ha derrumbado. La idea
de que si un cineasta mexicano no consigue una película en Hollywood
no puede regresar a México, porque no obtuvo el triunfo, es una idea
que ha estado dominando y, bueno, no es un momento donde uno pueda prever nada.
El auge del cine mexicano durante el sexenio de Salinas se debió a una
necesidad del mismo Salinas de que todo su aparato propagandístico funcionara,
porque él era tan extraordinario que resucitaba al cine.
Salinas vio al país convertido en Lázaro y se dedicó a
resucitarlo, pero sólo frente a cámaras. Hablar del cine mexicano
es una de las ejemplaridades de su política de resurrección a
bajo costo, porque terminado su apoyo no había tal industria ni tal
nuevo cine mexicano. Ahora hay cineastas que dificultosamente y al cabo de
no sé cuántos trámites logran filmar una película.
Hablar de cine mexicano es hablar del infierno en la antesala, sucedido del
purgatorio de la filmación.
J.A.F.: Muchos de los que analizan el momento que vivimos
dicen que la sociedad civil es la que encabeza los cambios. ¿Quién
liderea los cambios?
C.M.: Es muy difícil adjudicar lugares, a menos de que uno se elija
como el barómetro de la sensibilidad nacional.
Yo tengo muchas dudas respecto a mi criterio, dudas que suspendo cuando escribo
artículos. Diría yo que la vanguardia la están dando las
organizaciones no gubernamentales, un sector de la prensa profundamente crítico
(el más crítico, que son algunos caricaturistas y fotógrafos),
un sector de profesionistas que ya consideran que el trabajo en el gobierno
debe orientarse por el servicio civil y no por la fricción partidaria,
los organizadores comunitarios y un sector de la izquierda que no se ha burocratizado.
J.A.F.: El país cambia, ¿en manos de quién caemos? ¿En
manos de la democracia, en manos de los grupos de izquierda?
C.M.: Estábamos absolutamente en manos del liberalismo, el FMI y un
grupito de 300. Esas manos eran evidentes, estaban ahí, eran opresivas
y trituradoras. Estamos creando las manos en donde caer. No hay manos. Eran
las únicas manos existentes. No sé qué manos se crearán
ni cómo. Es el fin de las manos únicas. No sé qué pasará,
pero es una creación colectiva de esas manos.
J.A.F.: ¿En este proceso por venir qué papel cree que deberán
jugar la radio y la televisión?
C.M.: La radio deberá seguir jugando
su papel de ágora, de espacio
de protesta. Y la televisión tendría el compromiso y el deber
profesional de no hacer ya ese servicio informativo tan absolutamente deshonesto
y vejatorio que nos dan a diario. Antes que cualquier cosa, es un insulto a
la inteligencia lo que están haciendo informativamente.
José Gutiérrez Vivó es el conductor
más importante
de la radio mexicana de los últimos tres lustros. Cuando él
se inició, la radio de México era una programadora casi exclusiva
de música. Había algunas estaciones que transmitían
noticias, pero no existían los programas de opinión
y noticiosos que hoy inundan el cuadrante y que han influido con fuerza a
la televisión.
Para Gutiérrez Vivó, en materia informativa la radio va muy adelante
de la televisión. El día en que lo entrevisté había
tenido en el estudio a tres secretarios de Estado. En todos los casos los
invitó para
preguntarles sobre problemas de primera importancia para el país,
y también para decirles lo que él, sus colaboradores y el auditorio
piensan de esos problemas y de lo que conviene hacer para enfrentarlos.
En las oficinas de Gutiérrez Vivó casi no suenan los teléfonos.
Asegura que no le contesta a ningún político. Afirma que nunca
se pone de acuerdo con nadie antes de las entrevistas. Que no desayuna, come
ni cena con políticos. Que jamás habla con ellos por teléfono
en privado. Que su contacto es siempre al aire y ante el público.
JOSE ANTONIO FERNANDEZ: ¿Cierto es que se inició en la radio
como vendedor de tiempos para publicidad, y que de ahí surgió la
opción de ser conductor?
JOSE GUTIERREZ VIVO: Esa es una explicación que inventó un exfuncionario
de esta empresa que tenía muchos gatos en el estómago. Al contar
esa historia trataba de reducir la dimensión del trabajo que aquí se
ha hecho.
Eso no es cierto. Yo me aficioné a la radio, en especial a la onda corta,
desde que tengo uso de memoria. Cuando tenía 17 años estuve cerca
de dos grupos de radio en México. Después decidí mi profesión.
Cuando cumplí 18 años viajé a Inglaterra a estudiar Comunicación.
Allá, al mismo tiempo que estudiaba, trabajé como corresponsal
del Núcleo Radio Mil y, durante muchas madrugadas, en el Servicio Latinoamericano
de Noticias de la BBC. Regresé a México en 1972. Llegué a
Radio Programas de México con la intención de crear un programa
informativo con características especiales y diferentes. Pero me dijeron
que la estación estaba armada, que no era posible que deshicieran la
programación para que yo metiera mi proyecto.
J.A.F.: ¿Cuando se fue a Inglaterra ya tenía
en mente la idea de su programa de radio?
J.G.V.: Desde antes. Desde los 17.
J.A.F.: ¿A qué edad regresó a México?
J.G.V.: Tenía 22 años.
J.A.F.: ¿Qué hizo cuando
le dijeron que no?
J.G.V.: Me dijeron que viera a Clemente Serna Alvear. Lo conocí. Comentó que
tenían planes para hacer algunos cambios en la estación. Me invitó a
que me quedara con ellos. Acepté. Me dieron un entrenamiento de 7 meses.
Dos meses fui operador, otros dos estuve en continuidad, otro tiempo me pasaron
al departamento administrativo y, al final, participé en el área
de ventas. En esos meses, Radio Programas de México compró RCN
y en la frecuencia 1110 se formó Radio Red. En septiembre-octubre de
1973 iniciamos el programa Monitor, y en abril de 1974 arrancamos la Red Nacional
de Noticias, que incluía 44 ciudades. Después lanzamos Monitor
de la mañana.
Es importante decir que Clemente Serna Alvear, desde el momento en el que empieza
a tomar el control de la empresa de su padre, muestra una inclinación
por meter noticias en radio. Así armó Radio VIP (24 horas de
noticias), y cuando yo entré colocamos Monitor con una idea similar
a Radio Reloj de Cuba.
J.A.F.: ¿Cuándo se puso al frente del micrófono?
J.G.V.: Para 1977 yo era Gerente de Información y también responsable
de la programación y del área de ingeniería. En ese 1977
viajé a Japón e Inglaterra para tomar unos cursos. Esas salidas
me refrescaron y sacaron a flote, otra vez, la idea de hacer mi programa. Hablé con
Clemente Serna, le dije que llevaba muchos años trabajando en muchas
cosas y que yo quería hacer el programa. Él aceptó. Ese
día dejé todas las gerencias y responsabilidades y me quedé sólo
con la de información. El día primero de abril de 1978 tomé el
micrófono y entré al aire.
J.A.F.: ¿Cuándo siente
que toma vuelo?
J.G.V.: La fuerza del programa empieza a notarse en 1980. Recordemos que no
había programas de noticias. Estaba Paco Huerta, un hombre valiente,
creador de la radio pública, que es radio de denuncia. Pero mi idea
iba por otro camino. Yo quería hacer un programa en el que pudieran
darse opiniones; las mías y las de expertos colaboradores. Eso no
existía.
En ese mes de abril de 1978, a los cuatro días de que empecé al
aire, tuvimos nuestro primer encontronazo con Fernando Solana, entonces secretario
de Comercio. Al aire expresé mi punto de vista y eso no le gustó.
Luego tuvimos una larga discrepancia con Hank y la construcción de los
ejes viales. La gente no los quería y nosotros lo decíamos, y
eso a ellos no les gustaba. Porque el sistema mexicano es así. Ellos
seguramente decían: ¿y quién es este para decirnos
qué está bien y qué no? Esa época de presiones
duró muchísimos años. Desde chantajes, sanciones, llamadas...
todo lo que pudieron hacer lo hicieron. ¿Por qué? Porque había
que callar a Monitor. Pero a su vez Monitor iba avanzando.
Creamos el servicio vial, muy a su pesar, porque decían que agrandaríamos
los problemas al verlos desde el helicóptero.... que nunca nos prestaron.
J.A.F.: ¿Siempre buscando
hacer algo novedoso?
J.G.V.: En México los medios electrónicos nunca entrevistaban
funcionarios. “Ellos no tenían por qué ir a la radio ni contestar
el teléfono para dar explicación alguna”. No lo hacían
para la radio, menos para la televisión.
El primer funcionario público que fue entrevistado en vivo para un medio
electrónico fue Santiago Roel, entonces secretario de Relaciones Exteriores
de José López Portillo. Lo entrevisté yo en el programa
Monitor en 1978. Ahí se abrió la brecha de algo que ahora es
muy común.
También en Monitor hicimos la primera transmisión internacional
y las primeras encuestas.
J.A.F.: ¿Qué les estimulaba
para hacer siempre acciones novedosas?
J.G.V.: Creo que a Clemente Serna hacer una emisora líder en todos sentidos.
A mí, el revolucionar la forma de hacer noticias en México, que
era algo totalmente anticuado.
J.A.F.: ¿Cabe aquí la comparación
internacional?
J.G.V.: No había un modelo y hasta la fecha no lo hay. Hay cosas parecidas.
Pero un programa como Monitor, mezclando tantos elementos como información
política, cultura, cobertura vial, tratar de transformar al país,
aportar ideas, sancionar públicamente a los que pensamos que están
equivocados... no, eso no existía.
J.A.F.: ¿En cuanto a su política de información?
J.G.V.: Evitamos los ataques personales o intrascendentes. Nos interesa el
punto de fondo. Si hablamos de turismo y le va mal al secretario, el asunto
no es personal. Nuestros comentaristas están conscientes de que vienen
a contribuir con ideas. No participan para perder el tiempo para ver si le
dan en la torre a tal o cual persona, para luego ir a las dos de la tarde
haber qué le sacan. En Monitor, nunca de los nuncas el conductor habla
antes con el entrevistado. Lo que me quieran decir me lo pueden decir al
aire. Aquí no hay café previo. Eso no existe. Hemos ido tratando,
aunque suene pedante, de educar a los entrevistados.
J.A.F.: ¿Hubo planes para que hiciera televisión?
J.G.V.: Sí.
J.A.F.: ¿Es una asignatura
pendiente?
J.G.V.: No.
J.A.F.: ¿Por qué no?
J.G.V.: Por varias causas. La primera: todos sabemos cómo opera la televisión
mexicana, y a mí me gusta pensar mis cosas y confrontarlas con el auditorio.
Si el público estuviera en contra de mis ideas, no tendríamos
la posición que hoy ocupamos.
Nosotros nos sometemos a un 6 de julio diario. Si así lo hacemos, y
aunque suene petulante, ¿por qué habría que depender o
someterme a lo que opine un señor (que sería el Presidente de
Televisa)?
Numero dos: Para mí es más importante mi libertad que cualquier
otra cosa que puedan ofrecerme. Número tres: El trato es muy importante,
y no estoy dispuesto a aceptar los tratos que se la daba a la gente en esa
empresa. Y número cuatro, finalmente la televisión es un medio
que para mi gusto limita y castra a los conductores. En Monitor tenemos la
libertad de hacer entrevistas de una hora o de un minuto. Hacemos lo que queremos
y creemos. Y en una televisora donde trabajan 20,000 personas todo el mundo
se siente propietario. Todo el mundo quiere quedar bien con el de arriba y
con el de más arriba, y aquello se vuelve una especie de ministerio
ruso.
J.A.F.: Se ha dado una apertura en
la televisión. ¿Qué tan
adelante cree que está la radio en materia informativa?
J.G.V.: Yo no creo que haya apertura. El fenómeno es muy claro: en radio
estaba la radio musical, los programas de la W, y nosotros, Radio Red, que
iniciamos con los programas informativos. Cuando en la televisión empiezan
los despidos por censura y otras causas, esa gente de televisión migró como
recurso a la radio. Ya en la radio pensaron: “¿Y ahora qué hacemos?” Y
como no traían ningún modelo, decidieron que cada quien su esquina,
pero a imagen y semejanza de Radio Red. Pasan muchos años así,
saturan el cuadrante, repitiendo lo mismo sin aportar ideas nuevas. Viene la
venta de la televisión y la apertura de México, y entonces esos
mismos regresan a la televisión. ¿Qué se llevaron? Lo
que se hace en radio.
La tele es radio en televisión.
Es un desperdicio absoluto lo que hacen. Es tener un máquina de doce
cilindros manejándola como hacían con su coche de cuatro cilindros.
Esa libertad que aprendieron en radio la ponen en televisión. Fíjese
qué programa escuchan los funcionarios y empresarios importantes, y
sabrá que no se transmite por televisión. La televisión
no es el medio que empuja, liderea y cambia.
J.A.F.: ¿Han sido innovadores en la televisión?
J.G.V.: No. Lo invito a recorrer en un viaje de jet supersónico las
televisoras del mundo, y podrá ver programas que se hacen en México
a imagen y semejanza de los famosos de otros países y de otros tiempos. ¿O
nosotros inventamos la cámara escondida, los concursos de baile o el
público en el estudio? ¿El hacer realidad el sueño de
la gente?
J.A.F.: Lo veo cercano a la televisión.
La conoce.
J.G.V.: Soy una gente de medios. Me encantan los periódicos, me gusta
la comunicación. Lo que intento a diario es cambiar la mentalidad de
los que se dejen y comunicar.
J.A.F.: Le he escuchado estar muy
enojado con lo que se hace en la televisión.
J.G.V.: Me parece que socialmente son muy irresponsables los ejecutivos
de la televisión mexicana. Recordemos que en un país como el
nuestro, finalmente el verdadero ministerio de educación es la televisión
y después la radio. La gente se expone más horas a la televisión
que al aula. Entonces no nos hagamos tontos. ¿Cómo puedo pensar
que los directivos de la televisión de un país son ajenos,
absolutamente ajenos, al impacto cultural y a la conducta de una población?
Si pienso que son ajenos, no entiendo a los medios ni a la sociedad. ¿Qué hemos
hecho? Hemos confundido esa apertura con una baratija, y le está hablando
alguien que ha vivido esa represión de a deveras. ¿Para qué queremos
la apertura? Pienso que para construir, no para destruir. Tenemos una sociedad
carente de muchas cosas. ¿Está trabajando la televisión
para construir esa sociedad? No.
Lo que están haciendo es sacarle todos los pesos y dólares posibles,
como si fuera la vaca de oro. Están exprimiendo la televisión
hasta el último minuto, y si tienen que vender basura, por no decir
otra cosa, pues la venden. Y como estamos viviendo el achicamiento del gobierno
mexicano, nadie les dice nada y ellos están encantados.
J.A.F.: ¿Cómo decidir en plena apertura, qué se dice
y qué no?
J.G.V.: Antes que nada hay que entender que por encima de la televisión,
debe de estar el bienestar del Estado. Entiendo por Estado: población,
territorio y gobierno. Si yo tengo en mis manos la televisión, que repito,
es el arma número uno para educar o deseducar a un pueblo, para comunicarlo
o violentarlo, entonces no puedo pensar como concesionario ni como comerciante,
tengo que pensar como estadista, aunque yo no sea el jefe de estado. Y antes
que las televisoras vivan dándose en la torre, tenemos que ponernos
de acuerdo en elevar al país. Y aclaro que nunca he pensado que programen
el ballet o a la sinfónica a las siete de la noche. Hay muchas opciones
sin que la televisión pierda sus funciones, que son divertir, informar
y educar.
J.A.F.: En la Revista Telemundo ya
hemos dado cuenta de una tendencia internacional de la televisión
por mejorar los contenidos.
¿Se está quedando atrás la televisión mexicana?
J.G.V.: Lo único que están haciendo es colaborar con la destrucción
de los pocos valores que nos quedan.
J.A.F.: ¿Ha influido para
cambios concretos la labor de Radio Red?
J.G.V.: Hace unos meses, en privado, platicábamos sobre esto
Clemente Serna y yo. Pensábamos que nunca van a reconocerle a Radio
Red el cambio que generó en México. Fue el primer medio electrónico
que criticó al Gobierno. Fue el primer noticiario que retó al
Gobierno a cambiar el modelo económico. El primero que se atrevió a
realizar investigaciones que expusieron públicamente raterías
y errores de funcionarios. El primero que les dijo a los empresarios que estaban
equivocados porque actuaban como en la época virreinal. El primero que
habló de ecología. Ahora hay una Subsecretaría, un Instituto,
un movimiento verde, Partido, diputados y conciencia, hay verificaciones y
la propuesta fue nuestra.
Pero no queremos reconocimientos. Aquí, como usted ve, no hay ningún
diploma. Los que nos han dado los guardamos con cuidado. Aquí, hace
dos décadas, Luis Pazos dijo que había que bajar los impuestos.
Hemos insistido en que suban las horas de clases de primaria a 8, y hace dos
semanas las subieron a 6. Puedo decirle una larga lista. Suena pedante, pero
Monitor ha sido factor de muchos cambios.
J.A.F.: ¿Qué tan grande es el poder de
los medios?
J.G.V.: Lo que pasa es lo siguiente: históricamente, el poder ha pasado
por manos de todos: los sacerdotes, los grupos militares, los gobernadores,
los políticos... todo mundo ha tenido el poder. Ahora que se desprestigian
el gobierno y los partidos, ¿dónde queda el poder? Aquí,
aquí está el poder, en los medios. Y no lo digo sólo yo.
El Presidente Zedillo me comentó hace poco: tengan cuidado porque ustedes
se están quedando con el poder real, y si ustedes no saben manejar el
poder, si cometen los errores que cometimos los partidos políticos y
los gobiernos, el poder va a acabar, después de un largo ciclo, en manos
de la gente y eso se llama anarquía.
J.A.F.: ¿Comparte la percepción
del Presidente Zedillo?
J.G.V.: Totalmente. Es real. En donde se mueven las cosas es en los medios.
Lo mismo pasa en Estados Unidos, en Canadá...
J.A.F.: ¿Debe dejarse todo a la ética
personal del que maneje los medios?
J.G.V.: La realidad me está demostrando que hay mucha gente que no debería
manejar medios, porque los utilizan sin límite. Y esos son los que se
esconden en el “no deben regularnos”.
Pero creo que la situación se va a salir tanto de curso, que nos van
a querer meter a todos en cintura. Si eso fuera la solución, ¡qué bueno! ¿Pero
quién jalará los cordones del corsé? En el fondo, es la
lucha de una clase política que quiere retomar el
poder, porque lo perdieron y ellos quieren que regrese a ellos. Su espacio
se llama legislación.
J.A.F.: ¿Qué hacer?
J.G.V.: Tienen que hacer reflexionar a los señores propietarios
de los medios para que reconozcan el negocio en el que están metidos.
Los propietarios deben asumir su responsabilidad. Deben reconocer que el gran
reto es el país.
Gregorio Wallerstein
01 de abril 1998
Gregorio Wallerstein es el mayor productor de películas
mexicanas de la historia. Con más de 200, recibió hace unos mese
la medalla al mérito cinematográfico Salvador Toscano.
J.A.F.: ¿Cómo se acercó
a la actividad cinematográfica?
Gregorio Wallerstein: De niño viví con mi familia en Guadalajara,
a espaldas del Teatro Principal. Me hice amigo de las dueños y me dejaban
entrar diario a las funciones gratis. De los 8 a los 11 años vi todo
tipo de representaciones, igual comedias musicales que zarzuelas. Ahí
me nació el gusanillo. Después nos cambiamos a Parral y luego
México. Pasaron los años. Estudié para contador público.
Cuando me inicié en la profesión tuve como cliente a la Financiera
Azteca, de la cual fui Consejero. Ahí llegó Gonzalo Elvira, un
conocido productor, hombre de gran simpatía. Pidió un préstamo
de tres mil pesos. Pensé que no me pagaría, pero me cayó
tan bien que decidí correr el riesgo. Finalmente lo pagó y me
invitó a los estudios. Junto con él y un amigo de la familia que
fue el socio capitalista, arrancamos la Filmadora Mexicana.
Yo tenía 23 años. Empezamos a producir y nuestre primera película
fue un desastre. Era con Palillo, la pusimos por título Lo que el viento
trajo. Era una parodia. La anécdota es que contratamos el cine variedades
para proyectarla. Los dueños querían verla pero no se las mostramos
porque de haberlo hecho no nos la hubieran dejado pasar.
La película derrapó, pero nos sirvió de experiencia. Nos
había costado ochenta mil pesos. No era tanto en aquél tiempo.
J.A.F.: ¿Usted tenía
dinero?
G.W.: No. El que tenía dinero era nuestro socio capitalista, el
amigo de la familia, el señor Simón Wishñack. (Por cierto,
Don Gregorio tiene frente a su escritorio colgado un cuadro en la que aparece
el sennor Wishñack. Sin duda es una muestra de lealtad y agradecimiento).
J.A.F.: ¿Qué les dijo
Wishñack luego del fracaso?
G.W.: El nos animó a que siguiéramos. Nos dijo que viéramos
para adelante. Entonces Gonzalo Elvira y yo hicimos un plan diabólico.
Empezamos a filmar y le pedimos dinero para cada semana. Llegó un momento
en que al señor Wishñack ya le quedaba poco dinero porque le habíamos
pedido durante muchas semanas. Me preguntó que cómo era posible
que para una película utilizáramos tanto dinero. Entonces le confesé
que estabamos haciendo tres y que ya las habíamos terminado. Eran El
Baisano Jalil, El Conde de Montecristo y Alejandra. La suerte se puso de nuestro
lado. Las tres películas fueron grandes éxitos. El señor
Wishñack retiró su capital, tuvo una muy buena ganancia y me hizo
socio de la compañía, y Gonzalo Elvira tenía una productora
y una distribuidora que se encargaba de distribuir nuestras películas.
Así empezó la historia.
J.A.F.: ¿Se siguió usted
sólo o con el señor Wishñack?
G.W.: Seguimos juntos. Fuimos socios durante muchos años, hasta
que murió.
Cuando tuve la compañía Cinematográfica Filmex, en la que
también era socio Wishñack, conocí a Manuel Espinosa Iglesias.
quien vive aún y fue el principal capitalista del Banco de Comercio y
su Director General. En esa época Manuel era duenno de la companía
Operadora de Teatros. Fuimos socios durante muchísimos años.
J.A.F.: ¿Algién ha producidop
más que usted?
G.W.: En calidad, puede ser que sí. En número de películas,
nadie ha producido tantas como yo.
J.A.F.: ¿Cómo se la
hace para producir 220 cintas?
G.W.: En primer lugar tome en cuenta que tengo en la industria más
de 50 años. Divídalo entre 220 y verá que salen 4 y media
películas por año. Se puede hacer una película cada tres
meses. Con buena organización sí se puede.
J.A.F.: Usted me lo dice de una forma
sencilla. ¿Pero qué necesitó para producir ese número
extraordinario? ¿Qué pasaba por su mente para producir a ese ritmo
durante tantos años?
G.W.: Lo principal en una película es la historia. El productor
debe leer mucha novela y muchos relatos con el objeto de poder seleccionar historias.
A los quince años yo ya había leído El Conde de Montecristo.
Alejandra, que es una película que ya mencioné, se basa en una
novela que hizo el escritor Pedro Castera para la esposa de Don Porfirio Díaz.
Yo la conocía y compre los derechos. El Baisano Jalil es una comedia
argentina que se puso en teatro en México y me llamó la atención
por el tema. Pienso que el productor que no lee muchas novelas y relatos no
tiene la suficienta capacidad para seleccionar. En el cine nos hemos fusilado
a Shakespeare en mucha ocasiones, pero es necesario leerlo. También hay
que ver mucho cine. Yo fui apasionado del cine. Le puedo decir que iba casi
todos los días. Si usted tiene una buena historia, va ganando. Lo demás
también es importante. Debe cuidar seleccionar un buen elenco.
J.A.F.: ¿Cómo se decidió
a producir Doña Bárbara?
G.W.: Fernando Fuentes me dispensó su amistad. Él tenía
interés de hacer una película de la novelística de Rómula
Gallegos. Yo había seleccionado dos novelas: Doña Bárbara
y Canaima. Fernando de fuentes se dicidió por Doña Bárbara
y me dejó Canaima. Me comuniqué con Don Rómulo a través
de un buen amigo en Venezuela, Don Salvador Cáceres y conseguimos los
derechos. La película quedó mu bien y fue la presentación
estelar en el cine de María Felix, que está estupenda en el papel.
Pero a mí me gustaba mucho Canaima. El tema, un hombre tranquilo al que
lo transforma la selca venezolana en violento, me pareció muy interesante.
Don Rómulo vino a México e hicimos Canaima. Las dos cintas tuvieron
gran éxito con la crítica y en la taquilla.
J.A.F.: Mencionó usted la critica
y hace unos momentos hablaba de la calidad. Yo veo que en Estados Unidos se
producen unas doscientas películas al año y todas circulan. En
México hay cintas que han quedado enlatadas porque temen a la crítica.
Apenas producimos 12 películas, como el año pasado, y el ambiente
es muy duro para ellas. ¿Qué pasa con este asunto de la crítica
y la calidad? De pronto pienso que hay más escándalo por diez
que por 200. Y no censuro la crítica, pretendo reflexionar.
G.W.: Vamos a hablar de la calidad. Si usted tiene una companía
con socios que esperan ganancias al año, tienen que hacer una película
que deje dinero y tenga calidad. Es muy dificil conjugar esos dos elementos
en uno. Se deben hacer películas que tengan calidad y que sean muy atractivas,
porque de lo contrario las comanías pierden y se liquidan. Eso es nefasto.
Me voy a un extremo: pregunté alguna vez al vicepresidente de la Columbia
Pictures si una película que le mostré era buena o mala. El me
respondió que no creía en películas buenas o malas, me
dijo que había películas que vendían muchos boletos y otras
no. Me parece una contestación totalmente mecantilista. Pero yo creo
que se puede hacer cine comercial con un grado de calidad, que puede que no
sea premiado en festivales pero que sí sean buenas cintas. Hay muchas
películas que han ganado premios y les ha servido para tener buenos resultados
en la taquilla. Otras han perdido dinero.
Ahora, yo respeto mucho la crítica honesta, y generalmente en México
la crítica es honesta. Tengo alto concepto de la crítica. Cuando
se habla del cine norteamericano sucede un fenómeno: ellos producen unas
doscientas o trescientas películas al año y esportan cintas seleccionadas.
Son largometrajes que tienen un alto índice de posibilidades comerciales
que en ocasiones acompaña la calidad, pero no siempre. Hoy la representante
del cine norteamericano es Titanic que costó 200 millones de dólares.
Titanic es una película espectacular. Si usted analiza la historia verá
que es pequeña, lo que vale es la forma en la que filmó el director
el hundimiento del barco. La taquilla es espectacular. Predigo que va a ganar
el Oscar y que va a dar utilidades, no obstante los 200 millones de dólares
de gasto.
Ahora pensemos en México. ¿Esta nuestro país en posibilidad
de hacer erogaciones tan grandes? No, materialmente no podemos.
J.A.F.: ¿Cuál ha sido
la mejor época del cine mexicano?
G.W.: Cuando la Segunda Guerra Mundial la competencia para las películas
mexicanas decayó porque se dedicaron a realizar películas de propaganda
y aburrieron a la gente. En ese momento los mercados se nos abrieron. Entonces
nació la compañía Películas Nacionales, que formamos
muchos productores asociados, con el fin de distribuir en territorio mexicano.
Y junto con el estao armamos la distribuidora Películas Mexicanas que
abrió oficinas para distribuir en territorio iberoamericano. Además,
se creó Azteca Films, compañía estatal, que distribuyó
en Estados Unidos nuestros largometrajes. Fueron los buenos tiempos de Fernando
Fuentes, El Indio Fernández, Gabriel Figueroa...
Años después de la segunda Guerra, tanto Estados Unidos como los
países europeos readquirieron su posición en el mercado mundial
y entramos en competencia con ellos. Ahí empieza el declive del cine
mexicano en el aspecto comercial.
J.A.F.: ¿Los años cincuentas?
G.W.: Un poquito después. Creo que libramos los cincuentas y los
sesentas. Le puedo decir que Películas Nacionales que estaba formada
por muchos productores nacionales, vendía más que todas las compañías
norteamericanas en conjunto.
¿Cuál es el resultado actual? Películas mexicanas dejó
de tener mantenimiento. Necesitaba para su operación unas setenta películas
al año, y el último de vida distribuyó unas cuatro, entonces
los gastos nos comieron y la compañía se liquidó. En este
momento el cine no tiene una red de distribución. Se tiene que rehabilitar.
Porque sin red de distribución no se puede tener producto, porque no
tenemos cómo venderlo.
J.A.F.: ¿Y la peor época
del cine mexicano?
G.W.: Creo que es la que estamos pasando en este momento. Los productores
se han dedicado a hacer películas pequeñas que llaman videocine
o videohomes, dedicado a la televisión. Son películas que se hacen
en una semana o semana y media de filmación, y que sustentan la programación
de algunas televisoras, particularmente de Televisa. Ahí podemos ver
también el material antiguo que sigue proyectándose.
J.A.F.: ¿Comparte usted la
opinión de que las películas de ficheras le dieron la puntilla
al cine mexicano?
G.W.: No, mire, en mi caso no he abordado el tema porque no me atrae.
Pero hoy le puedo decir que desde el punto de vista comercial las películas
de ficheras fueron un éxito de larga temporada. Ahorita están
Carmen Salinas y Edith González haciendo el show Aventurera y les va
muy bien.
En las películas de ficheras no se puede pedir una calidad artística...
sabemos de qué se trata. Pero desde el punto de vista comercial es definitivo
que no le hicieron daño al cine mexicano.
J.A.F.: De pronto IMCINE se llenó
de dinero. Tengoentendido que tiene más de 135 millones de pesos para
producir largometrjes. ¿Ve usted la salvación en ese dinero?
G.W.: Con ese dinero pueden hacer unas diez películas o más
si copriducen. Yo loveo como un esfuerzo del gobierno mexicano. Este esfuerzo
en otras épocas se vería pequeño, pero como están
las cosas, el esfuerzo es muy importante. Hay que reconocerlo. Pero el problema
es que la exhibición cambió radicalmente. Entes había dos
circuitos: Operadora de Teatros y Cadena de Oro, que tenía como propietarios
a Manuel Espinoza Yglesias y a Gabriel Alarcón. Entonces los cines tenían
cupo para dos mil quinientos y tres mil espectadores. Pero los norteamericanos
hicieron sis estudios y analizaron su mercadotecnia con cuidado, y llegaron
a la conclusión de que esos cines eran obsoletos. Y es uqe cines de ese
tamanno entre semana tenían una asistencia de 300 ó 400 personas
entre las tres funciones. Perdían dinero. Entonces aquí se transformaron
las salas de cine. Pequeñas salas en conjuntos comerciales. Es una gran
éxito. A diario hay ocho películas distintas. Pero hace muchas
semanas que no hay una sóla película mexicana en exhibición.
La excepción es la cinta mexicana de Cilantro y perejil, que es una comedia
agradable y bien hecha que recuperará su inversión pero no creo
que logre grandes utilidades. El problema es que los intereses de esos cines
son de capital extranjero. Ellos hacen una inversión para que les reditúe.
Nuestro cine no nos deja. No tenemos ni distribución ni capitales sificientes.
Vivimos en un círculo vicioso. Si no tenemos películas no hay
circuitos adecuados, y si no tenemos circuitos adecuados no hay películas.
Usted recordará películas mexicanas de calidad como El Callejón
de los Milagros o Profundo Carmesí, que han trascendido por excepción
los mercados nacionales y han tenido éxito en el extranjero. Es el caso
de Como Agua para Chocolate, que es la película hablada en español
que más dinero ha recibido en Estados Unidos. Pero esas son las excepciones
que confirman la regla.
J.A.F.: Cuando leí que el gobierno
pondría una bolsa de 135 millones de pesos para producir películas
me sentí en otro sexenio. Como si con ese dinero se fuera la crisis del
cine nacional. ¿Siente usted algo parecido?
G.W.: En el régimen de Echeverría se logró una organización
de distribución en la que ellos aydaron. Pienso que a partir de la guerra
las cosas cambiaron. Es indiscutible que Estados Unidos es una potencia mundial
y ellos tienen bases económicas y de organización que no podemos
igualar.
J.A.F.: ¿Pero a dónde
cree que llevará ese dinero de IMCINE? Perdón que insista, pero
creo que es muy importante su respuesta.
G.W.: Se lo puedo contestar sin miedo a ninguna persecución. Creo
que es un esfuerzo loable, con buenas intenciones. En mi opinión la industria
cinematográfica tiene que reorganizarse sobre el modelo antiguo, con
el que se abrieron distribuidoras que manejaban Estados Unidos, México
y América Latina, con excepción de Argentina que nunca hemos podido
entrar y Brasil que habla otro idioma.
Tenemos que volver a esa organización. En ese tiempo las distribuidoras
eran de particulares que nos daban dinero para la producción. Eran anticipos
que traíamos antes de empezar la película. Mientras no tengamos
buena distribución no podemos tener buen cine. Y al decir buen, no sólo
hablo de calidad sino de resultados económicos positivos no tenemos opciones.
Esos 135 millones de pesos pueden usarse para que filmen ocho de estos nuevos
directores que lo están haciendo muy bien. Como Rafael Montero, al que
no conozco pero que hizo una buena película con Cilantro y perejil. Nosotros
debemos buscar la cifra de 60 o 70 películas al año para sentir
que la industria vuelve a funcionar. Pero con esos recursos sólo podemos
hacer diez o doce. Y si rápido se recuperan entonces al año siguiente
con eso mismo se hacen otras tantas.
Hay que encontrar maneras. Mire: los españoles les permiten a los norteamericanos
doblar las películas al español pero les cobran una cantidad,
y ese dinero el gobierno se lo regala a los productores españoles. Es
un gran estímulo.
J.A.F.: Analizando este problema del
cine, ya desde hace años hemos sugerido desde las páginas de la
Revista Telemundo que transformen a IMCINE en una distribuidora, y se olviden
de mantenerlo como un edificio político, en tanto pensamos que tiene
la fuerza y el poder para abrir oficinas en México y en el extranjero
y rápido establecer relaciones que lleven a la producción y logren
romper el círculo vicioso.
¿Estaría de acuerdo?
G.W.: Me parece que hacer eso con IMCINE es un primer, que de hecho me
parece que Diego López lo estaba dando. Aunque creo que es un paso pequeño
porque distribuir cuesta mucho dinero en tanto una distribuidora debe anticiparle
al productor el valor de las copias. Hoy por lo menos se necesitan 20 copias
para manejar una película y el precios de cada una andará por
los 25 mil pesos. Luego la publicidad cuesta mucho, y se le van otros doscientos
cincuenta mil pesos. La inversión en las películas es alta. Si
IMCINE se gasta sus 135 millones en un año, que va a hacer en el segundo.
Tendrían que planear una continuidad si logran la revolvencia de los
recursos. Yo veo otro intento. Tengo un hijo que vive en Venezuela. Allá
tienen un proyecto para que entre México. Se trata de producir películas
tripartitas, hacer de tres en tres, en las que participen Venezuela, Colombia
y México, con lo que de inmediato se consiguen tres territorios para
la distribución. Colombia y Venezuela dan incentivos a los productores.
La idea es atraer a Centroamérica, Perú, Bolivia y Ecuador y tratar
de reconquistar el mercado norteamericano. Recordemos que llegamos a tener 340
salas cinematográficas en Estados Unidos dedicadas al cine mexicano,
hoy existen sólo 7 y pasan películas mexicanas con subtítulos
en inglés.
J.A.F.: ¿Por qué se
perdieron esas 340 salas?
G.W.: Fue paulatino. Conforme decayó la industria se fueron cerrando
porque ellos perdieron dinero. Es claro que la base está en tener recursos
suficientes para tres cosas: tener una distribución amplia, producir
para mercados cuativos y rehacer el camino tal y como nació el cine mexicano.
Ahora le toca a los jóvenes volver a levantarlo.
Héctor Abadié
01 de junio 1998
Por José Antonio Fernández F.
También le recomendamos leer las siguientes entrevistas
de José Antonio Fernández con:
Héctor Abadié se inició en el cine
realizando películas de cine experimental. En los setentas aceptó
una invitación para colaborara con la nueva Cineteca Nacional para manejar
un proyecto de CineMóvil. Se trataba de llevar cine a todas las regiones
incomunicadas de México, en donde no hubiera ni cine ni televisión.
Así llevaron cine a rancherías,comunidades pesqueras y comunidades
indígenas.Viajaban con tres campers, jeeps, planta de luz y películas
mexicanas.
Abadié filmó documentales de los lugares que
visitaba. De grupos indígenas, sitios desconocidos, ballenas en Baja
California... Con esos documentales llegó a Canal 13. Para entonces ya
programaba las Salas de Arte de la Cineteca. Entonces conoció a Luis
de Llano Palmer, quien lo invitó a trabajar en la recién creada,
y hoy desaparecida, Productora Nacional de Radio y Televisión. Ahí
empezó haciendo presentaciones de cine arte y después programó
toda la barra de cine de arte. Pronarte fue una productora gubernamental de
primera importancia. Ahí Luis de Llano Palmer creó la famosísima
serie de Imágenes de Nuestro Mundo, para la que Abadié colaboraba
como programador. Después fue Director de Programación de IMEVISIÓN
y creó barras que todavía hoy funcionan, como la de Los Simpson
y La Niñera. Ahora está al frente de la Programación de
Canal 40.
J.A.F.: Abandonaste la psicología
y después el cine para dedicarte de lleno a la televisión. ¿Qué
te apasionó?
H.A.: Terminé psicología pero de inmediato entré
a la Cineteca Nacional. Nunca di consultas. Y cuando conocí la televisión
y me di cuenta que la pantalla le llega a tres o cuatro millones en todo el
país con un programa en un mismo momento, y comparé esos millones
con las treinta y cinco personas que conseguíamos en una función
de cine club, no dudé. Me impactó sentir eso. De inmediato me
apasioné. En ese momento la televisón se convirtió para
mí en una forma de vida. Empecé a ver las cosas de otra manera,
a respirar de otra forma. Es apasionante.
Además, mi cambio del cine a la televisón conicidió con
la decadencia del cine mexicano. Recordemos que nuestro cine floreció
hasta que desapareció en Banco Cinematográfico, el de los productores.
Se acabaron los largometrajes y los cortos. Cuando yo quería dedicarme
al cine se llegaban a producir 100 películas al año o más.
Ahora a duras penas se hacen siete. La televisión también significó
para mí una manera profesional de desarrollo y sobrevivencia. Soy un
apasionado.
J.A.F.: ¿En la Cineteca encontraste
un oficio que es el de programador?
H.A.: Quien me enseñó fue el señor Luis de Llano...
con él empecé a ver los géneros, subgéneros, continuidad,
cortes, clasificaciones... ahí conocí a los productores y distribuidores
a nivel internacional. Te habló de 1976, que fue cuando Pronarte me mandó
a mi primer Festival de Cannes. Desde entonces hasta hoy, nunca he dejado de
asistir dos veces por año. Tengo 22 años viajando a Cannes.
J.A.F.: ¿Por qué te
apasionó tanto Cannes?
H.A.: Existe el glamour, el jet set...siempre El Festival de Cannes tiene
un glamour verdadero. Y también ahí ves como en un día
se manejan millones y millones y millones de dólares en señales,
producciones, series. Es como un mercado de acciones de valores en donde compran
futuros. Así como hay quien compra cosechas de arroz o petróleo
a futuro, así en Cannes compran programas a futuro, Ahí se negocian
pilotos o proyectos. Claro que los que negocian son conocedores. Debes saber
quién es el productor, cuál es el corte del programa, cuántos
harán, para qué público y qué tanto éxito
han tenido con sus materiales. Como programador debes de pensar qué comprar.
Porque si una estación te da la confianza de comprar 10 ó 15 millones
de dólares al año en programas y películas, debes de responder
a esa confianza seleccionando material que consiga audiencia y venta de publicidad
para el canal que representas.
J.A.F.: ¿Es potente la televisión
mexicana?
H.A.: La potencia es Televisa. Aclaro que es una potencia en México,
en Latinoamérica y en el Mundo. Televisa hizo en el último Festival
de Cannes la fiesta más importante del evento. Televisa fue la anfitriona
de 5,000 inivtados de primer nivel de todod el Planeta. Árabes, chinos,
rusos, espeañoles, franceses, norteamericanos, aregentinos... de todos
lados estuvieron es su gran fiesta.
Televisa es un potencia en todos los órdenes. En producción, doblaje,
distribución, señales y todo los que es la planificación.
Tienen muy bien estructurada su venta y sus adquisiciones. Ellos no sólo
compran para México, sino lo hacen para todo el mercado de habla hispana.
J.A.F.: ¿Cómo funciona
eso?
H.A.: Los derechos de televisión se compran por territorio. Los
productores venden derechos. Comúmente los venden a alguien para que
los explote en todo el mundo. Esa persona a su vez los revende para que otros
los comercializen en forma directa por territorios territorios específicos
y en ventanas concretas. por ejemplo, tú puedes comprar derechos de una
serie para México, pero deberás aclarar si la quieres para explotarla
en televisión abierta, nacional, regional o local, en VHF o UHF, televisión
por cable, pago por evento, video clubs... en fin, la cuestión de los
derechos es concreta: dependiendo de dónde y para qué vayas a
utilizar el material es lo que pagas.
J.A.F.: ¿Televisa rige los
precios del mercado?
H.A.: Sí, y lo hacen por lo más importante: Televisa paga
siempre puntual. Tienen un excelente crédito en todo el mundo. Cualquier
productor se encanta por venderle a Televisa, porque sabe que sí va a
cobrar. No dan vueltas. Televisa compra para cine, Sky, Cable, para canales
abiertos y regionales, además hacen doblaje y subtitulaje y distribuyen
en México, Latinoamérica y el sur de Estados Unidos. Considero
que es del grupo de las cinco cadenas más importantes del mundo. Amí
me da mucho gusto que así sea.
J.A.F.: ¿Y las demás
televisoras mexicanas figuran en Cannes?
H.A.: Antes quiero recalcar algo muy importante: las demás televisoras
competimos contra Televisa y eso nos da un status en el mundo. Es decir, no
competimos contra chiquitos, lo hacemos contra un gigante. Por eso tenemos que
estirar al má ximo el dinero y agudizar nuestro ingenio.
J.A.F.: ¿Cuáles son
las televisoras más importantes del mundo?
H.A.: Las cadenas norteamericanas CBS,NBC y ABC, Televisión Española,
RAI de Italia, CNN, BBC, NHK, la ABC australiana. Pero Televisa está
en las primeras cinco. Además hay que agregar que tiene poder comercial
e influencia política en nuestra área. Tiene el sistema ECO, manejan
espectáculos, revistas...
J.A.F.: ¿Y Televisión
Azteca?
H.A.: Azteca es importante pero es joven todavía. Anque en México
tiene larga trayectoria de talento y programación, porque hay que sumar
los éxitos que ya habían conseguido antes el 7 y 13. Como TV Azteca
llevan apenas cinco años, pero ya están saliendo al mercado internacional.
Azteca está intentando consolidar su proyecto. Es cosa de tiempo y trabajo,
porque en este mercado te piden cartas de crédito, conocimiento personal
de las trayectorias y un historial que hable de tus producciones y tu forma
de distribución. Televisa se dedicó a la comercialización
de sus telenovelas y sus series de comedia, como El Chavo, y eso le llegó
a significar alrededor del 50% de sus ingresos. La persona que se dedicó
a desarrollar ese proyecto fue Larsel Vinay, Junto con el señor Rene
Lee. Ahora Azteca los contrató, en tanto saben de sus conocimientos y
su nivel de importancia en el mercado internacuional. Este año, por primera
vez, TV Azteca puso un standard importante en Nuevo Orleáns. Llevaron
Nada Personal, Mirada de Mujer y Demasiado Corazón. Ellos deberán
desarrollar un stock mayor y más variado para que puedan armar paquetes
de venta.
Un punto clave en este negocio: los compradores de material no se embarcarán
contigo si no les garantizas constinuidad en la programación. Es decir,
ellos saben que Televisa presentará en el próximo Festival sus
nuevas telenovleas y series. Lo mismo deberá suceder con Azteca. Ellos
deben seguir produciendo para no desencantar a los compradores mundiales de
material. ¿qué razón tendrían para cambiar un proveedor
de 30 años por uno nuevo? La decisión no es fácil. Por
eso es importante crear toda una trayectoria que dé confianza y seguridad
a las televisoras de todo el mundo:
Otro punot relevante es que los compradores quieren compañías
que les garantizen al menos 2 ó 3 horas diarias de programación
para que puedan construir bloques. De poco o nada les sirve alguien que les
venda media hora al día. Difícilmente podrán armar programación
con eso.
J.A.F.: ¿Significa que Televisa
no puede cambiar de la noche a la mañana el perfil de su programación?
H.A: Nosotros tenemos un problema doméstico con Televisa porque
somos muy exigentes con ellos. La crítica la tienen encima. Pero ellos
tienen éxito en todo el mundo con lo que hacen.
J.A.F.: ¿Significa esto que
los compradores de Azteca seguirán esperando telenovelas audaces, con
contenidos que logren sacudir a los televidentes?
H.A.: Exactamente. Pero sus clientes también necesitan programas
para niños, comedia, series... en fin, deben desarrollar variedad y conservar
el prestigio que ya están formando.
Televisa es cómoda para muchas cadenas de Latinomaérica, porque
les surte 4 ó 5 horas de la programación diaria. Un dato: hoy
Televisa está doblando telenovelas al mandarín.
J.A.F.: ¿Y la televisión
cultural mexicana es importante en los mercados internacionales?
H.A.: El cine mexicano fue el pionero en poner material producido en
México en el mundo. Fue el cine el que abrió las puertas internacionales.
Había oficinas en Estados Unidos, Europa y Sudamérica. El lugar
que ocupaba el cine mexicano en el mundo, hoy lo tiene la telenovela mexicana.
Fuera de Televisa y TV Azteca, hay un personaje mexicano que también
se ha abierto puertas en el mundo: es Jorge Sánchez. Él con una
gran habilidad, ha creado su propio circuito que podríamos llamar independiente.
Gracias a sus contactos pudo reunir el esfuerzo de los Canales 11, 22, UTE y
TV UNAM, coordinados por el Consejo, y juntos ya tienen presencia en el mercado
internacional con lo que llaman Imágenes de México. Es una excelente
idea. Creo que tienen grandes posiblidades de armar intercambios.
J.A.F.: ¿Además de Jorge
Sánchez, existen otros productores independientes mexicanos en los mercadso
internacionales?
H.A.: Sí. He visto a Manuel Palazuelos que tiene una muy buena
serie de Jazz, ganadora de premios internacionales, que la promueve en forma
personal en estos mercados. También hace un esfuerzo importante Luis
Kelly, que tiene la serie Caminantes, que son biografías de mexicanos
sobraslientes. Sé que Palazuelos ya vendió. Así empezó
Televisa. Sin stand, cabildeaban en el loby, se intalaban en el bar y ahí
hacían sus negocios... ¡y ahora hay qué verlos!
J.A.F.: Deberán unirse Manuel
Palazuelos y Luis Kelly.
H.A.: Como lo hicieron los de las televisoras culturales.
J.A.F.: ¿Es difícil
comercializar como independiente?
H.A.: Te exigen un altísimo nivel profesional y técnico.
Al margen de que nos guste o no un programa, si lo quieres colocar en el mercado
internacional debe tener toda una serie de especificaciones. En Cannes cualquiera
te pedirá que tu programa tenga separadas las pistas, la lista de diálogos,
todos los derechos documentados. Para que salgas a vender al mundo debes de
pagar derechos de todo lo que usaste. Los compradores no quieren problemas,
por eso un productor no conocido necesita comprobar que tiene todo en orden.
Todo este orden es lo que nos falta.
J.A.F.: ¿A independientes y
a canales?
H.A.: A Televisa no, ellos son otra cosa. Supongo que Azteca lo que presenta
lo tiene bien manejado. Pero todos los demás necesitan hacer el esfuerzo
de profesionalización. No puedes salir al munod a vender un programa
que incluye música pirateada de un disco. Eso ya no debe ni puede hacerse.
Hay que obedecer el control de calidad.
Los programas tiene duraciones exactas aprobadas por todo el munod. Para media
hora de televisión, la duración es de 24 minutos, y para una hora,
de 48. Los tiempos son exactos. No puede jugarse con eso. Sinlista de diálogos
no hay manera de doblar y subtitular.
Este problema del desorden llega a ser muy grave. No sabemos cobrar ni pagar
una producción, porque no hacemos bien los contratos de derechos. Quizá
algunas producciones slagan más baratas, pero se quedan encerradas, sin
posibilidades comerciales, y hoy el mundo es muy grande. En realidad perdemos
dinero. Hay que desarrollar el talento y pagar a sindicatos, talento y creativos
con contratos bien claros.
J.A.F.: ¿Y los precios de los
programas?
H.A.: Varían dependiendo del país y de los derechos que
quieras explotar. Lo claculas tomando como base las posibilidades del negocio
de la televisora que compra. Saben que el mercado de la publicidad mexicano
vale un billón de dólares anuales. En México se pagan 7,000
dólares la hora en serie dramatizada, dos años/dos pasadas. La
miniserie cuesta 12,500 la hora, en las mismas condiciones. Y de 12,000 a 17,000
dólares, las películas. Hay cintas de estreno que pueden llegar
a costar 50,000dlls. o más.
J.A.F.: ¿Y esos precios sirven
para todas las televisoras mexicanas?
H.A.: No. Cada quien paga de acuerdo a sus posibilidades y opciones.
Pero hay series importantes que cuestan eso para cualquiera. Es más,
con la competencia de los últimos años, Azteca ha llegado a pagar
hasta 12,000 dólares por serie. El precio de documental para las televisoras
culturales anda por los 3,000dólares, y en 5,000 la hora de programas
dramatizados. Recuerda que el puro dobalje cuesta 2,400 dólares la hora.
J.A.F.: ¿Estás a favor
del doblaje o del subtitulaje?
H.A.: Del doblaje por la manera de ver la televisión. Al espectador
hay que ofrecerle las mayores facilidades posibles.
J.A.F.: ¿Es cierto que los que le venden a México
saben que entraron al gran mercado latino?
H.A.: Así es, México es el Hollywood
de habla hispana.
Vicente Fox gobierna el Estado de Guanajuato
01 de octubre 1998
Vicente Fox gobierna el Estado de
Guanajuato y se
empuja todos los días con fuerza, ingenio y
energía a la Presidencia de la República. Es
el
candidato opositor (al PRI) que mejor ha
manejado
los medios de comunicación. Su campaña en
televisión le ha dado fama nacional, primer
escollo que nunca había logrado librar bien a
bien
ningún candidato del PAN. Rápido y ocurrente
de
respuestas, está seguro que un debate por
televisión con el candidato del PRI le
favorecería y lo va a provocar. ¿Aceptará su
opositor?
Cristina es una mujer conocida en 18 países
01 de diciembre 1998
Cristina es una mujer conocida por más de
100
millones de telespectadores en 18 países.
Conductora audaz, ha puesto en pantalla a
latinos
de todos los niveles que viven en el
continente
para que discutan los temas más candentes
de la
vida cotidiana. No se mete en política, es
polémica y siempre toca las sensibles fibras
de
los problema más íntimos.
Ocupa un lugar destacado entre los
protagonistas
del destape de la información en América
Latina de
la era de los noventas.
Imágica, la Casa de Animación, cumple 8 años
01 de diciembre 1998
Imágica, la Casa de Animación que
encabezan
Patricia García Peña, Gregorio Nuñez y Alberto
Bineti cumple 8 años de mantenerse entre
las
líderes no sólo de México, sino de América
Latina.
Decididos siempre a reinvertir para tener en
sus
manos la tecnología más moderna, con sus
conocimientos y entrega han logrado que
muchos de
los productores que antes viajaban a Estados
Unidos para animar sus comerciales ahora
los hagan
en México.
Love Santini pertenece al selecto grupo de los 30 artistas de doblaje
01 de diciembre 1998
Love Santini pertenece al selecto grupo de los
30
artistas de doblaje que son la voces más
famosas
de la televisión importada en México y en
América
Latina. Está convencida de que la solución a
la
producción del cine mexicano está en los
mismos
productores. Piensa que en la industria cada
quien
debe responsabilizarse de lo suyo, que es
una
fórmula sencilla, clara y moderna.
Daniel Schewbell es Director de Imagen de Canal 11
01 de diciembre 1998
Daniel Schewbell es Director de Imagen de
Canal
11, en donde ha hecho un extraordinario
equipo
humano que se gana todos los días el
premio del
reconocimiento de los telespectadores a su
calidad
y creatividad. Con recursos técnicos
limitados,
ponen toda la carne al asador y consiguen
que sus
promocionales, identificaciones de canal y
cortinillas sorprendan y agraden al público.
La labor de imagen del 11 fue distinguida en
el
Festival de Diseño para Televisión,
organizado por
la Broadcast Design Association, en Toronto
Canadá. Se trajeron a México varios premios
de
oro, plata y bronce.
Lilí Téllez destaca
01 de diciembre 1998
Lilí Téllez destaca en primer plano en el
equipo
de comentaristas de TV Azteca. Igual sabe
desenvolverse como conductora de un
noticiario
estelar que como reportera en una zona de
desastre. Es la figura femenina más
sobresaliente
de la nueva época de los noticiarios de TV
Azteca.
La expectativa es que siempre muestre
temple y
valentía en las entrevistas a personajes de
alto
nivel.
Jorge Santoyo dirige la Comisión Nacional de Filmaciones
01 de diciembre 1998
Jorge Santoyo dirige la Comisión Nacional de
Filmaciones, oficina de gobierno que ofrece
servicio gratuito a productores para que
contacten
en todo el país lugares y facilidades para
grabar
y filmar.
Su labor cada día está siendo más apreciada.
Ha
hecho crecer la Comisión, impulsa la
creación de
comisiones en todos los Estados y se ha
convertido
en una pieza clave para que producciones de
primer
nivel vengan a México.
Enrique Krauze es el primer intelectual que se vuelve productor
01 de diciembre 1998
Enrique Krauze es el primer intelectual
mexicano
de altos vuelos que se vuelve un verdadero
productor de televisión. Ya antes otros
intelectuales se habían acercado a la pantalla
chica, pero lo hacían como comentaristas,
conductores, guionistas y hasta ejecutivos.
Krauze
está metiendo en pantalla la historia de
México
contada a través de sus hombres y mujeres
de mayor
fama dentro de la población. Es memorable
su
programa del movimiento del 68.
Pedro Torres es un apasionado de la tecnología
01 de diciembre 1998
Pedro Torres es un apasionado de la
tecnología. Un
productor/realizador que gusta de meter en
pantalla todos los elementos posibles para
que
luzca llamativa y seductora. Vive a la
vanguardia.
Fue seleccionado por Emilio Azcárraga Jean
para
producir el primer programa de Alta Definición
hecho en México.
Javier Moreno Valle es el Presidente de CNI
01 de diciembre 1998
Javier Moreno Valle es el Presidente de CNI,
Canal
40. Es un empresario con un perfil fuera de lo
común: sin duda está más interesado en los
contenidos de su canal que en llenarlo de
comerciales y dinero. Su forma de ser y
pensar lo
lleva a vivir, junto con su tripulación, aventuras
propias de los legendarios navegantes, que
no
conquistadores. Con pocos recursos sus
"viajes" se
acortan aunque las aventuras son intensas.
Guillermo González Camarena es el Presidente de la Fundación Guillermo González Camarena
01 de diciembre 1998
Guillermo González Camarena es el
Presidente de
la Fundación Guillermo González Camarena,
llamada
así en honor de su padre, el inventor de la
televisión a color. La Fundación está
dedicada a
promover a inventores. Su labor requiere de la
mayor difusión posible para que empresarios
y
funcionarios públicos de alto nivel reconozcan
posibilidades de negocio y soluciones a
problemas
de la modernidad.
Regresa a México Alberto Ennis
01 de diciembre 1998
Regresa a México Alberto Ennis, quien fue el
primer director de Multivisión. Ennis armó una
espectacular estrategia de imagen que, junto con
otros factores que describe a detalle Ignacio
Rodríguez, Vicepresidente de Multivisión, en la
entrevista publicada en este mismo número, dieron
como resultado que en 1992 Multivisión rebasara a
Cablevisión en número de suscriptores. Alberto
Ennis está encargado de sacar adelante Directv,
sistema de televisión de paga que no ha caminado a
la velocidad esperada y que va detrás de Sky en
forma significativa. La promoción inicial falló y
no convenció a los telespectadores.
Cuando salieron a la venta Sky y Directv, aquí
anotamos que las campañas publicitarias eran malas
por exageradas, en tanto parecía que vendían
terrenos en el Paraíso. Quizá le sea útil empezar
por el principio: ubicar a la compañía y darle una
nueva posición de imagen (seria) en los
telespectadores.
Cinecanal estará presente en el 14o. Festival Internacional de Cine de Mar de Plata
01 de diciembre 1998
Cinecanal estará presente en el 14o. Festival
Internacional de Cine de Mar de Plata.
Realizará programas especiales y entrevistas con
las figuras que asistan al evento. Buen olfato
muestra Genaro Rionda, el CEO de LAPTV (Latin
American Pay Television, distribuidora de las
señales Movie City, Cinecanal y Cinecanal 2), al
acercarse a eventos que marcan y dan vida a la
industria cinematográfica de latinoamérica. Todos
los canales cobran energía cuando presentan
eventos especiales y dan una información actual a
los telespectadores.
Salir de la rutina y poner a
cuadro a las estrellas que están haciendo la
historia es muy atractivo para el auditorio, sobre
todo si se incluyen reportajes y entrevistas
inteligentes en los que sí se diga algo, y no se
pretenda sólo la mera promoción inocua del
artista, la película o el canal. Esos detalles
finos y claves tendrán que cuidar Mauro Páez
Pumar y Miryam Salazar, los nuevos directivos de
Mercadotecnia de LAP TV.
La nueva ola de salas cinematográficas
01 de diciembre 1998
La nueva ola de salas cinematográficas cómodas,
modernas y de calidad está siendo muy atractiva
para la gente. Se retoma el entretenimento de ir
al cine, que de los cuarentas a los ochentas fue
uno de los principales de los mexicanos. Y si la
televisión y los videoclubes hicieron mella en el
hábito de la población de asistir al cine, ahora
las salas de cine pueden estar haciendo un hoyo en
la audiencia de televisión de jueves a domingo.
Las idas al cine del final de milenio incluyen a
niños, adolescentes y adultos. Como en el 97
fueron 100 millones a las salas del país, ahora
las exhibidoras están ofertando planes de
publicidad para colocar anuncios en sus pantallas
y también en los vestíbulos, dulcerías y
pasillos. La cadena Cinemex, por ejemplo, tiene
187 pantallas en 18 complejos comerciales, con una
participación del mercado del 36 en la Ciudad de
México y el área metropolitana. Y ya anunció su
plan de publicidad con paquetes que van desde los
dos mil pesos hasta los doscientos mil. Las salas
tienen al público, ahora quieren los anunciantes.
Internet está resultando una nueva posibilidad real para transmitir programas
01 de diciembre 1998
Finalmente internet está resultando una nueva
posibilidad real para transmitir programas de
radio y televisión, pero de otra forma. Con esto
queremos decir que internet no viene a sustituir a
ningún medio, sino que es otro medio de
transmisión de mensajes. Un canal en internet debe
dar opciones al navegante, un modelo muy diferente
a la rigidez propia de la radio y la televisión.
Continúa el Canal 5 de Televisa apostando por los Dragon Ball
01 de diciembre 1998
Continúa el Canal 5 de Televisa apostando por los
Dragon Ball. Seguramente saben que la mina de oro
está llegando a su fin y ahora la explotan al
máximo. Su gran ventaja es que su competidor, el 7
de Azteca, desarmó la barra que podía competirles
y se metió con los concursos que no interesan en
absoluto a los niños. Con todo y esa buena suerte,
al 5 tendrán que enriquecerlo porque la saturación
de Dragons llegó al límite.
Al canal 7 de TV Azteca le han roto una vieja estructura
01 de diciembre 1998
Al canal 7 de TV Azteca le han roto una vieja
estructura que le sirvió para jalar gran cantidad
de audiencia durante muchos años. Hablamos de la
barra de comedia de programas importados, por
donde desfilaron con éxito series como Alf, Los
años maravillosos y Los Simpson, que son los
únicos sobrevivientes. Tomaron una decisión
riesgosa. Están a tiempo de corregir.
Exhibición y premiación de la cuarta edición del Festival de video Erótico
01 de diciembre 1998
Llenó el público la Cineteca Nacional para ver la
exhibición y premiación de los finalistas de la
cuarta edición del Festival de Video Erótico que
organiza Lydia Camacho. El festival es único en su
tipo en iberoamérica. Reciben ya invitaciones para
viajar a Europa y exhibir los videos ganadores. Se
llevaron el primer lugar la multipremiada Ximena
Cuevas, en Videoarteclip, e Iván Ávila, en
Ficción.
En la ceremonia, José Luis Martínez, director del
Fonca, se comprometió a apoyar la quinta edición.
Ahora Lydia Camacho podría acordar con los
ganadores y comercializar los derechos para
televisión de paga y venta/renta de un
videocassette.
Confiesa Antonio Ortíz Mena, que el promovió que la televisión realizara noticiarios
01 de diciembre 1998
Confiesa Antonio Ortíz Mena, el legendario
Secretario de Hacienda de los tiempos del
desarrollo estabilizador de México, que fue él
quien promovió que la televisión mexicana
realizara noticiarios. Se dio cuenta de que en
Europa la televisión tenía más peso cultural y
educativo que de entretenimiento, y por eso fue el
padre de la idea. Por la misma razón, buscó que el
Estado tuviera tiempos dentro de la programación
de la televisión privada para transmitir mensajes
de interés público.
Para lograrlo un buen día tomó
la decisión de cobrar a los concesionarios de
radio y televisión un impuesto especial del 25,
adicional al impuesto sobre la renta. Ortíz Mena
consideró que la idea de cobrar el nuevo impuesto
debía manejarla con discreción. Habló con Miguel
Alemán Valdés, uno de los tres hombres más
importantes de la televisión en ese momento (los
otros dos eran Emilio Azcárraga Vidaurreta y
Rómulo O'Farrill).
Le dijo a Alemán que no era su
intención cobrar el impuesto sino que el Estado
tuviera tiempos de transmisión. Miguel Alemán lo
apoyo y lo demás fue un efecto dominó. La
negociación final, que se conserva hasta la fecha,
es que los concesionarios pagan el 12.5 de
impuesto adicional en tiempos de transmisión.
No estaría mal que Javier Corral y María Rojo
leyeran las memorias de Ortíz Mena. Sabios
consejos que sí cambian leyes.
Adelanta Multivisión a Cablevisión en número de suscriptores
01 de diciembre 1998
Adelanta Multivisión a Cablevisión en número de
suscriptores. De acuerdo a los datos declarados
por Ignacio Rodríguez en la entrevista publicada
en este mismo número, Multivisión tiene 360,000
suscriptores (D.F.) contra 230,000 de Cablevisión,
y calculan que sumarán otros 60,000 en 1999,
incluyendo a Guadalajara y Monterrey. Hoy
Multivisión es el sistema de televisión de paga
más grande de México. Ninguno de cable se le
acerca ni a la mitad.
Está TV Azteca por debajo de los ratings del Canal 2
01 de diciembre 1998
Está TV Azteca por debajo de los ratings del Canal
2 de Televisa que siempre andan por encima de los
veinte y treinta puntos en los mejores horarios.
Sin embargo, pelea de tú a tú todos los días con
el 5 y el 9 que se mueven por debajo de los veinte
y arriba de los 7 puntos. Las cifras para TV
Azteca no son malas, aunque podrían ser mejores. Y
decimos que no son malas porque consiguieron ya
estabilizar el rating y estar a diario en la mira
del auditorio. Su público es suficiente para que
sus índices de audiencia crezcan de inmediato por
recomendación de la misma gente.
Expectativa causa la nueva mesa directiva de la Asociación de Televisoras de Gobierno
01 de diciembre 1998
Expectativa causa la nueva mesa directiva de la
Asociación de Televisoras de Gobierno de la
República Mexicana, conocida como la Red. Su nueva
Presidenta, Ady García, directora de la Televisión
de Tabasco, tiene la oportunidad de inaugurar una
nueva época en la Red si consigue armar alianzas
de producción y de difusión de programas
importantes entre los mismos asociados y con otras
televisoras del mundo.
No sería difícil que
televisoras como la española, la inglesa, la
italiana o algun consorcio como Warner o Discovery
se interesaran en la producción de series
culturales y documentales de alto nivel. A la Red
le llegó el momento de hacer programas de mayor
trascendencia y calidad. Esas producciones
transformarían los conceptos y la forma de
producir de los asociados a la Red.
Sigue la discusión alrededor de las leyes de Comunicación, Radio y Televisión y Cinematografía
01 de diciembre 1998
Sigue la discusión en la Cámara de Diputados
alrededor de las leyes de Comunicación, Radio y
Televisión y Cinematografía.
El asunto queda como sigue: la discusión sobre la
ley de Comunicación y la de Radio y Televisión ya
se pospuso para el próximo período de marzo,
aunque seguirán los encuentros y conversaciones
con los protagonistas. La ley de Cinematografía sí
quieren sacarla adelante entre todos y tratarán de
aprobarla a más tardar en diciembre.
En todos los casos es claro que los diputados no
han trabajado para crear consensos, y en estos
nuevos tiempos consensos significa crear las
mejores condiciones para los cambios. No vemos que
eso suceda. Tampoco que se hayan establecido
verdaderos puentes de comunicación. Los diputados
tiene que tomar en cuenta que hay muchas empresas
privadas que hoy deben ser escuchadas para
elaborar leyes justas y completas. El gobierno
sólo no podrá echar para delante al cine mexicano.
Entra nuevamente Carlos Slim en la industria de la televisión
01 de diciembre 1998
Entra de nueva cuenta el nombre de Carlos Slim en
la industria de la televisión. Resulta que Emilio
Azcárraga Jean restructuró la deuda de Televisa,
de 1200 millones de dólares, con una serie de
bancos, y Slim compró parte de esa deuda a través
de Inbursa. Slim ha sido socio de muchas empresas
vía compra de deuda o acciones y sólo ha buscado
ganacias económicas.
Tuvo un buen monto de
acciones del Grupo Monterrey pero nunca pidió
sentarse en el Consejo, sólo esperó a que subieran
de precio para venderlas. Sin embargo, quizá
Televisa sea un caso diferente. Emilio Azcárraga
Jean tiene problemas de dinero en tanto su
corporativo no puede detenerse, tiene que seguir
creciendo y él quiere estar al frente de la gran
aventura. Al parecer necesitará socios que tengan
capacidad para poner sobre la mesa dinero cuando
se necesite sin que quieran moverlo del puesto, y
Slim, hoy socio de Bill Gates también, podría ser
el hombre de esa buena alianza.
Festival
01 de diciembre 1998
Iniciamos un nuevo proyecto: el Primer Festival de
Anuncios para Televisión, Videoclips y
Documentales, Premio Pantalla de Cristal, que se
llevará a cabo del 18 al 21 de octubre de 1999 en
la Cineteca Nacional. La convocatoria aparece en
esta edición de la Revista Telemundo. Los
participantes podrán inscribir producciones hasta
el próximo Día del Grito de Independencia, es
decir, la fecha límite de inscripciones es el 15
de septiembre de 1999 a las 5 de la tarde.
Nuestra intención, nuevamente, es abrir un punto
de encuentro que motive al intercambio de ideas y
proyectos para que se hable de lo que se hace en
pantalla. Para que público, realizadores,
creativos y jurados compartan la sala y juntos
reciban sensaciones, emociones, sentimientos y
propuestas estéticas y de contenido.
Cada año organizamos la Expo Cine Video Televisión
de equipo profesional, la mejor de América Latina.
Ahí losprofesionales tienen oportunidad de
intercambiar información y conocer la tecnología
de vanguardia que marca el paso. Ahora, con el
Festival, nuestra intención es que se muestren
sus producciones y se reconozca lo más destacado.
Lo que está abriendo camino y dejando huella en la
pantalla.
Los mexicanos nos merecemos organizar buenos
festivales. El trabajo que aquí se realiza es de
lo más relevante a nivel mundial. Es cierto. Y
pensamos que nosotros somos los primeros que
debemos aplaudir nuestro esfuerzo. Y debemos
hacerlo con ética, madurez y buen humor.
Cuando armamos la convocatoria consultamos la
opinión de algunos amigos y amigas. Agradecemos
los comentarios de Rafael Corkidi, Marcela
Carbonel, Jaime Cruz y Fernando Espejo. También a
Eduardo Maldonado, el prestigiado documentalista,
que nos advirtió, de manera afectuosa, que
tuviéramos cuidado de no sembrar enconos y
envidias porque nuestra sociedad vive momentos
complejos llenos de agresividad. La opinión de
Maldonado nos llevó a hacer el Festival con base
en un espíritu, el de realizar un encuentro que
logre una atmósfera de comunicación entre los
profesionales.
Suena ya el campanazo de inicio del Festival. Es
nuestra responsabilidad cuidarlo y hacer la más
amplia invitación.
Ignacio Rodríguez
01 de diciembre 1998
Untitled Document
Ignacio Rodríguez es Vicepresidente de Multivisión. Es el responsable
de la penetración en el mercado de la empresa que comanda Joaquín
Vargas. Dos estrategias de alto grado de agresividad le han dado los mejores resultados.
Primero, el haber sacado a la calle a decenas de vendedores que igual venden Multivisión
en una avenida, que en un club deportivo, que en una oficina pública, que
en una expo, que junto a una pelea de gallos a las dos de la mañana, que
dentro de un banco o en una tienda departamental. Sus vendedores ya no ven límites.
Y la otra estrategia, que es la que hoy hace repuntar a los suscriptores de Multivisión,
se trata de lo siguiente: venden la televisión de paga como si fuera una
carta de restaurante. Hoy, el suscriptor de Multivisión sólo paga
aquéllos canales que quiere ver, ni uno más. Cada quien arma su
opción. No le obligan a contratar paquete alguno.
La nueva forma de venta, única en el mundo, ha hecho que el número
de suscriptores vuelva a repuntar. Ignacio Rodríguez es economista. Se
contactó con la televisión cuando ocupó el cargo de Director
de Planeación de IMEVISION, cuando la hoy TV Azteca era gubernamental y
vivía buenos momentos con éxitos notables de audiencia y de lanzamiento
de figuras de pantalla.
José Antonio Fernández ¿Cómo
te seduce la televisión?
Ignacio Rodríguez: Como economista, siempre trabajé en
cuestiones de evaluación y planeación, más que en asuntos
de carácter presupuestal y financiero. Pero cuando entro a la televisión
se me abrió un gran campo de acción. Cuando participé en
IMEVISION, en los tiempos que era televisión de gobierno, me encontré
con que no existían controles ni análisis de rentabilidad. Y en
el mundo de hoy el análisis de la rentabilidad es básico. Me metí
a hacer esos estudios, y nos dimos cuenta que, aunque algunos programas alcanzaban
niveles de éxito, en realidad todas las emisiones perdían. La
televisión es muy cara y nunca hay que olvidar los gastos indirectos,
porque desde prender el switch cuesta. Me identifiqué con la televisión.
Tengo 9 años en Multivisión y nuestro reto es grande: no es sólo
que nos sintonicen, sino convencer a miles de personas que paguen para que les
llegue nuestra señal.
J.A.F.: ¿Qué te dice esta nueva época
de recortes que se está dando en las televisoras?
I.R.: Los recortes son un nuevo mundo que a todos nos está tocando
vivir. Permiten la eficientización de las empresas y también de
la gente que trabaja en ellas. En las compañías se
generan inercias que es necesario romper. El mexicano es audaz, y conozco muchos
casos de gente que ha salido de los corporativos y han terminado desarrollándose
más porque en realidad se encontraban enquistados en una empresa. De
hecho los recortes se dan porque las compañías se percatan de
que viven momentos de anquilosamiento en su dinámica y en su gente. Son
difíciles y complicados, pero pertenecen a la nueva cultura de empresa
que hoy todos estamos viviendo.
J.A.F.: Hoy el rating es el mandamás en la televisión
abierta, o al menos eso dicen muchos de sus ejecutivos. ¿También
manda el rating en la televisión de paga?
I.R.: Todavía es muy joven el método de medición
de rating en la televisión de paga, aunque ya marca índices que
siempre son muy atractivos para los publicistas. Y lo atractivo no es tanto
por tener el nivel más o menos alto de rating, lo es por el tipo de televidente
que paga por ver televisión en su casa. Los publicistas que han invertido
con nosotros han tenido éxito. El secreto es simple: nuestra segmentación
es muy clara, lo que les permite saber las características del público
al que llegarán. No necesitan disparar el gran escopetazo para intentar
dar con su objetivo, que es lo que sucede con la televisión abierta.
J.A.F.: ¿Cómo se leen esos porcentajes
en número de suscriptores?
I.R.: En la ciudad de México tenemos 360,000 frente a unos 230,000
de Cablevisión.
J.A.F.: Llevan ya seis años arriba de Cablevisión.
I.R.: Así es. Desde que lo rebasamos nos quedamos con el mayor
número de suscriptores.
J.A.F.: A seis años de aquél histórico
rebase, ¿cómo es que le ganaron la carrera a Cablevisión?
I.R.: Fueron dos elementos decisivos. En primer lugar, cuando Multivisión
nace la cobertura de cable era mínima. Ellos estaban concentrados en
colonias de altos ingresos de algunas zonas de la ciudad. Cuando Multivisión
aparece podemos cubrir, técnicamente hablando, el 96% de la ciudad. En
ese momento nuestro crecimiento se destapa.
En segundo lugar, nacimos con programación exclusiva. Al público
le fuimos atractivos porque recibirían nuevos canales... otra televisión.
Añadiría que es fácil instalar Multivisión. Sin
cable, en un par de horas o menos nos recibes. J.A.F.: ¿No tomas en cuenta
en el éxito la agresividad comercial con la que salieron al mercado?
I.R.: Sin duda fue un elemento muy importante. Pero sólo puedes ser agresivo
cuando tienes con qué responder, y nuestra tecnología y los canales
exclusivos nos dieron la posibilidad de salir a vender a cuanto sitio fuera
posible.
También habría que agregar que Cablevisión era una empresa
dormida.
J.A.F..: ¿Salieron a vender hasta a las avenidas?
I.R.: Con el 96% de la cobertura de la ciudad, podíamos iniciar
con audacia. Por eso se sentía que habíamos tomado las calles.
Teníamos que acercarnos a la gente porque la cultura de la televisión
de paga prácticamente no existía en México.
J.A.F.: ¿Cuál es el porcentaje de suscriptores
de televisión de paga en México?
I.R.: De 18 millones de telehogares, toda la televisión sumada
del país tiene una penetración nacional que va del 10 al 12%...
unos dos millones de telehogares a nivel República, de los cuales nosotros
tenemos alrededor de quinientos mil.
J.A.F.: ¿Qué penetración tiene
la televisión de paga en Estados Unidos?
I.R.: Anda por el 60%. En América Latina, Brasil experimentará
el mayor crecimiento en los próximos años, porque están
dando muchas concesiones para televisión de paga por aire, con sistemas
tecnológicos iguales o semejantes a Multivisión.
J.A.F.: ¿Qué lugar ocupa Multivisión
en el mundo?
I.R.: Por número de suscriptores, somos el sistema de televisión
de paga por aire más grande del mundo.
J.A.F.: ¿No hay en Estados Unidos alguno mayor
que ustedes?
I.R.: No. Ellos tiene grandes sistemas de televisión por cable
que tienen hasta más de 20 millones de suscriptores. Se explica por la
infraestructura con la que cuentan.
J.A.F.: ¿Hoy tiene un tope el crecimiento de
la televisión de paga?
I.R.: El crecimiento que tuvo Multivisión hasta el 94 era de más
del 30% anual. Con la crisis la suscripciones cayeron. En la Ciudad de México
el porcentaje de telehogares con televisión de paga debía estar
hoy en el 30%, y andamos ahora en el 16%.
La crisis coincidió con la nueva competencia entre Televisa y TV Azteca,
que por momentos ha seducido a los ojos de los telespectadores. Una telenovela
como Mirada de mujer ha logrado cautivar a familias de todos los estratos sociales;
bajos, medios y altos. Ahí también podemos encontrar razones por
las que el crecimiento de la televisión de paga ha disminuido.
Pati Chapoy
01 de diciembre 1998
Paty Chapoy estudió la carrera de periodismo cuando
los espectáculos en México todavía no alcanzaban una vida
intensa como la que viven actualmente. Recuerda que alguna vez tuvo la oportunidad
de entrevistar a la esposa de Luis Echeverría, María Esther, a la
salida de un cine. Pronto los guaruras se acercaron a ella, la jalonearon e intentaron
arrebatarle la grabadora. No lograron llevarse la grabadora de Paty Chapoy pero
sí consiguieron desanimarla. Se sintió mal. El jaloneo no le gustó.
Para ella fue un momento de agresión. Era muy joven. Supo que ese periodismo
no le interesaba.
Tiempo después trabajó en la revista Diseño, en la que tuvo
la oportunidad de entrevistar a grandes personalidades del mundo de la cultura
en México: Siqueiros, Tamayo, O'Gorman, Sofía Basi, María
Félix, Dolores del Río... eran los personajes que hicieron toda
una época.
Después escribió para revistas como Contenido y participó
en el periódico Novedades. Más tarde colaboró con la revista
Vanidades para la que también realizaba entrevistas con personalidades.
Un día entrevistó a Raúl Velasco. A los pocos días
Velasco le llamó y la invitó a trabajar con él en un programa
de radio y después a ser la coordinadora del Festival OTI. Con Raúl
Velasco, hace ya 25 años, se adentró en el mundo del espectáculo.
José Antonio Fernández:
¿Cómo valoras hoy a Raúl Velasco?
Paty Chapoy: Alrededor de una persona con éxito se crean muchas
historias, la verdad sólo la tienen los protagonistas. El programa de
Siempre en Domingo fue muy importante. Gracias a esa emisión los mexicanos
gozamos de un espectáculo enorme. Cuando inicié mi trabajo en
Televisa parte de mi labor era el saber cómo se movía la lista
de popularidad de la industria de la música. Era una forma de estar informados.
Hace 25 años los extranjeros ocupaban siempre los 10 ó 15 primeros
lugares, no había un sólo mexicano. Eran famosos Julio Iglesias,
Sandro y otras luminarias. Poco a poco a través de Siempre en Domingo
se le fue dando vuelta a la tortilla. Con personalidades como José José,
de gran talento, las cosas empezaron a cambiar. En ese tiempo nadie creía
en los mexicanos.
J.A.F.: ¿Por qué no
se creía en los mexicanos?
P.CH.: Me parece que es parte de nuestra personalidad. Algunos creen
más en lo que hay fuera que en lo nuestro.
J.A.F.: ¿Cómo voltean
la tortilla?
P.CH.: Por terquedad... nada más.
J.A.F.: ¿Sabían que
la estaban volteando?
P.CH.: No. Sabíamos que teníamos que llevar entretenimiento
y que debíamos realizar un programa enorme, en vivo, que empezaba a las
doce del día y terminaba a las doce de la noche. A partir de Siempre
en Domingo nacen todos los géneros de televisión, sin contar los
dramáticos: ahí se daban noticias de deportes, toros y espectáculos,
a veces Raúl hablaba de política, presentábamos magos,
malabaristas, bailarinas del Bolshoi, mariachis, se lanzaban cantantes...La
idea de hacer Siempre en Domingo fue de Emilio Azcárraga Milmo, quien
tuvo la visión de contratar a Raúl Velasco como conductor y productor.
Es importante decir que Raúl Velasco logró a base de trabajo y
de entrega hacer el gran emporio de Siempre en Domingo, un programa que duró
al aire más de 28 años. Hizo mucho por el entretenimiento de este
país.
J.A.F.: ¿Te retiraste algún
tiempo de la televisión?
P.CH.: No, sólo me separé cuando estaba cerca de tener
a mi hijo Rodrigo. Después de eso trabajé para el Canal 9 cuando
lo hicieron comercial. Tenía un programa de espectáculos en el
que hablábamos de la artes, la ópera... A los ocho meses de su
inicio me invitaron a participar en el canal 4 cuando deciden convertirlo en
una estación de programas en vivo, incluídas las telenovelas.
Ahí inventé El Mundo del Espectáculo, que era un noticiario
de los espectáculos. Tuvimos mucho éxito porque en la emisión
todos los artistas tenían voz y voto. Se hablaba, con mucho miedo, más
de la parte profesional que de la privada. Sólo algunos se atrevían.
Duramos 7 años al aire.
De Televisa siempre recibí buen trato.
J.A.F.: ¿Cómo se da
tu cambio a TV Azteca?
P.CH.: Soy vecina desde hace tiempo de Ninfa y Ricardo Salinas. Cuando
me enteré por las noticias de televisión que habían ganado
la subasta de TV Azteca les llamé por teléfono para felicitarlos.
Lo hice como amiga. Ricardo me invitó a platicar con él. Después
se dio la opción para estar aquí y la tomé. Llevaba trabajando
en forma ininterrumpida 20 años. Tuve que suspender unas vaciones de
15 días que por primera vez tomaba con mis hijos. Fui de las seis personas
que entraron con Ricardo Salinas el primer día.
J.A.F.: ¿Y cuando entras cómo
se da tu nueva etapa?
P.CH.: Carmen Armendáriz me dijo que podíamos hacer un
programa de chismes como los que estaban funcionando en radio. Le dije que me
diera la oportunidad de pensar si lo quería y lo podía hacer.
Un programa de chismes en televisión tiene riesgos muy altos. Me dediqué
a observar lo que sucedía alrededor de la televisión. Sé
que es un punto de unión y de comentarios de quienes la ven. Armé
el concepto y le dije a Carmen Armendáriz que me interesaba hacerlo siempre
y cuando habláramos de todas las televisoras... era la forma de tener
éxito. Nunca creí que me autorizaran eso. Yo venía de una
empresa donde había un burocratismo tremendo, en donde no podías
hablar las cosas, se sentían muchos miedos y a nadie le gustaba meterse
en problemas.
Hicimos el piloto del programa (Ventaneando) sin que nadie se enterara. Yo era
parte del equipo de producción, no de conducción. A mí
se me ocurrió invitar a Juan José Origel, a quien había
visto en un par de reuniones y sentí que era alguien que tenía
algo para televisión. También busqué que estuviera Martha
Figueroa, porque me pareció que tenía que romper, a través
de una persona como ella, el mito de que solamente las bonitas, jóvenes
y esbeltas tiene cabida en la pantalla. Necesitaba a dos personas más.
Carmen Armendáriz se decidió por Pedro, que es muy su amigo, y
yo entro en el piloto para explicarles cómo quería el programa,
no para quedarme como conductora. Mi intención fue que ellos vieran que
yo también sentía miedos e inseguridades y que podía burlarme
de mí misma sin mayor problema. Quería que ellos lograran burlarse
de ellos mismos y rompieran todas las formas establecidas en televisión
en este tipo de programas.
Hicimos el piloto con la escenografía prestada del programa de Jaime
Camil.
En la edición vi que todo mundo se reía. Entonces me di cuenta
que algo podría funcionar. Dejé el programa terminado en la Junta
de Programación. No asistí a ninguna de las siguientes 4 reuniones
de esa Junta. No quería exponerme a que se burlaran de mí... soy
suceptible a todo, por supuesto.
La misma noche que dejé el cassette había una cena en la casa
de Ricardo Salinas. Cuando llegamos felicitaron a mi marido (Alvaro Dávila)
por el programa. Vi a Ricardo Salinas y me pregunto cuándo empezábamos.
Le dije que yo no sería la conductora. No aceptó. Me respondió
que le interesaba hacerlo conmigo en la conducción. Me animé y,
antes de aceptar, puse sobre la mesa todos los riegos que correríamos.
J.A.F.: ¿Qué riegos?
P.CH.: Los que estoy viviendo: que Televisa se enfureciera, que demandara,
que tratara de meterme al bote, como lo está intentando. Riesgos de que
el programa creara monstruos tal y como sucedió. No estoy diciendo ninguna
mentira, ahí están. La televisión es profundamente poderosa,
puede ser muy positiva y también muy destructiva. Es implacable con la
persona. Si no tienes los pies bien puestos, un par de amigos que te ubiquen,
una mamá que te dé una nalgada a tiempo, un marido que te diga
que se te está subiendo y un psicoanalista al lado que continuamente
te esté poniendo en tu lugar, te vuelves loquita. Así es de simple
y así es de peligroso. A la hora de que vi lo que íbamos a hacer,
me di cuenta de que existía la posibilidad de que los 4 participantes
se desataran, como me desaté yo en otros momentos. No es que yo tuviera
una bolita mágica. A mis casi 50 años soy una mujer que tiene
camino recorrido, que no quiere decir que me las sepa de todas, todas. Para
mí fue fácil saber lo que ocurriría.
Puse en la mesa los riesgos y tomé la decisión de hacerlo.
J.A.F.: Inauguran ustedes toda una
época de la televisión light. ¿No te parece que es contradictorio
que una televisión light provoque tantos escándalos y atmósferas
tan densas?
P.CH.: No me sorprende, el problema es que al espectáculo siempre
se le toma como algo light. Te hago una pregunta: ¿qué pasaría
si en este momento dejara de haber músca, danza, teatro, cine, televisión
y espectáculos? Te aseguro que en menos de 3 días la humanidad
se vuelve loca. El espectáculo tiene una cualidad extraordinaria: es
la válvula de escape del ser humano. Sin embargo, se le minimiza, se
le hace a un lado y no se le toma mucho en cuenta. Pero tiene un gran valor,
más que ningún otro género de la actividad humana. Puedes
defender ahora mismo a la política, pero la política no es política
sin televisión, sin música... y así todas las demás
actividades.
La televisión es muy necesaria, y la light lo es más. Estamos
viviendo una época muy fuerte y el espectáculo hace que la gente
se ría, se divierta y se relaje. El mejor piropo que puedo yo recibir
es cuando me dicen que gracias a mí se duermen con una sonrisa en la
boca.
J.A.F.: ¿Por qué provocó
tu programa situaciones densas hacia el equipo de trabajo?
P.CH.: Mi trabajo es sencillo y no me ando con rodeos. Estoy aquí
para dar resultados, no hay otra razón. ¿Qué sucede? En
el caso de Ventaneando puedo compartir la fama y muchísimas cosas más,
pero en este programa yo soy el jefe y el poder no se comparte. Tú, como
papá, no eres medio papá, lo eres completito, no a pedacitos.
En la televisión se confunde la popularidad con la jerarquía,
así de simple. ¿Qué pasa cuando alguien ya no quiere estar?
Se va... y yo no he corrido a nadie. Es muy fácil para mucha gente el
usar los pretextos. Hay un refrán que uso mucho y que dice: desde que
existen los pretextos se acabaron los pendejos (SIC). Yo sólo soy mamá
de mis hijos y no soy psicoanalista.
J.A.F.: ¿Te gusta la polémica?
¿La disfrutas?
P.CH.: A veces sí y a veces no. De chiquita era el ojo del huracán
de mi casa. Toda mi vida ha sido así, no sé por qué lo
hago.
Hoy tengo la enorme satisfacción de que Ventaneando logró transformar
muchas cosas, por ejemplo, se cambió la Ley de Derechos de Autor. Hoy
la ley apunta explícitamente que se puede hacer la crítica de
una obra.
J.A.F.: Hay muchos críticos
y comentaristas que hablan y escriben sobre el mundo del espectáculo,
pero tú te metes siempre por caminos diferentes, más por el lado
de la vida de los mismos artistas que por el de sus obras.
P.CH.: El espectáculo siempre ha sido exactamente igual. Liz Taylor
es conocida por su vida privada más que por su trabajo actoral. El espectáculo
se hace, invariablemente, a partir de los escándalos. Si yo ahorita te
digo cualquier nombre de inmediato se nos van a venir a la cabeza los divorcios,
los amantes, que le pegaban, que estaba gorda o flaca. ¿Por qué
es así? No lo sé. Los seres humanos somos morbosos. A algunos
les gustan los programas como Visión Urbana en donde salen las hachas
arriba de las cabezas, a mí no y nunca haría un programa mostrando
eso.
¿Cómo se hace publicidad un actor? José José tiene
un talento desmesuardo, pero lamentablemente las páginas de las revistas
y de los periódicos siempre fueron sobre su alcoholismo. ¿Qué
sucede con Lupita D'Alessio? Exactamente lo mismo. Hoy Cantinflas es comentado
por el pleito del sobrino con el hijo. Dentro de la plataforma que yo tengo
por supuesto que recalco cosas importantes de los actores, pero la gente no
se acuerda de eso.
Hace muchos años fui a Viña del Mar y estaba de moda una cantante
que navegaba con la bandera de que era hombre y que se había puesto senos.
Yo la conocí y ella me confesó que no era hombre, que era mujer,
pero que un día Salvador Dalí, el pintor, le había dicho
que los hombres no se acordarían de ella por haberles dado un beso, pero
sí por una cachetada. La cantante me dijo que por esa razón se
había inventado lo de los senos, que en realidad era mujer.
J.A.F.: ¿Te gusta conocer cómo
las personas se van construyendo y también cómo, de pronto, se
destruyen?
P.CH.: A mí me gusta conocer la condición humana, cómo
somos. Cuando te digo que somos morbosos, me toca mi parte. Cuando te digo que
todos nos volvemos loquitos, me toca algo de eso. Es muy interesante saber qué
motiva a alguien al éxito y qué al fracaso. Qué lleva a
una persona con éxito al fracaso, y qué lleva a otro del fracaso
al éxito.
Cómo resisten la popularidad o no. Hablo mucho de esto y creo que algo
bueno le debe quedar a la gente. Mi programa es optimista.
J.A.F.: ¿Hasta dónde
te puedes meter en la vida privada?
P.CH.: Hasta donde el artista lo propicie.
J.A.F.: ¿Y el chisme?
P.CH.: Es muy diferente. Siempre lo he catalogado como el mercado negro
de la información. El chisme no me gusta, pero dentro del medio del espectáculo
se da con mucha facilidad. Si yo me encuentro comiendo a Maribel Guardia con
Adal Ramones, simplemente digo que me los encontré comiendo y no más.
Pero mañana alguien escribirá sobre eso y le aumentará
algo nuevo, y pasado mañana otro dirá que tiene problemas con
su esposa y así se hace una cadena.
J.A.F.: ¿Destruye vidas la
televisión?
P.CH.: No creo que tenga ese poder. Por supuesto, si a diario insisto
en algo puede ser que lo logre. No conozco a nadie que haya sido destruído
por la televisión, ¿tú si?
J.A.F.: Creo que la televisión
sí llega a afectar la vida de las personas.
P.CH.: Esa es una diferencia muy grande, una cosa es destruir y otra
afectar. Pero los famosos se afectan más por las acciones que ellos mismos
hacen. Te pongo el caso de Gloria Trevi. Ella es parte de una situación
muy desagradable que se publica en un libro. Cuando leo ese libro y tengo el
testimonio de quien lo escribió, que fue Aline, me parece pavoroso que
alguien, valiéndose de su popularidad, busque niñas de 8, 10 y
11 años para llevárselas a su representante, que es Segio Andrade.
Muestro eso en la tele y varias víctimas se acercan con nosotros y nos
piden tener voz. Les damos el micrófono y se desata la radio, la televisión
y la prensa. ¿Quién provocó todo? Volvemos a los pretextos:
es más fácil decir la señora Chapoy tiene una campaña
en contra mía.
J.A.F.: En México vivimos tiempos
de destape de la información. ¿En qué momento del camino
percibes que estamos?
P.CH.: Diría que en el inicio. No creo que estemos destapados
al máximo y considero que hay cosas que no debemos decir.
J.A.F.: ¿Qué no debes
decir?
P.CH.: Hay cosas que no te voy a decir, ni creas.
J.A.F.: ¿Cómo valoras
lo que sí puedes decir?
P.CH.: La intuición me lleva a valorar mi ética, pero más
me lleva a saber si estoy haciendo un daño o un bien a la comunidad.
Creo que algunos mexicanos todavía no tenemos la madurez para recibir
mucha información.
J.A.F.: Pero hoy en día quién
puede valorar qué información dar y cuál no.
P.CH.: Cada quien lo debe de evaluar. Creo que te lo da la edad y el
tiempo.
J.A.F.: Eres parte del destape de la información,
¿crees que debes frenar ese destape?
P.CH.: Claro que no, pero hay cosas de las que
no hablo. Me han confiado asuntos que no tengo por qué comentar. Cuando
se dé una situación fuerte de alerta o aviso para alguien que
pudiera resultar dañado, sí lo voy a decir
Demetrio Bilbatúa dirige la casa Postproductora New Art
01 de febrero 1999
Demetrio Bilbatúa dirige la casa
Postproductora
New Art, que recibió el premio AMPRYT y la
Distinción de la Revista Telemundo como La
Empresa
de 1998. Notable es el esfuerzo emprendido
por él
y toda la compañía para ubicarse como líder
de las
casas postproductoras mexicanas y una de
las más
importantes de toda América.
Lydia Camacho dirige y organiza la Bienal de RadiO
01 de febrero 1999
Lydia Camacho dirige y organiza la Bienal de
Radio
y el Festival de Video Erótico. De mente fresca
y
abierta y personalidad independiente, su
capacidad ha hecho que ambos eventos
gozen hoy de
prestigio nacional e internacional. Con el
Festival de Video Erótico rompió mitos porque
le
dio nivel artístico y creó un espacio de
expresión
plástica.
Guillermo Ortega ha tenido una respuesta extraordinaria del público
01 de febrero 1999
Guillermo Ortega ha tenido una respuesta
extraordinaria del público. Consigue
audiencias
que rondan los 20 puntos. Le volvió a dar a
Televisa la delantera en las noticias de la
noche,
aunque en credibilidad, según nuestras
encuestas,
se ubica detrás de Alatorre. Ortega cambió su
imagen y está en el camino de consolidar su
nuevo
estilo. Tiene la cualidad de opinar sobre todo,
por lo que bien podría rodearse de
especialistas
que respondan con fondo a preguntas duras y
oportunas.
Javier Alatorre sigue siendo el personaje central de los noticiarios
01 de febrero 1999
Javier Alatorre sigue siendo el personaje
central
de los noticiarios de TV Azteca. Nuestras
encuestas continúan ubicándolo como líder
de
credibilidad entre los conductores de
televisión,
aunque su rating anda por la mitad del de
Ortega.
El público lo percibe como un joven que está
ahí por su propio esfuerzo. Es creador de todo
un
estilo propio, que en nada se parece al que
impuso
por años Jacobo Zabludovsy. De sangre
joven,
seguirá hasta adelante siempre y cuando la
audiencia lo sienta de su parte.
Angélica Aragón permanece fuera de pantalla
01 de febrero 1999
Angélica Aragón permanece fuera de pantalla
luego
del gran éxito de su telenovela Mirada de
Mujer.
Cuando las artistas consiguen interpretar
personajes con tanta fuerza, como es el caso
de
María Inés, es común que el público espere
que la
actriz repita y mejore la hazaña. Y si los
artistas cumplen con la expectativa del
auditorio,
entonces los niveles de audiencia, los teatros
y
los cines se llenan a placer. No se trata de
caer
en la mismo historia, sino de proponer
nuevas
audacias.
Luis Kelly es cabeza del Grupo Publicorp
01 de febrero 1999
Luis Kelly es cabeza del Grupo Publicorp, una
de
las empresas de más rápido crecimiento del
medio.
Son casa postproductora, rentan equipo,
producen,
hacen telemarketing y también han
desarrollado
una agencia de publicidad. Kelly es uno de
los
contados productores independientes de
México que
sí ha logrado cristalizar la realización de
series
para televisión y video. Destaca su programa
Caminantes, transmitido por el 40, dedicado
a
mexicanos sobresalientes.
Pilar Alvarez Laso tambien es productora y ejecutiva
01 de febrero 1999
Pilar Alvarez Laso es una de las pocas
mujeres del
medio de la televisión que igual se ha
desarrollado a cuadro que detrás de cámaras
como
productora y ejecutiva. Su vocación de
periodista
la ha llevado a participar en proyectos que la
acercan a momentos vitales de la sociedad.
Está
dedicada hoy a la televisión educativa, en el
ILCE, y pronto podría regresar a la pantalla.
Carlos Carrera nuevamente en primer plano
01 de febrero 1999
Carlos Carrera nuevamente aparece en
primer
plano. Su película, Un embrujo, está en
Hollywood
haciendo fila para ser nominada al Oscar a la
mejor cinta extranjera. Carrera, ganador de la
Palma de Oro de Cannes por su cortometraje
El
Héroe, siempre sorprende con sus
realizaciones. Ya
es un coleccionista de premios
internacionales. Su
película, La Mujer de Benjamín, es el
largometraje
mexicano más premiado en el extranjero en
la
historia del cine nacional.
Jesús Díaz encabeza el área de Video Profesional de Panasonic
01 de febrero 1999
Jesús Díaz encabeza el área de Video
Profesional
de Panasonic, donde tiene 28 años de
trayectoria.
En forma contundente ha introducido a
México la
nueva línea de cámaras y videograbadoras
Panasonic
DVCPRO. 7 años tardó en convencer a
Televisa para
que colocara pantallas gigantes en el Estadio
Azteca. Hoy están instaladas y son todo un
espectáculo. Seguramente provocarán la
modernización de muchos estadios en el
país.
Rodolfo Vergara está al frente de la compañía Fluotec
01 de febrero 1999
Rodolfo Vergara está al frente de la compañía
Fluotec, la empresa mexicana fabricante de
equipos
de iluminación de luz fría, a la que ha
impulsado
a un crecimiento rápido y consistente. A poco
más
de dos años de estar en el mercado, Fluotec
es la
marca de luz fría que más se vende en México
y ya
exporta equipos a América Latina y Estados
Unidos.
Con tecnología propia han conquistado la
decisión
de los profesionales por su buena relación
calidad-precio y el soporte.
Sigue cambiando Canal 11
01 de febrero 1999
Sigue cambiando Canal 11. Al tomar fuerza su
producción propia tiene la posibilidad de hacer
cambios cotidianos en sus contenidos, imagen,
escenografías y formas de hacer televisión. Ya
pueden promover más a sus figuras, sin que eso
melle su campaña institucional. Quizá les traería
beneficios hacer una campaña promocional en la que
el público viera y conociera más a sus figuras y a
sus protagonistas que están detrás de cámaras,
como escenógrafos, guionistas, productores y
directores. Ninguna estación hace eso y el 11
tiene al público de su lado.
Sería muy interesante que sus noticiarios
privilegiaran la información científica y
tecnológica que transforma nuestros tiempos. El
tratamiento de presentación tendría que ser
periodístico para no desmerecer frente a las demás
notas. No tiene sentido que sus noticiarios se
parezcan tanto en contenido a los de Azteca y
Televisa.
El 11 de fin de milenio, cultural y de orientación
social, está vivo.
CNI Ahora inicia la alianza con TV Azteca
01 de febrero 1999
Llegó a su fin la primera etapa de vida del Canal
40. Nuevamente debemos hacer un gran
reconocimiento a la labor que hicieron desde que
salieron al aire, justo antes de las campañas
presidenciales de 1994. Fue muy importante su
audaz apertura. Recordemos que en Televisa y
Azteca practicamente estaban censurados Cuauhtémoc
Cárdenas, Diego Fernández y otros críticos del
sistema. En el 40, en cambio, se discutía
cualquier asunto y los personajes satanizados
acudían a sus programas.
Cabe decir que sus
emisiones siempre alcanzaron tal altura que el
público respondió con un largo aplauso. Javier
Moreno Valle, Hernán Cabalceta y Ciro Gómez Leyva
encabezaron el proyecto de apertura. Otros nombres
también importantes son los de Virgilio Caballero,
Héctor Abadié, Guadalupe Loaeza y Germán Dehesa.
Ahora inicia la alianza con TV Azteca. La
expectativa de los seguidores del 40 es que siga
siendo audaz, innovador, inteligente y abierto.
Los comerciales tienen calidad de producción y realización
01 de febrero 1999
Un muy alto nivel de calidad de producción y
realización tienen los comerciales hechos en
México. Hay realizadores mexicanos prestigiados en
todo el mundo. Hace ya algunos años que Paco
Murguía, uno de los directores más importantes de
comerciales de nuestro país, nos dijo que los
egresados del Centro de Capacitación
Cinematográfica y del CUEC (la escuela de cine de
la UNAM) le estaban dando un gran beneficio a la
industria de los comerciales porque la factura
estaba siendo cada vez mejor.
En México se producen más de 3,000 comerciales en
cine al año. La gente los acepta porque en su
mayoría están bien hechos. Se han convertido en
el canal de entre los programas. Aún cuando
tengan aceptación, las estaciones de televisión en
el mundo tienden a diseñar tiempos de
comercialización que den continuidad y no molesten
demasiado al auditorio. Hay excepciones que llaman
la atención, como la de HBO, que tiene saturados
de cortes a sus buenos canales Mundo Óle y E!.
La creatividad del 5 supo romper con las reglas
01 de febrero 1999
Luego de que durante varios años la campaña de
promoción y cortes de estación de canal 5 de
Televisa alcanzara altísimos niveles de
creatividad, a últimas fechas está cayendo en el
pastelazo y el chiste basado en el absurdo
simplón. Bien le ha hecho la creatividad del 5 a
la televisión mexicana porque supo romper con
todas las reglas. El público le tiene afecto. No
la olviden.
La alianza de Tv Azteca y Canal 40 implica...
01 de febrero 1999
Con la alianza del 40 con TV Azteca, que implica
rá otra programación y más comercialización, y el
empuje hacia la orientación social y la
información del canal 11, observamos que el Canal
22 se ha quedado como la estación de televisión
cultural de México. Está en un buen momento y
Pérez Gay, su director, tiene la posibilidad de
organizar 3 ó 4 foros culturales al año: para leer
poesía, ver pintores y pinturas, hablar de cine...
No percibimos el cambio en ECO
01 de febrero 1999
Ya cambió el sistema internacional de noticias
ECO, pero no percibimos que logre una mejoría que
impacte al auditorio.
Su escenografía está encerrada. No se siente aún
la imagen de un sistema de noticias que está en
todo el mundo en todo momento. Sería interesante
que sus conductores se conectarán en el instante
con los hechos que cambian al mundo, con imágenes
o por teléfono.
Muchos rumores en Televisa
01 de febrero 1999
Muchos rumores en Televisa. La fiebre de correr al
personal de todos los niveles causa desaliento y
neviosismo entre todos los que trabajan ahí.
Terminó toda una larga etapa en la que
productores, artistas y figuras se sentían como en
su casa. Azcárraga Jean y sus colaboradores, como
José Bastón, Bernardo Gómez, Alejandro Burillo y
Miguel Alemán Magnani, tendrán que hacer labor
para que los que se quedaron se sientan de nuevo
en confianza.
Espera la población que sí se den debates
01 de febrero 1999
Espera la población que sí se den debates de
precandidatos y candidatos a la presidencia por
televisión. Pero que se logren no está fácil. En
las últimas elecciones para gobernadores de los
estados los debates brillaron por su ausencia. Y
el fenómeno sucede porque los candidatos que van a
la delantera piensan que no es oportuno exponerse
en un debate porque ahí mismo pueden perder la
elección. Quizá la ley electoral tendría que
apuntar si los debates por televisión son
obligatorios o no, y en qué términos tendrían que
realizarse. En 1994 Diego Fernández de Cevallos
tomó fuerza por el debate. Después el equipo de
Zedillo decidió no participar en ningún otro.
Requieren dar empuje a la imagen del Presidente Ernesto Zedillo
01 de febrero 1999
Requieren dar empuje en televisión a la imagen del
Presidente Ernesto Zedillo. En tiempos de destapes
de candidatos presidenciales, la imagen del
Presidente no debe quedar a la deriva porque la
población puede caer en un clima de seria
preocupación o de antizedillismo. No resulta
comprensible ver los anuncios de Roberto Madrazo
y Fox con lujos de producción, mientras que el
Presidente de México no tiene respaldo de ninguna
campaña que diga a la población lo que hace su
gobierno.
Cada quien tiene su lugar, y los
precandidatos a la presidencia deben presentarse
como precandidatos, y para que eso suceda la
imagen del Presidente en funciones no debe
desdibujarse.
Habría que agregar, además, que los tiempos de
destapes son fértiles para la demagogia y el
veneno puro en los discursos.
Si el Presidente refuerza su imagen en el 99, la
transición al 2000 será mejor.
Baja el nivel de audiencia de los noticiarios de televisión
01 de febrero 1999
Baja el nivel de audiencia de los noticiarios de
televisión. Aunque las televisoras digan lo
contrario, la realidad es que el tono que los
llevó al público en 97 y 98, ya saturó a los
televidentes. Crecieron porque se acercaron a la
realidad. Ahora nuevamente se han amodorrado. De
unos meses para acá, con excepción de los
programas de Ricardo Rocha, Joaquín López Dóriga,
Carmen Aristegui y Javier Solórzano, que no son
noticiarios, ninguno ofrece un periodismo de
investigación y de análisis que aporte nuevos
puntos de vista al auditorio. Aquí cabe la nueva
canción de Serrat, la que dice que me gusta todo
de tí, pero tú no. Es decir, el look de los
noticiario es impecable, pero sus contenidos
vuelven a quedarse atrás de la dinámica social.
¿Veremos la casta de Wilkins, Ortega y Alatorre?
Reviven la discusión sobre la nueva Ley General de Medios
01 de febrero 1999
Reviven la discusión sobre la nueva Ley General de
Medios. De nueva cuenta Javier Corral busca que la
Cámara de Diputados apruebe en el 99 una ley
rectora del Derecho a la Información y de los
derechos de los periodistas y del público. En el
98 no pudo aprobarse porque muchos medios la
apodaron la ley mordaza y eso la desprestigió e
hizo imposible la discusión. Ahora en 99 Corral
tendría que cambiar la estrategia para, al menos,
poner sobre la mesa de dicusión la iniciativa.
Nada podrá hacer si se vuelve a crear un clima de
enfrentamiento con los medios. Lo que mal
empieza...
Ataca Televisión Azteca más horarios de programación
01 de febrero 1999
Ataca Televisión Azteca (Ricardo Salinas) más
horarios de programación. Ya inició con los
musicales y otras producciones a media mañana y
media tarde con el fin de sí captar audiencia y no
sólo de rellenar horarios.
Seguimos pensando que si invitaran al público a
participar podrían crear un gran semillero de
talentos y ganarían el aprecio de los
televidentes. Muchos artistas mexicanos de la
época de oro salieron de La Hora de los
aficionados. Un buen productor puede hacer una
serie de nivel de la que sí salgan figuras.
Polémica causó la publicidad de la visita del Papa Juan Pablo II
01 de febrero 1999
Polémica seria causó la forma en la que se hizo la
publicidad de la visita a México del Papa Juan
Pablo II. La molestia de muchos fue porque
consideran que no es correcto que la imagen del
Papa aparezca hasta en los famosos tazos. Y el
asunto debe llevar a la reflexión. El exceso de
confianza en la publicidad ter-mina por
desprestigiar al que se quiere ensalzar. En el
caso del Papa Peregrino (ha realizado 82 viajes
con su investidura), sí es necesario decir que la
fuerza de su carisma salva, y por mucho, los
errores en los que incurrieron los encargados de
su promoción.
Alianzas y fórmulas creativas para producir
01 de febrero 1999
Alianzas y fórmulas creativas para producir
necesitan poner en práctica los canales culturales
11 (Alejandra Lajous) y 22 (José María Pérez Gay)
para que puedan hacer más programas en el 99 y en
el 2000, en tanto serán años en los que cuentan
con poco dinero. Ya es imposible que puedan
manejarse sólo con base en su presupuesto. Pero
tendrían que ser las mismas televisoras las que
tomen la iniciativa. ¿Cómo? Quizá una fórmula sea
iniciar por talleres de creatividad y de guiones
de los que salgan proyectos viables.
Ojalá y ahora sí, se animen en PCTV a producir
01 de febrero 1999
Ojalá y ahora sí, este 1999, se animen en PCTV
(Yamuni/Ricalde) a producir televisión para dar
una fuerza propia a sus canales. Tienen ya la
infraestructura creada. Hablamos de más de 250
sistemas de cable en todo el país que, en su
mayoría, gozan de una dinámica financiera sana. El
negocio de la televisión por cable tiene como base
la reinversión permanente y el brindarle a sus
suscriptores una pantalla atractiva. Sí están en
el momento de animarse y crear figuras y
conceptos. Pueden apoyar talentos y poner a PCTV
en una nueva etapa: de conquista de televidentes y
del mercado latino.
Duendes
01 de febrero 1999
Los que nos dedicamos a la edición de
publicaciones sabemos que nuestros mayores
enemigos son los duendes, que siempre hacen de
las suyas en la elaboración de textos. En libros,
periódicos y revistas dedicamos tiempo para
revisar lo que vamos a publicar. Pero nunca falta
el resbalón. Nos duelen los errores tipográficos,
de dedo y ortográficos. Nos sentimos mal porque se
nos fueron. No hay pretextos. Son errores y cada
quien debe asumir su responsabilidad.
El error que más lastima es la omisión. Es cuando
se queda afuera una idea o un nombre. Hoy, por
fortuna, estamos a tiempo de corregir, y del error
de la omisión podemos pasar al espacio de la
oportunidad.
En el número pasado publicamos en nuestro
Editorial un agradecimiento especial a un grupo de
personas que nos ayudaron y aconsejaron en la
planeación del Festival de Anuncios para
Televisión, Videoclips y Documentales, Premio
Pantalla de Cristal. Un duende, de esos que
vivían en los linotipos y hoy tienen su casa en
las computadoras, dejó fuera el nombre de Marina
Stavenhagen, quien fue la primera persona que
escuchó la idea y la primera, también, en dar
opiniones que hoy son parte del diseño de la
Convocatoria y de la organización.
A Marina Stavenhagen le consultamos sobre el
proyecto porque le tenemos una confianza total.
Su amistad es siempre sincera y desinteresada. Es
la persona que mejores festivales de cine ha
organizado en México. Cuando fue la Directora del
Festival Internacional de Escuelas de Cine, lo
convirtió en el evento cinematográfico más
importante de nuestro país. Supo llenarlo de la
magia necesaria. Ahora que coordinó el Festival de
Cine Francés en Acapulco, de nueva cuenta colaboró
para colocarlo como uno de los más relevantes de
América Latina.
Su visión del mundo y sus extraordinarias
relaciones, se suman a su don especial y natural
de convertir un evento sencillo en el gran
acontecimiento. Es constructora de puentes para
que la gente camine por ellos, se comunique y eso
la lleve a armar proyectos. Como ya alguna vez
aquí mismo lo escribimos, a Marina no le da miedo
el hacer, ventaja mayor en un país en el que la
burocracia, con sus grandes manos obscuras, inhibe
un gran número de iniciativas y difícilmente deja
aparecer y crecer
Guillermo González Camarena.
01 de febrero 1999
Guillermo González Camarena es hoy Presidente de
la fundación que lleva el nombre de su padre, Guillermo González
Camarena, el inventor de la televisión a color.
Su responsabilidad actual en la Fundación es ser el principal promotor
de los inventores mexicanos. Difícil tarea en un país en el que
los apoyos a la ciencia y la tecnología se dan en forma esporádica.
Su intención es sembrar el cambio de mentalidad para que los inventores
y la sociedad cosechen beneficios que propicien una vida mejor.
Antes de estar en la Fundación, González Camarena hijo ha estado
ligado toda su vida a la televisión. Desde su adolescencia cuando fue productor
del famoso Club Quintito del Canal 5, hasta su última época en Televisa
cuando se desempeñó primero como director del Canal 4 y después
del Canal 9.
José Antonio Fernández
¿Cuándo empezó tu papá a dedicarse a ser inventor?
Guillermo González Camarena: Mi papá era el más
pequeño de los hombres de una familia de 8. Sus hermanos siempre comentaron
que desde muy chico gustaba de experimentar con todo. A los ocho años
logró hacer su primer radiotransmisor. Por ahí de los nueve inventó
una alarma sísmica, que consistía en que cuando empezaba a temblar
sonaba una chicharra y se prendían algunas luces. Ese invento lo platicaba
como curiosidad mi tío Jorge.
Mi papá ahorraba sus domingos para comprar objetos viejos en La Lagunilla
que luego usaba para sus experimentos.
J.A.F.: Empezó desde muy pequeño.
¿Quién le impulsaba y le apoyaba?
G.G.C.: Tenía una inquietud que de manera natural y espontánea
lo llevó a ser inventor. Su hermano, Jorge González Camarena,
quien fue famoso muralista, tenía 11 años más que él
y fue quien básicamente lo apoyó. Con su padre no tuvo mayor relación
en tanto murió cuando él estaba muy pequeño y sus últimos
años los vivió en precarias condiciones de salud.
Mi papá y su familia vivieron en la colonia Juárez. Su casa tenía
dos sótanos. Uno se convirtió en estudio de pintura, y ahí
empezó a hacer sus primeros lienzos mi tío Jorge; el otro sótano
se transformó en el laboratorio de electrónica de mi papá.
Ahí estaban metidos todos los días los dos hermanos locos.
J.A.F.: ¿Qué estudió
tu papá?
G.G.C.: Estudió en el ESIME,
la Escuela de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Politécnico.
Cuando estudiaba su carrera John Logie Baird inventó el primer sistema
de televisión de la historia. Al invento lo llamaron noctovismo, no televisión.
Le nombraron así porque el invento funcionaba con luz infrarroja. De
hecho, cuando hicieron la primera prueba de transmisión del noctovismo,
cuentan que Logie Baird una noche iluminó con luz infrarroja la Torre
de Trafalgar, en Londres, y de inmediato llegaron los bomberos a apagar el incendio.
No había tal fuego, se estaba realizando la primera transmisión
de televisión de la historia.
J.A.F.: ¿Sabes por qué se interesó en
la televisión?
G.G.C.: La radio lo apasionaba. A sus 14 años entró a trabajar
a la estación de radio de la Secretaría de Educación Pública.
Mi tío Jorge habló con Agustín Yáñez, el
entonces Secretario de de Educación, y lo contrataron como operador.
Obtuvo una licencia de operador de la Secretaría de Gobernación.
Mi papá seguía con sus inventos. Se encerraba en su estudio y
trabajaba muchas horas. Le gustaba mucho la óptica. Y cuando se inventó
la televisión, la pasión le creció porque la combinación
era mágica: radio con imágenes. ¡Imagínate lo que
eso significaba para la época! En 1934, cuando tenía 17 años,
construyó su primer equipo de televisión.
J.A.F.: ¿Con base en qué
lo construyó?
G.G.C.: La SEP compró un equipo experimental de televisión.
Aparentemente era un diseño de patente rusa. Con base en él mi
papá construyó el suyo y empezó a experimentar con el fin
de mejorarlo. Así, sus experimentos lo llevaron a inventar la televisión
a color. Su invento se llamó Adaptador Cromoscópico para Televisión
J.A.F.: ¿No se llamó
televisión a color?
G.G.C.: No, porque era una mejora a un invento existente. Ese era el
nombre burocrático. En Estados Unidos se le conoció por el nombre
de Sistema Tricromático Secuencial de Campos. El hace la televisión
a color con base en tres colores, tal y como trabaja actualmente el sistema
Trinitron de Sony.
J.A.F.: ¿Se enteran en México
en ese momento que aquí se inventó la televisión a color?
G.G.C.: Estamos hablando de 1940. Aquí se enteran muy pocos. En
Estados Unidos sí le dan seguimiento inmediato las universidades de Los
Angeles, Chicago y Nueva York.
J.A.F.: ¿Se acercan a él?
G.G.C.: Intentan comprarle la patente. Se niega porque quiere desarrollar
su invento en México. Le piden, entonces, que lo desarrolle en Estados
Unidos y le ofrecen apoyo. No acepta. Él quería ser un exportador
de tecnología de punta.
J.A.F.: ¿Tuvo apoyos en México?
G.G.C.: Dinero para desarrollar el invento, nunca. Recibió apoyos
en otros sentidos. Alguna vez, por ejemplo, un norteamericano intentó
plagiar sus diseños y quiso quedarse con sus patentes. Emilio Azcárraga
Vidaurreta, quien siempre lo apoyo, interpuso recursos legales y desenmascararon
al impostor.
J.A.F.: ¿Nunca pudo iniciar
su sueño de hacer una industria que fabricara equipos en México?
G.G.C.: Jamás. Su invento estaba tan adelantado a su época
que era muy difícil que alguien le diera su apoyo. Cuando inventa la
televisión a color, todavía en Estados Unidos ni siquiera había
televisiones en blanco y negro a la venta. Era muy difícil convencer
a alguien.
Vinieron muchos científicos a verlo. La mayoría de los reconocimientos
que tuvo fueron del extranjero, no de México. Los que lo visitaban se
sorprendían porque era un jovencito.
J.A.F.: ¿Podemos hacer un recuento
de fechas?
G.G.C.: Mi papá inventa la televisión en 1939. En ese mismo
año del 39, en Estados Unidos se inicia oficialmente la televisión
comercial (en blanco y negro) con la transmisión de la apertura de la
Feria Mundial de Nueva York.
El primero de septiembre de 1950 sale al aire el Canal 4, por supuesto en blanco
y negro, al igual que todos los que le siguen. Por cierto fue la primera concesión
comercial que se dio en México.
Después, en 1951, surge el Canal 2. Y el tercero en salir es el Canal
5, que fue el primero en haber transmitido en forma experimental 6 ó
7 años antes.
J.A.F.: ¿La concesión
se le otorgó a Guillermo González Camarena?
G.G.C.: Así es. Actualmente el 5 sigue llamándose Televisión
González Camarena, porque la documentación no es transferible.
J.A.F.: ¿La televisión
a color se hace con la patente que tu padre registró?
G.G.C.: No.
J.A.F.: ¿De qué sirvió
su invento?
G.G.C.: Todos los sistemas de televisión a color que están
trabajando hoy se basan en lo que él descubrió.
J.A.F.: ¿Podemos decir que
es el padre de la televisión a color?
G.G.C.: Claro que sí. Todos están basados en los tres colores,
que son verde, azul y rojo. También están basados en otra serie
de avances técnicos. Es como si alguien te dijera que la telefonía
celular no está basada en el invento de Graham Bell. Sus principios son
los que la hacen posible hoy.
El sistema Trinitron de Sony está basado, concretamente, en el segundo
sistema de televisión a color que inventó mi papá, que
es el Bicolor Simplificado.
J.A.F.: ¿Recibió dinero
por sus patentes?
G.G.C.: No, nada. La única ganancia que obtuvo de su invento fue
que exportó tres o cuatro equipos a Estados Unidos para instituciones
de investigación o académicas.
J.A.F.: ¿Por qué crees
que no aceptó irse a Estados Unidos?
G.G.C.: Quizá pensó que si se iba podía convertirse
en el engrane de una enorme corporación. Y eso no lo quiso.
J.A.F.: ¿Consigue esa concesión
del Canal 5 por su fama como inventor? Porque las otras concesiones las tienen
grandes empresarios.
G.G.C.: Cuando se empezó a ver en forma seria la posibilidad de
implantar la televisión en México, el Presidente Miguel Alemán
envía a mi papá y a Salvador Novo a diferentes países para
que le dieran una opinión de cómo echarla andar aquí. Novo
opinó sobre el aspecto humanístico y mi papá dio un informe
técnico. Se inclinaron por el sistema norteamericano, tanto técnica
como económicamente.
J.A.F.: ¿Quién le da
la concesión?
G.G.C.: El gobierno de Miguel Alemán. En ese momento, en 48, mi
papá era el único especialista en televisión de México.
J.A.F.: ¿Qué hace luego
que recibe esa concesión?
G.G.C.: De inmediato se pone a trabajar. Empieza a construir equipos.
Quería que el Canal 5 saliera al aire con todo el equipo hecho en México.
J.A.F.: ¿Y lo logró?
G.G.C: Por supuesto que sí. El canal 5 salió al aire el
10 de mayo de 1952 con todo el equipo fabricado en México.
El Canal 2 salió al aire con equipo RCA y el 4 con Thomson.
El 5 siguió operando con equipo hecho por mi papá hasta la fusión
con el 4 y el 2, que fue cuando nació Telesistema Mexicano, en 1955.
J.A.F.: ¿Le convino la fusión?
G.G.C.: Tuvo una etapa muy difícil. Hay que viajar en el tiempo
y analizar cómo era su circunstancia.
El dueño del 2, Emilio Azcárraga Vidaurreta, también era
propietario de la XEW, la estación de radio más importante de
América Latina. Tenía todos los anunciantes, tal y como hoy los
tiene Televisa.
El dueño del 4, Rómulo O´Farril, era propietario del periódico
Novedades, que en ese entonces formaba parte de los dos o tres diarios más
importantes de México. Contaban también una cartera de clientes
muy importante.
El Canal 5, en cambio, no tenía una fuerza comercial comparable a los
otros dos. Sus clientes eran pequeños, sin mayor empaque. Pienso que
esa circunstancia la analizó y el único camino que encontró
fue el fusionarse.
Al firmar la fusión, en ese mismo momento, perdió el 50% del Canal.
Conforme fueron pasando los años su porcentaje accionario fue disminuyendo
porque la televisión es un negocio de muchísima inversión
y él no tenía dinero para capitalizar la compañía,
por lo que su participación se fue disminuyendo en forma dramática
con el tiempo. Cuando murió tenía menos del 1%.
J.A.F.: ¿Trabajó hasta
el final en Telesistema?
G.G.C.: Claro. Era Consejero y Director del Canal 5 hasta que falleció,
en 1965.
J.A.F.: ¿La personalidad que
tiene hoy el 5 se la dio él?
G.G.C.: Tenía algunas ideas particulares. Fue el primero que eligió
su posición en el dial. Escogió el 5 porque está en el
centro. Recordemos que en ese tiempo no existía el control remoto, por
lo que para ir de un canal a otro (excepto del 2 al 4 y viceversa) había
que pasar por el 5.
Estaba convencido de que la tarde era de los niños, poco después
de las mujeres y la noche de hombres y mujeres. Y el fin de semana lo pensó
para que la televisión fuera vista en familia.
J.A.F.: ¿Es el modelo del 5?
G.G.C.: Prácticamente así sigue hasta hoy. Aunque ahora
es más para niños y jóvenes, porque el dos está
dedicado a las mujeres.
J.A.F.: ¿Producía el
5?
G.G.C.: Hacían muchos programas de los que no existe registro
porque no se podían grabar, como el Coronel Cosmos y la Pirata. Entonces
ya metían caricaturas, como las del Gato Félix.
J.A.F.: ¿Tenía éxito
comercial?
G.G.C: El 5 siempre le ha ido bien en ventas y en auditorio. Considero
que como señal al aire es la estación más rentable de México.
Actualmente vive prácticamente de puras series compradas que cuestan
muy barato y que se repiten varias veces. Su pantalla está llena de comerciales.
J.A.F.: ¿Murió en un
accidente automovilístico?
G.G.C: Fuimos a Veracruz a la estación de las Lajas. Regresábamos
a México, habíamos estado en la casa de Agustín Lara y
en la carretera nos encontramos con un tremendo accidente. Mi hermano y yo salvamos
la vida y él falleció.
J.A.F.: ¿Dentro del medio de
los ingenieros mexicanos, conoces a alguno que también haya entrado en
el campo de la invención?
G.G.C.: No, a ninguno.
J.A.F.: ¿Cómo ves la
televisión de hoy? ¿Crees que tiene algo que ver con la que soñó
tu padre?
G.G.C.: Mi papá se acercó a la televisión hace 65
años, no creo que entonces haya pensado ni en Los Simpson ni en los Dragon
Ball Z.
J.A.F.: ¿Qué ves bien
y mal de la televisión mexicana?
G.G.C.: Veo bien que hay más apertura. Veo bien que la opinión
del público define contenidos.
Hoy las cadenas tienen que escuchar al público. Eso me gusta. Lo que
veo muy mal es que las dos cadenas de la televisión comercial se parecen
mucho entre sí. Se parecen tanto que ya no sabes si Tres veces Sofía
es Privilegio de amar, si La Botana es Ventaneando, si Visión Urbana
es Duro y Directo, si Camila es Perla, o si Alatorre va a salir en el espacio
de Ortega.
A mí me hubiera gustado una propuesta diferente para competir.
J.A.F.: ¿Qué televisión
en el mundo te parece interesante?
G.G.C.: Creo que la televisión debe juzgarse por los resultados.
Una cosa es lo que te gusta y otra lo que funciona. Algunos modelos europeos
tienen cualidades de producción extraordinarias, pero su continuidad
de programación deja mucho que desear. Pienso que la mejor televisión
hoy es la de paga, en la que tienes una gran variedad de canales para escoger.
Puedes ver arte, documentales, entretenimiento o lo que quieras. Es el modelo.
J.A.F.: ¿Qué esperas
de la televisión en los próximos años?
G.G.C.: Que se siga acercando más al público. Que sea un
reflejo de las necesidades de comunicación, información, entretenimiento
y cultura de su público. Sin que esto quiera decir que debas ser tan
duro y directo como lo permita fuera de la ley.
J.A.F.: ¿Antes no importaba
el público?
G.G.C.: Claro que sí importaba, siempre y cuando fuera verde,
blanco y colorado.
J.A.F.: Ahora estás dedicado a la Fundación
Guillermo González Camarena. ¿Cuál es tu aspiración
ahí?
G.G.C.: La Fundación es la promotora de
inventores mexicanos en todos los campos, de la ciencia pura hasta la tecnología
más simple. Para mí es tan importante la penicilina como el cricket.
El objetivo es que México se convierta en un país exportador de
tecnología.
Es una posibilidad real para crear riqueza y bienestar de largo plazo.
Pedro Armendáriz
01 de febrero 1999
Pedro Armendáriz es el actor mexicano que mayor
nivel de internacionalización ha alcanzado en los últimos 15 años.
Hijo del también afamado actor que selló con su extraordinaria fuerza
de personalidad varias de las mejores películas de la época de oro
del cine nacional, sigue sacando brillo al apellido Armendáriz en las pantallas
de todo el mundo.
Pedro Armendáriz Jr. ha filmado más de 130 cintas. Ha participado
en películas italianas, españolas, suecas, inglesas, francesas,
norteamericana, mexicanas... Participó en el elenco de la película
Amistad, bajo la dirección de Steven Spielberg.
Armendáriz está convencido de que en el set el actor debe tener
opinión, que de ninguna manera tiene por qué aceptar todas las indicaciones
del director. Considera que el actor puede opinar porque es quien más debe
conocer al personaje que representa, razón suficiente para que su voz se
escuche aunque eso pueda provocar discusiones encendidas con el director dentro
del mismo foro.
Con el reconocido director Arturo Ripstein discutió tanto en el set que
dejaron de hablarse por más de dos años.
José Antonio Fernández:
¿En qué momento te encuentras con la actuación?
Pedro Armendáriz: Soy arquitecto de profesión.
Trabajé con el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez en la construcción
del Museo de Antropología. Cuando la obra concluyó me quedé
desempleado. Era fin de sexenio y se dieron todas estas circunstancia de incertidumbre
que muchos conocemos. Entonces Arturo Ripstein me invitó a participar
en una película experimental que estaba por realizar. La hicimos y después
nos animamos con la segunda. No eran profesionales. Luego de la segunda cinta
los de Anda me llamaron para que trabajara con ellos en un largo profesional.
Acepté y me seguí como actor desde entonces hasta acá.
J.A.F.: ¿Cómo se llamó
esa primera película?
P.A.: Nido de águila. En ese momento me
di cuenta que no tenía que hacerme tarugo, que el cine era parte de mi
vida desde siempre y que ese era mi lugar. La arquitectura me interesa y me
gusta y me dio una formación sólida Comparo mucho la arquitectura
con el cine. Tienen parecido. Primero hay que tener una idea, después
ponerla en papel en un proyecto o un argumento, luego hay que buscar un buen
financiamiento para poder construir o filmar, después hay que hacer la
obra y darle un buen terminado, y al final hay que venderla y recuperar el dinero
para volver a empezar. Detrás del cine y la arquitectura siempre trabaja
un gran equipo.
J.A.F.: ¿Has participado para
películas de varios países?
P.A.: He estado en producciones de México,
Estado Unidos, Europa y América Latina. El cine se ha globalizado. En
las películas que se hacen hoy en el mundo trabaja gente de todos lados.
Hace algunos años me tocó estar en Casablanca, Marruecos, filmando
una película con Raúl Ruíz, el famoso director chileno.
Una noche cenábamos dieciocho personas en una mesa. Nos dimos cuenta
que todos éramos de diferente nacionalidad. Esto hace que el trabajo
del cine sea dinámico, siempre diferente, simpático e interesante.
La gente sabe que hacer cine es
divertido, y sí lo es. Por eso todo mundo quisiera realizar un largometraje.
Hacer una buena cinta es una difícil facilidad. Hay muchos directores
de comerciales y videoclips que cuando intentan hacer cine no les va tan bien,
porque meterse al drama de la cinematografía es otra cosa.
J.A.F.: ¿Al inicio de tu carrera
te pesó o te ayudó ser hijo de Pedro Armendáriz?
P.A.: Mi padre siempre hizo buenos amigos en
México y en el extranjero, y eso me ha abierto puertas. Pero un actor
no puede vivir ni desarrollarse por la fama de su padre. Eso te da una oportunidad,
si no la ganas difícilmente te la volverán a dar.
Mis papeles en cine han sido totalmente diferentes a los de mi papá.
Nunca he salido de charro ni de indígena. Ahora me gustaría que
alguien me propusiera hacer esos personajes. Yo me desarrollé en otras
caracterizaciones. Mi relación con el cine ha sido con Cazals, Hermosillo,
Ripstein y Fons, que son los directores de mi generación.
Cuando fui a trabajar por primera vez como actor a Estados Unidos, en 1968,
la oficina de migración me pidió una visa especial. Traté
con una señorita que me dijo que debía mostrarle cartas de recomendación
de la industria cinematográfica norteamericana en la que dijeran que
yo era buen actor. Entonces pedí cartas a mucha gente de fama que eran
amigos de mi papá y que yo conocía. Me fui con John Ford, John
Houston, John Wayne y otros más. Cuando le mostré las cartas a
esa señorita me dijo: oiga, si usted es amigo de todos estos ¿por
qué no me los presenta? Y con todo y esas cartas no me dio el permiso.
Lo conseguí después. En esa época el desempleo era alto
en Hollywood.
J.A.F.: ¿Qué te llevó
a ver desde los sesentas que el actor debe de abrirse a muchas posibilidades,
igual trabajar en cine, en televisión y en cualquier parte del mundo?
P.A.: Los sueldos se han reducido. Mi papá
ganaba "cien veces" más que nosotros, al igual que María
Félix, Marga López, Cantinflas...
Hoy en día quien quiere ganar dinero se mete a los comerciales.
Me comentaba hace unos días Luis Estrada que le había costado
mucho trabajo organizar un buen equipo porque en el cine se gana poco. Un fotógrafo
puede cobrar cien mil pesos por un largometraje que exige su presencia diaria
durante 5 ó 6 semanas, mientras que en el mundo de los comerciales puede
llevarse lo mismo en unos cuantos días. Mi papá llegó a
ganar por una película hasta 100,000 dólares. En el México
de hoy eso nadie te lo va a pagar. En la época de oro del cine la diferencia
entre México y Estados Unidos no era tanta.
Aquí el cine no te paga, te cuesta. Por eso todo mundo hace telenovelas,
porque de la televisión sí puedes vivir.
J.A.F.: Las telenovelas cada vez se
hacen mejor.
P.A.: Y creo que todavía podrían
superarse. Tienen mucho éxito. El año pasado fui al Festival de
San Sebastián y la gente me identificaba por el papel que hice en la
telenovela Agujetas de color de rosa, que tuvo un extraordinario éxito
en todo España.
J.A.F.: ¿Cómo seleccionas
un papel?
P.A.: A mí me gusta entrar desde el principio,
desde que se gesta el proyecto. En México no se escriben guiones para
actores, como sí sucede en Estados Unidos. Aquí se hacen guiones
para cine y telenovelas y luego el productor busca a los actores de acuerdo
al perfil de cada personaje.
J.A.F.: ¿El actor puede cambiar
o influir en la historia?
P.A.: En las telenovelas, no. El único
que tiene la posibilidad de hacerlo es el director.
Pero en el cine sí puede cambiarse. Yo tengo la teoría de que
si el actor es profesional, es él mismo quien debe llegar a conocer más
al personaje que nadie. Entonces el actor puede sacarle mucho jugo a su papel.
Los norteamericanos desarrollan mucho sus personajes, los estudian y los llenan
de detalles. Los analizan y enriquecen de una manera increíble. Les dan
vida para que hablen, caminen, vean, se vistan de una cierta manera y tengan
gestos particulares.
J.A.F.: ¿Los actores mexicanos
no desarrollan sus personajes?
P.A.: Como los norteamericanos, no. En Estados
Unidos los actores reciben el guión seis o siete
meses antes de la filmación. Aquí te lo dan hoy y puedes empezar
a filmar en 20 días o un mes.
Al actor mexicano, y en general a todos los latinos, les da cierto miedo la
pantalla, somos demasiado rígidos. En cambio ellos no temen moverse en
escena y darle características especiales a sus personajes. Si creen
que deben ponerse un ojo morado y otro verde, o un parche, se lo ponen. Ellos
buscan la interpretación de un papel y por eso lo enriquecen lo más
posible.
Creo que la diferencia es que nosotros estamos más preocupados por ser
actores que por desarrollar nuestro personajes.
J.A.F.: ¿Cómo ves ahora
el cine mexicano, luego de las discusiones de la ley?
P.A.: El cine no se hará con leyes sino
con talento. El cine hay que hacerlo con lo que tenemos. La ley creará
un fondo económico para hacer películas, pero me aterroriza pensar
que ese dinero que consiguieron se lo pueda llevar la burocracia. Yo preferiría
que el gobierno diera estímulos fiscales para que los productores estuvieran
en posibilidad de buscar financiamento por diferentes lados. El concentrar todo
para que lo maneje una burocracia, no me gusta.
J.A.F.: Veo que hay muy pocos productores
de cine. ¿Coincides?
P.A.: Pocos productores y muy pocos guionistas.
El cine de Estado destruyó la figura del productor, porque los directores
de Conacine y Conacite decidían quién era el gerente de producción
de tal o cual película. El productor pasó a ser un administrador
del dinero del Estado. Hay que recuperar la figura del productor.
Y también hay que crear guionistas. Yo leo 18 guiones al mes, y de esos
sólo me encuentro con uno bueno. Los escritores que hacían guiones
para cine, como Pacheco y Leñero, ya no les interesa. Se alejaron porque
les pagaban poco y porque no respetaban sus historias.
Como no hay guionistas los directores están escribiendo sus historias.
Eso no puede ser.
J.A.F.: ¿Cómo valoras
el trabajo que hizo María Rojo en el 98, al impulsar la nueva ley de
cine?
P.A.: Admiro a María Rojo porque pudo
sacar adelante la ley cuando nunca había pisado la Cámara y no
conocía a estos diábolicos personajes que son los diputados y
senadores profesionales. Mi temor, como ya te dije, es que la burocracia se
lleve la tajada grande.
J.A.F.: ¿Cómo planeaban
las películas en la época de oro?
P.A.: En los años cuarentas llegaba el
productor a mi casa a propornerle una película a mi papá. Luego
iban con Marga López, Ismael Rodríguez o con otros famosos y firmaban
un papel en el que se comprometían a hacer una cinta dos o tres años
después. Con los tratos pactados avisaban a distribuidoras y exhibidoras,
las que contestaban enviando un anticipo importante con el que rodaban la cinta.
Hoy las cosas son al revés. El productor, una vez que terminó
su película, inicia el peregrinar para convencer a distribudioras y exhibidoras
para que la metan en las salas. Ahí está el grave error. Es una
locura. El cine de la época de oro estaba muy unido. Cuando se estatizó
se desunió porque el Estado creyó que el cine era sólo
producir, y no es así. Quedaron desunidos productores, distribuidores
y exhibidores. Muchos alaban esa nacionalización del cine, a mí
me pareció ridícula.
Hay que entender al cine como un proceso completo.
En Estados Unidos Spielberg no tiene ninguna bronca con distribuidores y exhibidores,
al contrario. Ellos se sientan todos a la misma mesa. Aquí, en las discusiones
del año pasado sobre la nueva ley, muchos productores censuraron las
protestas de exhibidoras y distribuidoras, los intentaron poner como los malos
de la película, cuando son parte clave en el proceso de la industria.
J.A.F.: ¿Cómo le va
al cine mexicano en el extranjero?
P.A.: No tenemos un sólo agente para que
promueva las películas fuera de México. Todo mundo tiene representantes
que se encargan de vender sus cintas. En el pasado Festival de Cine de Guadalajara
platicamos con una señora holandesa y dos francesas que promueven cine
en el mundo. Nos dijeron que el cine hablado en español representa en
su conjunto, en todo el planeta, el 1.3%. Dentro de ese porcentaje está
el cine mexicano. Pienso que si las telenovelas mexicanas se ven en más
de 100 países, no hay razón que impida al cine mexicano llegar
a todas esas naciones.
La fórmula, creo yo, es que Televisa, TV Azteca, Multivisión,
exhibidoras y distribuidoras den dinero por adelantado a los productores para
hacer los largometrajes, como era antes y como es hoy en Estados Unidos y Europa.
Para eso hay que trabajar unidos, en equipo.
J.A.F.: ¿Qué esperas
de un director?
P.A.: Lo más importante es que nos pongamos
de acuerdo en lo que vamos a hacer. El foro es como un cuadrilátero,
yo me doy una peleadas tremendas con los directores. No creo en eso de que el
director es el infalible.
J.A.F.: ¿Te has peleado en
serio con directores?
P.A.: En el foro sí, ya saliendo es otra
cosa. Yo soy muy analítico de los personajes, conozco el cine muy bien,
y cuando hay un punto en el que no coincido lo discuto. Trato de discutir las
cosas antes de la filmación, pero siempre surge algo en el momento. Por
ejemplo: yo siempre les digo a los directores mexicano que incurren en el error
de poner primero la cámara y después quieren montar la escena,
cuando hay que hacerlo justamente al revés. Los directores que ponen
primero la cámara también iluminan previamente el set, y cuando
te llaman para explicarte la escena te quieren obligar a que te sientes en una
silla porque esa silla ya tiene puesta la luz. Cuando me sucede eso entro de
inmediato en discusión y me niego a hacer la escena. Si montamos primero
la escena yo puedo darle desarrollo al personaje, puedo pararme, sentarme y
moverme de acuerdo a las características de mi personaje. El cine es
vital y no soy un burócrata.
J.A.F.: ¿Qué hacen los
directores cuando los enfrentas?
P.A.: Los directores tienen que entender que
las escenas las montamos todos, no son ellos sólos. Pero muchos no se
dan cuentra por su egocentrismo. Si ellos primero hicieran un ensayo de la escena,
todos estarían enterados de lo que se va a hacer y después la
cámara puede quedar emplazada en el mejor lugar.
J.A.F.: ¿Quién trabaja
así, con tu propuesta?
P.A.: He convencido a algunos, como al perrito
Luis Estrada.
J.A.F.: En las telenovelas se hace
así?
P.A.: La televisión es más moderna.
Tienes tres cámaras y con gran facilidad cambian una escena.
Pero en cine hay actores y actrices que apoyan en todo a su director porque
creen que están haciendo el cine de autor. María Rojo te va a
decir que ella hace en el foro lo que le dice Jaime Humberto Hermosillo, sin
discusión. Yo pienso que actores y directores somos trabajadores y creadores
del cine y que todos debemos opinar.
He trabajado con los mejores directores del mundo y la discusión es lo
que más les interesa. Ahora que hice dos escenas pequeñas en la
película Amistad con Spielberg, me di cuenta que en una de las secuencias
un mozo le servía a la Reina por el lado derecho. Le dije al asistente
del director que era por el izquierdo, se lo comentó a Spielberg quien
me preguntó que si estaba seguro de lo que decía. Le respondí
que sí y repitieron la toma.
En México esa simple observación hubiera sido casi imposible de
aceptar por un director. Ahora imagínate lo que pasa cuando te opones
al manejo de una escena completa o de las características de un personaje.
Deben bajarle a su ego. Porque hay directores que les dicen cosas horrorosas
a los actores. Eso no tiene sentido. A mí no me gusta que me traten mal.
La discusión sí me gusta, pero es otra cosa. Por eso ya no he
trabajado con Ripstein.
J.A.F.: ¿Cómo es Steven
Spielberg en el set?
P.A.: Es un hombre que está en todo y
cuida hasta el más mínimo detalle. Filma con una gran rapidez.
Te das cuenta que sabe lo que está haciendo. Se preocupa hasta por la
comida de la gente. Es un hombre sereno, no grita. Se sienta a ver su monitor
y le comenta a sus asistentes las indicaciones para que las tomas se hagan con
todo cuidado. Sus sets son ordenados y silenciosos. La gente está en
los suyo trabajando. Spielberg no se siente un dios en el foro.
J.A.F.: ¿Qué espera del Siglo XXI?
P.A.: Me parece que México está
pasando por un momento tan crítico, que nuestra sociedad es hoy de sobrevivencia
y no de proposición. Se vive el día a día, no tenemos tiempo
para pensar y para meterle un poco de filosofía a la vida. Y eso nos
hace falta. Debemos discutir y ser siempre propositivos
Carla Estrada es la productora de telenovelas de mayor éxito
01 de abril 1999
Carla Estrada es, sin duda alguna, la
productora
de telenovelas de mayor éxito de toda la
historia
de la televisión mexicana. Sabe cómo
construir
producciones que cautivan a millones de
mexicanos,
chinos, rusos, latinoamericanos... Su fórmula
es
todo un misterio. Quizás uno de sus mayores
secretos es su disposición por escuchar la
opinión
del público. Le da una gran importancia a los
finales, tanta que hace participar a su
audiencia
en la construcción del mejor final. Es flexible
para modificar el punch de algunos de sus
personajes principales, deja crecer a los que
destacan por méritos propios y siempre cuida
que
la estrella principal brille tanto como se
pueda.
Inauguran el Centro de Capacitación de Alto Rendimiento de la Selección Mexicana de Futbol
01 de abril 1999
Ricardo Salinas Pliego y Alejandro "El Güero
Burillo, inauguraron el nuevo Centro de
Capacitación de Alto Rendimiento de la
Selección
Mexicana de Futbol. Llama la atención que
Salinas
Pliego, Presidente de TV Azteca, aparezca en
público con Burillo, que es Vicepresidente de
Televisa. El hecho confirma el nivel de
influencia
y habilidad del hoy número dos de Televisa, y
la
nueva disposición del número uno de Azteca.
Valdría la pena que se aliaran para apoyar
otros
deportes nacionales, como el tenis, el
basquet,
las carreras y las luchas. A ambas cadenas
les
convendría. Podrían cautivar gran audiencia.
Carlos Gómez Chico encabeza la agencia Slogan Publicidad
01 de abril 1999
Carlos Gómez Chico encabeza la agencia
Slogan
Publicidad que cumple ya 14 años. A lo largo
del
tiempo ha logrado dar una buena lección de
cómo
consolidar una agencia de tamaño mediano
creciendo
a lo largo del tiempo junto con los clientes
con
que inició. Respeta una regla de oro: antes
que su
agencia y los medios, siempre está el interés
de
su cliente y su mercado.
Carlos Slim, el hombre con más poder económico de México
01 de abril 1999
Carlos Slim, el hombre con más poder
económico de
México, cada vez está más cerca de ocupar
una
posición de decisión en la televisión. Hoy es
socio de Azcárraga Jean en Cablevisión y
Televisa,
y mantiene relaciones cercanas con Salinas
Pliego
y la familia Vargas. Salta a la vista que quiere
estar dentro del negocio de la pantalla
casera,
pero no ha podido entrar de lleno. Bien le
haría a
la televisión Slim, en tanto ha demostrado
audacia
en todos sus negocios y los ha hecho crecer
desarrollando la personalidad propia de cada
uno.
Rodrigo Prieto es el cinefótografo mexicano más cotizado
01 de abril 1999
Rodrigo Prieto es hoy el cinefótografo
mexicano
más cotizado radicado en nuestro país. El
otro
cinefotógrafo que cualquier director quisiera
tener en su equipo es Emmanuel Lubezki,
quien hoy
trabaja en Hollywood. Prieto pertenece a la
nueva
generación de jóvenes egresados de
escuelas de
cine que tienen un elevado nivel cultural y
conocen a fondo la técnica cinematográfica.
Es
creativo e impecable. Conocido ya en el
mundo por
sus premios internacionales, en México igual
está
detrás del lente en un comercial que en un
largometraje. Recordando que aquí los
comerciales
casi siempre tienen más recursos que las
películas.
Alberto Ennis llevó a Imevisión a competir con Televisa
01 de abril 1999
Alberto Ennis nuevamente aparece en primer
plano
en México. Fue uno de los hombres fuertes
que
llevó a Imevisión a competir con Televisa en
la
década de los ochenta, y uno de los
orquestadores
claves que lanzó con gran éxito al mercado el
sistema Multivisión. Estratega de la imagen,
ahora
está al frente de Directv. Tiene la misión de
poner a flote un barco que navega a la deriva y
que ha sido abandonado por la mayoría de
sus
tripulantes. Le gustan los retos. Este es uno
más.
Mauricio Loera congrega a las principales productoras
01 de abril 1999
Mauricio Loera es el Presidente de la
Asociación
Mexicana de Filmadoras (AMFI), la agrupación
que
congrega a las principales productoras de
comerciales, videoclips y videos corporativos
de
México. Hoy la AMFI tiene la oprtunidad de
volverse deveras nacional si logran interesar
a
compañías de todo el país, como ya sucedió
con
Guadalajara (AMFI Occidente). Sería el
principio
de hacer una Asociación realmente nacional.
La producción de Multivisión continúa esperando el crecimiento
01 de abril 1999
La producción propia de Multivisión continúa
esperando el crecimiento. La nueva fórmula de
vender sus canales premium de cine podría haber
incluido al canal MAS, pero la estación no se
rediseñó para que así sucediera. El canal MAS es
el canal que, en teoría, sería de producción
propia. Hoy, si quisieran, con muy poco esfuerzo y
dinero podrían armarlo así, pero hay algo que a
los Vargas les quita el ánimo.
Nos parece
incomprensible porque el jefe de la familia fue un
innovador de la televisión mexicana. Muchos
méritos acumulados tiene Don Joaquín Vargas. Fue
él quien impulsó, junto con otras personalidades,
una nueva televisión al inicio de los setentas.
Cabe preguntarnos, ¿qué impide a sus sucesores
tener el ánimo para de nueva cuenta echar a andar
el proyecto de su canal de televisión? Pueden
hacerlo. Tienen la capacidad y los recursos porque
combinan televisión con radio. Ojalá el coraje de
la experiencia los lleve hacia adelante.
El proyecto del 11 en todos los niveles consolidado
01 de abril 1999
Mucho que celebrar tuvo canal 11 en su pasado
cumpleaños número 40. La estación se ve
técnicamente muy bien. Figura en los ratings. Se
nota el trabajo duro para cuidar ese perfil
consolidado que da cultura y servicio social a los
telespectadores.
Hoy el 11 produce el 51 de su programación, y el
resto lo importa de diferentes países. El
reconocimiento es generalizado. La felicitación la
reiteramos.
Ahora que el proyecto del 11 (de Lajous) se siente
en todos los niveles consolidado, es un momento
ideal para que sus producciones logren un mayor
rango de importancia. Pueden aventarse con todo, y
todo hoy significa mucho. El 11, por ejemplo,
puede abrir las puertas a más figuras como
Cristina Pacheco y Alejandro Aura. Sin miedo,
porque la cultura mexicana siempre está muy
relacionada con la izquierda intelectual.
Esperamos que el 11 no se detenga y encuentre en
personajes, productores y eventos de la sociedad
de hoy el mejor alimento de su programación.
La alianza de CNI, con Televisión Azteca , no da muestras de ningún beneficio
01 de abril 1999
La alianza de CNI, Canal 40 (Moreno Valle), con
Televisión Azteca (Ricardo Salinas), no ha dado
muestras de ningún beneficio. Perdió ya el 40 toda
su personalidad de combativo, joven e
independiente. ¿Qué pasa con el proyecto
original? ¿Hacia dónde quieren conducirlo? A la
vista reina la confusión. El 40 de hoy es un
recipiente en el que todo quieren poner. No
entendemos por qué no se respetó su perfil e
historia.
Hubiera sido mucho más fácil porque la
estación, con todo y su precario estado económico,
había conseguido encontrar un camino. Si a ese
perfil le hubieran sumado buenas ideas, entonces
tendríamos un brillante 40. Pero hoy una extraña
noche se ha apoderado de esa estación. Está
desligado, fuera de contexto, con programación que
no hilvana.
Es una pena que años de esfuerzo terminen en el
cajón de los recuerdos. ¿Qué pasa con los hombres
del 40 (Moreno Valle, Hernán Cabalceta y Ciro
Gómez Leyva) que no defienden a sus figuras y su
proyecto.
LAPTV lanza su nueva señal llamada Film Zone
01 de abril 1999
LAPTV, la compañía de canales para televisión de
paga formada por 4 estudios de Hollywood
(Universal, Metro, Paramount y Century Fox), que
tiene hoy los canales Movie City y Cine Canal,
lanza su nueva señal llamada Film Zone. Es de
películas programadas de acuerdo a cada horario.
Lo venderán como canal básico en toda América
Latina. ¿Incluirán películas latinas?
MTV logró tener dos millones de suscriptores
01 de abril 1999
MTV logró tener dos millones de suscriptores en
sistemas de televisión de paga en México. Esto
significa que practicamente el 90 de los abonados
reciben MTV (un 13 más que en 97). En Argentina
su marca es del 70, aunque eso significa 3.5
millones de abonados. El gran éxito en México se
debe, en buena medida, a la mexicanización de su
programación a través de promociones muy
atractivas para el público.
El único deporte nacional que logra una comercialización es el futbol
01 de abril 1999
En México, el único deporte nacional que logra una
comercialización real en televisión es el futbol.
La única forma en que otros deportes como el
basquet, tenis, carreras y luchas tuvieran gran
poder comercial, sería que Televisa y TV Azteca
establecieran una alianza, en la que se dividieran
las transmisiones e impulsaran la venta. Como en
el fut. Convendría a empresas y televidentes.
Imporancia logran las universidades en estos tiempos de definición de candidatos a la Presidencia
01 de abril 1999
Imporancia mayor lograrán las universidades en
estos tiempos de definición de candidatos a la
Presidencia. La televisión tiene la gran
oportunidad de estar presente en todos los foros
organizados en las universidades y registrar la
reacción de los jóvenes. En todo el mundo, esos
foros estudiantiles se prestan para encender los
ánimos, dar buenos discursos y propinar (o
recibir) estruendosas rechiflas. Ahí se escriben
buenas historias porque hay polémica,
enfrentamiento, debate, opiniones frescas sin
censura y hasta buen humor.
Pero la televisión nunca ha transmitido al aire el
ambiente que se desarrolla en esos foros.
Suponemos las razones de tal censura, luego de lo
dicho por Guillermo Ortega en la entrevista que
publicamos en este mismo número.
Buenos resultados financieros obtuvo Televisa en el 98
01 de abril 1999
Buenos resultados financieros obtuvo Televisa en
el 98. Los recortes y la recuperación del rating
le dieron el oxígeno que necesitaba. El éxito de
las telenovelas, el futbol y las noticias, son el
corazón de su negocio. El dato más importante es
que Televisa no vendió más en el 98 pero sí gastó
menos. El dato refleja que sí existe la
competencia real con TV Azteca (Salinas Pliego), y
que Azcárraga Jean reaccionó a tiempo.
Gana fuerza la imagen de precandidatos a la Presidencias
01 de abril 1999
Gana fuerza la imagen de precandidatos a la
Presidencia de la República. Entre tanto, la
imagen del Presidente Zedillo se refuerza con
algunos anuncios de televisión que hablan de
nuestra situación económica en relación a otros
países. Esos anuncios nunca muestran imágenes de
Zedillo.
Como ya lo mencionamos aquí en nuestra edición
anterior, es importante que refuerzen la imagen de
Zedillo, porque eso dará certidumbre a las
próximas elecciones. Sus creativos no deberán
confundir esto con darle promoción al PRI. Los
trabajos de promoción deben verse en televisión
porque es el medio masivo de mayor importancia. No
descuiden a Zedillo, a naie conviene.
Demasiada información conduce a la desinformación
01 de abril 1999
Demasiada información conduce a la desinformación.
Es un viejo truco usado por los que quieren
confundir a la población. Sin embargo, en tiempos
como los que vivimos, previos a las elecciones
presidenciales del 2000, la información es la
única herramienta que tenemos los ciudadanos para
poder elegir con conocimiento de causa. Por eso se
hacen indispensables las entrevistas a los
candidatos con preguntas concretas y los debates
entre ellos, también con preguntas concretas,
formuladas por periodistas de reconocido
prestigio.
Los nuevos tiempos democráticos exigen la
participación de una televisión activa, nunca
antes vista aquí.
Viven una economía sana los productores independientes